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ENCUENTRO EN BUENOS AIRES |
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II Congreso
de las Lenguas |
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En total 639 personas se acreditaron
para participar del II Congreso de Las Lenguas, que contó con 16 paneles – con
casi 100 expositores –, 4 conferencias, 2 espectáculos artísticos, 9
talleres – de idioma mapuche, quechua, aymara, guaraní, toba y
euskera, también de danzas –, la proyección de 14 documentales y la
presentación de una revista y dos libros. Un balance a la hora del
cierre. |
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Por
Pablo BADANO y Hernán SCANDIZZO / Periódico Azkintuwe Nº26 |
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- María Piciñan, dirigenta
mapuche de Neuquén. Foto de SERPAJ. |
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Delegaciones de
Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, México,
Paraguay, Perú y Euskal Herria compartieron
experiencias, inquietudes y propuestas. |
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Kurruf Nahuel,
integrante de la radio mapuche Wajzugun de San
Martín de los Andes, puso el acento en la riqueza de
la diversidad que encontró en el Congreso. |
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ENTRE EL 28 Y EL 31 DE
julio se realizó en Buenos Aires el II Congreso Internacional de LaS
LenguaS, una actividad surgida de sectores académicos, pueblos
originarios y movimientos sociales para defender la diversidad cultural.
Bajo el lema: “Por el respeto a la interculturalidad, por el ejercicio
de la memoria”, delegaciones de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile,
Ecuador, México, Paraguay, Perú y Euskal Herria (País Vasco)
compartieron experiencias, inquietudes y propuestas; pensando las
lenguas desde la identidad, el territorio, los derechos humanos, los
recursos naturales, la memoria, el género y la educación.
En total 639 personas se acreditaron
para participar de estas jornadas, que contaron con 16 paneles – con
casi 100 expositores –, 4 conferencias, 2 espectáculos artísticos, 9
talleres – de idioma mapuche, quechua, aymara, guaraní, toba y euskera,
también de danzas –, la proyección de 14 documentales y la presentación
de una revista y dos libros. Indymedia dialogó con algunos de los
organizadores y participantes de este evento, quienes compartieron sus
balances y sensaciones.
“El balance es completamente positivo ya que se ha logrado discutir más
allá de las diferencias, hemos logrado acuerdos, y fueron muy ricas las
exposiciones de los distintos panelistas”, destacó el aymara Luis
Romero, del Equipo de Pueblos Originarios del SERPAJ. “Fue muy bueno que
la mayoría de los hermanos [invitados] estén presentes en este Congreso
y valoramos el esfuerzo puesto por algunos que han llegado por su propio
esfuezo”, subrayó, y mencionó como hecho positivo la participación en
todos los debates de comuneros provenientes de sectores rurales. También
hizo referencia a cierta dispersión que por momentos trabó el desarrollo
de la actividad, pero hizo hincapié en que el objetivo de la
convocatoria fue alcanzado porque “la gente se fue motivada”.
Una diferencia marcada respecto al I Congreso Internacional de LaS
LenguaS fue la escasa presencia mediática que tuvo este encuentro en los
grandes medios de comunicación, con la excepción de Télam y Canal 7. La
edición anterior, realizada en Rosario en noviembre de 2004, coincidió
con la realización de III Congreso de la Lengua Española en la misma
ciudad. “Ahora no tuvimos esa misma cobertura”, diferenció Romero, quien
igualmente resaltó: “se hicieron eco medios importantes que de pronto no
son los oficiales, más grandes, pero sí alternativos, es la gente está
consumimiendo [información sobre estos temas], escuchando, está viendo.
Para nosotros es una gran satisfacción que los medios alternativos se
hayan autoconvocado a participar, cubrir y ser parte de esto”.
Romero adelantó que todavía es muy pronto para pensar en un III Congreso
Internacional de LaS LenguaS. “Nos encantaría pero eso lo vamos a ver
con el tiempo. Hay que buscar recursos, facilitar la llegada de muchos
hermanos que vienen del interior; inclusive para esta oportunidad mucha
gente del exterior también de pueblos originarios que no tiene recursos
y de otros sectores que no pudieron llegar. Nos encantaría cumplir ese
objetivo para el próximo”.
Por su parte, Blanca Chancoso, dirigente quichua de la Confederación
Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), coincidió en destacar los
aspectos positivos de la convocatoria: “Es muy importante porque se
despierta y se motiva a todos sobre la importancia que tiene la lengua.
