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RECUPERACIÓN MAPUCHE DE FUNDO EL NOTRO |
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Los primeros llegaron de madrugada,
alrededor de las 5, cuando el día apenas despuntaba y el frío calaba
profundo, nos cuentan tres papay que custodian el agua para el mate
alrededor de una improvisada fogata. Afuera, en la entrada del
Fundo, neumáticos ardiendo elevan columnas de humo negro que se
divisan desde kilómetros. Sobre el alambrado, la tranquera y postes,
varias pancartas y lienzos sintetizan un reclamo de siglos. |
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Por Pedro CAYUQUEO y Hernán
SCANDIZZO, desde Huilio
/ Azkintuwe Nº21 |
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- Ocupación mapuche
en sector de Huilio. Foto de Pablo Díaz. |
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Sobre el alambrado, la tranquera y postes,
varias pancartas y lienzos sintetizan un reclamo de
siglos. Adentro del Fundo, las familias. |
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"CONADI ha transgredido obligaciones
legales, además de dañar civil y moralmente a ambas
comunidades", señala experto. |
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DON MARIO CURIHUENTRO NO recuerda
cuántas veces tuvo que viajar a Temuko para entrevistarse con los
funcionarios de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI),
siempre sin obtener respuesta alguna sobre las tierras que demandan.
“Decenas de veces, gastamos un dineral pagando vehículos para viajar al
pueblo y todo para nada”, nos cuenta. Apenas nombrado presidente de su
comunidad, debió asumir la tarea que tantos otros dirigentes de su lof
no habían logrado concretar. O sí, pero a medias, como cuando el golpe
militar encabezado por el hoy prontuariado dictador Augusto Pinochet los
expulsó a balazos del fundo que meses antes -en tiempos de la Unidad
Popular- habían logrado recuperar.
Hoy don Mario sigue esperando una
respuesta, pero a diferencia de otras esperas, ésta la realiza
calmadamente al interior del Fundo El Notro, terreno de 360 hectáreas
demandado desde hace más de 90 años por las 52 familias que componen la
comunidad “Carimán Sánchez y Gonzalo Marín” y que el pasado 13 de
septiembre decidieron simplemente recuperar por la vía de los hechos. Lo
hicieron de madrugada, de manera silenciosa y convencidos de su
accionar, tanto así que los trabajadores del Fundo, al despertar, no
entendían por qué un grupo de jóvenes mapuche se paseaban a caballo tan
sueltos de cuerpo frente a sus narices.
Los primeros llegaron de madrugada, alrededor de las 5, cuando el día
apenas despuntaba y el frío calaba profundo, nos cuentan tres papay que
custodian el agua para el mate alrededor de una improvisada fogata.
Afuera, en la entrada del Fundo, neumáticos ardiendo elevan columnas de
humo negro que se divisan desde kilómetros. Sobre el alambrado, la
tranquera y postes, varias pancartas y lienzos sintetizan un reclamo de
siglos. “Los hijos salen, porque no hay tierras para quedarse. Yo tengo
dos hijos hombres y una hija mujer, ellos no están más aquí. Me dicen:
‘Mami, si nos quedamos, ¿en qué nos vamos a ganar la vida?’, y salen
para afuera. Nosotros también pensamos en ellos, quizás si tenemos más
tierras ellos puedan volver con nosotros, a acompañarnos. Porque todos
tenemos hijos viviendo lejos de la familia”, explica Margarita Marín,
pegada al alambrado, desde donde observa los movimientos de los
carabineros llegados de la 5º Comisaría de Pitrufquen, la Tenencia de
Fuerzas Especiales de Temuko y un par de civiles que, teléfono en mano,
observan todo desde lo lejos.
El día que ingresaron al fundo, el arribo de los uniformados no alteró
la tranquilidad de las familias. Los carabineros descendieron de sus
móviles y los representantes de la comunidad salieron al paso, mientras
el resto aguardaba detrás de un gran portón cerrado con gruesas cadenas
y una barricada de neumáticos ardiendo. Al estar frente a frente
saludaron a los comuneros y comenzaron las preguntas de rigor, el tomar
nota, las observaciones oculares, las fotografías desde lo lejos, el
reconocimiento del terreno, incluso dentro del fundo ocupado. Los
policías fueron, volvieron, dieron vueltas, tomaron nota de lo que
vieron. Y los comuneros no sólo no les impidieron el ingreso al predio,
sino que además les solicitaron realizar un inventario con las
pertenencias de Bernardo Mittersteiner, ex propietario de El Notro y
posterior arrendatario - “para que no nos acusen después de causar daño
o robar algo del gringo”, les argumentaron. Sin embargo, los policías no
accedieron a la solicitud excusándose en que no estaban facultados para
ello.
