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CONVENCIÓN CONSTITUYENTE
EN NEUQUEN |
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Por varias semanas, el
panorama político en Neuquén estuvo convulsionado debido al trabajo de
la Convención Constituyente que reformará la actual Constitución de la
Provincia. Impulsada por el polémico gobernador Jorge Sobisch, la
Convención terminó transformándose en caja de resonancia para diversos
sectores sociales y políticos. Y es que la Reforma olía demasiado a petróleo. |
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Por
Pedro CAYUQUEO - Azkintuwe Nº18 |
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- Jorge Sobisch,
Gobernador de Neuquén. Foto de Neuquén Hoy. |
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Tras semanas de
incertidumbre, la tarde del viernes 10 de febrero y a
regañadientes, la Convención Constituyente de Neuquén
decidió incorporar los derechos del pueblo mapuche en
la nueva Constitución de la Provincia. |
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La propiedad del petróleo,
recurso estratégico de la provincia y base material del
poderío del MPN, era uno de los principales temas en juego en la
presente Convención, a juicio del werken Jorge Nahuel. |
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FUE COMO UN
DOLOROSO PARTO pero finalmente salió. Y es que tras semanas de
incertidumbre, recién la tarde del viernes 10 de febrero y a
regañadientes, la Convención Constituyente de Neuquén decidió incorporar
los derechos del pueblo mapuche en la nueva Constitución de la
Provincia. Negociaciones tras bambalinas entre bloques partidarios y una
fuerte presión ejercida desde la calle por parte de los dirigentes y
miembros de la Confederación Mapuche Neuquina, hicieron posible que la
negación inicial diera paso a la incorporación -por unanimidad- de un
artículo que reconoce a los mapuche como "pueblo preexistente" en la
provincia, asegurándole además la participación en la gestión de sus
recursos naturales, el reconocimiento de su personería jurídica, el
respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe.
Todo ello,
sin mencionar el citado artículo en ningún momento la palabra "mapuche".
¿Gimnasia linguística? "Esto es parte del consenso. Es parte de lo que
cada uno dejó en el camino para fortalecer la Constitución", señalaría
al respecto Jorge Omar Sobisch, convencional del Movimiento Popular
Neuquino y todopoderoso Gobernador de la Provincia, quien desde un
inicio se opuso tenazmente a reconocer derechos especiales a las
comunidades y, lo principal, permitir a estas el resguardo de sus
recursos naturales en una zona demasiado rica en petróleo.
"No nos nombra la Constitución y tampoco nos escucha esta Convención.
Pero no es poco lo que hemos logrado", aseguró el convencional Oscar
Nahuel, del Frente Cívico para la Victoria, una vez aprobada esta
surrealista incorporación de los derechos mapuche a la nueva
Constitución. Razón tiene Nahuel si se considera la fuerte oposición
inicial del oficialismo neuquino frente al reclamo mapuche y las
particularidades de un proceso constituyente que careció - a juicio de
muchos- de la más mínima participación ciudadana. A continuación, un
completo informe cronológico que da cuenta de la lucha emprendida por
las comunidades de Neuquén, a objeto de hacer respetar sus derechos en
los extensos dominios de Jorge Sobisch.
*
SÁBADO 7 DE ENERO. A medianoche concluyó el plazo para presentar
proyectos y propuestas a la Convención Constituyente que reformará la
Constitución de la Provincia, sancionada en 1957, hace casi medio siglo.
Se trata de un hecho histórico, no exento de polémica y que ha marcado
la agenda política y noticiosa en una de las regiones más ricas y
desiguales de toda la República Argentina. Impulsada por el Gobernador
Jorge Sobisch (Movimiento Popular Neuquino, en el poder provincial desde
1999) y sus aliados menemistas, la reforma concitó desde un comienzo
duras críticas y la férrea oposición de un abanico de sectores políticos
y organizaciones sociales, piqueteras, de desocupados, gremiales y
vecinales de distinto signo, quienes vieron en la Convención el intento
de Sobisch por ampliar su hegemonía en una provincia de por si
hegemónica para el MPN, amen de su proba-da fórmula de clientelismo
político y corrupción.