Otros dicen que con el idioma de los indios no se come, porque claro, si
tu sabes un idioma indio no vas a tener quién te pague, salvo una
petrolera que necesite que entres a donde los indios pero para
beneneficio de las petroleras".
"Pienso que desde el momento que empiezas a sentir que el pueblo tiene
derecho y tú eres parte de ese pueblo, esto va a surgir aún mucho más
todavía y eso es importante. Entonces [es importante] que el Congreso
haya despertado interés en muchos espacios, en muchos sectores, para que
se conozcan y escuchen; y ojalá pudiera culminarse en un acuerdo de los
diferentes sectores para hacer esto no sólo para un sector de
investigadores sino parte de una política de Estado”, anheló Chancoso,
que debió retirarse antes del cierre del Congreso.
A diferencia de la dirigente quichua, que cuenta con un extenso
historial de viajes y participación en encuentros internacionales, para
el cacique wichí Raúl Victorino Guzmán ésta fue su primera experiencia.
Proveniente de la comunidad Imak Thanekila (“El Porvenir”), ubicada en
la ciudad salteña de Tartagal, expresó: “Primera vez que comparto así
con tanta gente y ver otros paisanos u otros indios de otras naciones,
tanto de Perú, México, Ecuador... Buenazo. Para mi ha sido un despertar.
Allá donde yo vengo poco veo esta clase de reuniones. Acá tuve la
oportunidad de ver, compartir y escuchar cosas que me están quedando
bien en la cabeza. Ahora allá voy a pasarles a otros paisanos lo que yo
escuché desde que vine”.
“Ha sido una cosa muy, muy impresionante”, destacó Guzmán tras escuchar
un panel de derechos humanos en el que participaron entre otros Nora
Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo), la antropóloga Diana Lenton (Red de
Estudios sobre Genocidio en la Política Indígena Argentina) y los
investigadores Marcelo Musante y Francisco Romero, quienes se refirieron
en trabajos individuales a la Masacre de Napalpí, ocurrida en el Chaco
en 1924. “Para mi fue especial porque como le digo, yo nunca... para mi
es una cosa que ahora yo estoy juntándolo todo esto. De todo se tocó en
ese panel. Para mi ha sido una cosa que me tocó, me dolió, y una cosa
más: me despierta”.
En relación al mismo panel la antropóloga y docente Patricia Pognante,
que forma parte del núcleo que organizó el Congreso desde Rosario,
consideró: “Me pareció muy impactante que se haya discutido el genocidio
de aborígenes en los mismos niveles que el genocidio de los militares en
el '76 y que además se pueda pasar a hablar de los chicos que están en
la calle en la actualidad. Le da una continuidad histórica diferente.
Eso era algo que no se conseguía”. La maestra de la Escuela Bilingüe Qom-Español
Cacique Taigoyé resaltó: “Se ha visto que existe la misma matriz, se los
extermina del mismo modo y casi por las mismas causas. Esto aparece como
disociado pero habrá que tratar de juntarlo, sino no lo vamos a poder
resolver”.
Kurruf Nahuel, integrante de la radio mapuche Wajzugun de San Martín de
los Andes, puso el acento en la riqueza de la diversidad que encontró.
"Muchos hermanos de pueblos originarios se expresaron, estuvimos en la
diversidad cultural de verdad, en la diversidad lingüística y tratando
de entender entre todos qué es la interculturalidad, que no es el simple
hecho de que lenguas distintas se expresen y se traten de entender sino
más bien que, a través de esas lenguas, se entienda cuál es la política
y la cultura de los pueblos, cuál es la visión de mundo y cuál es la
proyección que tiene cada uno". También resaltó la participación de las
mujeres indígenas.
Por su parte Unai Larreategi, de la organización vasca Euskal Herrian
Euskera, señaló: "Aquí trabajan mucho la oralidad, hay gente que es una
artista del habla y me llevo alegría de cómo se ve el tener que
transmitir el idioma y lo que supone el idioma para esta gente. Me
extrañó en sentido positivo esa capacidad de oralidad y la importancia
que se le da. Nosotros somos más parcos en palabras; trabajamos la
oralidad y todo eso pero no nos paramos mucho a hablar, somos más de
acción. Me llevo esto de qué bonito es conversar tranquilamente,
largamente con la gente". "Nosotros venimos con ordenadores, cañones y
así... claro, unos aprovechan y hacen uso de eso, pero esta gente tiene
una capacidad increíble de alimentar otra clase de feedback entre la
gente. A ver si somos capaces de eso nosotros, también impulsar esa
cosa", se interpeló Larreategi.