Aquel día, los carabineros no llegaron solos a constatar la ocupación.
De una camioneta todo terreno bajó Mittersteiner, acompañado por su
hijo. Cuentan los comuneros que inmediatamente rompió el silencio,
dirigiéndose molesto a los carabineros gatilló: “Me faltan dos animales
y me dañaron el tractor. Me hicieron destrozos”. Interrumpiéndolo,
sereno pero firme, un dirigente mapuche tomó el guante: “Esos son
rumores, antes de afirmarlo consiga pruebas. De usted se dice que es un
ladrón y sinvergüenza, pero yo no lo puedo afirmar porque no tengo
pruebas”. Se escucharon algunas risas, discretas, bajas, se cruzaron
miradas, pero nadie se animó a la carcajada. El patrón de fundo que
había llegado atropellando tuvo que frenar abruptamente y bajar la voz.
El ex propietario no salía de su asombro, se amansó, asimiló el golpe y
accedió a la propuesta planteada por los comuneros: realizar un
inventario de sus pertenencias, retirar trabajadores, todos sus animales
y maquinarias de su antiguo feudo.
*
LA RECUPERACIÓN DE TIERRAS en Huilio -la primera que se desarrolla en la
zona tras el fin de la dictadura militar, según relatan sus
protagonistas- es encabezada, además de don Mario, por el lonko Juan
Sánchez Licanqueo y tendría como objetivo principal presionar a la
CONADI para que regularice la entrega de las 360 hectáreas que componen
el fundo, compradas “entre gallos y medianoche a un grupo de comuneros
mapuche de Imperial por parte del gobierno y que para peor tendrían la
tierra arrendada al gringo contra el cual nosotros históricamente hemos
luchado”, según denuncia el lonko.
En efecto, las tierras del Fundo hoy
figuran a nombre de una comunidad conformada al alero de la Ley Indígena
y cuya compra habría sido autorizada por el ex Director Nacional de
CONADI, Aroldo Cayún (PPD), tan solo horas previas a la entrega de su
mandato en marzo de este año. “Una situación por todos lados irregular y
que esconde algo oscuro para nosotros, ya que los consejeros de CONADI,
el mismo señor Cayún y sus funcionarios conocían la demanda histórica de
nuestra comunidad sobre estas tierras, que colindan con nosotros y que
aparecen en parte en los antiguos títulos de merced”, señala don Mario.
Sus palabras son refrendadas, paradojalmente, por el propio organismo
indigenista. Mediante resolución Nº 032 de la Fiscalía de CONADI, el
reclamo territorial de la comunidad fue debidamente acogido con fecha 5
de abril del 2005. “Dicha resolución resolvió la aplicabilidad del
artículo 20 letra b de la Ley Indígena, respecto al predio que
reivindicamos a favor de nuestra comunidad, lo que jurídicamente
significa un reconocimiento legal de parte del Estado que el predio
históricamente pertenece a la comunidad y obliga a una regularización
para la devolución del mismo”, afirma por su parte Rubén Sánchez
Curihuentro, miembro de la comunidad e investigador del Observatorio de
Derechos de los Pueblos Indígenas en Temuko.
Sin embargo, dicha resolución no
sería más que letra muerta. Mientras la comunidad seguía el proceso de
tramitación y permanecía en lista de espera para concretar la compra del
fundo, CONADI, con fecha 10 de marzo de 2005 -es decir, horas antes del
cambio de gobierno- compró el predio al latifundista, pagando la suma de
650 millones de pesos, más de 1 millón de dólares. Sin embargo, los
beneficiados no serían los habitantes de Huilio, sino un grupo de
comuneros de la zona de Imperial, miembros de la comunidad Agustín Curín,
que a poco andar resolverían arrendar el predio al mismo latifundista
bajo el sistema de mediaría.
