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LA FDA LO TRAE A
CHILE BAJO EL BRAZO |
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El informe que puede dar el tiro de
gracia a las salmoneras |
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Es el principal antecedente que tiene Estados Unidos sobre los
problemas de la salmonicultura chilena y lo firma Stepehen K Ellis.
En él se hace un lapidario balance que da cuenta de las grandes
mortalidades provocadas por el ISA, de la excesiva manipulación de
los peces y de la “ausencia total” de las medidas de bioseguridad
necesarias para evitar las enfermedades y su propagación. |
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Por
Francisco MARIN*
I
Martes 13 de Mayo de 2008 |
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Salmoneras en fiordo de
Chiloé. |
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Foto de Agencias. |
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Párrafos |
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La
visita de la FDA se da un mes después que el New York Times
publicara -el 27 de marzo pasado- el reportaje titulado “Virus
del salmón pone en tela de juicio métodos pesqueros chilenos”.
Esta nota dio cuenta al gran público estadounidense de los
estragos provocados por el ISA, el enorme daño ambiental
ocasionado por la salmonicultura chilena. |
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Este
documento es el principal antecedente que tiene Estados Unidos
sobre los problemas de la salmonicultura chilena. “El artículo
del Times -que no menciona la existencia del paper- lo que
hizo fue agitar las aguas de la opinión pública norteamericana
y reforzar la decisión del gobierno de Estados Unidos de
enviar a la FDA a Chile”, asegura Kol. |
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SANTIAGO
/ La salmonicultura chilena vive una crisis profunda. Expresión de
esto es que la transnacional noruega Marine Harvest (MH), está cerrando
sus plantas y centros en nuestro país. La razón son las enormes pérdidas
operacionales que tiene en Chile y que están afectando seriamente sus
resultados globales. Las acciones de MH –que se cotizan en la bolsa de
Oslo- tuvieron el año pasado una merma de un 27%, según señala el
balance de esta empresa que es la primera productora mundial de
salmónidos, siendo también la principal de Chile.
La crisis de MH no es un caso aislado. Las acciones de las dos
salmoneras chilenas que cotizan en la bolsa de Santiago, Multiexport (en
la bolsa es Multifood) e Invertec (Ivermar), registran un descenso de
más de un 40% en los 4 primeros meses de este año. El precio de la libra
de salmón chileno, que el 2006 valía 4 dólares, el 2007 se cotizaba a un
dólar. Sólo este año las salmoneras han despedido a 4.800 trabajadores y
MH anunció para junio 1.200 nuevos despidos.
El borde costero de la décima región está siendo testigo de cómo los
otrora bullentes centros de engorda de salmónidos (CES), son abandonados
tal como ocurriera con las salitreras de la pampa nortina desde fines de
los años veinte del siglo pasado. En el Estuario de Reloncaví más de la
mitad de los 31 CES son hoy sólo estructuras flotantes. Mainstream ha
cerrado sus centros en Calbuco, Quellón y Achao. Esta tendencia se
reproduce en toda la décima región, donde se produce –o producía- el 70%
del salmón chileno hasta el 2007.
La razón de este descalabro: las inmensas mortalidades fruto del
imparable avance del ISA (anemia infecciosa del salmón) y de la plaga de
piojos de mar (caligus sp), que están arrasando los CES de la décima y
undécima regiones. Y lo peor está por venir.
El informe Ellis
La compleja situación de la industria salmonera está siendo atentamente
monitoreada por los países consumidores entre los que destaca Estados
Unidos, el mayor importador de salmones chilenos. El año pasado los
retornos por ventas de salmones a este país fueron de 862 millones de
dólares, lo que representó un 35 por ciento de los envíos totales del
pescado. En este contexto es que se da la visita de la FDA a Chile. Su
delegación llegó a Chile el 19 de abril y tiene programado estar un mes
en el país. Uno de sus objetivos principales será evaluar los sistemas
de producción de la industria salmonera y verificar que se adecuen a las
exigencias de la acuicultura de Estados Unidos.
La visita de la FDA se da un mes después que el New York Times publicara
-el 27 de marzo pasado- el reportaje titulado “Virus del salmón pone en
tela de juicio métodos pesqueros chilenos”. Esta nota dio cuenta al gran
público estadounidense de los estragos provocados por el ISA, el enorme
daño ambiental ocasionado por la salmonicultura chilena y la
contaminación con antibióticos de los salmones producidos en Chile.