Sin embargo, la denominada "fiesta de la democracia", como la calificó
el caudillo del MPN al asumir la presidencia de la Convención en
diciembre de 2005, logró abrir un espacio de participación (y de
protesta) largamente esperado por diversos sectores sociales. Esto llevó
a los grupos políticos opositores, encabeza-dos por el Frente Cívico
para la Victoria-Encuentro Amplio, a decidir participar finalmente en
octubre de 2005 en la elección de sus convencionales y, finalmente, a
legitimar el mandato de la Convención, en un intento por desenmascarar
"por dentro" la fiesta y los planes del gobernador. Un dato resulta
clave para graficar este cambio de estrategia en la oposición: al
finalizar la jornada del sábado, se presentaron más de 140 proyectos y
la mayoría de ellos no correspondieron precisamente a Sobisch o alguno
de sus aliados. Cerrado el plazo, la Dirección de Gestión Parlamentaria
emitió un informe donde detallaba los expedientes ingresados y que
fueron girados a las comisiones. Según se des-prendía de este informe,
se recibieron 141 proyectos de reforma y de declaración, y 21 peticiones
de particulares, esto último todo un record considerando que la falta de
información limitó la participación, dado que no se dieron a conocer
públicamente los tiempos y las formas de intervención de la ciudadanía.
Los proyectos presentados versan sobre los temas habilita-dos por la Ley
2174 de Necesidad de Reforma y en una primera etapa fueron evaluados en
las comisiones habilitadas para tal fin. A saber, Comisión de
Peticiones, Poderes, Reglamento y Presupuesto; de Declaraciones,
Derechos, Deberes y Garantías; de Reforma Política, Poder Judicial y
Órganos de Control; de Régimen Federal y Municipal; de Régimen
Económico, Servicios Públicos y Medioambiente; y de Educación, Cultura y
Desarrollo Humano.
ONGs, representantes de la sociedad civil y del movimiento político
social neuquino, como los Obreros de Zanon, también hicieron entrega de
sus pro-puestas, las cuales serían respaldadas por los convencionales
del bloque opositor a Sobisch. Lo mismo hicieron representantes del
Pueblo Mapuche, de histórica presencia en la Provincia. Es así como el
viernes 6 de enero, la Confederación Mapuche Neuquina -que agrupa a 54
comunidades- presentó a la Convención una propuesta de reforma a fin de
que se respetasen los derechos de las comunidades en la nueva Carta
Magna. En lo fundamental, la propuesta de la Confederación, dirigida al
gobernador, planteaba como principales puntos el reconocimiento a la
preexistencia del Pueblo Originario Mapuche; el reconocimiento a la
propiedad y control mapuche sobre sus recursos naturales; el
reconocimiento de la jurisdicción mapuche, espacio donde se aplica y
ejerce función el Nor Feleal; el reconocimiento de símbolo cultural
mapuche Wenufoye – Bandera Mapuche; el reconocimiento del prerequisito
de Libre Consentimiento Fundamentado Previo en todo proyecto que
involucre recursos del territorio mapuche; y el mapuzungun reconocido
como Idioma Oficial en la Provincia. El proyecto buscaba a grandes
rasgos avanzar hacia un reconocimiento efectivo del Pueblo Mapuche en la
provincia y llenar de esta forma un vacío existente en la actual
Constitución, relacionado con el importante lugar que ocupa hoy la
diversidad cultural y étnica en diversos instrumentos jurídicos
nacionales (Constitución Nacional, Art.75-7) e internacionales (Convenio
169 de la OIT), que al menos en el papel garantizan en Argentina -desde
mediados de la década de los noventa- la preexistencia de los pueblos
originarios, el respeto a su identidad cultural y su derecho a una
educación bilingüe e intercultural, entre otros avances.
En conversación con Azkintuwe, Jorge Nahuel, werken de la Coordinadora
de Organizaciones Mapuche de Neuquén (COM), contextualizaba de esta
forma la participación mapuche en la Convención, a pocos días del cierre
de la entrega de propuestas. "Aquí se abrió un espacio para cuestionar
la política de negación que nos afecta como pueblo en la Provincia y
poner en debate los derechos de nuestro pueblo y la indefensión en que
se encuentran, por ejemplo, nuestros recursos naturales... Tenemos un
pacto con el bloque opositor y tenemos esperanza en que nuestra
propuesta pueda ser discutida y aprobada en el seno de la Convención",
señalaba Nahuel. Muy a su pesar, nada de eso sucedería tan fácilmente en
las semanas siguientes, las cuales estarían marcadas por la traición de
algunos convencionales y la represión del gobierno provincial.
