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Violencia e intereses en el conflicto
mapuche |
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Esta crisis general tiene
varias victimas pues ni siquiera es una pelea equiparada; no es
comparable una piedra y una voleadora, o un palo frente a un chaleco
antibalas y a un arma de fuego. Ha sido constantemente nombrado el
caso de Alex Lemün en medios contra-informativos, sin embargo jamás
se ha vuelto a hablar sobre este caso en medios más tradicionales. |
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Por Mauricio MUÑOZ*
I
Miércoles 2 de Enero de 2008 |
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Existen dentro del pueblo
mapuche sectores que están a favor de la
reivindicación de su identidad como “pueblo”, de poder
tener el mentado derecho a la autodeterminación. |
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Es
por la vía del etnocidio que se renuncia a la
fortaleza de la diversidad de las raíces nacionales.
El trato que reciban los Mapuche será el que recibirán
todos los chilenos. |
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Constantemente
hemos visto incidentes en la provincia de Arauco relacionados con el
conflicto mapuche. Unos mas significativos que otros, pero sea como sea
el suceso, vemos en el cuarto poder (prensa, televisión, radios,
periódicos) la constante retórica que nos lleva a enjuiciar el suceso
como “malo”. Pero ¿de que manera? No vemos al policía como un sujeto que
participó de la violencia ejercida en un enfrentamiento sino, por el
contrario, nos hacen caer en la visión negativa presentando al indígena
como un sujeto perverso, flojo o “incivilizado”. Esto se puede explicar
porque estamos acostumbrados a ver a la institución policíaca como una
institución “buena”, pues siempre se nos muestra, en los medios de
comunicación “tradicionales” como una institución que nos “ayuda”. Es
por lo mismo que no nos enteramos de la otra visión de los hechos.
Quiero mencionar que dentro de la sociedad mapuche no todos los Mapuche
están a favor de una Nación mapuche, pues hay varios que por un proceso
que abarca 500 años aproximadamente, se han ido “chilenizando”,
demostrando con esto que el Estado ha intentado separar aquel pueblo. De
hecho, el mismo periodo erróneamente denominado “Pacificación de la
Araucanía” tuvo ese fin, “chilenizar” a los mapuches y obtener su
territorio. Si hacemos una lectura más antigua de la historia llegaremos
al periodo independentista en que los criollos chilenos que venían con
todas estas ideas de independencia no respetaron los acuerdos emanados
en el período colonial.
Por lo mismo deben existir personas que no estén de acuerdo dentro del
movimiento de reivindicación mapuche. Tras 500 años de lucha en el cual
han tratado constantemente de dividirlos, existen varios que se han
“chilenizado”, pues el Estado chileno y por sobre todo la prensa masiva
y tradicional (El Mercurio, La Tercera, Megavisión, etc.) difunden a
través de diversas formas la idea de que el Mapuche que vive en sus
tierras en las zonas rurales de la VIII, IX y X regiones es conflictivo,
flojo, borracho y que su pelea es innecesaria, y por el contrario, nos
inculcan que el Mapuche que vive en la ciudad, que se ha “chilenizado”,
es el “buen Mapuche”.
Por otra parte existen dentro del pueblo mapuche sectores que están a
favor de la reivindicación de su identidad como “pueblo”, de poder tener
el mentado derecho a la autodeterminación. Muchos hablaran de
“independencia”, y ¿por qué no?, es su tierra, es su decisión. Pienso
que debe ser así. Tal como se dice “Chile para los Chilenos”, puede ser
“Tierra mapuche para los Mapuche”. La violencia sucedida en la zona no
es un tema que todos compartan, muchos no están de acuerdo en que la
violencia sea un buen camino, pero cualquiera con un mínimo de
conocimientos básicos de historia puede darse cuenta que los cambios que
se logran en el mundo son luego de un periodo de crisis profunda.
Esta crisis general tiene varias victimas pues ni siquiera es una pelea
equiparada; no es comparable una piedra y una voleadora, o un palo
frente a un chaleco antibalas y a un arma de fuego. Ha sido
constantemente nombrado el caso de Alex Lemün en medios
contra-informativos, sin embargo jamás se ha vuelto a hablar sobre este
caso en medios más tradicionales, por eso siempre es bueno recordar: el
7 de noviembre del 2002 el comunero mapuche Alex Lemün de tan solo 17
años recibía un perdigón de plomo en la cabeza disparado desde una
escopeta calibre 12 por Marcos Treurer, Mayor de carabineros a cargo del
operativo. Treurer fue sometido a proceso en el juzgado de Angol donde
el fallo determinó que era culpable pero la Corte Marcial revocó el caso
y le dio la impunidad máxima al Mayor de carabineros acusando que el
arma fue usada en defensa propia, cuestión negada al principio del caso.
