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| Las multinacionales
destruyen el mundo en su camino para obtener rentabilidad económica
y esta destrucción nos la venden escondida tras etiquetas verdes
y símbolos que dejan nuestras consciencias tranquilas. Por ejemplo; REPSOL-YPF, GAS NATURAL con su mariposa de colores mantiene la ensangrentada situación de Argelia, invade 18 territorios indígenas y 4 parques nacionales en Bolivia, ENDESA desplaza a las poblaciones Mapuches del Alto BioBio en Chile, IBERDROLA destruye el camino Inca de Cotapata. Barriles etnocidas, kilovatios destructores. REPSOL, ENDESA, IBERDROLA, petróleo, gas y electricidad. ¿El enemigo en casa? NOVARTIS, MONSANTO y CARGILL entre otros están vendiendo semillas transgénicas a campesinos en algunos casos, con el llamado gen "terminator" (gen que impide la reproducción de una planta) obligándoles así a recomprar semillas cada vez. Además con contratos que les obligan a vender sus cosechas en un mercado impuesto. Con el sistema de las patentes (apropiación de la naturaleza) las multinacionales impiden el uso y cultivo de algunas plantas que durante siglos han sido útiles a pueblos indígenas como por ejemplo en el Amazonas. Y luego utilizando los principios activos de estas en sus laboratorios los convierten en una enorme fuente de beneficios. Nos cansamos del lavadoverde cotidiano de las multinacionales. Criminales internacionales destruyen y matan pueblos y culturas en un juego mercantil que hace creer que es limpio el gas de la cocina, el kilovatio eléctrico o la gasolina sin plomo, la comida transgénica y la que esta llena de pesticidas y fertilizantes. La globalización capitalista crea una situación de explotación inhumana que lleva al medio ambiente en el que actúa y a los pueblos indígenas y sus culturas a la destrucción: De esta manera las multinacionales convierten la muerte en rentabilidad económica. Sabemos sus nombres y ya nos patinan sus repintadas de verde. Vamos a desmontarles sus castillos, les pincharemos sus globos y empezaremos a pensar como vivir sin ellos. Vamos a arrancarles sus máscaras de ética y medioambiente y vamos a ver como dejar de ser sus consumidores construyendo alternativas desde nuestra cotidianidad. |
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