*
JUEVES 26 DE ENERO. Llegaron a Neuquén desde distintos puntos de la
provincia. Venían en busca de un reconocimiento, pero solo encontraron
represión. Unos 150 manifestantes, miembros de la Confederación Mapuche,
se habían apostado desde tempranas horas en la puerta del Concejo
Deliberante, donde los convencionales definían la incorporación de un
reconocimiento constitucional a las comunidades originarias. Los
incidentes comenzaron después de una extensa jornada de negociaciones
entre el oficialismo y la oposición, que culminó con la aprobación de un
proyecto impulsado por el bloque de la Unión Cívica Radical-Movimiento
Popular Neuquino, al que Verónica Huilipán, vocera de la Confederación,
definió sin tapujos como un “mamarracho jurídico”. La disconformidad de
los mapuche se tradujo en violencia en la puerta del Concejo, donde la
Policía reprimió duramente a los mapuche y lanzó gases lacrimógenos para
dispersarlos. Vidrios rotos, un fuerte olor a gas lacrimógeno -aún
dentro del edificio- y una amplia presencia policial que se mantuvo
durante toda la jornada, dieron cuenta de lo conflictivo del momento
vivido.
La violenta represión, que también afectó a obreros de la Cerámica Zanon
que acompañaban a los manifestantes, motivaría incluso que comunidades
de la zona sur de Neuquén, no simpatizantes de la línea de la
Confederación, enviaran una dura carta al gobernador Jorge Sobisch en la
que repudiaron no solo la fuerte represión, sino también la decisión de
los convencionales de no tomar en cuenta la propuesta mapuche, ni
aquella presentada por el bloque opositor. En la carta, los lonko y
werken, reunidos en Junín de los Andes, expresaron su total "repudio a
los hechos acontecidos durante el jueves 26 de enero, por lo cual los
convencionales tomaron una decisión errónea y simplista... Por ideas
encontradas con los hermanos que lideran la Confederación, decidieron
echar por la borda el resto de las propuestas que tienen en cuenta las
necesidades de nuestro pueblo asentado en la provincia desde 1700",
señalaba la misiva, firmada por autoridades de la comunidades
Chiquilihuín, Painefilú, Atreico, Namuncurá y Lafkence. "Nuestras
comunidades se basan en una organización social y cultural distinta a la
representada por el resto de los ciudadanos de la provincia, solicitando
por ello que se nos reconozcan nuestros derechos como pueblo indígena",
indicaba el escrito. Los dirigentes reclamaban el reconocimiento de "una
cultura diferente, con educación bilingüe, con un terri-torio acorde a
un desarrollo sustentable, con autonomía de las decisiones económicas,
sociales y culturales de nuestro pueblo".
Hasta la noche del jueves 26, para intentar reconocer los derechos de
las comunidades había en danza tres proyectos: el del MPN, el del
interbloque y el que presentó la Confederación y que poco fue tomado en
cuenta. Los puntos centrales que resultaron irreconciliables tuvieron
que ver con definiciones profundas. El MPN se rehusó a hablar de "pueblo
mapuche", sino de "indígenas neuquinos", ni reconocer la preexistencia
de los pueblos originarios, como si lo establece la Constitución
Nacional. Tampoco estaba dispuesto a dar el visto bueno para que las
comunidades tuvieran capacidad de gestión sobre sus recursos naturales.
Finalizada la polémica jornada, solo el proyecto del Bloque oficialista,
impulsado por el radical quiroguista Hugo Prieto (UCR)- quien
previamente había acordado apoyar la propuesta mapuche-, sería aprobado
en la Comisión de Declaraciones, Deberes, Derechos y Garantías,
presidida por la convencional Encarnación Lozano (MPN). Se trataba en
los hechos de un proyecto limitado, que proponía un reconocimiento a los
mapuche parcial e incompleto, que en lo central desconocía su condición
de Pueblo. "Creemos que independientemente del reconocimiento que se
debe a los pobladores originarios de nuestra provincia, esto no puede
significar la creación de privilegio alguno nacido de origen con
prerrogativas de sangre porque están prohibidas por la propia
Constitución Nacional y por-que además nos parece que seria sumamente
inconveniente", señalaría el propio Hugo Prieto. La propuesta tampoco
reconocía ningún derecho a la participación del pueblo mapuche, esto
contraviniendo lo establecido por la Constitución Nacional que determina
la obligación del Congreso Nacional y concurrentemente de todas las
provincias, de "asegurar su participación en la gestión referida a sus
recursos naturales y a los demás intereses que los afecten". Esto quiere
decir que el Estado está obligado a generar mecanismos reales de
participación, adaptando su estructura política a estos efectos si fuese
necesario.
