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A mediados de mayo, el flamante
presidente Antoni Brufau presentaba en Madrid, ante una eufórica
Junta General de Acccionistas, los pormenores de la trayectoria
corporativa de Repsol-YPF. Proyectada en un data show a todo color
sobre las cortinas del anfiteatro, una sopa de cifras
macroeconómicas hacía babear al inversionista más cauteloso. Son las
proyecciones de una empresa que avanza sobre territorios indígenas
sin contemplación. |
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Por
Marc GAVALDÁ / Azkintuwe Nº14 |
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- Oficina Central de
Repsol en Madrid. Foto de Archivo. |
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Sería ingenuo pensar que
Repsol logró posicionarse entre las petroleras con
más reservas sin aprovechar la complicidad de los
gobiernos corruptos. |
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En Argentina, Repsol
invade y contamina varias comunidades mapuches. El
conflicto más conocido es la contaminación del
yacimiento de Loma de la Lata. |
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El 12 DE MAYO DE 2005, Antoni Brufau,
ex Presidente de Gas Natural, se presentó por primera vez a la Junta de
Accionistas como presidente, después de la retirada apresurada de
Alfonso Cortina. Brufau y la directiva de Repsol presentó como logro un
beneficio neto de 37% en el primer trimestre de 2005. En el último año
Repsol ganó en sus operaciones 1,483 millones de euros, descontando los
gastos, queda un beneficio neto de 845 millones de euros, o sea unos
1.000 millones de dólares o el sueldo anual de 8 millones de argentinos
o el de 17,8 millones de bolivianos.
Brufau enfatizó la fortaleza y gran capacidad de generación de
resultados de la compañía. En todos los rubros suben los beneficios:
operaciones 40%, refino y marketing 112%, química 293 %, gas y
electricidad 32,2% y el área de exploración y producción "apenas ganó
650 millones porque es el sector que realiza inversiones en nuevos
pozos". En esta vorágine de cifras en crecimiento, uno podría llegar a
confundirse respecto de a qué se referían cuando en los noventa nos
hablaban del "Crecimiento Sostenible", término que siguen utilizando en
sus folletos los consorcios petroleros.
Estos resultados se produjeron, en palabras de la empresa, en un
contexto caracterizado por un continuo aumento de los precios
internacionales del crudo y por la debilidad del dólar frente al euro.
El indicador del margen de refino de la compañía se situó en 7,32
dólares/barril. El precio internacional de crudo, se ha duplicado en los
últimos años, llegando en 2004 a superar los 50 dólares por barril, lo
que reporta a Repsol 42 dólares netos.
En Bolivia y otros países, Repsol produce petróleo en boca de pozo a 1
dólar de costo y paga unas regalías que no superan el 18% en Bolivia, o
un 12% en Argentina, o sea ni veinte centavos de dólar por barril.
Teniendo en cuenta que la producción mundial de crudo tocará techo este
año y a partir de ese momento se predice una escalada de precios sin
vuelta atrás, Repsol tiene aseguradas ganancias millonarias por los
próximos años. Mientras no se cambie la matriz energética de dependencia
febril de los combustibles fósiles, y la legislación de los "corruptos
noventa" perdure en los países latinos, el negocio va para largo.
*
MEDIANTE LA COMPRA DE ACCIONES, intercambio de activos y privatizaciones
agresivas, Repsol ha extendido sus patas en todo el planeta. Excepto en
Oceanía, el consorcio petrolero realiza negocios en todos los
continentes. En Asia, Repsol saca petróleo de Kazajstán, Irán e
Indonesia. En África, succiona hidrocarburos en Marruecos, Argelia,
Libia, Arabia Saudí, Sierra Leona, Liberia y Guinea Ecuatorial. En
Europa, principalmente en el sector refino y marketing, Repsol tiene
sucursales en Portugal, España, Francia, Italia y Dinamarca.
Pero es el continente americano el que ha sufrido más su expansión
territorial. Desde Canadá, Estados Unidos, México y Chile, donde apuesta
por la venta de gas natural, hasta países meramente productores como
Cuba, Trinidad, Tobago, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia,
Brasil, y Argentina. Sin embargo, es erróneo pensar que el gas o
petróleo que saca de los Andes, llega a España en forma de productos
combustibles. Son las poblaciones de los mismos países productores los
que compran sus propios recursos, en una petro dependencia letal que
hace pagar a precios internacionales los hidrocarburos producidos
localmente.
Sería ingenuo pensar que Repsol logró posicionarse entre las petroleras
con más reservas de América Latina sin aprovechar la complicidad de los
gobiernos corruptos que ostentaban el poder en la década de los noventa.
El continente vivía un contexto de democracias frágiles con cierta
resaca de las dictaduras militares, que desarticularon los tejidos
sociales. Los bancos multilaterales y la misma Embajada de Estados
Unidos instrumentalizó a los diferentes presidentes para cumplir sus
propósitos.