“Al percatarnos de esta situación,
con fecha 14 de marzo de 2006, iniciamos el reclamo a las oficinas de
CONADI para que nos dieran una debida explicación. Después de reuniones
y revisión de papeles, funcionarios de la institución y la nueva
dirección asumieron el compromiso de regularizar y corregir este
traspaso irregular de tierras, sin embargo, llevamos más de ocho meses
esperando sin resultado alguno y más aún, sin entender la absurda e
irracional decisión de CONADI de comprar nuestras tierras ancestrales,
que hemos reclamado por más de 98 años, a otra comunidad”, nos dice
Sánchez Curihuentro.
“Nosotros no creíamos en un principio
– añade el lonko Sánchez Licanqueo –, era una mala sorpresa que nos
llevamos y para estar seguros fuimos a ver al dueño antiguo del fundo y
él nos dijo que ya no era dueño, que había vendido y que todo estaba
legal”. Y el hombre, seguro de sus palabras, continua: “Yo no tengo
problemas que a otros hermanos mapuche le compren tierra, pero que no
los manden a cualquier lado a vivir, como gitanos que andan con sus
cosas para allá y para acá. Nosotros nos alegramos cuando una comunidad
consigue tierras, están en su justo derecho, pero no se puede andar
recibiendo tierras en cualquier lado”.
Sara Carimán, parada junto Margarita Marín y lonko Sánchez Licanqueo,
escucha atenta. Espera la oportunidad e interviene: “La CONADI es la que
anda armando peleas, buscando que la gente se pelee una con otra”. La
señora –de las varias que se mezclan entre jóvenes y niños– hace una
pausa en su tranquilo pero seguro hablar y reafirma sus dichos:
“Imagínese, aquí gran parte de los jóvenes no tiene tierra para
trabajar, viven al lado de los viejos, de allegados, y cómo va a ser que
CONADI traiga otra gente a ocupar esta tierra por la cual tanto tiempo,
años enteros, hemos luchado”. “Del tiempo de [Salvador] Allende, yo
tengo memoria, que están los dirigentes luchando por esta tierra”–
apunta doña Sara. “La CONADI anda puro trampeando, dijeron que en marzo
tendríamos una solución, que estábamos en lista de espera para la compra
del fundo, y salen después [con] que le compraron a esta otra gente de
Imperial. De un día para otro, sin avisarnos a nosotros nada”. “Nosotros
tenemos documentos que nos reconocen que esta tierra es nuestra” –
agrega el lonko.
“En los años de la Unidad Popular, nosotros encontramos estos documentos
y ocupamos el fundo, nos instalamos aquí dentro con las familias de cada
uno, pero cuando se iba a regularizar la entrega de las tierras vino el
golpe militar y todo quedó en nada. Lo poco que habíamos recuperado, lo
perdimos, y varios dirigentes de ese tiempo terminaron detenidos en
Temuko”, recuerda. “Ahora último, cuando hicimos la demanda, entregamos
todo a la CONADI, los dirigentes jóvenes se la pasaban en Temuko,
pagábamos vehículo para ir todos a Temuko, nos aburrimos de ir a la
CONADI. Nos decían: ‘Están en lista de espera’... Y después nos salen
con esta noticia, que la tierra había sido entregada a otros peñi y más
encima que ellos la habían arrendado después al mismo gringo... Hay una
cosa muy oscura en la forma en que trabaja la gente de CONADI”,
sentencia.
“Nosotros no estamos robando nada a
nadie, estamos reclamando sólo nuestro justo derecho sobre esta tierra”-
aclara don Mario. “Creemos que debiera hacerse una investigación al
respecto... Nosotros luchamos por la Ley Indígena y la ley dice que
CONADI debe proteger las tierras indígenas y resolver los problemas.
Pero parece que la CONADI más que resolver problemas está creando
problemas... Eso quiere decir que el organismo no funciona o funciona
para los intereses de algunos, que se arreglan como compadres para
lograr beneficios”, desliza.
