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REUNIÓN
ANUAL DE LA APEC EN WALLMAPU |
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"Welcome to Pucón... Kumey Tamun Akun",
rezaban los interculturales pendones que nos dieron aquel viernes la
bienvenida al exclusivo balneario de Pucón, sede de la reunión anual
de ministros de comercio del Foro de Cooperación Económica
Asia-Pacífico (APEC). La presencia del director general de la
Organización Mundial de Comercio (OMC) daba cuenta de una reunión al
más alto nivel. Quizás por ello no tuvimos acceso. Y ningún mapuche,
para ser exactos. |
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Por
Pedro CAYUQUEO / Azkintuwe Nº7 |
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- Manifestante
mapuche anti-APEC. Foto de Renato Reyes. |
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Lago, montañas y nieve,
son sus tres principales cartas de presentación. Se
trata de una pequeña Suiza, al estilo de San Martín
de Los Andes o de Bariloche. |
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Ninguna organización
mapuche fue invitada a discutir en Pucón sobre
aquellas materias que les atañen a los mapuche en
forma directa. |
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NOS CUENTA UNA LAMNGEN que "Pucón"
significa en mapuzugun "entrada a la cordillera". En efecto, se trata de
una ciudad enclavada a orillas del imponente Lago Villarrica, allí donde
el valle desaparece progresivamente para dar paso a los grandes macizos
y volcanes que coronan en esta zona la cordillera de Los Andes. Nos
cuenta además que durante mucho tiempo, Pucón fue una privilegiada
puerta de entrada de los mapuche hacia las rutas comerciales del
Puelmapu, siendo conocida y utilizada por los antiguos desde mucho antes
de la llegada de los españoles. Ese era el Pucón mapuche: Una puerta de
entrada a las montañas y ruta obligada hacia los extensos dominios de
las pampas.
El Pucón chileno, en cambio, fue fundado recién el 27 de febrero de 1883
como una etapa más de la sangrienta campaña militar chilena denominada
por la mala memoria como "Pacificación de La Araucanía". Cuenta la
historia que después de refundar Villarrica, abandonada durante tres
siglos por los españoles, el General Gregorio Urrutia ordenó a un grupo
de soldados que buscara un sitio adecuado para vigilar las rutas de
acceso hacia la cordillera. Temeroso del apoyo de las parcialidades
puelche a sus pares del Gulumapu, Urrutia ordenó entonces la creación de
la Guarnición Militar de Pucón con el fin de "proteger la soberanía e
integrar esta parte del territorio al quehacer nacional", según relata
en sus propias memorias.
Décadas más tarde, un plan de colonización del Gobierno, unido a la
hermosura del paisaje conformado por la majestuosidad del volcán
Villarrica y la quietud del lago del mismo nombre, desembocó en la
llegada de un gran número de colonos nacionales y extranjeros,
principalmente comerciantes madereros alemanes. En 1904, el gobierno
chileno entregó en concesión el territorio al norte del lago Villarrica
y su prolongación al norte del río Toltén a una sociedad de empresarios
de Santiago. Esta trajo a unas 20 familias alemanas de inmigrantes, las
que se instalaron en el área de Llafenco. Los mapuche, por su parte,
debieron conformarse con ser confinados en minúsculas reducciones hacia
arriba del río Trankura, en las zonas de Quelhue, Palguin Bajo y
Curarrehue, perdiendo con el paso de los años gran parte de sus derechos
territoriales sobre aquella hermosa puerta precordillerana.
La principal actividad de Pucón en esos años fue el comercio de madera y
ganado, el que se embarcaba por el puerto, en La Poza. Allí estuvieron
las canchas para las rumas de madera, las bodegas y desde 1923, el
primero de sus célebres hoteles, el Gudenschwager. El gran impulso
turístico vino en 1934, con la inauguración del Gran Hotel Pucón, un
lujoso complejo con parques y canchas de golf al cual los visitantes
llegaban en barco tras cruzar el lago desde la ciudad de Villarrica.
Hoy, Pucón es uno de los balnerarios más exclusivos y caros del circuito
turístico chileno, solo comparable con Reñaca o Valle Nevado.
