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Escuchar
a Benedicto XVI referirse a la conquista del continente y al rol de la
Iglesia Católica en dicho proceso fue un impacto no solo por la
connotación teológica de sus dichos, sino además porque pretenden borrar
de nuestra memoria colectiva un pasado plagado de persecución y muerte,
incluso la historia reciente de nuestros padres y abuelos. ¿O es que
acaso soñaron ellos algún día estar arrodillados en salas de clases,
aprendiendo a fuerza de sangre y dolor los salmos católicos de la
salvación eterna? Puede que hayan sido buenos pewmatufe, más dudo que
hayan concebido tal horrenda pesadilla. "¿Qué mayor beneficio y ventaja saludable puede acaecer a estos bárbaros que el quedar sometidos al imperio de quienes con su prudencia, virtud y religión los han de convertir de bárbaros y apenas hombres, en hombres civilizados en cuanto pueden serlo; de viciosos en honrados y probos; de impíos y siervos de los demonios, en cristianos y adoradores del verdadero dios y de la verdadera religión?", prosigue Ginés de Sepúlveda. Razonamientos similares son usados hoy por los halcones de la guerra de la administración Bush para exportar su particular democracia a Medio Oriente. Los nazis fueron más lejos, es cierto. Convencidos de ser los elegidos, simplemente programaron eliminar al resto. El Vaticano al menos intentó convencer, solo después asesinó. Otro testimonio elocuente es aquel de Sierra de Leguízamo, datado en el año 1589. Su relato es una confesión de los horrores de los cuales se ve arrepentido posteriormente. Su carta dirigida a "su majestad Católica" retrata sin poesía el rol cumplido por la Iglesia en el holocausto indígena perpetrado en América. Dice respecto de los Inkas y la caída de su vasto Imperio: "Y que como...para poderlos sujetar y oprimir al servicio de Dios nuestro Señor y quitarles sus tierras y ponerlas debajo de la Real Corona, fue necesario quitarles totalmente el poder y mando de los bienes como se los quitamos, a fuerzas de las armas". Suponer que el Papa desconoce los antecedentes de este proceso de conquista colonial es simplemente pecar de ingenuidad. Benedicto XVI es poseedor de la más completa formación intelectual que el dinero Vaticano puede pagar en academias teológicas repartidas por toda Europa. Estudioso de la realidad mundial, conoce como la palma de su mano los procesos de conquista colonial que han caracterizado los últimos 500 años. En su condición de académico le correspondió estudiar el horror provocado por los progroms religiosos en tiempos de la "Santa Inquisición". Y en su condición de alemán, vivió en carne propia toda la paranoia asesina del nazismo, ideología con la cual niega hoy haber comulgado en su adolescencia, pese a diversos antecedentes que probarían exactamente lo contrario. No es posible relativizar sus dichos apelando a su desconocimiento de la realidad Latinoamericana. Joseph Ratzinger es quizás el cardenal con mayor rango intelectual -lo que sabemos no garantiza de por si nada en absoluto- que se haya logrado sentar en el "Sillón de Pedro". Y también un fiel representante del más recalcitrante catolicismo aun vigente y en proceso de expansión. Sus anteriores dichos respecto del Islam -religión no menos polémica que la católica y a la cual calificó como "intrínsecamente perversa"- ya habían incomodado a cientos de millones de personas y generado violentas protestas en Asia y el norte de África. Entonces el revuelo se hizo diplomático y, urbi et orbi, no le quedó más remedio que retractarse olímpicamente. ¿Podemos esperar lo mismo en esta ocasión? Sabido es que más allá de su simbólica y grandilocuente denominación como representante de Dios en la Tierra -cosa que no discutiré con ningún creyente-, Benedicto XVI es ante todo un jefe de estado, un gobernante atado a fin de cuentas a las terrenales reglas de la diplomacia mundial, las mismas que invocaron formalmente numerosos estados musulmanes -e incluso laicos- para lograr su inesperada reculada pontificia del 2006. Es poco probable que alguna República de Latinoamérica proteste ante el Vaticano por sus dichos. Benedicto XVI lo sabe, pues encabeza un estado si bien pequeño en superficie, extremadamente rico en recursos y tremendamente influyente en la región. De allí tal vez el descaro / Azkintuwe * Antropólogo, Subdirector de Azkintuwe.
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