|
|
-
|
|
EX DIRIGENTE SINDICAL
ARGENTINO |
|
Carlos Santillán: "La soja está
pudriendo el país" |
|
|
El dirigente jujeño
terminó de alejarse de la CCC tras el apoyo del PCR al lockout.
Reclama abandonar el monocultivo sojero. Carlos “Perro” Santillán no
se caracteriza por la tibieza para decir las cosas. El jujeño que
supo simbolizar la protesta más radical contra el menemismo sigue
tan filoso como en los ’90. Hace varios años que dejó el
sindicalismo. |
|
|
Por
Martin PIQUÉ*
I
Martes 6 de Mayo de 2008 |
|
|
|
Carlos "Perro" Santillán. |
|
|
Foto de Agencias. |
|
Párrafos |
|
El
dirigente jujeño terminó de alejarse de la CCC tras el apoyo
del PCR al lockout. Reclama abandonar el monocultivo sojero.
Carlos “Perro” Santillán no se caracteriza por la tibieza para
decir las cosas. El jujeño que supo simbolizar la protesta más
radical contra el menemismo sigue tan filoso como en los ’90.
Hace varios años que dejó el sindicalismo. |
|
Santillán
rompió hace dos años con la Corriente Clasista y Combativa, la
agrupación de desocupados fundada por el PCR. Ahora encabeza
el movimiento Túpac Katari, una organización de base que lleva
adelante emprendimientos productivos, deportivos y culturales. |
|
BUENOS AIRES
/ “Muchachos de la Federación Agraria: no sigan hablando de la leche que
toman los chicos de las villas, porque con lo que hacen están sirviendo
a aquellos que nada les importa lo que pasa en las villas. ¡Sáquense la
careta! Digan que no están dispuestos a que se toquen sus intereses.
¿Están dispuestos a que se haga una reforma agraria integral que
garantice alimentos para todo el pueblo argentino, para que no haya
campesinos despojados de su suelo y para que no se beneficien sólo los
terratenientes y sí se beneficie el pueblo argentino?”
Carlos “Perro” Santillán no se caracteriza por la tibieza para decir las
cosas. El jujeño del pañuelo en la frente que supo simbolizar la
protesta más radical contra el menemismo sigue tan filoso como en los
’90. Hace varios años que dejó el sindicalismo. Ahora se dedica a la
militancia social y en derechos humanos. “Los de abajo nos tenemos que
unir, sin agachadas. Para que la acción social sea universal, no puede
ser direccionada y que algunos grupos se beneficien y otros no”,
plantea.
Santillán rompió hace dos años con la Corriente Clasista y Combativa, la
agrupación de desocupados fundada por el PCR. Ahora encabeza el
movimiento Túpac Katari, una organización de base que lleva adelante
emprendimientos productivos, deportivos y culturales. Un ejemplo son las
clases de “boxeo social” para jóvenes de barrios humildes que en muchos
casos intentan dejar sus adicciones (las clases las dirige un ex campeón
de boxeo boliviano, el profesor Dante Saavedra). Túpac Katari también
suele organizar protestas contra el gobernador Walter Barrionuevo, al
que Santillán acusa de mantener la impunidad en casos de gatillo fácil.
“La última represión que tuvimos fue para que nos mantuvieran los
capacitadores y nos dieran un poco más para levantar un comedor en el
asentamiento El Chingo (en la periferia de la capital jujeña). Nos
terminaron reprimiendo malamente”, cuenta a Página/12.
El distanciamiento definitivo con el PCR se profundizó con el apoyo que
esa agrupación le dio al lockout agrario. Las publicaciones de la CCC
calificaron a la protesta como una “pueblada rural”. Santillán no está
de acuerdo, aunque rápidamente aclara que no es partidario del Gobierno.
“Están de plano equivocados. ¿Cómo pueden decir eso cuando el
levantamiento del campo lo dirige la Sociedad Rural, cuando la
sojización está en juego y cuando sale Duhalde a decir que tienen que
multiplicarse los campos de soja? El avance de la soja significa que
haya menos sembradíos para comer, que haya menos tierra fértil, que la
contaminación va a crecer y se van a seguir devastando los bosques
nativos. Están totalmente confundidos”, se indigna.
En los últimos años, Santillán se ha convertido en un autodidacta de la
cuestión ambiental; también está leyendo bastante sobre seguridad
alimentaria. “El mercado de Alemania exige nueve millones de hectáreas
más para el biocombustible. ¿Qué se piensa hacer? Además –advierte–, en
la protesta no estuvieron expresados los verdaderos dueños de la tierra,
los campesinos, los ranchitos en Santiago del Estero, nuestros pueblos
originarios, a quienes despojan de sus tierras. Los niños de esas
comunidades se siguen muriendo de hambre.”
–¿Qué piensa del rol de la Federación Agraria en el lockout agrario?
–Y... está con la Sociedad Rural. ¿Qué más se puede decir? Y la historia
de la Sociedad Rural la conocemos todos desde 1930, con el primer golpe
de Estado. Les digo a los muchachos de la Federación Agraria que no
sigan hablando de la leche que toman los chicos de la villa. ¡Sáquense
la careta! Digan que no están dispuestos a que se toquen sus intereses.
