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DIA MUNDIAL DE ACCIÓN
CONTRA LAS REPRESAS |
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Represas e hipocrecias políticas |
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Mientras que los
estudios y la bibliografía específica, avanza cada vez más en el
conocimiento de estas obras, mayores son los fundamentos de condena
a las mismas, en razón de la proliferación de impactos negativos
sobre el entorno. La lógica del consumismo irracional y el
desarrollo sin límites, pone a una gran parte de la humanidad al
borde de la extinción. |
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Por Ricardo L.
MASCHERONI*
I
Lunes 17 de Marzo de 2008 |
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Represa Ralko en Gulumapu. |
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Foto de Pablo Díaz. |
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Párrafos |
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Recordemos
nada más, los desastres en el río Nilo y la desertificación de
sus riveras, causados por la presa de Asuán, y la pérdida para
la humanidad de gran parte del patrimonio arqueológico de la
región por el lago Nasser. El templo de Abu Simbel se salvó
por el traslado 64 mts. más arriba. |
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No
le extrañe que en poco tiempo más se insista con la
realización de la Represa del Paraná Medio, obra repudiada y
resistida por la mayoría. Quienes creíamos que esta era una
discusión saldada en el país, vemos hoy, que la realidad nos
impone nuevos compromisos. |
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El
pasado 14 de Marzo se recordó un nuevo aniversario del “Día
Internacional de Acción contra las Represas y en Defensa de los Ríos, el
Agua y la vida”, establecido en el marco del “Primer Congreso
Internacional de Afectados por las Represas”, realizado en la ciudad de
Curitiba (Brasil), del 11 al 14 de Marzo de 1997. En dicho evento se
efectuó una evaluación sobre el cuadro de situación por el que
atravesaban distintos pueblos del Planeta, afectados por la realización
de estos mega emprendimientos, lo que diera lugar al surgimiento de una
nueva problemática socio-ambiental, que originada en una irracional
acción antrópica, pone en riesgo hábitat y ecosistemas sensibles,
condenando a pueblos enteros al desarraigo y la pérdida de identidad
cultural.
A 11 años de ese congreso precursor, los conflictos por esta causa, no
sólo que no han disminuido, sino que los perjuicios se han multiplicado,
y hoy, el Movimiento de Afectados por Represas nuclea a millones de
personas en todo el mundo y ha ganado un lugar en los Foros
Internacionales donde se debaten los efectos del modelo de desarrollo
insustentable.
En el transcurrir de los años, distintas y prestigiosas instituciones
científicas y técnicas, como también organizaciones internacionales, han
acordado que este tipo de megaobras, además de los cuantiosos recursos
económicos que insumen, resultan de una negatividad extrema en lo que se
refiere a la destrucción de valiosas tierras fértiles, la desaparición
de zonas de alto valor histórico-cultural o paisajísticas y la
dislocación de comunidades enteras, que engrosan la lista de refugiados
ambientales, los que terminan radicándose en las villas miserias de las
grandes ciudades, generando el problema de las megalópolis.
Recordemos nada más, los desastres en el río Nilo y la desertificación
de sus riveras, causados por la presa de Asuán, y la pérdida para la
humanidad de gran parte del patrimonio arqueológico de la región por el
lago Nasser. El templo de Abu Simbel se salvó por el traslado 64 mts.
más arriba de su emplazamiento original.
En China la presa de Tres Gargantas (la más colosal del mundo), sobre el
río Yangtsé, ha provocado la anegación de millones de hectáreas
productivas, la desaparición de ciudades enteras (con traslado de casi 2
millones de personas) y de zonas de importante valor arqueológico. Todo
ello, sin resolver los problemas de las inundaciones cíclicas, ni
cubierto las expectativas energéticas puestas en su construcción.