El Convenio 169, ratificado por el Estado argentino, también exige la
participación efectiva de las comunidades en cuestiones que les
conciernan en términos de "consulta, cooperación, control, consentimiento,
requerimiento, autogestión y decisión". También establece en su Art. 7
que los Pueblos interesados "deberán tener el derecho de decidir sus
propias prioridades en lo que atañe al proceso de desarrollo, en la
medida en que éste afecte a sus vidas, creencias, instituciones y
bienestar espiritual y a las tierras que ocupan o utilizan de alguna
manera, y de controlar, en la medida de lo posible, su propio desarrollo
económico, social y cultural". Nada de esto era incluido en la propuesta
de Prieto, lo que llevó a la Confederación a declararse en "estado de
alerta", esto para denunciar el "reconocimiento cero" que, según
señala-ron, pretendían imponer en la nueva Constitución los
convencionales del bloque oficialista, a través de un proyecto
"totalmente ilegal e inconstitucional y que ni siquiera alcanza el piso
jurídico que actualmente hay a nivel nacional", según denunciaría
Huilipán. Sin embargo, el polémico proyecto sería sorpresivamente
retirado por el oficialismo tan solo 24 horas más tarde. De este modo,
desechada finalmente la posibilidad de discutir alguna propuesta de
reconocimiento en la Convención, el camino para las comunidades mapuche
no parecía ser otro que la movilización social a objeto de lograr -en la
recta final del trabajo de los convencionales- que los derechos del
pueblo mapuche fueran incluidos de alguna forma en la nueva
Constitución..
*
JUEVES 9 DE FEBRERO. Contrario al discurso oficial que pregonaba el
"autoritarismo" y la "intransigencia" de la postura de la Confederación,
amen de un supuesto afán "separatista" del Estado Argentino, los
dirigentes mapuche no dudaron en incluir en sus nuevos planes de acción
a la sociedad neuquina en su conjunto, convocándola a ser parte de un
"Plenario por los Derechos Excluidos", actividad que tuvo lugar en el
Aula Magna de la Universidad Nacional del Comahue (UNC) bajo el lema
"Sin justicia, la Reforma es una Mentira y la Convención es una Farsa".
"Nos organizamos para mostrar al país y el mundo, la vigencia y
proyección del Pueblo Originario de esta región de Argentina. Sabemos
que para el poder económico que sostiene a estos burócratas de la
política, la presencia mapuche es una interferencia. Pero nosotros le
hablamos a la sociedad neuquina, que nos apoya y sostiene en nuestra
lucha. Que asume con orgullo que una cultura milenaria le dé identidad
histórica a Neuquén. Con esa sociedad construimos la interculturalidad,
transformaremos el racismo en un modelo de nueva sociedad", señalaron en
parte de su convocatoria. "Por eso hoy nuestro mensaje es a la sociedad
toda. Les hablamos desde nuestros territorios y desde todas las vidas
que nos rodean. Pero sobre todo en nombre de aquellas que están
amenazadas de muerte por tanta contaminación y tanta irracionalidad.
Pero también venimos a hablar en nombre de nuestros centros ceremoniales
cercados, nuestros cementerios ultrajados, nuestros pewen centenarios
aserrados en segundos, nuestros árboles, plantas y especies que
desaparecen y no vuelven a florecer. Les hablamos también en nombre de
nuestros hijos que ven a su Wallmapu atravesado por las cicatrices de
los alambres que se multiplican y ahogan la vida colectiva mapuche",
agregaron.
