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PARLAMENTO
MAPUCHE EN RÍO NEGRO |
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La voz rebelde del Trawün |
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Los días 14 y 15 de agosto se realizó
un parlamento mapuche convocado por la organización Consejo Asesor
Indígena (CAI) de Río Negro en el paraje Quetrequile, ubicado a unos
30 kilómetros al sur de la ciudad de Ingeniero Jacobacci, en lo que
se conoce hoy como la línea sur de la provincia. Alrededor de 120
personas se movilizaron desde diversos puntos para llegar al
encuentro citado en las tierras de la familia de Segundo Casiano. |
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Por
Aukin PIUKE MAPU / Azkintuwe
Nº9 |
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- Mapuches en Parlamento
de Río Negro. Foto de Hernán P. Mazza.. |
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Los días 14 y 15 de
agosto se realizó un parlamento mapuche convocado
por la organización Consejo Asesor Indígena (CAI). |
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"Ustedes, hermanos,
peñi, les estoy diciendo que no aflojen ... No
aflojen porque esta carrera ya está ganada. Ya no
hay que bajar los brazos", señaló un participante. |
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ESTE TIPO DE ENCUENTROS pueden ser
muy fuertes en el intercambio de emociones y pensamientos para las
personas que participan. Tanto por el esfuerzo que implica salir de
distintas realidades cotidianas para llegar a un lugar en el que no hay
luz, gas ni teléfono como por el hecho de conocer a distintas personas
que forman parte de un pueblo y que, al igual que muchas otras en
distintos puntos del Wallmapu y de lo que hoy se conoce como Argentina,
se han puesto de pie con la decisión de no entregar la tierra a la
ambición terrateniente y/o empresarial, ya sea local o internacional.
Hacía mucho tiempo que no teníamos el privilegio de observar el
horizonte, de recorrer con nuestra mirada el territorio, sin que una
línea de alambrados nos venga a escupir “ganamos”. Todo es por algo,
dicen, y en esta oportunidad le agradecemos a ese tal Algo por
permitirnos disfrutar, aunque sea por un rato, con la fantasía
liberadora de estar en un territorio en el que los alambrados se
encuentran muy lejos.
7000 hectáreas están en disputa en este caso. Sólo 7000 hectáreas de los
5.000.000 considerados como “fiscales” por el estado de la provincia.
Hectárea es la palabra que usa la tecnocracia para mensurar el
territorio y nombrar hectárea es como decir dinero. Lo que esta palabra
oculta, en su ideología de afán de lucro y posesión, es que hectárea en
realidad es Tierra y Territorio, y que Tierra y Territorio, para muchos,
no significa explotación sino Vida y Sabiduría. Y es que a pesar de las
causas judiciales armadas contra el pueblo y a pesar de toda esa
idiosincrasia que nos ha hecho emigrar de los campos a las ciudades,
este fin de semana nos volvimos con la sensación de haber estado
compartiendo un espacio liberado de la opresión que nos hacen sentir las
leyes que inclinan la balanza a favor de los que más poder y dinero
tienen.
*
HACE POCO MÁS DE UN AÑO, Rosa Nahuelquir convocaba a los mapuche de esta
manera “La gente, los mapuche que vivimos acá en Esquel, en todos los
barrios, tendríamos que volver a la tierra y empezarla a trabajar. Eso
tendría que hacer la gente, no tendrían que esperar que el gobierno les
de una caja de alimento para seguir viviendo”. Entre sus palabras y su
lucha y este trawm, convocado en otra parte del territorio mapuche,
existe lo que vamos comprendiendo como un nuevo “sentido común”, un
sentido compartido que se fue gestando durante todos estos años de lucha
y agotamiento de las vías jurídicas y legales. Recuperar la tierra para
trabajarla, para volver a vivir en ella. Recuperarla de las garras del
que rapiña para que vuelva a ser Madre, para protegerla del violador y
del asesino.
Nuestra intención es compartir con ustedes algunas de las palabras de la
gente que participó de este Trawm Mapuche. Para nosotros estas palabras
no tienen la misma fuerza si les falta la experiencia de haberlas
compartido en el momento en el que fueron expresadas y es por eso que
nos gustaría invitar al que lee, y se interesa, a hacer su propia
experiencia de acercamiento hacia otras y nuevas realidades.