La piedra angular
Uno de los temas del Congreso, en ese indagar sobre la relación de las
lenguas con la lengua hegemónica, fue el de la educación formal en el
ámbito de la escuela. El lingüista Luis Montaluisa, cofundador de la
CONAIE y ex titular de la Dirección Nacional de Educación Intercultural
Bilingüe, explicó el desafío que se les presenta en Ecuador. “Los padres
de familia, desde hace unos 50 años, un poco le vieron a la escuela como
el centro del saber y entonces le delegaron, diríamos. No se preocupaban
tanto en enseñar la cuestión ancestral porque decían: 'Ya, la escuela
está para la educación'. Pero entonces ahora lo que queremos es que la
escuela no sea el centro del saber sino la familia, el hogar, la
comunidad; y que la escuela, el colegio y la universidad no sean sino un
punto de apoyo. Hoy nos toca hacer que los padres de familia tengan esa
posición”.
Un desafío común a muchos de los pueblos representados en el Congreso,
como el que planteó Luciana, joven que este año dejó su pueblo de la
estepa chubutense, donde viven unas 800 personas, para estudiar Ciencias
Naturales en el Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.
"Creciendo con mi abuelo lo hablaba siempre, es más, el primer idioma
que aprendí a hablar es el mapuche, que luego en la escuela lo tenés que
dejar de lado. Porque nosotros en realidad aprendemos en la escuela los
derechos que tenemos como blancos no como mapuches", afirmó. "Nosotros,
la mayoría, en Cushamen somos todos mapuches, no hay blancos - por
decirlo así - pero la gente que llega a educarnos sí es blanca. Entonces
nosotros tal vez llegamos al jardín hablando mapuche pero luego tenemos
que aprender a hablar el castellano para aprender lo que se nos está
enseñando. Allí no se nos enseña a cuidar nuestra cultura, a
fortalecerla sino que se nos enseña más que nada a olvidarla, desde
jardín hasta noveno o hasta el polimodal - en mi caso - se nos enseña
solamente eso. No es por decir que está mal eso, porque el trabajo de
los maestros es enseñarnos, pero a veces dejamos de lado la cultura y en
mi caso, después tenemos que salir a la ciudad y es muy complicado
seguir con la cultura o mantenerla", reflexinó.
La situación narrada por la joven mapuche no se circunscribe únicamente
a la provincia de Chubut o a la Patagonia, en el norte del país el
cacique wichí Guzmán describió una situación similar. "La mayor parte de
las mujeres no hablan castellano, todo idioma [wichí], allá se manejan
de mañana y tarde, en las casas todo lo manejan puro idioma. Se habla en
idioma, nada más cuando salen a la calle recién el castellano. Entonces
tenemos un problema, al no expresarte bien uno no entiende el
castellano, no es lo mismo que hablarle a un chico de chiquito, que
entiende bien el castellano, en cambio los padres de nosotros puro
idioma en la casa, el padre, la madre, todo en idioma se maneja en la
casa, por esa razón tenemos ese problemita", contó.
Estos cercenamientos de las lenguas también alcanzan a algunos pueblos
del Norte, como es el caso de los vascos, que plantean la
autodeterminación lingüística como derecho inalienable ante los estados
de España y Francia. “Para nosotros el euskera es la piedra angular de
nuestra lucha, lo que nos recuerda que hemos sido un pueblo diferenciado
y que hoy en día, además, la gran mayoría de nuestro pueblo está a favor
de decidir nosotros sobre el futuro. Y decidir, por supuesto, cómo
llevar adelante la lengua, cómo llevar adelante todos los sectores que
forman nuestro país”, afirmó Axier López, del colectivo
internacionalista Askapena.
"Nosotros conversamos lo que es el idioma, mis hijos en mi casa les
enseño castellano para que no tengan problema en la escuela, porque en
la escuela los maestros puro castellano, pero yo no dejo de transmitirlo
lo que es mi idioma. Entonces mis chiquitos hablan castellano e idioma.
Yo sé que el castellano es el que domina todo el país, eso sí, pero
nosotros en cada comunidad tenemos que conservar lo que es mi identidad,
lo que me identifica que yo soy un indígena, un aborigen de tal etnia",
enfatizó Guzmán, mostrando los puntos en común entre una persona de
Euskal Herria y otra de los suburbios de Tartagal, una de las zonas más
ricas controladas por el Estado español y uno de los barrios más
empobrecidos de la ciudad salteña / Azkintuwe
* Gentileza
www.argentina.indymedia.org
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