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Hace un año, cuando se realizó la
anterior huelga de hambre, te escribí desde el dolor y la ira que me
produce la injusticia para con el pueblo mapuche. Decía que nos
habíamos conocido durante la dictadura y que seguramente no te
acordabas de mí y que lo entendía; también valoraba la solidaridad
que como médico nos entregaste en esa época. |
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Por Tito TRICOT*
I
Lunes 31 de Diciembre de 2007 |
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Hace un año, cuando se
realizó la anterior huelga de hambre, te escribí desde
el dolor y la ira que me produce la injusticia para
con el pueblo mapuche. |
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Fue una noche tibia de
tardío otoño cuando desapareció el primer
desaparecido y hoy hermanos mapuche desaparecen de a
poco en una huelga de hambre. |
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Allá,
en las añiles agua del Lago Budi, vivía un anciano mapuche de voz suave
y mirada profunda que cantaba tiernas canciones en medio de la noche. Lo
hacía en mapudungun, su lengua, y lo hacía con tal fuerza telúrica que
creaba el más subterráneo de los silencios. Era el silencio que evocaba
la muerte de su anciana esposa, el amor de su vida, el mate compartido,
el fogón en las largas noches de invierno, el pan humeante y los hijos
que alguna vez emigraron en busca de inciertos horizontes.
De pronto cesó el canto, vertió una
solitaria lágrima y relató pausadamente la lejana madrugada cuando en la
ribera del lago se encontró de frente con una mujer pez que lo miró con
tal ternura que se enamoró nuevamente, ahí mismo, sin posibilidad alguna
de desenamorarse. Sus cabellos eran largos y negros como la noche
isleña, su piel suave como el viento y, además, emanaba un olor a humo
que desconcertaba a todos. Menos a él, porque supo en ese preciso
instante que en el lago había encontrado a su esposa, el amor de su
vida, convertida en pez, como a veces vuelven los mapuche después que se
ha roto el equilibrio de la naturaleza. Entonces, un par de primaveras
después, el anciano no cantó más en las noches de plenilunio y
desapareció para siempre convertido en mariposa de agua dulce.
Y fue una noche tibia de tardío otoño, también, cuando desapareció el
primer desaparecido, clavado al viento en el centro mismo del espanto.
Quien sabe donde estará, acaso convertido en polvo de estrella
intentando iluminar la memoria en una garúa de relámpagos. Claro, para
que nadie olvide, para que nadie perdone, para que nunca más en Chile
desaparezca alguien por pensar distinto. Pero eso es precisamente lo que
acontece con los hermanos mapuche que hace más de dos meses se
encuentran en huelga de hambre simplemente para que se les escuche. Y
ellos desaparecen de a poco, silentes, furiosos, pero con su calma de
siglos. Serán los desaparecidos de tu gobierno y la vergüenza de un país
que se mira al espejo buscando la blancura, pero que no pude ocultar su
morenidad.
Hace un año, cuando se realizó la anterior huelga de hambre, te escribí
desde el dolor y la ira que me produce la injusticia para con el pueblo
mapuche. Decía que nos habíamos conocido durante la dictadura y que
seguramente no te acordabas de mí y que lo entendía; también valoraba la
solidaridad que como médico nos entregaste en esa época. Decía, además,
que era comprensible que ni siquiera recordaras mi nombre, pero lo que
no podías olvidar es que también luchamos contra la dictadura y por la
democracia. Sin embargo, esta no es la democracia con la cual soñé, pues
en aquella que dibujamos en luengas noche de esperanza no había mapuche
perseguidos por el solo hecho de ser diferentes. No había comunidades
cercadas y reprimidas por la policía; no había comuneros acusados de
terrorismo por luchar por sus derechos, no había empresas forestales
arrasando su territorio. No había mapuche en huelga de hambre sin que
nadie les escuchara su reclamo de siglos.
Fue una noche tibia de tardío otoño
cuando desapareció el primer desaparecido, y hoy hermanos mapuche
desaparecen de a poco en una huelga de hambre terrible por sus derechos.
Serán los desaparecidos de tu gobierno, por no escuchar, por no atender,
por no entender que en este país que llamamos Chile no todos somos
chilenos /
Azkintuwe
* Sociólogo, ex
preso político chileno.
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