Estas artificiales planicies húmedas producen una rápida desaparición de
biodiversidad, en momentos en que este patrimonio común se constituye
uno de los aspectos más preocupantes de la crisis ecológica mundial. No
hay ya dudas que estas verdaderas bombas biológicas, alteran el clima,
incrementan la humedad atmosférica, el nivel de vientos y lluvias
torrenciales, con impactos terribles en la agricultura, lo que combinado
con el calentamiento global en ciernes, abren un manto de dudas sobre el
futuro de todos.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con
autoridad y claridad ha alertado sobre que: “Los diques hidroeléctricos
en gran escala han resultado la causa de la destrucción de valiosas
tierras agrícolas, la dislocación de comunidades enteras y la
introducción de enfermedades transmitidas por el agua”. Reafirmando esta
contundente posición, las Declaraciones de Curitiba (97) y de San José
de Costa Rica (99), sostienen que: “las represas expulsan a la gente de
sus hogares, inundan tierras fértiles y bosques, destruyen la pesca y el
abastecimiento de agua limpia, provocan la desintegración cultural y el
empobrecimiento de las comunidades locales”.
Mientras que los estudios y la bibliografía específica, avanza cada vez
más en el conocimiento de estas obras, mayores son los fundamentos de
condena a las mismas, en razón de la proliferación de impactos negativos
sobre el entorno. La lógica del consumismo irracional y el desarrollo
sin límites, pone a una gran parte de la humanidad al borde de la
extinción, y pese a ello, quienes gerencian esas políticas globales, no
se detienen a reparar las consecuencias nefastas de sus actos. Parecería
que para algunos, el lucro rápido y la acumulación de riquezas están por
encima del valor vida o de la calidad de ella y no tengo dudas que
consideran (al decir de Eduardo Galeano) “a la Tierra una pista de
carreras y a la Naturaleza un obstáculo a vencer” y con esas premisas se
atropellan todo.
Quienes creyeron a pie juntillas en el discurso oficial que con letras
de molde rezaba, que: “la defensa del ambiente es una causa nacional”,
no podrán menos que sorprenderse de los negros nubarrones que se asoman
en el firmamento nacional en este tema. Ya que en materia de represas,
desde el Gobierno Nacional se han hecho los siguientes anuncios:
- Construcción de la presa de Garabí, sobre el río Uruguay,
conjuntamente con Brasil, para la cual no hay que descartar obras
complementarias como los diques de Roncador y El Toro, todos sobre el
mismo curso de agua. En dos meses estarían las condiciones para licitar
los estudios y para 2011 debería comenzar la obra.
- Construcción de la represa de Corpus, en sociedad con Paraguay, sobre
el río Paraná, pese a que en el año 1992, la provincia de Misiones llevó
adelante un plebiscito en el que más del 90% de la población misionera
se expresó en contra de la obra;
- Elevación de la cota de Yaciretá desde los 76 mts de altura actuales a
los 83 mts. proyectados, lo que inundará nuevas tierras y se tendrán que
erradicar casi 50.000 pobladores a ambas márgenes del río, sin que se
haya hecho planificación alguna, ni construido las nuevas viviendas.
No vaya a creer que
la cosa termina allí, se habla de elevar la cota de Salto Grande, que
provocará nuevos anegamientos, sin contar que en su momento sepultó a la
ciudad de Federación. Esta represa está generando muy poca energía, por
cuanto el vaso de la misma se ha colmatado por los sedimentos que
arrastran las aguas, debido a la gran deforestación en el Norte de
nuestro país y en el Sur brasileño.
No le extrañe que en poco tiempo más se insista con la realización de la
Represa del Paraná Medio, obra repudiada y resistida por la mayoría de
la poblaciones de las provincias litoraleñas y mesopotámicas. Quienes
creíamos que esta era una discusión saldada en el país, vemos hoy, que
la realidad nos impone nuevos compromisos y nos indica que la lucha por
el ambiente y la calidad de vida sigue vigente. Otra Argentina es
posible, en la medida que las nuevas generaciones y la nuevas corrientes
de pensamiento, novedosas, pero dispersas, reafirmen un protagonismo
responsable para con el entorno, en defensa de la vida y el futuro. Sin
más, me despido hasta la próxima Aguafuertes / AZ
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