Este caso llegó mas allá de nuestras fronteras, ya que, la familia Lemün
Saavedra, al no encontrar soluciones dentro del territorio nacional
recurrió a organismos internacionales como Amnistía Internacional
quienes enviaron una carta al ministro de justicia de ese entonces Sr.
José Antonio Gómez Urrutia, durante la presidencia de Ricardo Lagos,
señalando que querían un informe del caso y esperaban que se retomara.
La familia también informó del suceso a la 60° sesión de la Comisión de
Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas, por medio de una
carta informando de los hechos ocurridos y de su interés de conversar
con el Presidente de la Republica de esa época, Ricardo Lagos Escobar:
“…Mi comunidad y mi familia ha tenido interés en trasmitir al gobierno y
a los tribunales nuestro deseo de percibir un camino de justicia. Con
este afán hemos pedido en reiteradas oportunidades audiencia con el
presidente de la republica señor Ricardo Lagos, porque hemos visto que
con otras familias chilenas que viven situaciones similares de dolor, ha
tenido una abierta disposición y atención con ellos, sin embargo, con
nosotros, no se ha visto la misma voluntad…”
El caso de Alex Lemün no a tenido avances notorios y la toma de terrenos
ha continuado, como también ha continuado la represión policial en las
zonas en las que se encuentran las comunidades, como es el caso del lago
Lleu Lleu, extremadamente militarizada; tras cada gran conflicto el
número de prisioneros políticos crece, enjuiciados bajo el concepto de
“ley antiterrorista”, ley propia de Estados represivos. Estos luchadores
de su Pueblo son metidos en prisiones por exigir un terreno que es de
ellos, recordemos que la semana recién pasada casi aumenta el numero si
no es por que la fiscalía de Cañete no pudo probar la participación del
Lonco Ivan Llanquileo de Rucañanco en los cargos que se le imputaban.
Sin embargo es muy poco recurrente que este suceso salga en televisión o
en algún otro medio; de hecho, las huelgas de hambre realizadas por
prisioneros políticos no son recurrentes en los medios masivos.
El año 1974 es el año clave de esta travesía, es el año que la dictadura
militar de Augusto Pinochet, a través del Decreto Ley 701 subsidia con
recursos y tierras el arribo de la industria forestal al territorio
mapuche. Muchos dicen que con esto hubo un gran avance de la economía
nacional, una estabilidad lograda con el despojo mapuche de sus tierras,
lo cual por supuesto no comparto. Esta “estabilidad” continúa hoy con
los distintos gobiernos “democráticos” que desfilan en La Moneda. De
hecho aun están los mismos grupos económicos en esas zonas, uno de ellos
calificados por la revista Forbes como unas de las personas más ricas
del mundo, el ya fallecido italiano Anacleto Angelini Fabbri, quien
controlaba Forestal Bosques Arauco y Eliodoro Matte quien encabeza la
Forestal Mininco. Como podemos ver, ambos grupos poseen las mayores
riquezas de Chile y poseen empresas forestales en el territorio mapuche.
Entendiendo que el sector forestal es uno de los principales generadores
de riquezas dentro de Chile, para si mismo claro está; se vuelve obvia
la presencia de empresas chilenas en sectores mapuche. Y es el mismo
interés de siempre, según el Estado, perpetuar el progreso, acrecentar
el PIB a costa de la explotación de territorios indígenas. Pero el
Estado olvida algo: no importa el progreso que tenga, sino la calidad de
ese progreso. La asquerosa distribución de la riqueza, los indecentes
niveles de pobreza (por que nadie con dos dedos de frente puede creer
los indicadores que entrega el gobierno) y los altos niveles de cesantía
lo confirman.
Concluyendo, solo puedo decir que el conflicto continuará mientras esto
no se hable, mientras existan debates racistas e intolerantes y donde se
siga preguntando ¿Qué mierda quieren los mapuches? El Estado chileno
tiende a anexar “por la razón o la fuerza” a distintos grupos étnicos
con el fin de perpetuarse. Lo mejor es estar informado, debatir con
alturas de mira, sin racismo. Insisto: es por la vía del etnocidio que
se renuncia a la fortaleza de la diversidad de las raíces nacionales. El
trato que reciban los Mapuche será el que recibirán todos los chilenos /
Azkintuwe
* Blog del
autor:
www.gritosdelatierra.blogspot.com
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