Chacho Liempe – integrante del CAI – El Bolsón
Palabras de presentación y apertura del Auka Trawm
"YO QUISIERA REPETIR LO QUE comentaba hoy Crecencio, la alegría de que
hayan venido, que hayan hecho el esfuerzo de llegar hasta acá gente de
distintos lugares, desde tan lejos, a pesar de la distancia y a pesar de
la situación en la que estamos acá hoy y en la que vamos a tener que
estar. Nosotros somos concientes de lo que significa estar acá en este
lugar porque vivimos acá pero también veíamos importante que nos
conocieran en cualquier situación porque casi siempre los encuentros se
hacen en verano y el verano es lindo, acá está lleno de piches, de
choiques, de guanacos. Es hermoso. Pero también está el invierno, está
el frío, está la falta de leña. Y el motivo del lugar y el motivo de la
fecha, si se quiere, tiene que ver con la situación que estamos viviendo
hoy. Y la idea es contarles y después charlar. O sea que la idea no es
que uno cuente y el resto escuche. Por eso es Trawm, por eso es abierto
por eso es que todos vamos a charlar para que todos podamos contar. Creo
que todos tienen algunas ideas de compartir la experiencia de cada uno,
de cada lugar, de lo que se piensa y de lo que se sueña.
Seguramente después contaremos lo que es la organización y el por qué de
la organización que tiene que ver plenamente con todo lo que es el
pueblo nuestro. Nosotros no somos cuatro o cinco gatos locos, somos
miles. Somos miles con distintas características, con distintas formas
de pensar, con distintas realidades. Y distintas realidades a las que
nos llevaron también. Hay una cosa muy notable que es el caso de la
lengua. Hay zonas que tienen mucho más la lengua nuestra y hay otras en
las que no se mantiene tanto. Y esto tiene un por qué. Y no es porque
nosotros hemos renunciado a la lengua nuestra. En esta zona, por
ejemplo, se asentaron la mayor gente de lo que se llamaba antiguamente
los azuleros; la gente rankulche que quedó desparramada después de la
guerra.
La organización nace primeramente hace algunos años, cerca de veinte
años, por la necesidad de decirle basta a todos esos años de sufrimiento
de la gente nuestra, de nuestros mayores y de nosotros mismos. Entonces
se dio naturalmente el que nos juntáramos y nació esta organización que
queremos mucho porque es la forma que encontramos para defendernos.
Queremos mucho a esta organización porque nosotros, como todos ustedes,
sabemos lo que significa andar solo, no saber defenderse, no saber
escribir, no saber cómo expresarse y no saber cómo hacer nada. Ir
garroteado, usado, abusado, explotado y todas las cosas que se le
ocurran las hemos sufrido y las sufrimos. Y encontramos que esta
organización era la mejor forma que empezamos a tener, primeramente,
como espacio propio porque este es nuestro lugar, esta organización es
nuestro espacio donde discutimos, reímos, cantamos, lloramos y
aprendemos y buscamos la forma de defendernos. Es el espacio nuestro.
Entonces, la única defensa real que hemos encontrado, conociendo a los
partidos políticos, conociendo cómo funciona el sistema con sus
instituciones ... el único espacio que encontramos es la organización
propia. Y la hacemos como podemos, cada cosa la vamos pensando, la vamos
generando, y nos equivocamos y buscamos la otra forma ... Y en ese andar
fuimos probando y conociendo el sistema, concientes de lo que significa,
todo lo que es la cuestión administrativa, sus leyes y la cuestión esta
en la que nos tienen metidos ahí. Cuando empezamos a juntarnos lo
primero que apareció fueron los reclamos.
En la asamblea nuestra hay unas doscientas o trescientas gente nuestra.
Mucha gente, y acá hay ejemplos de parientes que han estado en la primer
asamblea y que vivían como en este lugar que está distante pero hay
lugares que son mucho más distantes y mucho más apartados a los que no
se puede llegar ni siquiera con vehículo. Y de esos lugares llegaban a
la organización porque escuchaban que por primera vez aparecía un
espacio propio y donde se descargaban, donde largaban todo el
sufrimiento de años. Y ahí buscábamos la forma entre todos. Primeramente
está el alivio de soltar todo eso y después el problema. Y dentro de
esos problemas aparecieron cientos, aparecieron y aparecen, cientos de
casos de explotación y de robo de tierras de distintas formas. En el
caso de los pedazos de tierras que nos quedan hoy. Y fuimos aprendiendo
qué es lo que son los deslindes, como es la ley de tierras, después
aparecen las cuestiones de las leyes que empiezan a reconocer nuestros
derechos y hasta participamos en la elaboración de alguna de ellas.
