ANTIFASCISMO CONTRA EL PODER CAPITALISTA

La globalización económica no sólo afecta a los procesos productivos, influye en todos los ámbitos de la vida diaria de muchas de l@s que vivimos en este mundo. Ante el papel determinante que asumen los estados en el ciclo económico, el poder del dinero se impone brutalmente sobre el poder político de los estados, que convertidos en máquinas funcionales del capital y sometidos a políticas profundamente neoliberales que no entienden ni de derechos ni de necesidades sociales, imponen los criterios del capitalismo, la mercantilización de las relaciones sociales, inculcando en la sociedad valores, ideas y actitudes, competitivas, individualistas, racistas, xenófobas, egoístas, consumistas, fascistas... donde el beneficio económico de un@s poc@s está por encima de todo y de tod@s . El estado español, sigue bajo el peso del yunque y las flechas de la dictadura franquista, tras una transición virtual, se impone un modelo capitalista dictatorial donde la vida política, económica y social sigue estando representada por l@s mism@s de antaño, pero disfrazad@s de demócratas. La globalización económica supone para la mayoría de la humanidad, esclavitud y muerte de millones de seres viv@s. Ante esta situación, se acentúan las salidas violentas como forma de resolución de conflictos al mismo tiempo que las propuestas del poder son cada vez más agresivas e irracionales y se desarrollan montones de instrumentos fascistas (leyes, policía, cárceles, fronteras, medios de comunicación, escuelas...), para reprimir los comportamientos disidentes con el nuevo orden mundial, en el que nunca, tan poc@s habían decidido sobre tant@s. Un estado capitalista cada vez más violento garantiza un orden en el que la libertad solo es posible dentro de las leyes del mercado. Se entiende pues como el sistema capitalista sólo pretende aumentar el beneficio del más rico fomentando la libre circulación de mercancías a la vez que impide, cuando le interesa, la libre circulación de personas, condenándolas a vivir en la ilegalidad, sin derechos ante los abusos y las agresiones del poder propio de un estado autoritario que tiene el monopolio de la decisión política. Des de las nuevas dictaduras disfrazadas de democracias parlamentarias, dónde prima la implantación de la cultura del bienestar como pensamiento único, se ha conseguido distorsionar de las conciencias de las personas la legitimidad de las voces disidentes con el sistema, justificando des de las mismas clases oprimidas cualquier forma de represión. Actualmente, la lucha antifascista abarca tantos ámbitos como la vida misma, pues ya no se reduce al termino estricto del modelo social, político y económico de lo que técnicamente se entiende por fascismo, sino que se extiende a combatir, criticar y destruir cualquier modelo autoritario que tenga presencia en nuestro entorno. El neoliberalismo es la última forma que ha adoptado la oligarquía financiera del mundo entero. Así, nos encontramos con "trust's" y complejos megaempresariales cuyas actividades económicas, al superar el ingreso bruto de muchos países, doblegan las políticas sociales, económicas y medioambientales de la mayoría de estados de este mundo en el que vivimos. Las nuevas leyes de inmigración así lo demuestran: la amputación de los derechos más básicos para aquell@s trabajadores y trabajadoras que son traíd@s de los países periféricos para llevar a cabo las faenas consideradas bajas y que aquí ya nadie quiere desarrollar, es una buena muestra de todo ello. Los países occidentales están dispuestos a mantener y cimentar, aún más si cabe, su asfixiante y vergonzosa hegemonía económica, protegida por la militar, y traducida en la cultural. Igualmente, el patriarcado se ha adaptado a los nuevos tiempos. Mientras por un lado ha querido ocultar su disfraz de cara a la galería, por otro lado sigue marcando y potenciando sus roles básicos, tanto en el parlamento como en las escuelas. ¿A alguien le extraña que las mujeres cobren el 18% menos que los hombres desarrollando los mismos trabajos? Por otro lado, los mass media se han convertido en hacedores de opiniones masivas, en deformadores conscientes de la información. Sabedores del poder que representa el poseer el monopolio de la verdad, no han tardado en hacer auténticos búnkers desde los que se confecciona la opinión de unos estados uniformes para los que la libertad de expresión no es mas que un derecho obsoleto. Los periodistas o la supuesta clase intelectual han vendido su independencia convirtiéndose en la voz de su amo. La especulación; los modelos encorsetadores de la educación castradora; la violencia innata de la psiquiatría; los alimentos transgénicos; las políticas del terror contra el medio ambiente y los animales, dictadas por un absurdo consumismo y por la ley del beneficio; los accidentes laborales consecuencia de la escasa seguridad y el alto riesgo en el trabajo; el sometimiento militar a los pueblos que luchan por su independencia, y el silencio extendido como único garante de esta social-democracia alienante y alienadora. Todo esto y tantas otras cosas más configuran los autoritarismos que tratan de ahogar nuestras vidas. Parecería pues que el fascismo en su forma más clásica ya no existe, que ya no tiene lugar que se ha volatilizado tras un pasado más cercano o más lejano, según la denominación de origen. Si embargo, nuestra cotidianidad, nuestra realidad más cercana, nos demuestra que eso no es cierto, que continúan actuando impunemente bandas de neonazis skinheads; que el partido político Alianza por la Unidad Nacional mantiene sus mítines por ciudades y pueblos de Euskal Herria y Catalunya, protegidos por la policía y liderados por el ultraderechista Ricardo Saenz de Ynestrillas, traficante y asesino entre otras lindezas; que la Acción Juvenil Española persiste en su discurso imperialista, homófobo y racista; que Martín Villa, antes ministro franquista, ahora es dueño de empresas como Endesa; que Fraga ha perpetuado el caudillismo en Galicia; que la familia Royuela dispone de inmunidad diplomática para el manejo de explosivos, las agresiones, las mafias de cuervos, la extorsión, el blanqueo de dinero mediante falsas empresas fraudulentas y las amenazas a periodistas; que la librería Europa y Pedro Varela continúan difundiendo la apología del holocausto que los nazis consumaron contra el pueblo judío. En definitiva, que existe el fascismo en su forma más abominable y rancia, el fascismo y sus estructuras corruptas minoritarias y autócratas. Y contra todo esto centramos nuestra lucha y nuestra fuerza la Plataforma Antifeixista de Barcelona, pero desde la base y desde la conciencia de la violencia plural y multiforme que el estado y el capital ejercen contra nosotr@s en campos muy variados de nuestras vidas, hecho que nos lleva a solidarizarnos con l@s inmigrantes, con los grupos feministas, con los grupos de homosexuales, con las kasas okupadas, los gaztetxes y centros sociales, con las etnias minoritarias y discriminadas, con los grupos de trabajadores y trabajadoras explotadas, con los insumisos, con l@s torturad@s, con l@s hij@s y las madres de miles de desaparecidos, con los movimientos insurgentes de liberación nacional, con las colectividades libertarias, con los que sufren las hemorroides en silencio, con l@s parad@s, con l@s indígenas, con los pueblos antiimperialistas, con las que sufren la violencia domestica, con tod@s aquell@s que son víctimas del terrorismo penitenciario y con cualquier voz disidente que se enfrente al espejo homogeneizador del pensamiento único. Frente al antagonismo del modelo capitalista actual y los derechos humanos de miles de millones de personas, no nos queda más que seguir luchando día a día, desde los infinitos frentes de lucha, por una sociedad, al fin, libre.