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MUERTE DE MATIAS
CATRILEO |
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Bachelet, habrá calles en tu honor |
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Bachelet alguna vez tendrá una calle
con su nombre manchado de sangre indígena, como cualquier dictador,
como cualquier galapán asesino, como Mac-Iver, Beauchef y tantos
otros. Pero nosotras y nosotros no olvidaremos: exigimos el Imperdón |
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Por Victoria
ALDUNATE*
I
Lunes 7 de Enero de 2008 |
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No le importa, dicen,
porque acaba de "elevarse" en las encuestas del 39 al
46 por ciento en este paisito de millones
pertenecientes a generaciones de malcriados por la
tele. |
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Bachelet miente cuando
sonríe, miente cuando baila cueca, miente cuando hace
discursos sobre derechos humanos, miente cuando usa y
abusa del concepto "femicidio". |
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Michelle
Bachelet, habrá calles en tu honor luego de tu muerte… porque torturas y
matas como Pinochet, Mac-iver y Beauchef. El tiro al pichón helado fue
el "deporte" de Mac-Iver y Beauchef. Ambos asesinos de indígenas tienen
calles en su honor en Chile. Ellos colocaban niños, niñas, mujeres y
hombres indígenas sobre un iceberg y les disparaban: primero a las
piernas, luego a los brazos, y apostaban cuál moriría último, ahogado o
por congelación.
Las víctimas de esos torturadores y asesinos, a fines del siglo 19 e
inicios del 20, eran indias e indios onas, yaganes, patagones y
alacalufes, en La Patagonia y en Tierra del Fuego. Además, estos señores
que participaban del Parlamento y se daban el gusto de hablar de "crisis
moral" (igual que los galapanes de estado actuales) pagaban onzas de
plata por cada par de orejas, de testículos, de senos y por cada cabeza
de indio o india.
Pinochet, en los años 70 del siglo 20, llevó a cabo, además de todas sus
fechorías, la contra reforma agraria, y tanto el ejército como
Carabineros desalojaron a mapuches de sus comunidades (entre ellas, el
mismo Tricauco del caso Poluco-Pidenco). Les quemaron sus casas, los
persiguieron, los torturaron, los asesinaron y les robaron, como todos
los wincas en la Historia de este paisito racista que se cree blanco,
que vive a crédito y que jura que tiene una identidad cuando odia
peruanos, contempla la tortura de novillos en los rodeos, y baila,
patéticamente, borracho varios días en "fiestas patrias" en el parque
O'Higgins…
Ahora, en el siglo 21, Bachelet, la carta de salvación de la
Concertación en decadencia, Bachelet con su "curriculum de sufrimiento"
(que algunos admiran como admiran a los santos torturados), Bachelet, la
creadora de la nueva Ley VIF que no sirve para nada, sino para
burocratizar más los procesos, Bachelet que conversa con su amiguita de
Argentina, la homofóbica y lesbofóbica Cristina, manda a perseguir,
torturar y asesinar a jóvenes mapuches de nuevo.
No le importa
Y no le importa si los que caen en su crueldad facha son niños, niñas,
mujeres, hombres. Porque no sólo ha mandado a asesinar a Alex Lemún y
Matías Catrileo, porque han muerto otros y otras que no se confiesa, y
ellos y ellas, los criminales etnocidas, lo saben… No le importa, dicen,
porque acaba de "elevarse" en las encuestas del 39 al 46 por ciento en
este paisito de millones pertenecientes a generaciones de malcriados por
la tele, el buling, la farándula y la ignorancia más supina. No le
importa porque para eso sus asesores concertacionistas -que puede que
usen traje y mochila como el retoño de Lagos- dieron orden de no
informar a los medios.
No le importa porque aunque el canal trece tuviera que mostrar unos
segundos de la marcha de más de mil manifestantes en Plaza Italia, de
todas maneras nos dejó como "agresivos" porque le gritamos "¡vendidos!"
–y con justa razón- a sus reporteros y camarógrafos. No le importa
porque mandó a sus monstruos (decirles "perros" es ofender a nuestros
quiltros -es decir a nuestros canes en mapudungun-) de fuerzas
especiales, pichicateados, violentos y tan agresores como lo son con sus
mujeres, con las mujeres en prostitución que detienen, con los travestis
a los que obligan servicios sexuales, con los okupa y deudoras
habitacionales a los que persiguen, con las mujeres que denuncian
violencia, con todos y todas los que protestamos.
No le importa porque tiene gas pimienta, golpes, humillaciones,
amedrentamiento para rato en su plan de acción gubernamental de la
Concertación de Partidos por la Democracia, todos cómplices del
etnocidio que comete $hile hoy. Bachelet miente cuando sonríe, miente
cuando baila cueca, miente cuando hace discursos sobre derechos humanos,
miente cuando usa y abusa del concepto "femicidio" para decir que lo que
se hace con ella (la pobre mujer) es femicidio político. ¡No es
femicidio político, es esoteria política: Todo lo que hace se le
devuelve! Bachelet alguna vez
tendrá una calle con su nombre manchado de sangre indígena, como
cualquier dictador, como cualquier galapán asesino, como Mac-Iver,
Beauchef y tantos otros. Pero nosotras y nosotros no olvidaremos:
exigimos el Imperdón /
Azkintuwe
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