Todo eso fuimos aprendiendo y utilizando y conociendo las caras de los
funcionarios. Porque ahora todo esto está difundido, ya se conoce y
todos hablamos, pero en esos tiempos, cuando nosotros éramos jóvenes no
teníamos esa experiencia de pararnos frente a un funcionario. No la
teníamos y temblábamos porque para nosotros era una cosa tan grande, un
intendente era una cosa tan grande, y ni hablar de un diputado porque ni
sabíamos qué puta era un diputado. Y fuimos andando y en la medida que
los íbamos conociendo los íbamos bajando, bajando y bajando.
Así hasta que después nos tocó discutir hasta con gobernadores. Entonces
esa experiencia la hicimos casi durante veinte años y nos cansamos.
Nuestros mayores se cansaron de andar reclamando. Nosotros hicimos
prácticamente lo mismo nada más que con más elementos, más organizados,
con más conocimientos y fue lo mismo, la misma situación. Lo que se dice
comúnmente el bicicleteo de “Bueno, venga mañana o pasado”; que se arma
una comisión y otra comisión. Todo lo que ya sabemos de cómo responden
los funcionarios.
Entonces, en el año 98, de toda esa experiencia sacamos aquella consigna
(por “No más hambre ni pobreza; a recuperar la Tierra”). Dijimos, cuando
tenemos un problema, la gente del gobierno nos pide un papel y otro
papel y tenemos que salir a ver dónde podemos demostrar que estos campos
nos pertenecen y todas las cuestiones legales y los derechos que
tenemos, etcétera. O sea que dijimos que ya no íbamos a cambiar la
situación porque siempre tenemos que andar resistiendo y dando
respuesta, siempre defendiéndonos, siempre defendiéndonos. Y dijimos
“Estamos podridos de esto; vamos a dar vuelta a la cuestión. Ahora
empezamos a avanzar nosotros”.
Y decidimos empezar la recuperación de ese territorio. Y los primeros
pasos que dimos le descontrolamos todo porque ellos fueron los que
tuvieron que salir a buscar los papelitos. Los turcos estos están
desesperados viendo dónde tienen un documento que les diga que son
propietarios, siempre hablando dentro de la legalidad del sistema. Así
que bueno, lo peleamos ahí. Ya hicimos un avance y con esa consigna, con
esa decisión de todos, aparecen otros casos. Aparece el caso de Arroyo
Las Minas, la zona de Alto Chubut, la zona de Costa Ñorquinco y aparece
esta zona. Que es gente nuestra que toma la fuerza para avanzar.
Entonces, hace tres años y ocho meses que hicimos la recuperación esta
que se trata de cerca de 8 mil hectáreas. Y ahí empezó la pelea. En esta
pelea agotamos todo. Para simplificar, en este momento, la cuestión
legal, la cuestión judicial en la provincia está prácticamente agotada.
Estaría por pasar al “Supremo Tribunal de Justicia de la Provincia”.
Hace un mes, más o menos, un juez falla en contra de los Casiano y a los
diez días tenía que dar la orden de desalojo, tenían que venir a
desalojar. Entonces nosotros nos movimos. Primeramente estaba la
decisión tomada de no salir, de resistir. O sea que si acá venían los
milicos a sacarnos no se salía. ¿Y qué es lo que significa legalmente?
Bueno, ya se acabó lo legal. Y como en ese momento venía la situación de
un caso también de gente nuestra, de nuestro pueblo, que en el caso de
la lucha que se está llevando con los Benetton estaba en el aire a nivel
nacional, y justo en esos días también aparece la cuestión de la gente
de pueblos como el nuestro en el caso de Salta donde también había
problemas de desalojos y de luchas muy duras que también estaba
instalado a nivel nacional.
Y justo aparece también este caso que también se instala rápidamente a
nivel nacional y trabamos el desalojo que en este momento está trabado.
Le hicimos una denuncia al fiscal de estado pidiéndole el desalojo de
Abi Saad con todos los elementos, con toda una denuncia bien
fundamentada. La cosa es que trabamos a la justicia, trabamos a la
fiscalía de estado y hay un posible juicio al Estado de la provincia. Y
a nivel nacional instalamos el tema así que está todo el mundo mirando
para ver qué es lo que se hace aquí en Río Negro con respecto a Casiano.
Una cosa es que si nosotros acá hacemos reclamos para que se les
entregue el campo a los Casiano como campo fiscal lo hacen rápidamente.