A los muchachos de izquierda les pregunto: ¿qué estamos apoyando? No
digo que apoyen a Kirchner, porque yo también tengo diferencias, como el
tren bala, la minería, en la que los extranjeros se llevan el 100 por
ciento de las ganancias, el petróleo lo mismo. Cuando veo comunicados de
solidaridad firmados por Cecilia Pando, (Jorge) Asís, elogios a Videla,
me pregunto a dónde están yendo los muchachos de izquierda. ¿Dónde
están? Están metiendo la pata.
–¿En Jujuy se están quemando campos para ganar tierras para la soja?
–Sí. En Salta y Jujuy la soja ha avanzado una enormidad. La sojización
sigue avanzando y está pudriendo nuestro país. Si seguimos creyendo que
el campo tiene que ser solamente soja para beneficiar a los más grandes,
y no ayudamos a las comunidades aborígenes que quedan al margen cuando
sacan las yungas y los bosques nativos, va a aumentar la desnutrición y
la pobreza. Ya están quedando miles de familias sin poder comer nada. En
el Chaco los aborígenes se están muriendo de desnutrición, en Salta
también. El Gobierno tendría que ajustar aún más y llevar adelante una
reforma agraria más profunda. Hay que terminar con la concentración de
miles y miles de hectáreas en manos de pools sojeros o grandes
terratenientes de la pampa húmeda.
–Este modelo de monocultivo sojero, ¿no fue impulsado por el propio
Kirchner?
–Sí, claro. En principio impulsó la sojización. Dejó y permitió que
Monsanto se siguiera beneficiando como se está beneficiando. Pero ahora
hay que decirle a la señora Cristina Kirchner que ponga límites. Así
como hace ese muchacho de la Federación Agraria de Gualeguaychú (Alfredo
De Angeli) también tiene que expresarse todo lo que está borrado desde
hace mucho tiempo por los grandes monopolios comunicativos. Los que
fueron despojados de sus campos, los que quedamos al margen del
clientelismo político y no nos hemos beneficiado con el Estado. Mientras
los beneficios se los llevan otros, los niños desnutridos se siguen
muriendo en las comunidades originarias.
–¿Qué piensa del proyecto de construir un tren bala?
–Señora Cristina Kirchner: en vez de construir el tren bala podría hacer
el corredor de los Libertadores de América, unir Buenos Aires con Lima
en líneas férreas. Con la plata que gastó o va a gastar en el tren bala,
se podría ir de acá a Perú. En Jujuy necesitamos la vuelta del tren. Se
han muerto pueblos enteros por su falta. Esto es como los sueños del
menemismo: aquello de llegar a la estratosfera, o el cohete a Japón.
Cristina Kirchner, si está dispuesta a luchar por el pueblo, ponga el
tren desde Buenos Aires a Perú y en Jujuy seguramente la vamos a estar
aplaudiendo.
–Evo Morales ordenó la estatización y logró el control del 50 por ciento
más uno de las acciones de las empresas de hidrocarburos privadas. ¿En
Argentina se puede hacer lo mismo?
–Tiene que haber decisión política. Si el Gobierno dice que no está con
el modelo neoliberal, tiene que empezar a profundizar las reformas que
se están haciendo en Latinoamérica. El petróleo y el gas tienen que ser
de todos. Los recursos naturales deben volver a manos del Estado. Hoy el
100 por ciento de los minerales que se extraen se lo llevan los
extranjeros. No podemos pensar en un país en el que los argentinos
podamos determinar completamente el rumbo si no es haciendo lo que
vienen realizando Evo Morales y Hugo Chávez.
–¿Teme que en Bolivia se produzca un golpe contra Evo?
–Lo están preparando. Como creo que también acá en la Argentina está
metiendo su cola el diablo: Estados Unidos de Norteamérica. Ese diablo
ha metido la cola en Bolivia y también ha puesto sus ojos en
Latinoamérica. Si realmente se llegara a una guerra civil en Bolivia,
ellos empezarían a triunfar porque todo el conflicto se expandiría hacia
la región. Tenemos que estar alertas para defender las conquistas. Sobre
todo nosotros, los jujeños. Yo soy hijo de bolivianos, mi madre es
boliviana. Estamos dispuestos a ir a Bolivia y dejar nuestros huesos
allí para que no siga creciendo el imperialismo.
El exilio interior
¿Qué pasó en la vida del jujeño para que aquel representante de la
protesta social que era saludado como un igual por los motoqueros de la
Capital Federal, al que muchos jóvenes veían como el único dirigente que
podía garantizar la unidad del espacio nac & pop, se convirtiera en un
recuerdo lejano de las protestas contra el neoliberalismo? La pregunta
no sorprende a Santillán. “Habrá que preguntarles a los medios”, desliza
con tono conspirativo. “Algunos dicen que el Perro se fue el mazo porque
lo apretaron con demandas judiciales... En Jujuy me metieron en la
cárcel... No la pasé muy bien.” La cárcel no fue lo más feo, mucho peor
fue el secuestro de una de sus hijas: “El secuestro fue muy extraño,
pero por la salud de mi hija no quisimos tocar más el tema” /
AZ
* Gentileza
www.pagina12.com.ar
< VOLVER
|
|