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CARLOS PELLEGRIN, OBISPO
DE CHILLÁN |
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“El momento para saldar la deuda con
el pueblo mapuche es ahora” |
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Ayer por la tarde, el
obispo de Chillán, Carlos Pellegrin Barrera, visitó por segunda vez
en el hospital de Chillán a la comunera mapuche Patricia Troncoso
(la “Chepa”), quien cumple hoy 109 días en huelga de hambre.
"Mientras persistan las injusticias, el pueblo mapuche va a estar
herido, por lo tanto, es una deuda que hay que saldar", señala
enfático el prelado. |
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Por
Isabel CHARLIN REYES*
I
Domingo 27 de Enero de 2008 |
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Protesta en Santiago de Chile. |
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Foto de Cosmopolita. |
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Párrafos |
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Creo
que la gestión de la Iglesia, principalmente a través de sus
obispos y pastores, ha sido clave en este momento histórico de
Chile. Existe un intercambio diario, permanente, varias veces
al día, para poder lograr flexibilidad. |
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Personalmente,
me siento muy feliz de poder asistirla y para intensificar la
compañía, he nombrado un delegado, el padre José Luis Ysern,
quien ha estado a nombre del obispo en muchas gestiones, junto
al párroco de Chillán Viejo y capellán del hospital, padre
Fernando Varas. |
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CHILLÁN
I
Feliz por la misión de guía espiritual que le ha encomendado la
Conferencia Episcopal, el prelado reconoce eso sí que no se trata de una
tarea fácil, pues el conflicto estado chileno - pueblo mapuche es un
tema que ha estado por mucho tiempo en la oscuridad. Ha sido “olvidado”,
si se quiere decir, por las autoridades, y ahora, con los sucesos
ocurridos en el último tiempo (el crimen del joven Matías Catrileo y la
toma de la Catedral de Concepción, entre otros) adquiere mayor
cobertura, situándose como una de las prioridades del Gobierno.
En este contexto, la Iglesia, fiel a su condición de mediadora por
excelencia en diversos conflictos sociales y políticos, es sin duda la
que más ha logrado acercar a las partes en un conflicto que no sólo se
expresa a través de una mujer que puede perder la vida o de un grupo de
manifestantes, sino también por medio de la ilegitimidad de una Ley
Antiterrorista creada en dictadura y de una deuda cultural con nuestro
pueblo originario que no ha sido saldada.
En su condición de pastor, monseñor Pellegrin conversó con LA DISCUSIÓN
sobre la situación de la “Chepa”; la actitud del gobierno y la
reivindicación de los derechos del pueblo mapuche.
- Usted ha visitado dos veces a Patricia desde que llegó a Chillán.
¿Cómo la ha visto?
- La primera vez
compartí con Patricia prácticamente una hora. Ella tiene una larga
historia de entrega hacia la causa mapuche, sin ser ciento por ciento de
esa etnia. Yo la vi muy bien. Me llamó la atención su gran
espiritualidad, es una mujer católica que encuentra en Cristo su fuerza.
De hecho, de joven consideró ingresar a un instituto secular. Estudió
Teología, por lo tanto la fe es parte de su vida. Yo la escuché como
pastor de una Iglesia que tiene que estar al servicio de todos. Nosotros
siempre hemos querido apoyar la causa de los pueblos originarios que han
sufrido muchas injusticias, mucha postergación y que todavía son
discriminados.
- En ese sentido, ¿considera que el accionar del Gobierno, en orden a
encontrar una solución, ha sido un poco lento?
- Soy un convencido
de que todos los problemas humanos se solucionan con el diálogo.
Desgraciadamente, el gobierno ha mantenido una actitud bastante dura e
inflexible respecto del tema de Patricia, algo que refleja un problema
mucho más grande, mucho más profundo. Si esta actitud permanece en el
tiempo, creo que será muy malo para Chile, ya que dividirá a su gente.