Pero acá estamos diciendo que les entreguen el campo a los Casiano como
parte del territorio que les pertenece como mapuche, como territorio
tradicional de nuestro pueblo y ellos están ahí. Y nosotros llegamos a
este punto acá y por eso queremos contarles y que charlemos más, hoy y
mañana con más elementos porque no sé si es que a nosotros nomás nos
pasa. Como decíamos tal vez les pasa también a los del campo, a los
trabajadores, a los desocupados. Capaz que todos estamos trabados ahí y
nos meten en un círculo. Y todos vivimos reclamando, vivimos
reclamando... Entonces, o seguimos en el círculo ese, seguimos haciendo
notitas, seguimos haciendo notas en la radio y hablando en los diarios,
haciendo denuncias para que venga la APDH, para que vengan otros a
apoyar nuestras denuncias...
Y en eso hay un problema porque si aparece otro caso de los campos que
robaron, si vienen los peñi a decirnos que pasa esto, esto y esto.
¿Nosotros vamos a agarrar de vuelta todo el papeleo, todo el tramiterío
sabiendo nosotros que no van a tener respuesta? Si hacemos eso vamos a
estar engañando a los peñi y nosotros vamos a estar ahí engañándonos
también a nosotros mismos. No sé si se entiende cómo es la cuestión
porque estamos en una situación que es muy limitada. Y eso es lo que
queremos compartir y es por eso que buscamos, primeramente, informarles
de la situación. Por otro lado, lo que nosotros hagamos es importante
que lo sepa la mayor cantidad de gente que nos apoya, que no es de locos
que somos que tomamos estas medidas sino que tiene un motivo y tiene un
sentido.
“Los Casiano no pueden salir porque acá se criaron y crecieron, y acá
está toda su historia”
Más o menos ese es el motivo de esta convocatoria. Y el hecho de hacerlo
en este lugar es un motivo de reafirmación, de decirle a la gente del
estado, a la gente del gobierno que de acá no nos sacan. No podemos
salir. No pueden salir los Casiano porque acá se criaron y crecieron y
acá está toda su historia. Su casa está ahí ... ahí está su casa. Aquí
están sus muertos. Cada cosa de estas es la vida de Segundo, de Marta y
de cada uno de ellos. Es de acá, este es su espacio. Y, por otro lado,
como mapuche, es parte de nuestro territorio.
Este es un momento muy importante, bien visible y no podemos retroceder.
No nos dan espacio, no nos da espacio ¿saben qué?, lo que siempre
decimos: la dignidad de nuestros mayores. Cuando se toma realmente
conciencia esto no es cualquier cosa, eso no nos da espacio porque
también queremos ser consecuentes con eso. Queremos ser consecuentes con
lo que decimos. Yo me acuerdo de mi viejo ... ¿Con qué cara miro a mi
viejo diciéndole, por ejemplo, “bueno, acá retrocedimos sin pelear”?
¿Cómo? Y esta discusión la tuve hace poquito con el fiscal de la
provincia. El decía que lo que pasa es que en el caso de los que tienen
mucho campo no quieren retroceder, no quieren perder. Y nos dijo que
había que preparar a la gente para que entienda que a veces se pierde.
Entonces le dijimos que no, que no es así. Bueno, eso es más o menos lo
que tengo para decir".
Segundo Casiano
Historia del engaño que concretó el robo
"VAMOS A EMPEZAR POR EL ASUNTO cuando estos señores Abi Saad nos
desalojaron de acá. Nos desalojaron echándonos arriba de un camión y nos
llevaron a Jacobacci diciéndoles que nos iban a dar una casa de
material. Nos llevaron a una casa que queda bastante afuera en el
mallín, donde había una fábrica, que era del señor (Nacife). Pero
aquella casa de material se volvió de adobe y peor de la que tenemos
nosotros ahora porque cuando corría viento se movía toda esa casa con
chapa, toda rota, de cartón. Mamá tuvo que andar trabajando por una
bolsita de pan y el guiso. Y los Abi Saad nos agarraron ... hasta yo caí
en la volteada porque yo estuve un año ahí viviendo y trabajaba
solamente para ellos y lo que me pagaban eran huesos para hervir para
hacer puchero y además manzana podrida, porque así fueron.
