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EJES
DE NUEVA POLÍTICA INDÍGENA |
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Por sobre tensiones y conflictos
institucionales, la Presidenta ha brindado una mirada de altura para
abordar el tema indígena en Chile. Por lo mismo, es de esperar que
por un lado, la Conadi resuelva adecuadamente sus problemáticas
internas. Es de esperar que el Parlamento esté seriamente disponible
para respaldar estas ideas innovadoras. |
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Por
Domingo NAMUNCURA* / Viernes 4 de Mayo de 2007 |
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- Presidenta
Michelle Bachjelet. Foto de Agencias. |
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La Presidenta dio
respuesta a un conjunto de demandas que surgieron
del “diálogo nacional indígena” realizado durante el
año 2006 e inicios del 2007. |
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En su mensaje la
Presidenta recoge el clamor político por más
derechos para nuestros indígenas y anuncia ocho
proyectos de Ley. |
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El
lunes 30 de abril del 2007 deberá ser marcado en el calendario de hechos
políticos relevantes una información que pasó prácticamente
desapercibida para los medios de prensa. Ese día, en el Palacio
Presidencial y ante una asamblea de representantes de los distintos
Pueblos indígenas de Chile, la Presidenta Michelle Bachelet cerró un
extenso ciclo de casi 18 años de procesos de consulta o diálogo con
nuestros pueblos originarios.
En realidad, el cierre es más
específico: la Presidenta dio respuesta a un conjunto de demandas que
surgieron del “diálogo nacional indígena” realizado durante el año 2006
e inicios del 2007. No obstante, este diálogo nacional ha estado
precedido por diversos otros procesos de consulta y conversación
política cuyos orígenes se remontan a 1988, cuando se asentaron las
bases del Pacto de Nueva Imperial.
En octubre de 1993 se aprobó la Ley Indígena 19.253 y con ello se dio
inicio a 14 años de vigencia de esta Ley, con la creación del Fondo
Nacional de Tierras y Aguas y el Fondo Nacional para el desarrollo de
nuestras culturas, ambos radicados en la Corporación Nacional de
Desarrollo Indígena, CONADI.
La Conadi es uno de los servicios públicos innovadores en la estructura
del Estado. Representa una dimensión intercultural, incorpora el tema
indígena en la gestión gubernamental y recibe y administra los fondos
necesarios que el Estado destina principalmente para la recuperación de
tierras y aguas indígenas. Su labor institucional, no siempre
suficientemente reconocida, ha permitido que nuestros Pueblos recuperen
más de 360.000 hectáreas y títulos ancestrales de aguas, sin mencionar
la enorme cantidad de proyectos sociales, micro productivos, culturales
y de fortalecimiento social que se han llevado a cabo en estos años con
centenares de comunidades.
Sin embargo, la Conadi es más reconocida por sus conflictos y tensiones.
Primero, a propósito de la colisión de la Ley Indígena con normas
ambientales y con diversos megaproyectos como Ralco y otros. Luego, la
Conadi es conocida por conflictos internos, artificiales o no, que han
mermado su credibilidad incluso entre algunos sectores indígenas
beneficiados por la Ley. Sus directores nacionales han sufrido diversos
embates y casi siempre han quedado abandonados a su suerte. La sociedad
chilena y el Estado no han sido benignos con este servicio público.
Ninguna situación irregular es justificable en ninguna entidad de
servicio, sea pública o privada. La Conadi ha vivido tensiones
administrativas importantes y todas se han resuelto dentro del marco
legal administrativo. No obstante, persiste una permanente actitud
negativa hacia la Corporación y con ello se ha ido debilitando su
autoridad y credibilidad. En parte, esta actitud proviene de errores
propios, institucionales. Otra fuente de este debilitamiento es el
desconocimiento de parte de las autoridades gubernamentales de la
realidad y cultura indígenas. Persiste en el ámbito gubernamental la
convicción de tratar el tema indígena como un solo tema de pobreza y
marginalidad, cuando en realidad parte fundamental de las tensiones del
mundo indígena con el Estado guardan relación con sus derechos
políticos, sociales y culturales. Lo más relevante, sin embargo, tiene
que ver con la permanente actitud negativa de los sectores conservadores
que no quisieran la existencia de una Ley Indígena (recuérdese que bajo
el régimen militar se dictó un decreto que declaró la no existencia de
tierras indígenas y de indígenas propiamente tal).