“Sabemos que todos tenemos necesidades, pero no nos parece que el
gobierno esté haciendo estos negocios, que más bien son negociados
oscuros entre políticos, no nos parece que se use el Fondo de Tierras
para eso, para provocar este tipo de problemas entre nosotros”, reafirma
don Mario. Víctor Toledo Llancaqueo, investigador del Centro de
Políticas Públicas y Derechos Indígenas de la Universidad ARCIS, señala
sin tapujos que el caso de Huilio deja al descubierto la grave crisis
del organismo indigenista. "CONADI tocó fondo", sentencia. "Los hechos
del Fundo El Notro son una nota más de la postergación de los derechos
indígenas en la agenda de gobierno. Ahondan la crisis de la política y
gestión del Fondo de Tierras Indígenas, intensamente cuestionado por
otros sucesos recientes", señala. "Ya no se trata de arriendos de
tierras. Lo que este caso ha sacado a la luz es la arbitraria política
de CONADI de relocalizar comunidades", sentencia.
Rúben Sánchez, desde la ocupación,
comparte el análisis. “Todo esto es por la mala política de entrega de
tierras. Como no tienen la voluntad política de tocar las propiedades de
las grandes forestales, relocalizan a las comunidades que demandan esos
fundos en cualquier lado, no importando elementos culturales y la
identidad territorial de cada lof... así se generan los enfrentamientos
entre mapuches, como los que hubieron en San Juan de la Costa y Alto Bío-Bío”,
advierte. Y es que a juicio de Toledo, en la zona mapuche no se estaría
ante una política estatal de restitución ni de reparación de tierras,
"sino ante una geopolítica de relocalizaciones, un irresponsable juego
con los recursos, derechos y expectativas indígenas". "El proceder de
CONADI ha puesto en juego las bases mismas de la Ley 19.253 y los
principios de derechos de los pueblos indígenas a sus tierras. En este
caso CONADI ha transgredido obligaciones legales y violado derechos
humanos, además de dañar civil y moralmente a ambas comunidades",
recalca.
*
LOS COMUNEROS DE HUILIO aseguran tener derechos ancestrales sobre estas
tierras. Y para demostrarlo, nos conducen hasta una cortina de pinos,
emplazada justo a un costado del estero que por tanto años actuó como
frontera natural entre el “gringo Mister”, como le llaman, y la
comunidad. Una vez allí, el panorama se vuelve más claro. Efectivamente,
las tierras bien cuidadas del "Mister" colindan casi en su totalidad con
los pequeños y desgastados potreros de los comuneros. El contraste
resulta evidente y chocante. Potreros de 20, 30 hectáreas por un lado.
Pequeños sitios de 0,5 a 1 hectárea, por el otro.
Junto a los dirigentes recorremos el
predio. A simple vista, luce como cualquier otro fundo agrícola y
ganadero de la zona de Freire. Grandes potreros, una casa patronal que
corona imponente el acceso principal, varios corrales, una planta
productora de leche y grandes galpones que hasta hace un par de días
albergaban maquinaria, insumos agrícolas y casi un centenar de cabezas
de ganado, todo ello debidamente inventariado por los dirigentes y
entregado al antiguo patrón, quien finalmente retiró sus pertenencias a
regañadientes, según relatan.
Por uno de los puentes instalados por
los peñi, cruzamos hasta la comunidad. “Estos son puentes mecano”, nos
dicen entre risas, recordando que tras el frustrado intento de desalojo
de la noche del jueves 15, uno por uno fueron retirados del estero. Y
todo ello en cosa de minutos. Buscaban impedir que Carabineros pudiera
hacer ingreso a la comunidad, como ocurre en muchas otras zonas y con
extrema violencia. Y vaya si les resultó. La noche que recuerda el
dirigente, dos buses repletos de efectivos de Fuerzas Especiales de
Carabineros, intentaron desalojar el fundo. Venían ordenados por el
Fiscal de Pitrufquen y dispuestos a reprimir duramente. “No se dialoga
con comunidades en toma”, “fundo tomado, fundo desalojado”, parte de las
órdenes del día a nivel de gobierno regional. Lo sabían los comuneros de
Huilio y por ello estaban preparados.
“Las fuerzas especiales llegaron como a las 4 de la tarde y se quedaron
a unos 500 metros de la entrada al fundo, hasta el anochecer”, relata
don Mario. La noche anterior, ya vigías mapuche a caballo habían
detectado a efectivos del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE),
merodeando por el sector. “Andaban estudiando el terreno”, especula Juan
Carlos Sánchez, mientras don Mario lo escucha y asiente con la cabeza.