Y bueno, y ya al papá le sacaron los animales. Acá había muchos animales
que tal vez algunos puedan acordarse ... Aquí, cuando faltó el finado
abuelo, quedaron como mil quinientos animales, quedaron ochenta vacas,
dos tropillas de caballos y dos manaditas de yeguas. Y papá se empezó a
ir con los Abi Saad porque como él tomaba mucho y lo Abi Saad lo que
querían era eso. Porque a él enseguida lo llevaban de acá a Jacobacci y
allá le servían la mejor bebida que él quería tomar, la mejor comida. Lo
llevaban derecho al negocio. Pero ¿qué pasaba? De allá se venían los
señores Abi Saad y le traían un barril de vino y ahí le cargaban dos
vacas o tres. Y nosotros le decíamos “Pero papá, así no va la cosa” Y él
tenía su dicho “Ustedes no tienen nada que ver, yo sé lo que hago”. Y sí
... sabía lo que hizo. Que los Abi Saad se fueron aprovechando, nos
hicieron pasar de hambre y además le quedaban 700 ovejas que yo mismo
las arrié con él desde allá arriba, desde el otro campo, y le dice el
turco Felipe “Traé los gorditos (porque él les sabía decir así con toda
la zalamería) traélos que yo te los esquilo”. Y los esquiló. Teníamos
ahí el galpón a donde está la casa y los esquiló y los largó al campo y
en esa vuelta nos dejó sin ninguna pata de animales. No dejó nada, ni
para comer. Y bueno, no se los devolvió más. Y así empezamos ... todos
nosotros trabajando de sirvientes.
Yo siempre trabajé de peón de campo mensual; toda mi vida. Hasta que nos
decidimos acá entre los hermanos, con los peñi que vinieron de Bolsón y
de toda esa zona. Nos juntamos y éramos como 16 o 20, no me acuerdo
bien, pero fue el 18 de diciembre del 2000 que dijimos “Vamos a ir a
ganar el lugar, no de prepo sino que vamos a ir al lugar nuestro que nos
pertenece porque no puede ser que andemos padeciendo por ahí teniendo
nuestro lugar”. Y bueno, así fue que nos vinimos y nos instalamos. Hace
cuatro años que estamos en lucha. Y la lucha va firme. Yo estoy muy
contento de que haya venido tanta gente de todos lados que quizás ni los
conozco ni ellos conocen la lucha de nosotros ni nos conocen a nosotros
pero igual estoy agradecido por todo porque para nosotros es una fuerza
más. Acá hemos tenido muchas amenazas, me han tirado bala...
Yo no soy más que nadie pero tampoco ... Y yo en aquel entonces cuando
empezamos a reclamar estaba trabajando de puestero y yo tenía mi
ganancia. Y bueno, digo yo, voy a ir para allá porque es el lugar a
donde tenemos que estar porque nosotros nos criamos ahí y era del
bisabuelo, fue del abuelo y fue de papá. ¿Por qué tenemos que andar por
ahí? Pensaba yo. Y el pensamiento fue muy tarde, dijo ... Puede ser, no?
Pero en realidad yo estoy muy contento porque los compañeros que nos
apoyaron desde el principio está acá alguno, más de alguno porque hay
varios, principalmente don Chacho y don Prafil que está por ahí también
y otros compañeros como José y otros (...)
O sea que esto es importante y para todos los peñi porque es más fuerza,
me parece. Hoy los turcos ni se han presentado. Acá me han hecho las mil
y una a mí, hasta hace pocos días nos amenazaron al peñi Marcelo con
Guarda, no sé qué es lo que pasó por allá, diciéndoles que iban a venir.
Pero anoche yo no sé a qué compañera le contaba y le digo yo “Pero,
estos van a tener que comprar un montón de balas. Mirá cuántos vienen ya
y los que van a llegar.” Porque habían dicho que nos iban a meter bala a
todos. Y hasta acá no se han aparecido.
Pero bueno, esas son amenazas que hacen ellos para que uno les tenga
miedo. Yo no soy más que nadie pero yo vine con la propuesta de quedarme
y de acá me van a sacar muerto, como les he dicho. Yo no me voy a
entregar y la otra vuelta cuando llegó el desalojo dijimos con Guarda y
el resto de la familia “Vamos a resistir”. Nos iban a cagar a palos y
bueno, pero nosotros vamos a resistir ... vamos a resistir el desalojo y
no nos vamos a ir, y no nos vamos a ir. No nos vamos a entregar. Y el
turco hasta ha ido al cementerio a sacar al abuelo. Alguno que tenga
interés en ir a conocer eso está aquí cerquita. Fue y sacó al abuelo del
cementerio y él anda como si nada por ese hecho. Y si nosotros hacemos
una cosa y no tenemos para pagar nos meten en cana.
Los milicos estos rascas que hay acá, esos de primera también nos
querían llevar a nosotros. El año pasado vino un oficial acá y me quería
detener. Y le digo “Por qué”. Me quiso tomar declaración y le digo “No,
yo tengo la orden de mi abogado que mientras él no esté conmigo yo no
declaro nada. No declaro y ni voy”. Y se pegó la vuelta. Pero ya se
están dando cuenta que nos estamos avivando más. Porque antes ni eso
teníamos porque yo me acuerdo que cuando nos dejaron sin nada papá iba
al negocio de los Abi Saad y les iba a pedir algo, les iba a pedir plata
y le pegaban y encima lo hacían meter preso. Y si les hacía denuncia,
los milicos lo metían preso a él y Abi Saad se iba muy piola. Y ahora
por lo menos no nos pueden hacer eso.
