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ENTREVISTA CON ANA
ESTHER CECEÑA |
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El mapa del capitalismo en
Latinoamérica |
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Los mapas que dibuja
la economista mexicana Ana Esther Ceceña se superponen a las
cartografías oficiales que ubican de un lado de la frontera al gran
país del Norte De paso por Buenos Aires, puntualiza: “Lo que nos
interesa es cómo el capitalismo disputa el territorio, las
diferentes maneras de entenderlo y organizarlo, incluso entendido
como un espacio de construcción de socialidad y de resistencia”. |
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Por
Verónica ENGLER*
I
Lunes 17 de Marzo de 2008 |
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Ana Esther Ceceña, académica. |
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Foto de Agencias. |
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Párrafos |
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Ana
Esther Ceceña, economista mexicana, dibuja una cartografía
superpuesta a la que impone la expansión neoliberal: en ésta
aparecen los movimientos sociales, las poblaciones campesinas
y los pueblos originarios que disputan territorio con el
capitalismo |
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En
todas estas luchas las que están al frente son las mujeres,
mayoritariamente. No se puede pensar una lucha de autogestión,
de autodeterminación, de emancipación, si no están las mujeres
y si no se resuelve el problema de género. En el caso
zapatista, cuando se levantan hacen una proclama. |
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BUENOS AIRES
I
Ana Esther Ceceña, economista mexicana y fundadora de la revista de
ciencias sociales "Chiapas", dibuja una cartografía superpuesta a la que
impone la expansión neoliberal: en ésta aparecen los movimientos
sociales, las poblaciones campesinas y los pueblos originarios que
disputan territorio con el capitalismo, a la vez que generan sentido a
través de su relación con la naturaleza.
Los mapas que dibuja la economista mexicana Ana Esther Ceceña
–coordinadora del Grupo de Trabajo Hegemonías y Emancipaciones del
Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso)– se superponen a
las cartografías oficiales que ubican de un lado de la frontera al gran
país del Norte y del otro a su tierra natal, aquella en donde surgió el
zapatismo que la inspiraría para crear la revista de ciencias sociales
Chiapas, en la que intelectuales de todo el continente se permitieron
ser interpelados por el movimiento de liberación nacional que salió a la
luz el 1o de enero de 1994.
Las topografías que Ceceña traza desde el Observatorio Latinoamericano
de Geopolítica (OLG) se erigen sobre esos productos de la naturaleza que
ella considera recursos estratégicos y que, de acuerdo a cómo y quiénes
los usen, pueden funcionar como elementos de dominación o de liberación
para los pueblos de la región. El grupo de investigación que dirige en
la Argentina, en el marco del OLG, se propone reunir y sistematizar la
información correspondiente a las formas y dinámicas del proceso
mediante el cual Estados Unidos construye su hegemonía en el continente
y las maneras en que esa hegemonía es resistida. De paso por Buenos
Aires, puntualiza: “Lo que nos interesa es cómo el capitalismo disputa
el territorio, las diferentes maneras de entenderlo y organizarlo,
incluso entendido como un espacio de construcción de socialidad y de
resistencia”.
- ¿Cómo caracterizaría la concepción del territorio que intentan
imponer las potencias capitalistas, como Estados Unidos, y la que los
pueblos subordinados contraponen?
–Una forma es entender el territorio como recurso, como mercancía, como
elemento de generación de valor que tiene que ser sometido a pautas de
productividad y entrar en el circuito de lo productivo. Y la otra es una
manera que reivindica mucho más la cotidianidad, porque los pueblos
están viviendo ese territorio que ha sido un espacio de resistencia a la
conquista, por lo menos en la mayor parte de América latina. Los pueblos
precapitalistas, en términos generales, tienen una idea de naturaleza
muy distinta a la de la cultura occidental. Esta idea es que en la
naturaleza también hay sujetos y que la relación con la naturaleza no es
una relación sujeto-objeto, sino una relación intersubjetiva de mutuo
respeto.
- ¿Esta concepción de la naturaleza no corresponde en particular a
la cosmovisión de los pueblos originarios? ¿Qué sucede con la población
urbana?