Esperaban estar acompañados y lo estuvieron. Para ello contaron con el
decidido apoyo del Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, del
obispo Marcelo Melani, del ex diputado nacional y cineasta Pino Solanas
y del presidente del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (Inai)
Jorge Rodríguez, además de representantes de numerosas organizaciones
mapuche y de otros pueblos originarios de cuatro provincias, así como
miembros de distintas expresiones sociales, de derechos humanos,
universitarias y políticas. Aliado estratégico resultó ser el obispo
Melani, quien señaló que "acá en el sur los mapuche, en el norte otras
comunidades (indígenas), viven y demuestran una cultura distinta,
propia, originaria, que han ido trasladando en los años a sus hijos y a
esa cultura hay que aceptarla, reconocerla". Melani abrió la "Plenaria"
y se mostró esperanzado en que finalmente los convencionales pudieran
introducir la cuestión mapuche en la Convención, advirtiendo de paso que
ello no sería suficiente si la interculturalidad no era reconocida por
todos. En ese sentido cuestionó que la Constitución nacional hiciera un
amplio reconocimiento a los indígenas, pero que en la práctica esto no
se reflejara con hechos concretos. "Así termina siendo una declaración
de principio pero que no tiene importancia en la práctica. Pero existen
–esas otras culturas– y ojalá en nuestra provincia, en un gesto de
grandeza se reconozca que el 10% de sus habitantes tiene una cultura
diferente", indicó Melani. "Con mucha facilidad pensamos que todos somos
idénticos porque vivimos en un mismo territorio y no tenemos en cuenta
la cultura que está en la base de la vida de cada región", comentó. "En
la Argentina, en Neuquén se piensa que la europea es la cultura de
todos... y no es así", sentenció Melani.
La Plenaria fue una jornada extensa. Y el repudio a Sobisch, unánime.
También contra la represión policial que el 26 de enero los había
afectado en la entrada del Deliberante, cuando el tema mapuche naufragó
en la comisión. Las exposiciones se sucedieron hasta las 18, pero con un
oído puesto en los acontecimientos que trascurrían en la Convención que
deliberaba a solo cuatro cuadras de distancia. Sin embargo, transcurrían
las horas y las noticias que llegaban desde la Convención no eran muy
alentadoras. El MPN avanzaba a toda máquina para terminar de tratar los
despachos pendientes antes de la medianoche y el reconocimiento del
pueblo mapuche quedaba nuevamente sin trata-miento. A esa misma hora,
Rodríguez y Solanas, que llegó con su equipo de filmación, habían
descargado una lluvia de críticas contra la administración de Sobisch. Y
Pérez Esquivel se disponía a cerrar el plenario. Luego, las comunidades
elaborarían un documento con las conclusiones para entregarlo a Sobisch.
Entonces los organizadores resolvieron acelerar el paso y movilizarse
hasta el Deliberante para exigir el tratamiento del reconocimiento en la
Constitución provincial. La movilización salió de la UNC con Melani,
Pérez Esquivel, Solanas y los dirigentes mapuche a la cabeza de una
columna de unas 400 personas. La marcha se detuvo frente al vallado que
mantenía cercado el acceso al Deliberante, custodiado por numerosos
efectivos policiales. Allí hubo algunos forcejeos porque la Policía
tenía orden de dejar pasar a sólo 7 personas. Melani, Pérez Esquivel,
Solanas y algunos representantes de la Confederación pasaron. Luego
salió a dialogar Jorge Nahuel y el convencional del Frente Cívico para
la Victoria, Oscar Nahuel, que advirtieron que el MPN se mantenía firme
y no quería tratar el tema. Y revelaron que la oposición metería
presión. Después, llegaría la información que Sobisch estaba comenzando
a ceder. Y ya de madrugada, la confirmación del triunfo.
*
VIERNES 10 DE FEBRERO. La visualización de alguna salida al conflicto
fue posible el mismo día de la Plenaria, cuando se confirmó que el
presidente de la Convención, Jorge Sobisch, había citado para la mañana
del viernes a los convencionales Eduardo Benítez, Raúl Podesta y a Jorge
Carro; intendentes de las localidades de Cutral Co, Zapala y San Martín
de los Andes respectivamente. La reunión, que se realizaría en la Casa
de la Costa de Neuquén capital, tendría como objetivo negociar o
conciliar las partes para incorporar un artículo de reconocimiento a las
comunidades. El oficialismo demandaba un tiempo para resolver la interna
dentro del bloque, debido a que este tema es arduo y muy delicado para
tratar. Pero finalmente el encuentro no se concretó al filtrarse a la
prensa, según el MPN. El convencional Eduardo Benítez, del Frente Cívico
para la Victoria (FCpV), argumentaba sin embargo que el "fracaso de la
reunión se basó en que el tema debe ser tratado sin negociar ni canjear
por el capítulo económico", este último un tema de vital interés para el
oficialismo. "Lo que también estamos pidiendo es se responda con nuestra
solicitud de moción de preferencia, y se trate sobre tablas. Para esto
necesitamos el voto positivo de las dos terceras partes", señalaría
además convencional.