¿A quiénes defienden los organismos indígenas del estado rionegrino como
la CODECI? Yo quería agregar algo por el tema de la CODECI. Nosotros
cuando tomamos acá, la señora Carriqueo, como abogada que es, ella nos
amenazó hasta con el desalojo de nosotros en una reunión que hubo en el
Traiful. Nos dijo aquí en tres días van a ser desalojados y encima van a
ir presos. Así nos dijo la señora Carriqueo que es del CODECI y así
andaban varios paisanos como nosotros, que no los voy a nombrar porque
acá creo que hay familiares, dijo. Pero hay uno que es un tal Ruso
Wilcapan, creo que es, que es un sinvergüenza de aquellos, tanto como la
Carriqueo y tanto como los que están en el CODECI. A mí me hicieron ...
hasta ese día antes andaban perfectamente con nosotros y después un día
antes se dieron vuelta como una taba cargada. Para mí eso no vale, es
una porquería. Tanto la abogada del CODECI como los que estaban en el
CODECI en ese momento.
Para nosotros no valió porque ellos hablan tanto de los paisanos y que
les quieren dar tierras pero ellos lo quieren para el gobierno porque
tienen un sueldo. Y los paisanos que se mueran de hambre. Así como al
Ruso a varios más les he tenido que poner los pies porque a ellos les
parece que porque uno se haya criado por ahí o porque a uno lo
encuentren solo van a hacer lo que quieran. Yo no tengo ni un pelo en la
lengua y no le tengo miedo a la muerte. Porque si yo le hubiese tenido
miedo a la muerte no hubiese venido acá. Hace cuatro años que estoy,
luchando sí, con ayuda sí, pero si yo hubiese sido otro no vengo. Porque
cuando se tomó acá yo estaba trabajando y tenía mi ganancia porque era
un puestero. Pero yo dije “No, yo me voy a ir allá porque allá nacimos y
allá tenemos que luchar por el campo”.
Y tenemos la CODECI. Oh! Es muy famosa la CODECI. Y resulta que cuando
tomamos acá nos dijeron “No, de esta manera no porque ustedes van a ir
presos”. “Van a estar tres días!” nos dijo la Carriqueo. ¿Y? Van tres
años y casi cuatro años. Faltan cuatro meses para hacer los cuatro años.
¿Y quién nos sacó? Nadie. Así que la CODECI, por el momento no vale para
nada, para mí y para muchos peñi. Así que si disculpen si hay alguno o
si alguno tenía parientes en ese momento en la CODECI que me disculpe y
si no que me diga directamente. Bueno, esas serían todas mis palabras
por el momento".
Laura Casiano – Hija de Marta Casiano, hermana de Segundo.
"QUERÍA CONTARLES QUE LOS Abi Saad es una familia de hermanos que son
sirios y llegaron a la Argentina e instalaron una casa de “ramos
generales” en el pueblo, en Jacobacci. Entonces, comenzaron a salir al
campo y a dejar mercadería, bebidas, ropa y un montón de cosas. A veces
se las dejaban sin que el campesino se las pida y así fue como les
fueron generando supuestas deudas a nuestros abuelos, en mi caso, pero a
muchos hermanos de por acá. Ahora de esos Abi Saad quedan pocos pero hoy
estamos peleando con los hijos de ellos, con los sobrinos de ellos que
son igual a ellos y que es gente que está denunciada, procesada,
condenada y que sigue en la calle como cualquiera de nosotros.
Yo quería contarles un poco de quiénes estamos hablando. Algunos de los
sobrinos de esta gente tiene el título de abogado y está condenado por
tráfico de carne, por robo de animales y aquí mismo, nomás, en el
Chaiful ellos se dedican a eso. Hasta hace muy poco, muchos de los
animales nuestros y de nuestros vecinos desaparecieron y no se
encuentran culpables. Y nosotros sabemos que son ellos pero nosotros no
podemos solos y es por eso que hoy nos alegra tanto verlos a todos
porque es un apoyo para toda la familia".
