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Proyectos hidroeléctricos amenazan
territorio williche |
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Las centrales proyectadas en la cordillera
valdiviana son, además de San Pedro, Choshuenco y Neltume (de
Endesa) en las cercanías del lago Neltume; Pellaifa y Liquiñe, de la
noruega SN Power, al interior de Coñaripe; y la nueva captación de
la existente Pullinque, de la transnacional italiana Enel. |
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Por
Mauricio BECERRA*
I
Miércoles 12 de Septiembre de 2007 |
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Entre las especies arbóreas afectadas
por estos proyectos empresariales
hay doce especies nativas. Destacan el coigüe,
lingue, roble, olivillo, laurel y ulmo.
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A diferencia de Ralko,
las empresas eléctricas se enfrentan esta vez a una
comunidad unida, cómoda en su hábitat y consciente de
la importancia de sus recursos. |
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PANGUIPULLI
/ El silencio reinó en el gimnasio
mu-nicipal de Panguipulli el pasado 7 de mayo. Mapuches de las
comunidades cordilleranas, empresarios turísticos, vecinos y
ambientalistas no aceptaron la fórmula de participación ciudadana
propuesta en los proyectos hidroeléctricos, la que los instaba a
escuchar a los funcionarios de Colbún que presentarían la proyectada
central San Pedro, a construirse aguas abajo de la desembocadura del
lago Riñihue. Simplemente los echaron.
Dos días después ocurrió lo mismo en
Los Lagos, en las reuniones programadas para presentar el proyecto de un
embalse de 28 millones de metros cúbicos ubicado 14,5 kms. aguas abajo
del desagüe del lago Riñihue, que generaría un lago artificial de doce
kilómetros y una presa de hormigón de 56 metros de alto.
Después ocurriría lo mismo en Valdivia. En el intento de
presentación del proyecto fueron expulsados el gerente de asuntos
corporativos de Colbún, Carlos Urenda, el jefe del área ambiental de esa
empresa, Hernán Cuadro, y el director de Conama en la Región de Los
Lagos, Nelson Bustos.
El proyecto de Colbún, empresa del grupo Matte, plantea instalar una
central de pasada que tendría una potencia eléctrica instalada de 155
MW, con una generación media anual estimada en 960 GWh para aportar al
Sistema Interconectado Central a través de un empalme de 42 kms. Para
los habitantes de la región este proyecto es la punta de lanza de otros
seis que planean las empresas eléctricas y el gobierno en la cordillera
de la Región de los Ríos, y que afectarían el sistema de lagos
interconectados de la cuenca Lacar-Valdivia.
El sistema de lagos es de origen volcánico y surge en el lago General
San Martín, en el lado argentino. Las aguas bajan por el río Pirihueico
al lago del mismo nombre. Siguen por el río Fuy al lago Neltume y por el
río Choshuenco al lago Panguipulli; de allí bajan por el río Enco al
lago Riñihue y después desaguan por el río San Pedro -que luego es el
Calle Calle- que posteriormente desemboca en el mar como río Valdivia.
Por Coñaripe, las aguas del lago Pellaifa desaguan al lago
Calafquén por el río Pellaifa; luego descienden al lago Pullinque, y por
el río Pumahue bajan al lago Panguipulli.
“Para nosotros todo esto tiene un
newen (fuerza) que no puede ser afectado por los intereses de las
mineras del norte, que son las que requieren la energía. Todo esto del
proceso de ‘participación ciudadana’ es un cuento, ya que no es
vinculante. ¿Qué saco con escuchar a los de Colbún o a los de Endesa
sobre cómo van a inundar estas tierras? Esa forma de ‘participación’ es
la que rechazamos”, afirma Jorge Weke, werken de la comunidad Malchehue,
de Panguipulli. Carmen Pirquiante, de la
organización Newen Mapu, de Coñaripe, sostiene que “los ríos Llancao y
Quilalelfo, la Laguna Azul, los árboles y lawenes (plantas medicinales),
cada uno tiene su espiritualidad, su newen. No aparecen en los mapas
winkas. Jamás esos newenes han estado juntos y ahora quieren juntarlos
todos y echarlos al lago Pellaifa”.
Hasta ahora sólo se ha presentado, en 2002, el estudio de impacto
ambiental de la central San Pedro. Pero el secretario de la Comisión
Nacional de Energía, Luis Sánchez Castellón, la agenda del gobierno y El
Mercurio mencionan siete proyectos hidroeléctricos “para la nueva región
para superar la crisis energética”. La propia ministra de Minería, Karen
Poniachik, a fines del año pasado pidió un fast track para los estudios
de impacto ambiental de las centrales proyectadas. Clara muestra de que
las mineras nortinas están en crisis energética.