Lago, montañas y nieve, son sus tres principales cartas de presentación.
Se trata de una pequeña Suiza, al estilo de San Martín de Los Andes o de
Bariloche, en el Puelmapu, rodeada de centros internacionales de ski,
embarcaderos de yates y mansiones de millones de dólares que custodian
la ribera del lago y sorprenden al visitante. La ciudad, sin embargo, es
pequeña. No más de 15 mil habitantes, que se triplican solamente en
temporada de verano. Con un estilo alpino en sus construcciones,
destacan las cientos de agencias de turismo extremo y tiendas "out door"
para los aventureros europeos que pasean principalmente en invierno por
sus calles.
Se trata, en definitiva, de una
ciudad para turistas del primer mundo. Una ciudad rubia y racista. Una
ciudad acostumbrada a que la presencia mapuche figure sólo en aquellos
escasos centímetros cuadrados que le otorgan alguna de sus folklóricas
postales, plagadas de cultrunes y grekas diseñadas con Photoshop. O en
aquellos idílicos pendones con motivos étnicos que por estos días
coronan en sus calles, tanto en español, mapudungun como en inglés, la
promoción del mismísimo Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).
*
EL 10 POR CIENTO DE LA POBLACIÓN de Chile se reconoce como mapuche.
Pucón, sin ir más lejos, se encuentra enclavada en pleno corazón del
territorio histórico de nuestro pueblo. Aun así, ninguna organización
mapuche fue invitada a plantear sus inquietudes ante los 21 ministros de
las principales economías del Asía-Pacífico reunidos en Pucón entre el 4
y 5 de junio pasado, actividad desarrollada en el marco del Foro de
Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que tiene este año 2004 a
Chile como flamante sede mundial.
Por el contrario, se trató de una reunión a puertas cerradas y protegida
por un impresionante despliegue de efectivos policiales y agentes de
seguridad de diversas nacionalidades. Quizás por ello no se nos dejó
acreditarnos. La presencia del director general de la Organización
Mundial de Comercio (OMC), Supachai Panitchpakdi y el Representante de
Comercio de EE.UU., Robert Zoellick, exigían ante los ojos del gobierno
de Lagos un despliegue de esa naturaleza. Ya lo había advertido semanas
antes El Mercurio, al referirse a las actividades que diversos sectores
mapuche y chilenos, marginados de la Cumbre, pretendían organizar de
forma paralela en las ciudades de Pucón y Villarrica.
"Grupos que invocan origen mapuche pretenden impedir la reunión de
ministros de comercio de APEC que debe realizarse en Pucón... resulta
inaceptable que reconocidos activistas contrarios al libre comercio
entre las naciones, afines a los que han hecho fracasar las conferencias
ministeriales de la OMC en Seattle y en Cancún, traten de manipular a un
respetable grupo étnico chileno para servir a sus intereses... quienes
se presten para este montaje... deben enfrentar sus responsabilidades
legales”, advertía el vocero de la derecha empresarial en su editorial
del 20 de mayo.
Quizás por temor. Quizás porque simplemente no interesaba. El hecho es
que ninguna organización mapuche fue invitada para que los delegados
internacionales y el propio gobierno chileno pudieran escuchar sus
planteamientos. No se trató por cierto de un detalle menor, considerando
que los grandes temás a discutir en APEC (liberalización, facilitación
del comercio y las inversiones a nivel global) constituían en los hechos
los pilares sobre los cuales descansa el escenario de usurpación,
atropello y despojo territorial que sufren a diario las comunidades
mapuche en Chile a manos de empresas forestales y energéticas
multinacionales.
¿Paradojas del destino? ¿Post Nuevo Trato? Lo cierto es que ninguna
organización mapuche fue invitada a discutir sobre aquellas materias que
les atañen a los mapuche en forma directa, contradiciendo de esta forma
el gobierno no sólo uno de los pilares de la democracia moderna (como lo
es el derecho a disentir), sino además las propias recomendaciones
entregadas a Ricardo Lagos por Rodolfo Stavenhagen, Relator Especial de
Pueblos Indígenas de la ONU, en su reciente y lapidario Informe sobre
Chile.
