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Fue en la ciudad de Puerto Saavedra, junto a la majestuosidad del Lafkenmapu, donde por primera vez nos planteamos la idea de publicar Azkintuwe. Corría el año 2003 y varios nos debatíamos entre la militancia política, los estudios universitarios y una pregunta que recién hoy pareciera acercarse a una respuesta: ¿Cómo compatibilizar nuestro compromiso social, nuestras ansias de ser parte del movimiento mapuche, con aquellas capacidades profesionales adquiridas en nuestro paso por las aulas de estudio?
Un medioambiente a ratos hostil hacia
aquellos que apostaban por el denominado "conocimiento winka" no hacia más fácil el
poder encontrar una respuesta a tamaño dilema existencial. Estas y muchas otras
interrogantes charlamos allí, a orillas del Pacífico, en la costa oeste
del Wallmapu. No recuerdo como fue exactamente, pero en algún momento
alguien comentó la idea de un espacio donde pudiéramos detenernos a
reflexionar. Mirarnos y mirar. Observarnos y observar. En resumen,
alguien habló de un Azkintuwe.
Repasando tres años de labor
comunicacional, podemos decir que este fue quizás nuestro mayor
atrevimiento y también nuestra principal derrota. Y enhorabuena, pues a
medida que transitamos por ese camino de observar y observarnos, de
reconocernos también en las miradas de los otros, aprendimos a
reconciliarnos con ese otro pasado de nuestro Pueblo, aquel plagado de
dignidad, así como también de éxitos y fracasos, de alegrías y
tristezas, que constituyen un legado que nos ha hecho madurar y crecer.
Todo lo que somos se lo debemos a los que fueron ayer. He ahí una de las
grandes lecciones aprendidas. Nos referimos al mapuche de a pie, aquel peñi o lamngen profesional, urbano, obrero, estudiante, poblador, campesino o asalariado; cristiano, bahai o simplemente agnóstico; simpatizante de centro, izquierda y porque no decirlo, tal vez de derecha, con sus contradicciones a flor de piel, cargando pequeñas luchas cotidianas, intereses diversos y particulares visiones de lo que significa hoy ser "gente de la tierra". En tres años de labor, los trabajos publicados en Azkintuwe han ido mostrando retazos de aquella variopinta diversidad que nos compone y que nos diferencia de un regimiento, aquel espacio donde todos piensan lo mismo y cualquier atisbo de librepensamiento es combatido sin contemplación. Decimos con orgullo que cada día que transcurre, más y más ciudadanos mapuche se sienten con el derecho de expresar su opinión, así como aceptar también ser opinados, en un proceso de democratización de la palabra del cual nos sentimos parte. Hoy, la existencia de diversos medios de comunicación, sean estos radiales, digitales, impresos o televisivos, la generación de corrientes de opinión, la apertura de debates, contrasta felizmente con añejas formas de hacer política o de ejercer el derecho a disentir y que algunos confunden aún con la descalificación personal desde el anonimato. Formas que persisten, pero que de a poco se baten en retirada.
Los mapuche de hoy no somos los
mismos de hace veinte, treinta o cincuenta años atrás. Nuestra sociedad
no es la misma que conocieron nuestros abuelos y por la cual estuvieron
dispuestos a morir o a pactar, dependiendo de ellos y sus particulares
circunstancias. Nuevos escenarios de lucha asoman en el horizonte y como
periódico apostamos porque la flecha de la información siga recorriendo
los puntos más diversos de nuestro territorio ancestral, divido
artificialmente por fronteras estatales, provinciales y comunales, en
ambos lados de aquella gran cordillera que más que separarnos, nos
comunica y nos hermana. Nuestra labor la desarrollamos pensando en ellos, así como en todos aquellos hermanos aun no convencidos del todo, en aquellos que dudan, que cuestionan y encuentran cada día solo nuevas interrogantes como respuestas. Esperamos que en nuestras páginas, garabateadas de esperanza, encuentren algo de lo que buscan. Vaya el mismo mensaje para nuestros hermanos chilenos y argentinos, interesados en nuestra realidad, que se conmueven con esta lucha de siglos y que aspiran a construir sociedades más respetuosas, tolerantes y amigables para todos / Azkintuwe * Subdirector de Azkintuwe.
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