Fue un aviso de lo que vendría al día siguiente. “No nos pillaron de
sorpresa, estábamos preparados. Y la decisión fue no enfrentarlos, sino
replegarnos hacia el interior del predio y la comunidad. Lo decidieron
así los dirigentes”, detalla Sánchez. “Algunos jóvenes, más impulsivos,
querían enfrentarse con ellos, pero nos obedecieron, entendieron las
razones... a nadie le conviene que tengamos gente presa, golpeada,
enjuicia-da... la estrategia que tenemos es otra. Ellos pueden venir 1,
2, 10, 30 veces a desalojarnos y las mismas veces nosotros vamos a
entrar y a seguir trabajando”, señala don Mario, con la sabiduría que
sólo otorgan los años.
Y es que bien saben ellos que la apuesta del gobierno es judicializar el
conflicto. Sacarlo del terreno político y llevarlo a tribunales. “Que
nuestra gente caiga presa o sea perseguida o tenga que estar viajando a
declarar, desgastándonos en eso”, recalca Sánchez. Por ello han decidido
dar vuelta la estrategia. Qué el desgaste lo sufran ellos. “Imagínese
que vienen de tan lejos, cuánto les cuesta juntar a los carabineros, las
micros y nosotros estamos a pocos metros, cruzando el canal. Tendrían
que poner carabineros en toda la cerca del fundo para evitar que
entremos de nuevo y eso parece que no lo entiende la autoridad o no lo
quiere entender”, agrega don Mario.
“Dicen que quieren desgastarnos, pero
podemos estar 50 años saliendo y entrando de esta tierra. Ya veremos
quién se desgasta primero”, agrega entre risas y confiado en que –más
allá de lo que señale determinada autoridad, tratando de bajar el perfil
de la movilización- ellos han logrado controlar el fundo de manera casi
absoluta. “Nosotros mantenemos hoy la ocupación del predio y estamos
abriendo cercos para poder acceder de mejor forma. Los jóvenes están
trabajando, sacándose la mugre y eso muestra que estamos convencidos de
lo que hacemos”, nos dice.
Sánchez, como uno de los encargados operativos de la ocupación, lo
interrumpe. “Hemos ido cumpliendo cada uno de los objetivos que
teníamos. Lo primero, ya logramos que el gringo desocupara el fundo. Es
decir, el hombre retiró todos sus animales y maquinarias, tractores y
todo eso, cosa que pudimos hacer en orden y sin problemas una vez que
Mister entendió que las cosas habían cambiado para él y que ahora la
comunidad asumía el control de esta tierra”, relata. “Y todo se hizo en
orden, incluso le hicimos firmar un acta donde recibe todo conforme, la
firmó frente a todos y tenemos copias de eso”, agrega don Mario. Tras
escuchar al dirigente, Sánchez continúa.
“También retiró a sus trabajadores y
le fijamos el retiro de los muebles y cosas personales que aún quedan en
la casa patronal. Por eso hoy decimos que la primera etapa se cumplió;
animales, maquinaria y trabajadores ya no están en el fundo. O sea, los
mapuche estamos ejerciendo el control sobre nuestra tierra. Ese era el
primer objetivo que teníamos, ocupar y controlar este espacio. Ahora el
segundo objetivo es hacer producir esta tierra”. “Sí, porque no vinimos
a sentarnos a esperar a la CONADI o a mirar pasar los vehículos”,
recalca don Mario.
Ocupar, resistir y producir. Es probable que ninguno de los mapuche de
Huilio haya oído hablar de los Trabajadores sin Tierra de Brasil. Quizás
ni siquiera saben quiénes son. Pero comparten con ellos el desafío de
transformar el simbolismo de una toma –o más bien dicho, “recuperación”-
en una posibilidad real de desarrollo económico. “Nos hemos organizado
en cuadrillas, en cada sector del fundo hay gente haciendo cosas. Ayer
comenzamos a hacer lo primero que uno hace cuando llega a ocupar una
parte, que es habilitar vías de acceso. Hoy ya comenzamos a meter
nuestros animales”, relata Sánchez. De la CONADI, sin novedad en el
frente. Más allá de una tímida conversación sostenida el 15 de
septiembre con Jorge Millaquen, asesor del director Nacional, Jaime
Andrade (PS), las cosas siguen como el primer día. El organismo, fiel a
su nueva política de no participar de reuniones en comunidades –efecto
del Síndrome Temucuicui- y menos dialogar con “mapuche en toma”, ha
privilegiado hasta la fecha los contactos informales.