Nuestra derecha mira con desconfianza el tema indígena, lo ha asimilado
siempre a una condición inferior y por eso ha negado sistemáticamente su
reconocimiento a los derechos ancestrales. Prueba de ello está en su
permanente rechazo al proyecto de ley sobre el reconocimiento
constitucional de los indígenas chilenos. Juzgar a la Conadi es,
entonces, parte de una convicción doctrinaria. Hay un sello arrogante en
su discurso. Un dejo insolente de humillación encubierta en su crítica:
la Conadi tiene que ver con indios… Y los indios no saben hacer las
cosas… Puede sonar dura o exagerada esta apreciación y más de un vocero
de RN y la UDI podría rasgar vestiduras… pero la Historia es la historia
y está muy lejos todavía la fecha en que la derecha chilena se torne
sensible al tema indígena. Mientras tanto, cada crisis de Conadi, cada
conflicto en este servicio, cada renuncia de un director (y la Conadi ha
tenido siete Directores en 14 años) es para los conservadores una
demostración más de que los indios no pueden darse su propio gobierno...
La Presidenta de Chile rompe este esquema con su silenciado mensaje del
lunes 30. Convoca a constituir una Nación multicultural. Llama a que
Chile reconozca su diversidad cultural. Los indígenas estaban en estas
tierras antes que llegaran los colonizadores y su cultura y cosmovisión
han permanecido más de cinco siglos. Algo, entonces, podrán aportar a la
construcción de un Chile unitario, integrado, diverso.
En su mensaje la Presidenta recoge el clamor político por más derechos
para nuestros indígenas y anuncia ocho proyectos de Ley que estarán
destinados a construir una nueva fisonomía en las relaciones entre
Pueblos Indígenas y Estados. Estos ocho proyectos son: 1.- Nuevos
mecanismos para la representación indígena en el Estado; 2.- reforma
constitucional para establecer nuestro carácter multicultural; 3.- ley
del borde costero; 4.- reforma al Código Civil para establecer el
derecho de la mujer indígena a la transmisión matrilineal de su apellido
indígena; 5.- reforma a la Ley municipal para incorporar un pleno
reconocimiento del mundo indígena en el ámbito comunal; 6.- reforma en
la Ley de salud para integrar la medicina ancestral; 7.- modificación a
la Ley ambiental para incorporar a los indígenas en la evaluación de
proyectos que afecten su territorio; 8.- indicación al proyecto de Ley
de la Enseñanza para incorporar en la formación escolar la Historia de
los Pueblos Indígenas y su lengua.
La Presidenta estableció cinco lineamientos estratégicos para conformar
una nueva agenda de relaciones entre indígenas y Estado: fortalecer la
participación indígena en la sociedad política y civil; reconocer y
profundizar sus derechos políticos; crear un programa para abordar la
situación de los indígenas que viven en ciudades (hoy, la gran mayoría);
crear una unidad especial de trabajo con la mujer indígena en el ámbito
de Conadi y otras entidades; desarrollar una propuesta de educación y
cultura indígena.
Por sobre tensiones y conflictos institucionales, la Presidenta ha
brindado una mirada de altura para abordar el tema indígena en Chile.
Por lo mismo, es de esperar que por un lado, la Conadi resuelva
adecuadamente sus problemáticas internas. Es de esperar que el
Parlamento esté seriamente disponible para respaldar estas ideas
innovadoras. Que los partidos políticos abran mayor espacio a la
participación de los indígenas. En suma: que la sociedad chilena valore
y reconozca con estas propuestas presidenciales la dimensión cultural y
ancestral de nuestros Pueblos Indígenas / Azkintuwe
* Ex Director
Nacional de la Conadi. Profesor de DDHH en la Escuela de Trabajo Social,
Universidad de la Academia de Humanismo Cristiano
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