María Torres – Integrante del CAI – Colitoro
Recuperación de territorio robado por la familia sirio libanesa
"BUENO, YO TAMBIEN TENGO ALGO que decir sobre mi campo. Yo he venido
para darle fuerzas a mis hermanos Casiano que ellos vienen luchando por
mucho tiempo y quiero decirles que tengan fuerzas y que tengan fe porque
todo es posible, nada es imposible. Yo también fui una mujer muy
luchadora sobre un campo allí en Colitoro que era el campo de mi suegro.
Llegó el momento de que mi suegro no pudo cuidar más su campo y se lo
dejó a mi esposo. Esta es como una historia, se podría decir, porque mi
esposo no sabe leer y no sabe escribir. Es una persona que no es mucho
de hablar y en ese momento se encontró en un momento muy malo, muy
aprisionado. Él dice que siempre tuvo problemas con Abi Saad porque ahí
cerca, en la pampa, Abi Saad tenía un campo y más allá, en Colitoro, ahí
estaba el campo en donde vivía mi marido y mi suegro.
Resulta que mi marido ya no tuvo fuerzas porque se quedó viudo, se le
falleció su señora, y él andaba en esos trámites ... En ese momento
fueron los turcos y le mandaron uno de los peones para quemarle la casa.
Y al quemarle la casa bueno, él directamente se quedó en la calle con
los chicos. Porque él se quedó viudo con cinco criaturas. Había quedado
con muy poquitos animales y no tenía nada. Al verse solo y al verse de
esa manera él no tuvo más capacidad y dice que agarró a sus hijos y se
vino para el pueblo.
Se vino a vivir al pueblo y dejó el campo ahí. Entonces, como los turcos
no son ni lerdos ni perezosos dice que fueron a la casa en donde él
estaba, a la casa de su mamá, y dice que le dijeron “Ay, vos sabés,
Conita, que se quemó tu casa” - cuando fueron ellos mismos los que la
fueron a prender. Entonces, agarró y dijo “¿Por qué no me vendés los
ladrillos? Porque esos ladrillos que están ahí ya no te van a servir
para nada así que vendémelos”. Y bueno, mi marido dijo “Bueno, se los
vendo los ladrillos pero los tienen que sacar de ahí. Sí, sáquenlos de
ahí y se los vendo porque casualmente necesito dinero”.
Y los que más plata tenían siempre fueron los turcos, siempre fueron los
Abi Saad porque las personas siempre iban solamente a lo de Abi Saad a
sacar plata o lo que necesitaban. Entonces mi viejo agarró, fue y le
vendió los ladrillos. Y después que les vendió los ladrillos, al haber
sacado los ladrillos de ahí agarraron a la noche y como vieron que él ya
no tenía a donde llegar porque ya se había venido para el pueblo, quedó
el campo solo y lo alambraron. Le sacaron el alambre de la línea a donde
estaba el campo de ellos y tiraron el alambre a la media noche. Dice que
amanecieron alambrando el campo y le agarraron todo. Y cuando mi marido
fue a ver su campo estaba todo alambrado. Entonces, ahí fue que dijo
“Bueno, lo tendré que dejar” porque no tenía fuerzas y lo dejó.
A todo esto pasó más de veinte años. Cuando yo entré en el CAI, como
decía Don Chacho, en ese año yo empecé a juntarme con la gente, a
juntarme con mi gente y a poder andar por mi campo. Después, pasó el
tiempo y es como que yo quise bajar los brazos, como que quise
retroceder porque por ahí es como que me bajonié porque era mucha la
lucha, era mucha la andanza. Porque yo tenía que andar, haya lo que haya
yo andaba. Si tenía que viajar a algún lugar viajaba y anduve por muchos
lados. Y gracias doy a mis hermanos que me ayudaron, a mis hermanos
indígenas que estuvieron conmigo.
Y después, luego, me fui a Viedma. Y allá yo tengo chicos conocidos y un
día les digo yo “¿Y por qué no me llevan a la oficina de tierras,
chicos? Llévenme a la oficina de tierras porque yo quiero ver si
realmente el campo es de Abi Saad”. Entonces fui a ver y cuando llego a
la oficina de tierras me encuentro conque los turcos no habían hecho
ninguna transferencia sino que el campo estaba a nombre de Antonio (Cone).
Entonces, yo dije “Bueno, aquí me agarro ... aquí me agarro”. Y bueno,
ahí yo seguí notificando, viajaba, iba ... Pero por ahí es como que
después estaba medio cortada y medio sola. La gente por ahí no me
orientaba bien, tampoco y es como que habían cosas negativas.