Cuatro días después de aparecida esta publicación, Safeway -una de las
tres cadenas de supermercados más grandes de Estados Unidos con 1775
locales- anunció que suspendía la compra de salmones chilenos.
La posición de las salmoneras chilenas en Estados Unidos se torna aún
más grave si se considera que el gobierno norteamericano tiene en su
poder, desde agosto del año pasado, un informe del Servicio de
Inspección y Sanidad Agropecuaria, del Departamento de Agricultura de
los Estados Unidos (APHIS, USDA, por sus siglas en inglés). Este
informe, que hasta ahora no había sido divulgado por la prensa, es
firmado por Stepehen K Ellis. Se titula “Riesgos y factores que inciden
en la propagación del ISA en Chile”. Fechado el 24 de agosto de 2007,
hace un lapidario balance de la situación sanitaria de la salmonicultura
chilena.
Antes de partir con el fondo de su exposición, Ellis se preocupa de
denunciar que la jefa de acuicultura de Sernapesca, Alicia Gallardo, no
lo recibió. Y que nadie de esta repartición respondió sus preguntas.
Respecto del fondo, el mencionado informe da cuenta de las grandes
mortalidades provocadas por el ISA; de la excesiva manipulación de los
peces; de lo cerrado –con poca circulación de corrientes- de los sitios
marinos donde se encuentran muchos centros. Asimismo, expresa que “la
resistencia de los piojos de mar al benzoato de emamectina está
ampliamente extendida. La infestación –señala Ellis- se ubica entre los
200 y 400 caligus (piojos de mar) por pescado en casos extremos”.
El reporte señala que hay una “ausencia total” de las medidas de
bioseguridad que necesariamente deben ser usadas para evitar las
enfermedades y su propagación. Evidencia de esto sería la carencia de
tecnología y laboratorios en Chile que permitan detectar el ISA. Esto es
corroborado por el biólogo experto en salmonicultura Héctor Kol, quien a
este respecto señaló que “para detectar el ISA mandan los salmones con
síntomas de la enfermedad a Canadá y allá hacen el diagnóstico”.
Otra muestra de los problemas de bioseguridad, que según Ellis existen
en la salmonicultura nacional, es que en Chile no hay “estandarizacion
de los servicios ofrecidos por Sernapesca para los diagnósticos de
laboratorio”. Esto significa que los laboratorios ocupan distintas
técnicas de análisis, por lo que la inspección de un mismo salmón puede
dar resultados distintos si se hace en más de un laboratorio.
La APHIS/USDA (que es el equivalente al SAG de Chile), en su reporte,
también señala que “no hay separación de reproductores”. Kol lo explica:
“Esto se refiere a que no están separadas las ovas que se compran en el
extranjero de las que se producen en Chile”. Agrega el biólogo chileno:
“Sin hacer esas separaciones es muy difícil seguir una trazabilidad, o
sea el origen de la enfermedad ¿de donde vino, de Noruega, o se produjo
en Chile?”. El Informe Ellis critica también el manejo de las aguas
residuales de las plantas de proceso.
Este documento es el principal antecedente que tiene Estados Unidos
sobre los problemas de la salmonicultura chilena. “El artículo del Times
-que no menciona la existencia del paper- lo que hizo fue agitar las
aguas de la opinión pública norteamericana y reforzar la decisión del
gobierno de Estados Unidos de enviar a la FDA a Chile”, asegura Kol. En
este contexto, la inspección de la FDA inevitablemente tendrá como uno
de sus principales objetivos certificar, corregir o eventualmente
desmentir lo planteado por la APHIS/USDA.
Antibióticos en la industria
Bastaría que los funcionarios de la Agencia de Administración de
Alimentos y Fármacos (FDA, por su sigla en inglés), emitieran un informe
que describiera los tipos, cantidades y formas de administración de los
antibióticos usados en la salmonicultura chilena, para provocar el
cierre del mercado norteamericano. Esto porque el uso que de estos se
hace en Chile contraviene numerosas normas sanitarias existentes en el
país del norte. En la salmonicultura norteamericana, por ejemplo, sólo
se permite el suministro de antibióticos a través de inyecciones. En la
salmonicultura chilena los antibióticos se usan disueltos en los
alimentos. Esto tiene como consecuencia una gran pérdida o disolución de
estos en el medio acuático y la consiguiente contaminación de la fauna
silvestre.