La llegada de la columna mapuche a las puertas del Concejo Deliberante,
la noche del jueves, fue para muchos la gota que colmó el vaso. Aquella
noche, Sobisch no tuvo más remedio que reunirse con los manifestantes y
estrechar la mano de los dirigentes de la Confederación, del obispo, del
premio Nobel de la Paz e incluso del cineasta Pino Solanas. También, a
viva voz, debió ordenar el retiró de la Policía que custodiaba el
edificio. Y si bien tras la reunión el MPN parecía persistir en su
negativa a incluir cualquier atisbo de reconocimiento en la Convención,
esto cambiaría de manera definitiva horas más tarde, cuando los
convencionales reunidos aprobaron por unanimidad un artículo que
incorporaba a la Constitución y reconocía a los mapuche como pueblo
preexistente en la provincia. También se les aseguraba a las comunidades
la participación en la gestión de sus recursos naturales y se les
reconocía la personería jurídica, respeto a su identidad y derecho a una
educación bilingüe. La noticia sería dada a conocer por el propio
Sobisch y los jefes de cada bloque en una conferencia de prensa
realizada en el Salón Verde del Concejo Deliberante. Cuando se le
consultó sobre la posible presión que la manifestación del jueves había
ejercido sobre la Convención, Sobisch indicó: "Es un despacho acordado
entre todos los bloques, producto de lo que cada uno de nosotros dejamos
en el camino para fortalecer la Constitución y el consenso", agregó.
"Acá lo importante no es si alguien es más guapo. Si hubo más voluntad o
menos, ya es parte de la anécdota", señalaría visiblemente incómodo.
En concreto, los convencionales le pusieron la firma a un despacho que
legitima la posesión y propiedad comunitaria de las tierras en las que
viven los mapuche y además les garantiza la participación en la
"gestión" de sus recursos naturales. Curiosamente, el acuerdo no incluye
una mención explícita al pueblo mapuche que es beneficiario directo del
texto. En cambio, ex-presa el reconocimiento de una serie de garantías a
los "indígenas neuquinos", lo que motivó un debate se prolongó durante
toda la mañana. El despacho les reconoce a los pueblos originarios la
"preexistencia étnica y cultural"; les garantiza el respeto a "su identidad"
y el derecho "a una educación bilingüe e intercultural", además de la
personería jurídica de las comunidades. También establece que la
provincia regulará la entrega de otras tierras "aptas y suficientes para
el desarrollo humano". El encargado de leer el despacho fue el
convencional Pedro Salvatori, hasta ese momento uno de los principales
opositores de la Confederación. Según establece el despacho, el
reconocimiento es a los "pueblos indígenas neuquinos" y la palabra
"pueblo no deberá ser interpretada en el sentido que lo determina el
derecho internacional", según lo aclaró en el plenario el convencional
radical Hugo Prieto, siguiendo la misma línea de lo establecido en el
Convenio 169.
Pese a estas restricciones, que intentan a todas luces limitar el
alcance del reconocimiento a un ámbito estrictamente cultural, para las
comunidades de trató de un triunfo y así lo festejaron. "¡Marici Wew! ¡Marici
Wew!". El clásico grito de resistencia mapuche abrió la espontánea
celebración que hicieron los representes de la comunidad para agradecer
a quienes los apoyaron en el reclamo, reivindicar su pasado de lucha sin
renunciamientos aún vencidos por la fuerza del "huinca" y lanzar al
futuro un mensaje de esperanza depositado en los jóvenes. "No nos nombra
la Constitución y tampoco nos escucha esta Convención. Pero no es poco
lo que hemos logrado", señaló emocionado el convencional Oscar Nahuel,
uno de los principales artífices del histórico triunfo. "No podremos
construir un estado bicultural si este estado no es reconstruido. Ojalá
algún días se comprenda la cosmovisión de mi pueblo mapuche, para que se
interprete esta relación que hoy no se da", añadió Nahuel. "No hemos
logrado todo, pero nuestros hijos, nuestros nietos, ahora tienen la
esperanza de que no seguirán siendo pisoteados", indicó por su parte el
lonko Elías Maripán, de la Confederación. "Es un gran paso, pero va a
faltar un tiempo para que estas normas lleguen a nuestros territorios".