Las centrales proyectadas en la cordillera valdiviana son, además de San
Pedro, Choshuenco y Neltume (de Endesa) en las cercanías del lago
Neltume; Pellaifa y Liquiñe, de la noruega SN Power, al interior de
Coñaripe; y la nueva captación de la existente Pullinque, de la
transnacional italiana Enel.
Especies únicas
El estudio de impacto ambiental (EIA) de la proyectada central San Pedro
reconoce entre los impactos de su construcción el incremento en los
niveles de presión sonora, producción de material particulado y gases de
combustión. Además informa la disminución del hábitat fluvial; cambios
en la estructura y funcionamiento de las comunidades bentónicas y de
peces; pérdida de vegetación nativa en las riberas y de hábitat de fauna
en el lugar de emplazamiento de la central y en el trazado de la línea
de transmisión; pérdida del valor escénico e intervención en zonas de
protección oficial.
Entre las especies arbóreas afectadas hay doce especies nativas.
Destacan el coigüe, lingue, roble, olivillo, laurel y ulmo. Pero el
mayor daño que provocaría la construcción de la central es en el hábitat
de un pez, el tollo de agua dulce (Diplomystes camposensis), especie
descubierta en 1987, que sólo se encuentra en el río San Pedro.
Manuel Ruiz, del colectivo ambientalista Jóvenes Tehuelches, sostiene
que “en el estudio no contemplaron medidas de mitigación respecto del
bagre y del tollo de agua dulce”. Y acusa: “Dicen que será una central
de pasada y que el agua se renovará cada 27 horas. Pero por el solo
hecho de haber un embalse artificial y producción de materia vegetal
pudriéndose y generando gases, se modifica la temperatura. Eso altera la
cualidad biótica del agua, en una cuenca que en cuarenta kilómetros
tiene una calidad excepcional. En vez de intervenirla debiéramos pensar
cómo mantener esa cuenca, con políticas de manejo integral”.
Un informe de la Red Internacional de Ríos dice que cuatro por ciento
del calentamiento global se debe a los grandes y medianos embalses. Otro
integrante de Jóvenes Tehuelches, Ximena Retamales, acusa: “Aquí son
siete proyectos en la Región de los Ríos, otros cuatro en Los Lagos y
once más en Aysén. Es una gran cantidad de hectáreas de bosque nativo
que se estaría inundando. Los dos gases más importantes de la
putrefacción, el CO2 y el metano, estarán presentes, más la generación
de ácido sulfídrico. Los dos primeros generan el efecto invernadero y el
último altera el Ph del agua, haciéndola más ácida y bajando la dilución
de oxígeno”. La inversión estimada para la
represa San Pedro es de 180 millones de dólares y su construcción
demoraría tres años, dando empleo a 500 trabajadores. Pero una vez
puesta en marcha requerirá sólo de 25 para funcionar.
Los hechos consumados
Colbún contrató al sociólogo Esteban Illanes para convencer a los
pehuenches del Alto Bío Bío para que permutaran sus tierras a fin de
construir la central Ralco. Francisco Kakilpán, del Parlamento Mapuche,
señala: “Nosotros ya tuvimos la experiencia de ese proceso. Estos tipos
llegan a las comunidades diciendo que el proyecto es inevitable y que
deben dar su consentimiento. Si bien en ninguno de los proyectos
presentados se contempla relocalizar a los mapuches, su concreción es un
golpe más al territorio mapuche y a la Tierra”.
Jorge Weke acusa que “estas empresas traen un clima de violencia.
Endesa, sin pedir permiso a nadie, ya instaló en Choshuenco y Neltume
cabañas para los jefes y cuatros contenedores y maquinarias en Puerto
Fuy, afectando el lago Pirihueico, que es un corredor interoceánico. Se
apro-vechan de la pobreza de la gente y crean divisiones en la
comunidad”.
Endesa instaló maquinarias en las cer--canías del lago Neltume y hace
per--foraciones arrendando un terreno a comuneros mapuches. El sábado 26
de mayo amenazaron con armas a comuneros mapuches que fotografiaban esas
faenas, entre los que estaba el lonko de Pucura, José Catrilaf. Weke
señala co-mo consecuencia de tales prácticas, “la división de la
comunidad, alteración de lugares sagrados como el cementerio y el lago
Neltume, cuyas aguas han sido ancestralmente usadas en sanaciones;
alteración del nivel del lago y río Pirihueico y del humedal del río Cuá
Cuá; además del sitio prioritario de raulí de la reserva nacional Mocho
Choshuenco”. Las obras de Endesa caerían en la
ilegalidad ya que ni siquiera ha presentado un estudio de impacto
ambiental para la construcción en Neltume ni cuenta con un permiso
provisorio de la autoridad ambiental o del municipio.