Si repasamos los historiales de cada uno de los presidentes de los
noventa, entenderemos más sobre qué clase de terreno ha jugado Repsol en
su expansión territorial. Bucaram en Ecuador, Fujimori en Perú, Sánchez
de Losada en Bolivia y Menem en la Argentina... presidentes que
facilitaron a Repsol el camino de las privatizaciones, todos ellos
arrastran cargos judiciales de corrupción, malversación de fondos,
negocios ilícitos y hasta muertes. Incluso la operación financiera más
promocionada, la compra de YPF por parte de Repsol en la Bolsa de Nueva
York, tiene indicios de ilegalidad, algo que se está tratando en la
Fiscalía Federal Nº 4 de la Argentina, en base a la denuncia de 1.500
ex-trabajadores de YPF. Al parecer, la venta de las acciones de YPF
estaría viciada y según denuncian, Menem vendió YPF en Nueva York dos
días antes que saliera anunciado en el Boletin Oficial del Estado. Es
más, se vendieron hasta las acciones que no eran propiedad del Estado
sino de los trabajadores de YPF.
En Bolivia, el proceso de Capitalización de las empresas estatales,
también ha sido cuestionado. En 1995 Bolivia se desprendió de todas sus
empresas públicas con sólo la promesa de inversión de las
multinacionales. YPFB, la empresa estatal de hidrocarburos que mantenía
el 50% del Tesoro General de la Nación, fue repartida entre los
consorcios Enron-Shell, Bp-Amoco y Repsol YPF. Aparte, los 76 contratos
de exploración y producción de hidrocarburos fueron declarados ilegales
por el Tribunal Constitucional ya que, según la ley, deberían ser
aprobados por el Congreso y no directamente por el Poder Ejecutivo.
Visto el panorama, la expansión territorial de Repsol no está tan
consolidada como presumen, pues se enmarca en los límites de una
legalidad borrosa. Peor aun si uno averigua cómo es su accionar en el
interior de los bloques petroleros donde opera.
*
LAS ENORMES CONSECIONES PETROLERAS donde opera Repsol no son un desierto
de arena con pozos petroleros y camellos. En América Latina, el petróleo
quedó atrapado en la faja subandina-amazónica, región habitada por un
mosaico de culturas originarias que respetan ricos ecosistemas
tropicales como la garantía de su supervivencia cultural. De norte a
sur, Repsol invade el Resguardo Único Uwa en Colombia, apoyando su
accionar con el financiamento de grupos paramilitares. En Ecuador,
aparte de ser socio del destructivo oleoducto de Crudos Pesados, el
Bloque 16 invade el Territorio Huaorani de Ecuador, donde el año pasado
fue masacrado el último clan de Tagaeris, los últimos habitantes no
contactados de la Amazonía Ecuatoriana. En Perú, Repsol invade, entre
otros, el territorio de los Shipibos y Ashanikas. Tras el rechazo
boliviano a su proyecto de exportación de gas a Estados Unidos, ahora
pretende sacarlo de la selva de Camisea. Los Nahua, que fueron
contactados por Shell en los años ochenta cuando se inició la
exploración gasífera en este territorio, sufren un alarmante declive
poblacional.
En Bolivia, la compañía tiene un total de 22 bloques petroleros con un
total de 4.973.511 hectáreas, concesiones que se superponen a un total
de 17 Territorios Indígenas repartidos en las regiones amazónica y
chaqueña. Los bloques Rurrenabaque y Tuichi abarcan los territorios de
las etnias amazónicas chimanes, mosetenes y tacanas. Aparte, la etnia
nómada Esse Ejja, que recorre las playas del río Beni, también se verá
afectada por las operaciones hidrocarburíferas, aunque no tiene un
territorio titulado. El bloque Sécure atraviesa el Territorio Indígena
Multiétnico, donde conviven comunidades chimanes, moxeñas y yurakarés;
el Territorio Indígena Chimán y el Territorio Indígena Parque Nacional
Isiboro Sécure, refugio ancestral de la etnia yurakaré.
La fragilidad ecológica de los ecosistemas amazónicos, al ser
intervenidos, coincide con la fragilidad cultural de los grupos étnicos
que los habitan. Su reducido número de habitantes y el escaso contacto
los hace propensos a romper bruscamente sus actividades tradicionales,
trabajar para la empresa con contratos temporales que introducen en las
comunidades hábitos como el alcoholismo, el abandono de la familia o de
las actividades agrícolas y recolectoras. En la región chaqueña, Repsol
invade varios Territorios Comunitarios de Origen de la etnia guaraní,
como Charagua Norte, Kaami, Itikaguasu y Tapiete. Estos territorios,
ubicados en la llanura chaqueña, también son afectados por la
construcción de dos gasoductos de 500 km. que transportan el gas
chaqueño a Santa Cruz, donde es exportado a Brasil por el Gasoducto
Bolivia - Brasil.