Sin embargo, hay signos de que las autoridades están interesadas en
abrirse y cambiar esa actitud. Creo que la gestión de la Iglesia,
principalmente a través de sus obispos y pastores, ha sido clave en este
momento histórico de Chile. Existe un intercambio diario, permanente,
varias veces al día, para poder lograr flexibilidad por parte del
Gobierno. Ellos nos tienen confianza y han cedido en varios puntos, pero
no pueden pasar por encima de las leyes. Honestamente creo que hay buena
voluntad. Si bien Patricia ha puesto el tema mapuche en el tapete a
través de su huelga de hambre, que por cierto, no es el ideal para
presentar una causa, hay que tomar conciencia que no se puede responder
a este incendio en particular, sino encontrar puentes de diálogo que
proyecten una solución a largo plazo, y en ese sentido, siento que
falta, por parte del Gobierno, mayor flexibilidad.
- Desde el punto de vista espiritual y católico, ¿puede llegar a ser
válida la huelga de hambre como medida de presión?
- La utilización de
la huelga de hambre a lo largo de la historia puede llegar a ser válida
en la medida que ésta no arriesgue la vida de la persona. No comer,
obviamente produce un daño, razón por la cual desde hace bastante
tiempo, pastores de la Iglesia -entre los que me incluyo- hemos estado
invitando a Patricia a deponer su ayuno. Ella debe entender que nosotros
somos, como dice San Pablo, templo del Espíritu Santo. Creo que ha
llegado la hora de que Patricia desista de la huelga de hambre, porque
ya ha hecho todo lo que ha podido para instalar el tema mapuche en la
contingencia. Debe entender que no es la única que va a resolver los
problemas, porque si muere no le va a hacer un favor a la causa mapuche;
por el contrario, va a haber más violencia, más muerte y más separación.
- ¿Fue un error trasladarla hasta Chillán? - Desde un comienzo he
planteado que sí. Creo que hubo una falta de comunicación, pues según
entiendo, ni las autoridades regionales sabían de la decisión. Ésa no es
la forma de encontrar caminos de encuentro.
- ¿Cree que fue una estrategia para alejar la presión de Santiago y
Temuko?
- Sería muy subjetivo
hacer un análisis. No quiero ser injusto. Entiendo que las razones para
trasladarla fueron de peso, y quiero creer que la intención fue que ella
estuviera más cerca de su familia y más tranquila, alejarla de las
presiones, porque hay que reconocer que no son pocos los que estarían
felices de que ella muriera, porque tendrían una mártir. Hay extremistas
al interior del movimiento mapuche que no están buscando el diálogo,
sino por el contrario, animar cada vez más una lucha violenta.
El momento es ahora
- Se ha especulado
acerca de la visita del presidente de la Conferencia Episcopal,
Alejandro Goic. ¿Es eso efectivo?
- Desde la
Conferencia, las personas que han llevado el tema mapuche han sido el
obispo de Temuko, monseñor Manuel Camilo Vial y Alejandro Goic, cuando
ha habido que emitir declaraciones. En la diócesis de Chillán, la
autoridad máxima es el obispo, sin embargo, ha sido un trabajo en
familia. Yo he estado en permanente contacto con monseñor Goic; en un
principio se consideró su venida, pero luego se desistió, porque la
compañía espiritual que ella requiere se la estamos entregando acá.
Personalmente, me siento muy feliz de poder asistirla y para
intensificar la compañía, he nombrado un delegado, el padre José Luis
Ysern, quien ha estado a nombre del obispo en muchas gestiones, junto al
párroco de Chillán Viejo y capellán del hospital, padre Fernando Varas.
- Se habla de que el conflicto mapuche no pasa sólo por devolver
tierras, sino por saldar una deuda cultural con esta etnia. ¿Qué opina
al respecto?
- A lo largo de la
historia ha habido luces y sombras. Se ha hecho mucho, pero quedan
situaciones pendientes. Hay juicios que han devuelto tierras a los
mapuches, pero eso hasta el día de hoy no se ha llevado a la práctica;
ha habido compra de terrenos totalmente legales, eso está bien; pero
también ha habido particulares que han usurpado territorios indígenas
que pertenecen a comunidades. Mientras estas injusticias persistan, el
pueblo mapuche va a estar herido, por lo tanto, es una deuda que hay que
saldar, y éste es el momento adecuado para hacerlo, ahora que estamos en
democracia / AZ
* Gentileza
www.ladiscusion.cl
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