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¿SALUD MAPUCHE EN BUENOS AIRES?


Interculturalidad retrocede cuatro casilleros


La concepción mapuche de la salud es sabia. La salud es entendida como un hecho social, vinculado siempre a lo comunitario y al ambiente, y la llaman “buena vida” (küme mogen), lo que también incluye a la autodeterminación y el autogobierno. Genera enfermedad ver como se puede, y con qué facilidad, desconocer y malgastar lo que se hace con esfuerzo desde el trabajo cotidiano.


Por Jorge HERCE* I Martes 4 de Septiembre de 2007

 

 

 


 - Foto de Agencias.

 

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La irrupción del Ministerio de Salud en el proceso sólo tiene razones pobres y muy poco estratégicas, si es que el objetivo es la interculturalidad.


La concepción mapuche de la salud es sabia. La salud es entendida como un hecho social, vinculado siempre a lo comunitario y al ambiente y la llaman “buena vida”.


Primero la noticia: Inauguran un centro de salud intercultural en Olascoaga. Todos los medios nacionales difunden la noticia, y parece una buena noticia, aunque deberíamos detenernos un momento. Hay quienes pensamos que el sistema de salud debe cambiar en muchos aspectos. Una forma de empezar es pensar en complementariedad, complementar es justamente construir a partir de visiones diferentes. Alguien ha dicho que las semejanzas nos unen, pero las diferencias nos complementan.

En salud, cómo en otros campos, hay diferentes modos de enfrentar los problemas. En la atención de la salud, la medicina oficial (occidental, hegemónica, biomedicina, científica o como prefieran llamarla) no desconoce que la gente utiliza muchas formas de intentar resolver los padecimientos. Antes o después de ir al médico -y también sin ir-, el paciente recurre a conocimientos que provienen de tradiciones populares y familiares, de medicinas alternativas o de la medicina de nuestros pueblos originarios. En numerosas oportunidades se complementarán las medicinas, y mucho más en aquellos casos en los que la medicina oficial ofrece pobres respuestas, como en el caso de tantas enfermedades crónicas.

La búsqueda de la complementariedad no parece ser un camino sencillo, está marcado por el conflicto, por intereses corporativos, por dudas, por prejuicios. Quienes lo intentamos sabemos que es un proceso, acompañar a la agrupación Epu Bafkeh en este camino empieza por tener que revisar muchas cosas que tienen que ver con el trabajo cotidiano que realizamos los médicos winkas.

Es aquí donde desaparece la buena noticia. La irrupción del Ministerio de Salud en el proceso sólo tiene razones pobres y muy poco estratégicas, si es que el objetivo es la interculturalidad. Hay imágenes, se dice, que hacen inútiles las palabras. Es aquí donde corresponde insertar la fotografía. Debo aclarar que no es un truco digital, ni una foto robada con un celular, ni una confusión, es una de las fotos que figuran en la página del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. El de sombrero es el ministro. Repito, el de sombrero y poncho es el Ministro de Salud.

¿Esta es la imagen de la interculturalidad?. Es difícil volver a creer en las buenas intenciones del ministerio después de esta fotografía, probablemente el principal objetivo de los funcionarios. Ahora nos dirán que esta inauguración “es un pequeño paso pero imprescindible para alcanzar el objetivo”; “que nadie, a pesar de tremendas presiones, había hecho tanto por los pueblos hermanos”, y algunas otras frases usuales. Si la imagen se complementa con el informe emitido en Telenoche, canal 13 y las crónicas en los medios periodísticos nacionales obtendremos la síntesis perfecta de cómo una idea interesante puede volverse sólo una foto pintoresca.

Obviamente, Los Toldos figuraba en la lista de lugares donde crear un centro de salud complementaria. Una mirada a los resultados del Censo de 2001 muestra que General Viamonte tiene 10 a 20% de hogares en los cuales al menos un integrante se identifica como indígena. A pesar de las limitaciones del método (el Censo midió 4000 mapuches en Los Toldos, cuando las mismas comunidades dicen que son más de 8000), esto representa una proporción de descendientes de pueblos originarios tan alto como Ñorquín en Neuquén o Yaví en Jujuy. No hay otro distrito en la provincia con estas características y la información está disponible para cualquier funcionario. Sin embargo, con razones únicamente relacionadas con “evitar conflictos” el centro de salud se creó en Bragado. “Crear conflictos” significaba que no aceptaron la autonomía de los Epu Bafkeh.

Y esto lleva a otra reflexión. Ferrara (se acuerdan de Floreal?) sostenía que salud es la capacidad de enfrentar los conflictos. “No es el conflicto lo que define lo patológico, sino que es el bloqueo de los conflictos y la imposibilidad de resolver ese conflicto, físico mental o social, lo que certifica la idea de enfermedad”, decía el ex ministro. Funcionarios y cronistas colaboran así, concientemente o no, en continuar invisibilizando las verdaderas razones de la situación de la salud mapuche al desvincularla de las condiciones sociohistóricas. ¿Podemos seguir intentando interculturalidad en Los Toldos sin hablar del despojo de la tierra, de la marginalidad, del trabajo rural, de la ausencia de políticas que respeten la cultura, de la acción de las iglesias, etc.?

La concepción mapuche de la salud es sabia. La salud es entendida como un hecho social, vinculado siempre a lo comunitario y al ambiente, y la llaman “buena vida” (küme mogen), lo que también incluye a la autodeterminación y el autogobierno. Genera enfermedad ver como se puede, y con qué facilidad, desconocer y malgastar lo que se hace con esfuerzo desde el trabajo cotidiano. Seguramente seguiremos andando, a pesar las gestiones de Atención Primaria de la Salud de nuestra provincia. Uno ya no pide que la política sanitaria provincial ayude, pide únicamente que por favor dejen de destruir lo que las comunidades hacen.

Hace pocos días, en la ciudad de Buenos Aires, funcionarios de muchos países y de organizaciones internacionales han descubierto y consensuado algo que es obvio desde hace unos cuantos años: la atención primaria ha fracasado como política sanitaria. La culpa estará tan repartida que no será de nadie. Pero en la nómina de culpables tendrán su lugarcito los directores de APS de nuestra provincia y el Ministro de Salud, al que el poncho no le sienta en absoluto. A los burócratas les queda mucho mejor la corbata / Azkintuwe


* Médico, MP 61766..

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