indicó Roberto Ñancucheo, werken de la misma organización. "Nosotros
tenemos que levantar la cabeza porque este es nuestro territorio y
tenemos que reclamar por ello. Siento un gran orgullo porque ha sido la
lucha de mi pueblo la que ha abierto el camino para que este encuentro
cultural sea posible", agregaría Oscar Nahuel.
El texto
aprobado establece lo siguiente: "La Provincia reconoce la preexistencia
étnica y cultural de los pueblos indígenas neuquinos como parte inescindible
de la identidad e idiosincrasia provincial. Garantiza el respeto a su
identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural"... "La
Provincia reconocerá la personería jurídica de sus comunidades, y la
posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicional-mente
ocupan, y regulará la entrega de otras aptas y suficientes para el
desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, ni transmisible, ni
susceptible de gravámenes o embargos. Asegurará su participación en la
gestión de sus recursos naturales y demás intereses que los afecten, y
promoverá acciones positivas a su favor". Firman los convencionales
Jorge Sobisch, Julio Fuentes, Eduardo Benítez, Hugo Prieto, Jesús
Escobar, Néstor Burgos, Encarnación Lozano y Pedro Salvatori.
"Fue como un
doloroso parto, pero finalmente salió", señalaría al día siguiente el
Diario Río Negro, dejando en el aire quizás la pregunta del millón: ¿por
qué Sobisch cambió su posición respecto de los mapuche, aceptando
prácticamente el proyecto de la oposición?. La respuesta nos la entrega
el columnista Héctor Murillo, en las páginas del propio matutino. "Con
buenos reflejos, Sobisch eligió el viernes aparecer ante los ojos del
país -la tevé está en todos lados- como amplio y generoso, antes que
como un déspota capaz de cercenar en su provincia derechos consagrados
en la Constitución Nacional". "Entre el 10 y el 12% del electorado
neuquino es de origen indígena y Sobisch no podía presentarse ante el
país como un precandidato que está en contra de las minorías y de los
derechos humanos", resumió una fuente de la Casa Rosada, precisamente el
lugar donde Sobisch espera poder llegar tras las elecciones del año
2007.
*
LA PROPIEDAD
DEL PETRÓLEO, recurso estratégico de la provincia y base material del
poderío del MPN, era uno de los principales temas en juego en la
presente Convención, a juicio del werken de la COM, Jorge Nahuel. Por
ello, una vez habilitada la polémica reforma de la Constitución
impulsada por el actual Gobernador, la Confederación Mapuche Neuquina no
dudó en declararse en estado de "movilización", a objeto de reafirmar en
la coyuntura sus demandas históricas frente a una Convención con "olor a
petróleo", esto por los declarados intereses del oficialismo de hacerse
de instrumentos legales para privatizar de una vez por todas las
riquezas del subsuelo neuquino.
Entre los puntos más resistidos por la oposición a Sobisch, se
encontraba precisamente el cambio del Régimen Económico para las
empresas petroleras que operan en la provincia, definidas por el
gobernador como sus "aliadas estratégicas", y la Reforma Política que se
proponía desde el oficialismo, sesgada hacia un recorte de la
representación de las minorías. Básica-mente, las modificaciones al
articulado de Régimen Económico autorizaban las concesiones -por parte
de la autoridad provincial- de la explotación de los recursos
hidrocarburíferos a empresas privadas o mixtas, terminando de esta forma
con la exclusividad que detenta hasta la fecha la legislación nacional
al respecto, que en sus principales disposiciones garantiza la propiedad
estatal de los recursos estratégicos del subsuelo.
