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Sembla
increible de quina manera la majoria de la població s´ha empassat i continua
empassant-se tot aquell discurs semiprogressista de l`educació com a motor
social democratitzador, garantidor de la igualtat d´oportunitats, i l´escola
com a instrument bàsic per aquest propòsit. La
veritat absoluta, i aixó és una cosa que sembla que ningú ho posi en dubte,
és la que els nens i nenes aprenen a les aules: que la veritable història
és la història dels reis, els governs, els estats i les seves guerres;
que el nucli familiar sempre està format pel pare de familia, (com sempre
en primer lloc), la mare, els fills i filles, els avis, etc.; que les
relacions sexuals només es produeixen entre home i dona; que vivim en
un pais democràtic que ha signat la carta dels drets humans, i per aixó
no hi ha tortura ni pressos polítics; que la constitució espanyola ens
garanteix, com a ciutadans de dret, feina i vivenda; que a Catalunya només
es parlen dos idiomes; que el valor de les persones es mesura depenent
del seu rendiment individual; que la nostra funció en aquesta vida és
la de callar, escoltar i obeïr; i el nostre gran objectiu trobar una feina
i cobrar un salari quan més alt millor. LA
EDUCACIÓ ES CONSTRUEIX, NO S'IMPOSA. |
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Parece mentira de que manera la mayoria de la población s' ha tragado y continua tragandose aquel discurso semiprogresista de la educación como motor social democratizador, garantizador de la igualdad de oportunidades, y la escuela como instrumento básico para este proposito. Si hacemos un pequeño repaso de la historia nos encontramos que es a partir del romanticismo, de la llegada al poder de las clases burgesas y el surguimiento del ideal de estado nación, cuando la escuela esdeviene la pieza más importante para la reproducción social y el mantenimiento del nuevo sistema. El poder y sus razones, no se tendran que instaurar, como en epocas pasadas, mediante el miedo religioso o la violéncia militar; sino que una gran red de escuelas públicas, porque toda la población pueda acceder, bien controladas por el estado, servirá porque todo el mundo tenga claro desde bien pequeño cual es y será su función y posición social, y quien es el que manda. Efectivamente esta es la verdadera función de todo el sistema educativo, el mantenimiento y la justificación para las nuevas generaciones del actual sistema: el sistema del capital. La escuela y todo el sistema educativo, tanto privado como público, esta en función de garantizar la dominación económica, la sociedad de clases y la dirección estatista. La actual política privatizadora, fruto del avance insaciable del neoliberalismo impuesto por el BM i el FMI, no hace más que acentuar, aún más, la distancia social. Las instituciones destinan más dinero público a las escuelas concertadas (muchas de ellas de carisma religioso) dejando a las escuelas públicas con menos recursos y con una población cada vez más amplia fruto de las capas sociales más pobres. La misma estructura escolar actual, impuesta a golpes de ley por nuestros políticos, garantiza la diferenciación social que la globalización económica necesita para su desarrollo: una escuela pública, sin recursos (para que se vayan acostumbrando), formada mayoritariamente por la población más explotada, garantizadora de la obediencia ciega al estado y su pensamiento; una escuela concertada, propia de las clases liberales socialdemocratas y democristianas (dos corrientes partidistas, un solo pensamiento); y una red privada, cada vez más alejada de la realidad social, imprescindible para seguir creando dirigentes y clases dominantes. Eso si todas tres con un currículum bien definido des del estado, uniformizador y acritico; y con una orientación totalmente enfocada a la creación de buenos ciudadanos, trabajadores y sumisos que no duden de las bondades del sistema liberal. La verdad absoluta, y eso es una cosa que parece que nadie ponga en duda, es que los niños y las niñas aprenden en las aulas: que la verdadera história es la história de los reyes, los gobiernos, los estados y sus guerras; que el núcleo familiar siempre está formado por el padre de família, (como siempre en primer lugar), la madre, los hijos y hijas, los abuelos, etc.; que las relaciones sexuales solo se producen entre hombre y mujer; que vivimos en un país democrático que ha firmado la carta de los derechos humanos, y por eso no hay tortura ni presos políticos; que la constitución española nos garantiza, como ciudadanos de derecho, trabajo y vivienda; que en Cataluña solo se hablan dos idiomas; que el valor de las personas se mide dependiendo de su rendimiento individual; que nuestra función en esta vida es la de producir y obedecer, y nuestro gran objetivo encontrar trabajo y cobrar un salario quan más alto mejor. Durante años muchísimas corrientes pedagógicas han querido transformar el concepto de educación en el motor por la libertad y la transformación social. Sin embargo, la escuela y todo el sistema educativo, por definición, sigue siendo la fábrica para la creación de ciudadanos al servicio del poder y el pensamiento único; sobre todo si observamos las cuatro paredes que definen una aula, la poca actividad intelectual y física del alumno para su propio aprendizaje, su inexistente participación en los órganos de gobierno y gestión de los centros educativos o la predominancia de la enseñanza técnica sobre otros aspectos más fundamentales para la vida como el apoyo mútuo, el aprendizaje emocional o el razionamiento crítico. La educación son todas aquellas influéncias que recibimos del entorno des de nuestro nacimiento, la escuela es obligatoria porque todas las generaciones nuevas sientan e interiorizen las razones del sistema, pero todas las horas que el/la niñ@ pas dentro en las aulas no son la única influéncia recibida (aunque la más importante, estructurada, pensada y directa). Pensar eso seria absurdo, los medios de comunicación y otros ámbitos informales estan igualmente al servicio del poder: uniformizar la población. Por eso, no pedimos solo una transformación de la escuela sino un cambio que vaya conjuntamente a una transformación social que revolucione hasta el mismo contenido del concepto de educación. Una educación, que no escuela, antiautoritaria, autogestionada y assamblearia tanto en el contenido como en las formas; su misma población decide su manera de funcionar, en y para la libertad individual y colectiva; antisexista, crítica y transformadora. LA
EDUCACIÓN SE CONSTRUYE, NO SE IMPONE. |