No es otro Ralko
A diferencia de Ralko, las empresas eléctricas se
enfrentan esta vez a una comunidad unida, cómoda en su hábitat y
consciente de la importancia de sus recursos naturales. Además, la
experiencia de Celco en Valdivia generó un amplio movimiento que no mira
con buenos ojos estos proyectos. Manuel Ruiz, estudiante de la
Universidad Austral, dice que “hay conciencia de que el Sistema de
Evaluación de Impacto Ambiental está hecho para concretar los proyectos.
Y la dinámica que ha tenido la ley 19.300 da cuenta que fue hecha para
avalar los tratados con otros países antes que para preservar el
entorno. No sacan nada con presentar estudios medianamente científicos,
si la evaluación final es de la Corema, instancia política que no toma
en cuenta la participación ciudadana”.
Pedro Cardyn, médico e integrante del Frente Ambientalista de
Panguipulli, señala que “la diferencia con Ralco es que tenemos una
experiencia inédita de participación conjunta del mundo mapuche y
chileno. Hemos logrado expulsar a los expositores de Colbún. Ellos no
venían a informar y a generar participación. Du-rante cuatro años han
trabajado en silencio, comprando gente y cuando tienen el queque en la
puerta del horno, vienen a hacer un simulacro de participación”.
Otro sector importante afectado es el turismo. Osvaldo Riedemann,
presidente de la Cámara de Comercio y Turismo de Coñaripe y ex concejal
UDI de Panguipulli, señala que “hay oposición porque sabemos que la
riqueza que tenemos en agua y calidad de vida se verá afectada por estos
proyectos hi-droeléctricos. Estas empresas están proyectando el
aprovechamiento hidroeléctrico en cualquier curso de agua, por pequeño
que sea”.
Riedemann señala que los 48 MW que produce Pullinque bastan para la
zona. “Nos preocupa que las centrales hidroeléctricas y geotérmicas van
a generar el diez por ciento de la energía en Chile, que sirve para
abastecer los grandes centros urbanos y sobre todo a ese monstruo que es
Santiago, que consume todos los recursos naturales” -añade. También
destaca lo injusto de las políticas energéticas y pone como ejemplo a
Enel, “empresa que viene pagando desde hace años una patente anual a la
comuna que no excede una UTM, luego de declararse en quiebra. Antes
pagaba alrededor de sesenta millones en contribuciones municipales. Hoy
paga menos que el más humilde comerciante de Panguipulli. Pero gana por
la venta de energía unos diez millones de pesos diarios”.
El empresario añade que otra amenaza son los estudios de centrales
geotérmicas proyectadas por Enel, que ya tiene presencia en la central
de Pullinque y en Pilmaiquén. “Setenta a ochenta por ciento del turismo
se concentra en la zona de Liquiñe, donde está la mayor concentración de
centros termales de Chile”.
Pedro Antimilla, presidente de la comunidad Carlos Antimilla, de
Coñaripe, acusa que “a Endesa le dieron el 8 de marzo una concesión
provisoria para hacer estudios de impacto ambiental. Pe-ro desde mucho
antes han hecho estudios y trabajos de ingeniería, sin consultar a los
que vivimos acá. Nosotros, mapuches, vivimos en un sistema propio que el
Estado nunca ha entendido ni va a entender. Miramos el medio ambiente de
otra manera, no de la manera winka, que no considera lo espiritual”.
Por su parte, Carmen Pirquiante de Newen Mapu añade que “están
interviniendo nuestra cultura: desde el momento en que SN Power compra
derechos de agua, viola derechos indígenas. También dicen que van a
perforar los cerros, donde están todos nuestros newenes e intervenir los
lagos, donde están todas las medicinas y lawenes mapuches, como el
chilco, limpia plata o especies únicas de matico. Nosotros queremos que
nuestros hijos disfruten del territorio mapuche de la mis-ma forma como
hicimos nosotros”. Pirquiante sentencia: “Los
turistas que vienen hoy a Coñaripe no vendrán a ver centrales
hidroeléctricas”. Respecto a la promesa de
cupos laborales, Riedemann recuerda que “cuando se empezó a construir
Celco se dieron 50 cupos por comuna. De los trabajadores que presentó
Panguipulli, ninguno fue contratado ya que estas obras requieren mano de
obra calificada”
/ Azkintuwe
* Gentileza de
www.puntofinal.cl
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