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ESTADO CHILENO Y PUEBLO
MAPUCHE |
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La vieja derecha
autoritaria es clara: exige mano dura y emplear toda la fuerza del
Estado contra los comuneros indígenas que luchan por
reivindicaciones territoriales. Para ella no hay dudas que se trata
de terroristas. Eso es comprensible, puesto que las grandes empresas
madereras y agrícolas se sienten amenazadas. Culturalmente emerge el
viejo espíritu de los dueños de fundo que piden poner al indio en su
lugar. |
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Por
Raúl SOHR*
I
Lunes 4 de Febrero de 2008 |
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Wenufoye,
bandera mapuche. |
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Foto de Cosmopolita. |
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Párrafos |
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Los
ataques y quemas de propiedades ejecutados por grupos de
activistas no calzan con ninguno de los criterios del accionar
terrorista. Si subcontratistas de la minería queman buses, no
se les acusa de "incendio terrorista". |
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Expresiones
cotidianas como "ya le salió el indio", para designar
comportamientos primitivos o brutales, revelan una concepción
subconsciente que cree que el hombre evoluciona desde su
condición indígena a un arquetipo europeo. |
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Pedro
de Valdivia es la figura dominante en muchas plazas de armas. En tiempos
recientes, por lo general en el extremo opuesto, como en Santiago y
Concepción, se ha erigido un monumento que honra la memoria indígena de
las raíces nacionales. Ello en un país donde por las venas de la mayoría
de su población corre, en distintas proporciones, la sangre de los
pueblos originarios. Patricia Troncoso, la "Chepa", recuerda a Guacolda
y a Fresia, a quienes canta "La Araucana", de Alonso de Ercilla. La
fuerza y decisión de Fresia hielan la sangre.
Al ver apresado a Caupolicán le arroja su hijo con las siguientes
palabras: "Críalo tú, que ese membrudo cuerpo, en cuerpo de hembra se ha
trocado; que yo no quiero el título de madre del hijo infame del infame
padre". Si esas fueron sus palabras o son producto de la pluma de
Ercilla poco importa. El autor eligió bien el episodio para simbolizar
la voluntad inquebrantable de los mapuches: ¿qué señal más potente puede
haber que una madre que arroja a su hijo antes que aceptar la derrota de
su pueblo?
Se podrá estar de acuerdo o no con Patricia Troncoso, pero su voluntad
de hierro y consecuencia son admirables. El Gobierno tardó demasiado en
encontrar una fórmula para detener su huelga de hambre. Su muerte
hubiese marcado un hito trágico. En definitiva, la autoridad hizo lo que
correspondía al conceder algunas granjerías.
Ello, en todo caso, no es gran cosa si se considera que el origen del
conflicto se debía a la aplicación de una ley del período dictatorial,
que no se piensa abolir y que incluso el fiscal nacional amenaza con
volver a aplicar, y que multiplica las sentencias de los delitos
considerados como acciones terroristas. La aplicación de criterios
antiterroristas a los protagonistas de la violencia social mapuche es
una aberración.
Los ataques y quemas de propiedades ejecutados por grupos de activistas
no calzan con ninguno de los criterios del accionar terrorista. Si
subcontratistas de la minería queman buses, o pescadores artesanales o
estudiantes queman propiedades, no se les acusa de "incendio
terrorista". Pero a los mapuches sí. La calificación de terrorista cabe
en el marco de una campaña concertada en que el método clandestino de
lucha armada es el dominante. A los lectores que deseen profundizar en
este tema les sugiero mi libro anterior, "El fantasma del terrorismo",
dedicado enteramente al tema.
La vieja derecha autoritaria es clara: exige mano dura y emplear toda la
fuerza del Estado contra los comuneros indígenas que luchan por
reivindicaciones territoriales. Para ella no hay dudas que se trata de
terroristas. Eso es comprensible, puesto que las grandes empresas
madereras y agrícolas se sienten amenazadas. Culturalmente emerge el
viejo espíritu de los dueños de fundo que piden poner al indio en su
lugar. La mayoría de los chilenos, sin embargo, son ambivalentes ante
los mapuches. Hay una simpatía difusa que proviene en parte de la
historia y en parte de la aceptación de que existe una deuda histórica.
Ningún chileno ignora la discriminación social de la que son víctimas
los indígenas.
Expresiones cotidianas como "ya le salió el indio", para designar
comportamientos primitivos o brutales, revelan una concepción
subconsciente que cree que el hombre evoluciona desde su condición
indígena a un arquetipo europeo. En Venezuela un chileno me explicaba,
con el mayor candor, que en el país todavía quedaban muchos negros. En
ese caso la escala evolutiva iba de oscuro a blanco. El rechazo solapado
a confrontar las actitudes frente a los indígenas se expresa de muchas
formas. Me resultó ilustrativo hablar con un productor de teleseries a
quien le pregunté por qué no se había hecho una con los mapuches como
protagonistas. Me señaló que se habían realizado sondeos con personajes
mapuches y que los resultados, en términos de identificación y rating,
fueron decepcionantes.
De hecho, en un caso un personaje con marcadas características indígenas
fue suavizado hasta borrarle toda referencia a su origen. Las
consideraciones de mercadeo son muy indicativas de las percepciones
aspiracionales de la población. El Gobierno y la sociedad chilena
deberían seguir el ejemplo australiano. El próximo 13 de febrero,
dedicado a reconocer al pueblo aborigen, las autoridades pedirán
disculpas por las injusticias cometidas por generaciones precedentes.
Ése es un buen primer paso para avanzar en la construcción de una sociedad
multicultural
/
AZ
* Gentileza
www.lanacion.cl
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