"En todo proyecto de desarrollo que se contemple en sus territorios, los
indígenas deberán ser consultados previamente, como dispone el Convenio
169 de la OIT, y sus opiniones y el respeto a sus derechos humanos
deberán ser tomados en consideración por las autoridades y las empresas
ejecutoras en todas las etapas de dichos proyectos. Las comunidades
indígenas deberán estar asociadas activamente a todas las decisiones
sobre proyectos de desarrollo contemplados en sus regiones y
territorios".
*
NO ESTABAN INVITADOS, PERO igual se las arreglaron para llegar. Lo
hicieron desde tempranas horas del día viernes 4 de junio. Primero las
comunidades dueñas de casa, encabezadas por el dirigente Marcial Colin,
de la Asociación Mapuche Poyenhue de Villarrica. "Venimos a marchar en
forma pacífica", le señaló el dirigente al nervioso oficial de
Carabineros encargado -junto a un piquete de alrededor de 500 efectivos
de Fuerzas Especiales- de resguardar el perímetro de seguridad de la
Cumbre. En concreto, tres cuadras a la redonda del Gran Hotel Pucón,
centro de operaciones de los más de 200 delegados internacionales
presentes en el exclusivo balneario.
"Venimos a entregar un documento con nuestra opinión", agregó Colín y el
oficial, ante la determinación de su interlocutor y los más de cien
mapuche que lo acompañaban, no tuvo más remedio que comunicarse con las
autoridades a cargo. Al cabo de un rato y cuando los ánimos parecían
alterarse de ambos lados, llegó finalmente la autorización. Los mapuche
serían recibidos por un representante del gobierno en el lobby del Gran
Hotel. Sin embargo, sólo podrían entregar el documento un grupo reducido
de representantes. A saber, tres. Razones de seguridad, esgrimió el
oficial de policía, impedían el acceso a más personas, debiendo quedar
el grueso de la columna contenida en el lugar tras sendas vayas
metálicas.
En el lobby del hotel, Colin junto a los dirigentes Fernando Llancaleo
Ancalaf y Juan Ñancupan Quiliñan fueron recibidos por el Presidente de
los Altos Representantes de APEC, Ricardo Lagos Weber, joven economista
e hijo del primer mandatario chileno. La cita, de no más de 15 minutos,
dejó sin embargo conforme a los dirigentes. "Hemos entregado un
documento en el cual se expresa nuestra posición frente al Foro y en el
cual quedan claramente expuestos nuestros temas fundamentales tales como
el reconocimiento de Pueblo, derecho al territorio y a la
libredeterminación, sin los cuales cualquier tipo de desarrollo es
excluyente y limitado. No se puede hablar de economía ni de acuerdos
comerciales sin la participación de los actores sociales de los países
involucrados", señaló Colin a la salida del fugaz encuentro con Lagos Jr.
Cerca del mediodía y cuando la columna de la Asociación Poyenhue ya se
había retirado del lugar, fuertemente custodiados por efectivos
policiales, llegaron hasta el centro de Pucón las comunidades adscritas
al Consejo de Todas las Tierras. Liderados por los dirigentes Aukan
Huilkaman y José Naín, una multitud mapuche multicolor -con banderas y
lienzos alusivos a la Nación Mapuche- hizo su aparición por las calles
del centro de la ciudad frente la atenta mirada de turistas, delegados
APEC, curiosos y numerosos civiles agentes de la policía. Se trataba de
una gran columna, lo que hizo que la preocupación de las autoridades
aumentara.
El grupo, integrado por unas 300 personas, entre los cuales destacaban
también los dirigentes y miembros de la Asamblea Mapuche de Izquierda,
se desplazó por las calles principales para luego acceder hasta las
cercanías del Gran Hotel. Una vez allí, la escena siguiente fue más que
obvia: una multitud que se abalanza sobre las barreras y el cerco
policial que debe retroceder hasta la cuadra siguiente. Nuevo avance
mapuche, pero la llegada de un mayor contingente de Fuerzas Especiales
logra controlar a la multitud. Extrañamente, la policía no utiliza
elementos disuasivos como los habituales gases lacrimógenos. Consultamos
al respecto. "Efectivamente, no se hizo uso de ellos para apaciguar los
ánimos y evitar un enfrentamiento entre comuneros y la policía", nos
señala el Prefecto de Cautín, Coronel Carlos Rojas, atento sin duda a
las indiscretas cámaras de corresponsales extranjeros que merodeaban por
el lugar.