Y bueno, a través de todo es como que yo decidí que no iba a bajar los
brazos. “Pierda o gane” dije, yo tengo que salir al frente. Y seguí, y
seguimos con mi hija, me acompañaban los chicos. Íbamos y viajábamos
hasta que llegó el momento en que llegamos con estos chicos que me
acompañaban en Viedma y empecé a andar en la lucha y me junté con más
gente que estaban pasando las mismas situaciones que yo estaba pasando
en Viedma y bueno, a través de toda esa cosa rescaté mi campo. Cuando
hablamos con el abogado la última vez que fui, el abogado me dice
“Señora, dígame si va a entrar, sí o no, en su campo.” Eso sí, me aclaró
la cosa, bien cómo venía la mano y yo le dije que estaba dispuesta. Yo
le dije “A mi marido no lo dejo solo y a mis hijos tampoco. Primero me
van a sacar a mí de los pelos. Y si no, no. Pero yo voy a ser la que va
a ir ahí. Yo voy a entrar y como una mujer me voy a atar bien la pollera
y no voy a retroceder”. Y así fui. Así que para el 2 de febrero del año
pasado, que fue un domingo, entré en el lugar. Entramos en nuestro lugar
y doy gracias a mis hermanos mapuche que me ayudaron mucho, que fueron a
estar conmigo.
Por ahí, también tuve bastante conflicto con los chicos de CODECI de
Jacobacci, y también con un tal señor Ruso. Pero también les estuve
diciendo las cosas como son porque yo no tengo pelos en la lengua para
decirles. Yo les digo las cosas como son. Somos o no somos.
Directamente. Yo soy así. Yo dije “A mí la gente falluta no me gusta y
gente que anda con doble pensamiento tampoco. Porque a mí me gustan las
cosas muy claras. Si quieren acompañar acompáñenme y si no me quieren
acompañar, no me acompañen. Alguien me va a acompañar”. Así que vinieron
los chicos de Viedma y me acompañaron. Entré en ese lugar y doy gracias
a dios que ahora levantamos nuestra casa y pusimos animales. Tenemos
animales, tenemos nuestra casa y ahora mis hijos y mi esposo quedaron
allá y recuperamos nuestro campo.
También los turcos nos amenazaron pero yo no les tengo miedo. Como les
dije, no les tengo miedo, porque padre tuve uno solo y mi madre tuve una
sola que me puso la mano, y papá. Y después de ellos, nadie mas. Y así
soy y así voy a ser hasta morir. Y estas son las franquicias que les
dejo a mis hijos y a todos ustedes. Ustedes, hermanos, peñi, les estoy
diciendo que no aflojen ... No aflojen porque esta carrera ya está
ganada. Ya no hay que bajar los brazos sino seguir para adelante, nomás.
Y es por eso que estoy contenta que pude venir para acá y quiero
decirles que no hay que confiar en los turcos, que no hay confianza en
ellos, porque los turcos son muy jodidos. Y aparte tienen gente. Tal vez
ellos no pero sí tienen gente que cuando ellos no pueden hay gente que
ellos tienen también para jodernos entre nosotros mismos.
Entonces por eso digo que ellos no van a poder con nosotros. Los turco
Abi Saad no van a poder nunca con nuestra gente porque nosotros somos
indígenas y estamos firmes y somos unas raíces muy fuertes. No le
tenemos miedo a la muerte. Estamos para eso y como le digo a mi hijo, yo
como mujer que tengo 57 años no le tengo miedo a los turcos, si tengo
que afrontarme con ellos no tengo ni un problema y así se los he dicho
también. Así que por eso digo yo que gracias a dios estamos en el campo
y ahí en Colitoro está mi casa. Y bueno, ahora mi marido tuvo que andar
el otro día en Bariloche porque también, los trucos mismos mandaron
gente al campo para sacar leña y después vino la abogada, la señora la (Llaura)
esa...
Bueno, esa es la que fue y denunció como que mi marido había sacado leña
del campo de ellos porque el campo era de ellos. Y bueno, mi marido fue
a Bariloche porque lo citaron ahí, y allá también tenemos el abogado así
que los turcos no tienen cabida. Y no les tenemos miedo. Ya dijimos que
no y ya no nos van a sacar de ahí porque es nuestra tierra y el día que
muramos nosotros van a quedar nuestros hijos y ellos serán los que lo
van a defender después. Pero nosotros ya les dejamos el camino como para
que ellos puedan defenderse y tengan sus cosas. Yo les digo cuiden el
campo, trabajen el campo, cuiden el campo y cuiden los animales porque
es para ustedes. Mientras yo esté viva voy a seguir apoyando a mis
hijos, a mi familia y a todos mis peñi que están luchando por la misma
causa. Estas serían mis palabras" / Azkintuwe
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