Ante las críticas de la oposición, Pedro Salvatori, senador nacional que
lideró el bloque de convencionales del MPN, señaló que el oficialismo
sólo buscaba incorporar a la legislación provincial las transformaciones
producidas a partir de la federalización de los recursos y la
privatización de la estatal YPF. Al respecto, añadió que la propuesta
del MPN establece que "la explotación de los recursos naturales y las
fuentes energéticas tiene que ser a través de concesiones que otorgue la
provincia, que detenta la titularidad de esos recursos por medio de una
legislación que establezca los parámetros a los que debe ajustarse para
que sea una explotación racional". Con respecto a la polémica
modificación del artículo 232 -que atenúa el compromiso de las empresas
con las localidades en las que están los yacimientos- sostuvo que la
norma simplemente se adecuaba "a los tiempos que corren". Salvatori
recordó que la senadora Cristina Kirchner formó parte de la Convención
para reformar la constitución de Santa Cruz e impulsó, bajo la
gobernación del doctor Néstor Kirchner, un artículo conceptualmente
parecido al que pretendió imponer el bloque del oficialismo.
No pensaban lo mismo los representantes de la oposición. Voceros del
bloque del Frente Cívico para la Victoria señalaron "que estas
modificaciones sirven para ordenar o para legitimar algunas de las
transgresiones en la Constitución que todavía está en vigencia", como
enfatizó el ex diputado Osvaldo Pellin. En esa línea Pellín criticó que
"nada" se decía en las propuestas del MPN "de una mayor participación
del Estado en la distribución de la renta petrolera, contrario de lo que
se viene dando en el resto de Latinoamérica, donde los estados comienzan
a tener una palabra fuerte respecto de la distribución de los
hidrocarburos, bienes que no son renovables y en los cuales fincan gran
parte de nuestros pueblos el hecho de que esa eventual riqueza sirva
para el desarrollo", indicó. Baste decir que la Ley de Hidrocarburos es
tremendamente beneficiosa para las transnacionales, no superando las
regalías un mísero 12%. Según las empresas, no sería necesario además un
control estatal de la producción, porque durante el proceso existiría un
supuesto "auto-control natural".
Cabe señalar que la reforma de la Constitución nacional, en 1994, le
otorgó a las provincias el dominio originario de los recursos naturales
existentes en su territorio. La jurisdicción, en cambio, se la disputan
la Nación y las provincias. El tema está íntimamente relacionado con la
explotación de los recursos energéticos y el impune saqueo que
desarrollan empresas petroleras multinacionales como Repsol-YPF, Pionner
Natural Resources, Total y Halliburton, entre otras. Por ello, los
dirigentes de la Confederación advirtieron desde un comienzo que su
atención estaría puesta en el MPN y en todos aquellos que veían en la
Convención "la posibilidad de cerrar negocios o resolver sus intereses
sectoriales o personales". "Nosotros somos las primeras víctimas de la
explotación irracional de las petroleras donde el Estado Provincial no
tuvo la mínima capacidad de ejercer un control sobre esa explotación.
Una demanda central del pueblo mapuche es la facultad que tenemos al
controlar y administrar los recursos naturales de nuestros territorios.
Esa facultad es negada por el proyecto del MPN para el capítulo
económico que alienta y promueve la entrega legal de los recursos del
subsuelo a manos de sus empresas amigas", señalaron.
Finalmente, las ansiadas reformas de Sobisch no tuvieron lugar. Tampoco
presentó propuestas a favor de su reelección como gobernador. Y es que
el caudillo del MPN cuida sus pasos mientras observa de reojo hacia la
Casa Rosada. Buscando ponerse en armonía con las expectativas de la
opinión pública, a través de este tipo de "concesiones", Sobisch afianza
el perfil "democrático" que se exige a cualquier aspirante a la
presidencia. En reciente entrevista con Radio América, Sobisch confirmó
su intención de ser candidato el 2007. En entrevista con Pablo Wende, el
gobernador ratificó “la vocación y la decisión” de seguir compitiendo
“para ocupar espacios importantes en mi país”, advirtiendo que le daba
lo mismo que sea su contrincante Néstor Kirchner o su esposa, la
senadora Cristina Fernández. Se comenta que las petroleras han
privilegiado en el último tiempo los acuerdos con el gobierno nacional.
Y Sobisch, de seguro, no pretende quedar a estas alturas fuera del
negocio / Azkintuwe
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