–Me refiero a poblaciones rurales, no sólo a pueblos originarios. En
poblaciones urbanas la problemática es muy distinta, porque el
territorio se disputa de otra manera, en la localización muy específica
de barrios marginales, de empujar a la gente pobre hacia las periferias,
o a la inversa, tomar la periferia para la gente más rica, para tenerla
más segura. El hecho de tener unas políticas en barrios pobres y otras
en barrios ricos, de establecer fronteras, de no permitir mucho la
relación entre unos y otros, son todas estrategias de control de la
población. Incluso el trazado de las calles muchas veces forma parte de
esta concepción de cómo tener una ciudad ordenada, que es muy distinta a
la de cómo tener una ciudad agradable o donde podamos encontrarnos con
los otros y socializar. Esta idea de organizarnos en términos de la
seguridad lleva justo a lo contrario, a aislarnos de los demás porque
nos pueden hacer daño.
- ¿Cuáles son los recursos estratégicos sobre los que construye sus
mapas?
–Entre los más importantes están el petróleo y el gas, que
indudablemente es lo que mueve el mundo hoy, y, como son escasos, su
monopolización permite efectivamente el control. Entonces aquel que los
tenga es quien pone las condiciones del funcionamiento global. El otro
elemento que tiene características similares es el agua, excepto que el
agua no sólo hace funcionar la industria y los automotores, hace
funcionar la vida, entonces es todavía más importante. Y el agua está
relacionada con el recurso genético que hay en selvas y bosques; no lo
llamaría biodiversidad porque es ya una manera de nominarlo en un
sentido de apropiación, de objetivación de la naturaleza, pero esta
biota es esencial porque allí está la apuesta a la permanencia de la
vida en el planeta, y también está la posibilidad de interpretar códigos
genéticos para, por ejemplo, saber cómo la naturaleza ha ido resolviendo
los problemas con que se enfrenta, por lo que hay muchas posibilidades
que se abren con el control de este recurso y su conocimiento. El otro
recurso es el de los minerales, porque hay algunos (como el cobalto y el
tungsteno) que son absolutamente necesarios, condición para todo lo
demás, para la conquista del espacio, para la perforación de pozos
petroleros, para la producción de armas.
- ¿Cuál es el paradigma productivo que Estados Unidos impuso en las
últimas décadas a partir del manejo hegemónico de estos recursos?
–El del desmembramiento, que empezó con las maquiladoras, desplazando
plantas productoras hacia el norte de México y hacia el sudeste
asiático, donde hay bajos salarios. Esto se pudo hacer gracias a la
revolución microelectrónica, primero se deslocalizó la parte de la
producción que era menos calificada, más intensiva en mano de obra, y
poco a poco se fue desmembrando todo el proceso. Entonces, si en algún
momento necesitan usar coltan, por ejemplo, van al Zaire. Este patrón
sólo lo puede imponer Estados Unidos, que lleva la delantera en este
proceso, porque además es el que tiene una capacidad militar suficiente
como para garantizar que su expansión sea amplia y segura.
- ¿Fue necesaria una política militar para que este paradigma productivo
se impusiera?
–Al principio bastaba con elementos económicos, el tipo de relación que
tenía con América latina en general era de dependencia, en algunos casos
debido a la deuda externa. La militarización empieza a ser necesaria
cuando este tipo de organización que corresponde al neoliberalismo, que
abrió mercados, es contestada por los pueblos en el momento en que
empieza a tener repercusiones económicas menos absorbentes y queda muy
en evidencia un proceso de exclusión en el que gran parte de la
población mundial sentía que estaba quedando fuera. El movimiento que,
yo diría, es el primero que rompe claramente en este sentido es el
zapatista, que dice: “Nos estamos levantando contra el neoliberalismo”.
Antes había muchos movimientos, pero quizá no tenían tan identificado el
punto de confrontación.
- ¿Cuáles serían las prácticas que resisten al discurso hegemónico del
neoliberalismo?
–Hay muchísimas, pero una es ésta de volver a pensar lo comunitario.