En Argentina, Repsol invade y contamina varias comunidades mapuches en
la provincia de Neuquén. El conflicto más conocido es la contaminación
del yacimiento de Loma de la Lata, donde las comunidades Kaxipayiñ y
Paynemil presentan niveles de intoxicación alarmantes por la acumulación
de más de 17 metales pesados en sus tejidos. En 2004 apareció el primer
caso de anancefalia fetal. Aunque desde hace años el problema se debate
en la Corte Iberoamericana de Derechos Humanos y por su parte los
mapuches han demandado a Repsol por 445 millones de dólares en la
justicia ordinaria, las posibilidades de supervivencia cultural han sido
arrebatadas a estas comunidades.
*
CONTROLAR LA ENERGÍA ES TENER el poder. Si el más importante recurso
energético es escaso y no renovable, como el petróleo y el gas, quienes
manejen ese bien tienen el poder. Las economías nacionales fluctúan en
estrecha dependencia con las oscilaciones del precio del petróleo. Los
ciudadanos consumen petróleo para vivir, ya sea en su estado combustible
como sus productos derivados, principalmente plásticos. Es más, enormes
masas de población urbana están atrapadas en el círculo vicioso de
trabajar para mantener un auto, y tener un auto para trabajar.
Las compañías petroleras, verdaderos conglomerados
financiero-industriales, forman parte también de las élites gobernantes
de los países, moldeando a sus anchas las políticas públicas de energía
y transporte. De esta manera se conducen desde arriba las futuras
necesidades del ciudadano, convirtiendo a la población en consumidores
cautivos. ¿Por qué se deterioran las infraestructuras de transporte
público a la vez que se invierte en grandes carreteras? ¿Por qué a todos
los municipios se les ocurrió rodear su pueblo con un corredor de
servicios alejados del ciudadano de a pie? La publicidad televisiva
ayuda también a intoxicar las preferencias del pueblo, empujando al
trabajador a endeudarse en créditos bancarios para comprar un coche, que
generará gastos para el resto de sus días. El círculo se cierra. Los
bancos invierten en la industria automobilística y petrolera; los
ciudadanos invierten el tiempo de sus vidas en trabajar para pagar el
coche y mantenerlo.
Otro rubro clave es la energía, ya sea calorífica o eléctrica. Teniendo
en cuenta que la electricidad viene principalmente de la quema de gas y
petróleo, no sorprende el creciente consumo eléctrico en nuestra vida
cotidiana. Porque a pesar de las innovaciones tecnológicas que apuntan a
la eficiencia energética, la cuenta familiar de kilowatios sigue
ascendiendo. ¿Será que también nos están empujando a consumir más? La
construcción de más de 40 plantas de ciclo combinado en el Estado
Español, centrales capacitadas para quemar tanto fuel como gas natural,
puede respondernos a la pregunta. Los consorcios energéticos necesitan
más consumidores para su nueva oferta de kilowatios. La desinformación
del consumidor o su resignación de cambiar nada, ayuda a las
transnacionales a expandirse. Sin embargo, en la boca del pozo
petrolero, ahí donde no queda otra que defender el territorio para
sobrevivir, las poblaciones tienen por delante una larga lucha. Desde
los acomodados países del norte, en vísperas de un cambio climático que
también golpeará nuestras ventanas, no podemos seguir ignorándolos.
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EN LA SERRANIA DE AGUARAGÜE (Bolivia), donde se descubrieron las
reservas más grandes de gas, el bloque Caipipendi invade la comunidad
Tentayapi, el último reducto de los guaraníes simbas de Bolivia. Su
comunidad y territorio son 20.000 hectáreas de monte chaqueño salpicado
por pequeñas parcelas de maíz, la base económica que convierten en
proteína de cerdo para vender y comprar jabón, azúcar, hierba mate. En
2004 Repsol ingresó a esta comunidad para hacer su estudio sísmico,
contratando a algunos jóvenes de la comunidad para machetear el monte,
enterrar explosivos cada 25 metros y detectar donde van a pinchar uno de
esos pozos millonarios de metros cúbicos de gas.
La consulta previa a la comunidad,
obligación estipulada por las leyes bolivianas y tratados
internacionales, resultó ser un papel con huellas digitales, pues los
Tentayapis no saben leer. También Repsol entregó latas de alcohol
metílico para debilitar la cohesión comunitaria. Finalmente la voz de
los ancianos se impuso y se logró expulsar a la empresa. Actualmente,
Tentayapi ha sido declarado Patrimonio Cultural Intangible de la
Humanidad y están preparados para enfrentar un conflicto de largo
aliento para mantener su territorio libre de operaciones petroleras. Su
lucha merece ser acompañada / Azkintuwe
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