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TEMUKO / En un reciente Seminario sobre “Revitalizacion de las Lenguas Indígenas”, organizado por la Universidad Católica de Temuko y la CONADI, miembros del Gobierno Vasco mostraron en Temuko los principales avances respecto de la recuperación del Euskera, el idioma nacional vasco, en el marco del Estatuto de Autonomía que los rige al interior del Estado español. En su extensa exposición, quedó claro para los asistentes que Chile va sumamente atrasado respecto de lograr a mediano plazo la revitalización de lenguas como el mapuzungun, más todavía si aun no se reconoce el status de pueblo a quienes habitamos por milenios esta parte del Wallmapu. Luego de su exposición, la pregunta saltaba a la vista: ¿De qué manera el Estatuto de Autonomía había facilitado para ellos el proceso de recuperación del euskera? Conversamos este tema con Patxi Baztarrika Galparsoro, Viceconsejero de Política Lingüística del Gobierno Vasco. En primer lugar, Baztarrika asume que los estados deben reconocer la diversidad al interior de sus territorios, “en cualquier lugar del mundo, lo normal no es el monolingüismo. Sin embargo, en muchos casos se confunde el universalismo, con el uniformismo y esto es negativo para la diversidad”, señala.
En términos políticos entonces, lo
normal es un estado reconozca la diversidad existente en su interior.
“La lengua para un pueblo es un factor de identidad nacional, pero no
excluyente o en contra de nada”, nos dice Baztarrika, algo que debiera
escuchar la clase política chilena, cuyos simplistas análisis de la
reivindicación mapuche -impregnados de estereotipos racistas y fantasmas
de separatismo étnico- no han permitido, entre otras cosas, la
ratificación de convenios internacionales que vendrían a garantizar el
respeto de nuestros derechos nacionales y el hacer uso de nuestra propia
lengua.
Sin embargo, las políticas
desarrolladas por el Gobierno Vasco han permitido revertir dicho proceso
de pérdida. Los datos que nos muestran son relevantes. Un presupuesto de
267 millones de dólares refleja la importancia que adquiere para el
pueblo vasco su lengua nacional. Estos contundentes datos, respecto de
la inversión vasca en materia lingüística, opacan absolutamente los
magros presupuestos destinados por el Estado chileno para el mismo fin.
Un factor clave en dicha inversión -nos dice Baztarrika- es la condición
autónoma del pueblo vasco, en la medida que el auto-gobierno tiene,
entre muchas otras, la facultad de recaudar impuestos en su territorio.
Más claramente: capacidad de recaudar los tributos, regularlos y administrarlos.
Cita textual: “Se reconocen a los
ciudadanos del País Vasco los siguientes derechos lingüísticos
fundamentales: a) Derecho a relacionarse en euskera o en castellano
oralmente y/o por escrito con la Administración y con cualquier
Organismo o Entidad radicado en la Comunidad Autónoma; b) Derecho a
recibir la enseñanza en ambas lenguas oficiales; c) Derecho a recibir en
euskera publicaciones periódicas, programaciones de radio y televisión y
de otros medios de comunicación; d) Derecho a desarrollar actividades
profesionales, laborales, políticas y sin-dicales en euskera; e) Derecho
a expresarse en euskera en cualquier reunión”.
Las últimas investigaciones respecto
del avance en materia de recuperación lingüística en el País Vasco, no
dejan lugar a dudas respecto del favorable rol jugado por su régimen
autonómico. En 1981 la situación sociolingüística era la siguiente:
Bilingües pasivos 12,2%, Monolingües erdaldunes: 65,9% y Bilingües:
21,9%. En el año 2001 los bilingües pasivos eran 18,2%, los monolingües
erdaldunes 49,6% y bilingües 32,2%. Esto es importante en cuanto a un
evidente recambio generacional que reflejaría el cruce de cifras,
constatándose un aumento de los bilingües en las edades de 10 a 14 años
para el año 2001. Y así como aumentan los bilingües, también lo hacen
las revistas, periódicos, medios de comunicación en general que usan el
euskera como lengua de escritura y comunicación, un escenario ni
siquiera imaginado hace 30 años atrás. Existiría, por tanto, una
relación más que obvia entre el auspicioso proceso de revitalización
lingüística y el Estatuto de Autonomía del País Vasco. "El Estado garantiza la enseñanza de la lengua. De ambas lenguas. Si un padre elige que su hijo aprenda el euskera, deberá aprender el castellano como una cátedra mas y viceversa. En 20 años los porcentajes del conocimiento del euskera entre los profesores ha pasado desde un 20% a un 85%. Así también el gobierno promueve el uso de la lengua en los medios de comunicación, en el teatro, cine y literatura en general”. Pero un régimen de autonomía no garantiza de por si que una lengua se revitalice. Se requiere un Plan de Uso. “En el País Vasco, este se llevó cabo por medio de tres objetivos estratégicos: transmisión generacional (enseñanza del euskera desde la familia); En segundo lugar, el uso social, es decir, que fuera considerada útil por la gente en su cotidianeidad. Y por último, fortaleciendo la lengua, enriqueciéndola con producción cultural y a través de su utilización en los medios de comunicación”. Y en el caso de nuestro pueblo, ¿un régimen de autogobierno podría significar un mejor escenario para la revitalización de nuestra lengua nacional? Baztarrika, respetuoso de los asuntos internos y del propio proceso político mapuche, prefiere omitir su opinión. Pero nos entrega una reflexión del destacado lingüista Noam Chomsky acerca de las lenguas y su contexto político: “Una sociedad es monolingüe cuando su lengua es homicida”. “Lo que nos trata de decir Chomsky, es que la hegemonía de una lengua guarda directa relación con procesos de hegemonía política”, explica Baztarrika. A buen entendedor, pocas palabras / Azkintuwe
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