Finalmente, el agua no llegó al río. Y al igual como había sucedido
anteriormente con Marcial Colín, Ricardo Lagos Weber -esta vez junto
Milenko Skornic, Director Ejecutivo de la APEC y Mario Matus, Alto
Representante de Chile ante APEC-no tuvo nreparos en conceder su
respectiva audiencia a los dirigentes del Consejo de Todas las Tierras
que así lo exigían, encabezados por Aukan Huilkaman. Estos, a nombre de
diversas agrupaciones indígenas de la Cuenca del Pacífico, hicieron
entrega de una carta a los representantes de las 21 economías reunidos
en Pucón.
"Como pueblos manifestamos nuestra profunda preocupación por la falta de
transparencia del proceso de APEC, en donde no se informa públicamente
sobre los documentos de trabajo que contienen los detalles del alcance
de los acuerdos económicos. Llama poderosamente la atención la ausencia
del tema indígena en este Foro, a pesar que estos acuerdos de
globalización de la economía de Asía Pacífico afectan directamente los
derechos fundamentales de los pueblos indígenas... Exhortamos a los
miembros a que en su agenda incluyan los asuntos indígenas y se
establezca un mecanismo de participación plena y efectiva, como una
forma de garantizar y asegurar nuestra proyección cultural y el respeto
a los derechos humanos de nuestros pueblos", señalaba en parte la misiva
firmada por el Consejo de Todas las Tierras (Chile), Cordillera Peoples
Alliance (Filipinas), Pacific Indigenous Peoples Environment (Nueva
Zelanda) International Indian Treaty Council (EE.UU.) y la Asamblea
Nacional Indígena Plural por la Autonomía (México).
Una vez concluida la audiencia, Huilkaman retornó hasta el lugar en
donde era esperado por el resto de la comitiva, siendo escuchado con
atención por la multitud, así como también otros dirigentes de
comunidades provenientes de las localidades de Ercilla, Temuko,
Panguipulli, Valdivia y Chiloe presentes y que hicieron igualmente uso
de la palabra. Especialmente críticas fueron las declaraciones
realizadas por los dirigentes de la Asamblea Mapuche de Izquierda,
quienes denunciaron los inumerables atropellos de que son víctimas las
comunidades mapuche en la zona sur de Chile producto de la globalización
mundial de la economía.
"En nuestro territorio, la presencia de grandes empresas transnacionales
se ha impuesto sobre la base de la vulneración de nuestros derechos como
pueblo situación que comenzamos a sufrir desde la dictadura de Pinochet
y que continúa y se profundiza con los gobiernos de la Concertación.
Hoy, además, centenares de dirigentes y lonko de nuestro pueblo son
perseguidos e incluso asesinados, como es el caso del peñi Alex Lemún.
En estos días, otro grupo de dirigentes ha tomado la valiente y sabia
decisión de no seguir presentándose ante los tribunales chilenos, porque
consideran que no hay condiciones para un juicio justo... Nosotros
seguiremos en nuestra lucha por Autonomía y exigimos el respeto del
gobierno chileno de los acuerdos internacionales que nos protegen como
pueblo", señalaron a través de un comunicado los dirigentes Domingo
Marileo, Luis Catrileo, Ema Huenumilla, Eugenio Carinao y Viviana
Catrileo.
Ricardo Lagos Weber, el inesperado anfitrión de la jornada, comentó más
tarde que tras leer la carta mapuche de protesta, esta había sido
derivada de inmediato a los ministros del Foro APEC. "La reunión que hoy
concluye no se está haciendo de espaldas a la ciudadanía, por lo tanto,
es legítimo que los mapuche manifiesten su postura, por muy crítica que
esta sea", destacó seguro ante la prensa el representante de Chile ante
las poderosas economías del Pacífico. Habrá que esperar hasta la próxima
Cumbre para averiguar si las posturas de los delegados mapuche serán
tomadas o no en cuenta / Azkintuwe
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