Hay más: desde 2006 existen estudios que con absoluta claridad
demuestran que en la salmonicultura chilena se usan antibióticos
prohibidos en Estados Unidos. Uno de estas investigaciones es
“Antibióticos y Acuicultura en Chile”, del doctor en microbiología y
académico del New York College, Felipe Cabello (Revista Médica de Chile,
Nº 132, 2006). Allí se señala que entre los 16 tipos de antibióticos que
se usan en Chile, hay 14 que están prohibidos por la acuicultura
norteamericana. Entre ellos hay algunos que pertenecen a la familia de
las quinolonas, que son la última generación de antibióticos existentes
en el mundo. Las quinolonas están estrictamente restringidas para el uso
humano en Estados Unidos. Esto, debido a que su uso en la producción de
alimentos genera resistencias a enfermedades, no sólo en los animales
tratados sino también entre sus consumidores.
Una investigación de la Fundación Oceana, dada a conocer en julio de
2006, reveló que el 40 por ciento de los peces silvestres testeados en
el Estuario de Reloncaví contenían antibióticos que con certeza
provenían de la industria salmonera. Por otra parte, Fundación Pumalín y
Ecoceanos dieron a conocer, el 28 de abril pasado, un estudio realizado
por el Instituto de Farmacia de la Universidad Austral, que detectó dos
tipos de antibióticos de la familia de las quinolonas en salmones que se
venden en supermercados y ferias de la Región de los Lagos. Se trata de
flumequina y ácido oxolínico, en concentraciones de 16,1 y 15,2 partes
por billón (ppb) respectivamente. En sólo uno de los casi 600 centros de
cultivo existentes en Chile, se ocuparon -durante el 2006- más
antibióticos que los usados en toda la producción de salmónidos en
Noruega en el mismo lapso. Nos referimos al centro Punta Tres Cruces,
ubicado en el Estuario de Reloncaví, comuna de Cochamó, que ocupó 789
kilos de antibióticos para producir 700 toneladas de salmón. En Noruega
se usaron aquel año 600 kilos de estos químicos en toda su producción.
Esta información del centro Punta Tres Cruces, fue extraída de la propia
Declaración de Impacto Ambiental presentada por su propietaria, Trusal.
Aparece citada en el estudio “Efectos ambientales y económicos de la
salmonicultura intensiva en el Estuario de Reloncaví” (marzo, 2007)
(www.conapach.cl/salmones), dirigida por Héctor Kol, por encargo de la
Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile. El hecho que
la FDA no haya detectado estos químicos en los cargamentos que ingresan
a Estados Unidos, se podría adjudicar a falencias en los sistemas de
detección utilizados por esta organización encargada de la verificación
de los estándares de calidad de los alimentos que se consumen en Estados
Unidos.
En este sentido es importante mencionar que el 2007, Chile exportó a
Estados Unidos 118 mil toneladas de salmón. La FDA sólo tomó 40
muestras, que según diversos estudiosos de la materia consultados por
este medio, serían insuficientes para detectar los antibióticos ocupados
en la producción de salmónidos. Pero no sólo las muestras son
insuficientes sino que también lo son los tipos de químicos buscados.
Hasta el 2006 la FDA sólo controlaba la ivermectina, pesticida que nunca
se ha utilizado en la salmonicultura chilena, por lo que su búsqueda es
y era poco útil. Desde el 2007 las indagaciones se ampliaron a la
flumequina, ácido oxolínico, cristal violeta y verde malaquita (estos
dos últimos son funguicidas). Esta información fue proporcionada el 4 de
abril pasado por la propia FDA a Pure Salmon (campaña internacional por
la producción limpia de salmón).
La directora de la campaña de acuicultura de Pew Environment Group,
Andrea Kavanagh, solicitó públicamente a la FDA, el 17 de abril pasado,
que realice un muestreo mucho más grande a las partidas de salmón
chileno que llegan a Estados Unidos y efectúe pruebas a un rango más
amplio de antibióticos y químicos /
AZ
* Gentileza
www.elmostrador.cl
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