Está el ejemplo de una comunidad más vinculada con las preocupaciones
urbanas, una comunidad de sentido, no territorializada, como pueden ser
las campañas que se hicieron en América latina, primero contra el ALCA y
ahora con la Campaña por la Desmilitarización de las Américas. Acabamos
de hacer una gran conferencia de prensa en contra de las bases militares
extranjeras en Manta (Ecuador), pidiendo que no se renueve el acuerdo
para que los norteamericanos estén ahí. Hay otras bases en Aruba,
Curaçao y El Salvador, que sustituyeron a las de Panamá y permiten (a
los EE.UU.) tener controlada esa área. Estos sentidos comunitarios
crecieron mucho también como un rechazo a formas de organización
anteriores que eran muy verticales. Se ha aprendido un poco de los
pueblos originarios y se han establecido redes horizontales, que es algo
muy importante.
- ¿Estos movimientos de resistencia tienen algún tipo de poder frente a
situaciones como las que plantean los tratados de libre comercio?
—Sí. Por ejemplo en la ciudad de Cochabamba (Bolivia), una
transnacional, la Bechtel, los que dijeron que iban a reconstruir Irak,
hace un convenio con el gobierno boliviano para privatizar el agua (a
fines de la década del ’90). Entonces se enfrenta con poblaciones
campesinas que tenían una tradición de manejo y gestión del agua
relativamente comunitaria, tenían sus pozos y decidían cómo se
distribuía. Lo primero que hace esta empresa es aumentar la tarifa
trescientos por ciento, y toda la gente se levantó y tiraron abajo el
convenio en la época de Sánchez de Lozada, un gobierno que no era para
nada cercano a los movimientos populares. Fue muy dura la batalla, hubo
muertos, pero la población estaba en insurrección total y logró echar
atrás el convenio.
- ¿Qué lugar están ocupando las mujeres en estos movimientos de
resistencia?
—En todas estas luchas las que están al frente son las mujeres,
mayoritariamente. No se puede pensar una lucha de autogestión, de
autodeterminación, de emancipación, si no están las mujeres y si no se
resuelve el problema de género. En el caso del movimiento zapatista,
cuando se levantan hacen una proclama y ponen una serie de leyes muy
interesantes, entre las que está la Ley de Mujeres, construida por las
mujeres. Comunidad por comunidad fueron diciendo qué era lo que ellas
querían, por qué se estaban levantando: “por que el marido no se
emborrache, por que podamos heredar la tierra (porque en algunos lugares
solamente se heredaba a través de la línea varonil), por que podamos
tener hijos en buenas condiciones”, y éste fue un debate muy interesante
con las feministas de las ciudades, que peleamos por la liberación del
aborto. Ellas, al contrario, peleaban por la liberación de la
maternidad, porque decían “queremos tener hijos, pero se nos mueren
porque no tenemos ni hospitales ni condiciones”, y así fueron planteando
sus cuestiones.
Hoy las mujeres son
comandantas y participan en las Juntas de Gobierno, entonces no es sólo
una cuestión de cantidad, sino que tienen lugares importantes, están
participando en las decisiones, es algo que me parece se repite en casi
todos los movimientos. Pero todavía hay algo que no se resuelve tan
fácilmente, y es que el movimiento de mujeres parece algo exclusivo y
diferente de las mujeres en los movimientos, allí todavía hay muchas
cosas que trabajar, pero creo que en términos generales se ha avanzado,
porque el movimiento de mujeres también ha ido sensibilizándose. En ese
sentido, nos tenemos que organizar por nuestra cuenta, porque sobre la
mujer pesa una condición de mayor dominación, pero también queremos
pelear junto con los compañeros. Justamente la posibilidad de
convertirnos en compañeras de los hombres es parte de esta lucha, es una
de las conquistas más importantes, ponernos a la par y ponernos contra
aquello que no nos gusta y por aquello que sí nos gusta, porque tiene
que ser una lucha no solamente contra el neoliberalismo, sino
construyendo lo que es nuestro, construyendo esa relación de
compañerismo, construyendo otra manera de educar a nuestros hijos, otra
socialidad / AZ
* Gentileza
www.pagina12.com.ar
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