“No hay nada concreto aún con la
gente de CONADI. Ellos no saben en verdad qué hacer, porque tienen claro
que la embarrada la dejaron ellos mismos, al comprar la tierra a otra
gente que no es del sector y que acá nadie conoce. El fiscal de CONADI
dice una cosa, la subdirectora otra, Andrade nada todavía, pero lo
concreto es que no saben qué hacer, cómo salir del paso”, nos cuenta
Rubén Sánchez.
En CONADI asumen que se cometió un grave error. La propia directora
nacional sur del organismo, Isolde Reuque (DC), aseveró a El Mercurio el
19 de septiembre que en el caso del Fundo El Notro, “tenía el primer
derecho la comunidad aledaña al fundo que se compró y no otra que fue
relocalizada. Con eso se corta el lazo cultural y familiar, al salir
lejos de sus lugares de origen”. “Ellos (la comunidad Carimán Sánchez)
han luchado desde los años '70, han continua-do reivindicando el sector
y reclaman el legítimo derecho de ampliar su comunidad con la gente que
vive alrededor”. La subdirectora insistió ante dicho me-dio que la
comunidad en toma tenía derechos sobre el fundo El Notro porque presentó
una petición de demanda territorial ante la CONADI.
“Debe existir voluntad de la
comunidad Agustín Curín para que se les compre tierras en otro sector,
puedan ceder los derechos (de El Notro) y así no romper los lazos
socioculturales de las comunidades”, puntualizó Reuque, calificando
además como un “legítimo derecho” de los mapuche la ocupación del fundo,
declaraciones que más tarde -desatada la polémica- debió corregir a
través de una declaración pública. “Siempre he dado a conocer mi postura
de rechazo, tanto a las tomas de predios como al uso de la violencia en
la búsqueda de solución a las demandas históricas”, clarificó para
tranquilidad de sus superiores y latifundistas locales.
En Huilio, todos esperan que tras pasar las "fiestas patrias" se
reactiven los contactos y se pueda arribar a una solución. Por lo
pronto, conversaciones sostenidas con la dirigencia de Ad-Mapu
-representada por José Santos Millao, consejero de CONADI- han permitido
tranquilizar los ánimos de la comunidad de Nueva Imperial, a la sazón,
los beneficiados de la irregular compra realizada por el ex director
Aroldo Cayun (PPD). “Al menos tenemos esa tranquilidad. El peñi Santos
Millao se comprometió en alinear a su gente de Imperial y evitar
problemas. No es nuestra idea ni jamás lo ha sido pelearnos entre
mapuche, sólo queremos que se resuelva esta irregularidad”, enfatiza
Sánchez.
Por lo pronto, los dirigentes
fortalecen la recuperación. Lo hacen de manera permanente y activa,
trabajando, abriendo caminos, reparando cercos, montando puentes sobre
aquél estero que rodea la propiedad y que durante décadas pareció un
obstáculo insalvable. Hasta que decidieron cruzarlo. Hoy, los
improvisados puentes por donde cruzan a diario familias, animales e
incluso una que otra maquinaria agrícola, dan cuenta de que las 52
familias del lof cruzaron con la intención de quedarse.
“Como dirigente mapuche, estoy
orgulloso del trabajo que hemos realizado. El compromiso de la comunidad
se ha demostrado, todos los comuneros están acá en el fundo, con señora
y niños están acá, ha sido muy positivo, le han tomado el peso
realmente, la importancia al tremendo sacrificio que estamos haciendo.
Todos entienden que es para mejor y por ello hemos querido actuar de
manera responsable. Se lo dijimos al mayor de carabineros de Freire,
nosotros no estamos robando nada a nadie, entregamos cada vaca, cada
animal que el gringo tenía al interior del fundo, sus máquinas, sus
muebles, con acta firmada. Eso me tiene satisfecho”. La mirada de don
Mario es clara, como sus palabras / Azkintuwe
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