|
|
-
|
|
EXIGENCIA
DE JUSTICIA EN RUPUMEICA BAJO |
|
Desconsuelo
y dolor a dos años de tragedia en Maihue |
|
No hay olvido en Rupumeica
Bajo. El transbordador que reemplazó a la siniestrada lancha
-bautizado “Consuelo 17” en honor a las víctimas- es aún la única
opción para comunicarse y abastecerse. Uno de los caminos
comprometidos por las autoridades estará terminado en febrero de
2008. También habrá un puente sobre el Hueinahue, donde hace una
semana se ahogó otra persona. Los deudos lloran, quieren
responsables, exigen celeridad. |
|
Por
Jorge LÓPEZ*
I
Martes 4 de Diciembre de 2007 |
|
|
|
-
Foto de Alejandra de Lucca. |
|
|
Han transcurrido dos años desde que el Maihue apagó la
vida de 17 personas en uno de los peores accidentes
marítimos que se tenga registro en la zona sur de
Chile. |
|
Eliseo Mellado, perdió a sus dos hijos y su esposa:
"Espero que algún día la vida cambie". "Todo lo que
veo en mi casa me los recuerda", señala con voz
apagada. |
|
RUPUMEICA
/ El ambiente pesado y triste de los habitantes de
Rupumeica Bajo contrasta de manera paradójica con la belleza natural del
lago Maihue el pasado 27 de noviembre. A primera vista pareciera que el
pueblo se alistase para una fiesta. Las mujeres preparan grandes fuentes
de ensaladas, mientras los varones parten cordero y preparan el fuego
para asar al palo. Hay guitarras pero nadie canta, no hay risas y los
mates corren de familia en familia. No hay nada que celebrar: es la
conmemoración de un pueblo que rinde tributo a sus muertos. Han
transcurrido dos años desde que el Maihue apagó la vida de 17 personas
en uno de los peores accidentes marítimos que se tenga registro en la
zona sur de Chile. En su mayoría, las víctimas fueron niños mapuches.
La tragedia marcó de manera definitiva el alma del poblado, tanto que
aún resuena en las palabras y rostros de una de las comunidades más
aisladas de Chile y que pagó caro el afamado dicho de "hacer patria" en
zonas aisladas. Con una sencilla ceremonia evangélica, que reunió a
deudos, sobrevivientes, pocas autoridades y contados medios de
comunicación, se rememoró a las víctimas en esta comunidad mapuche
williche, parte de la recién formada Región de los Ríos y perteneciente
a la comuna de Lago Ranco. "Ten piedad de mis pobres familias que en la
vida tendrán que sufrir", entonan los cantantes al comenzar la
ceremonia.
Muertos vivos y viceversa
Quienes perecieron aún están vivos en las memorias de sus familiares,
quienes también se sienten muertos junto con cada uno de los ahogados.
"No ha sido fácil poder vivir en nuestros hogares y en nuestra
comunidad", indica uno de los oradores. Bien lo sabe Dorama Santibáñez,
que perdió a su hijo César Quimillao (23), cuyo cuerpo nunca apareció.
El lago no lo devolvió: "Todos los días esperaba que mi hijo apareciera.
Ahora el lago es una pena, al mirarlo, al cruzarlo uno se acuerda al
tiro. Harta tristeza, harta, todavía ". La vieja madre se llena de
llanto.
Luego del hundimiento de "La Santita" -como era nombrada la barcaza que
les permitía salir a tierra a los locales- un moderno transbordador
llegó para reemplazarla: "Consuelo 17". La bautizaron así en recuerdo de
los fallecidos. Obligados a surcar las aguas del Maihue para comunicarse
y abastecerse con el resto del territorio, al no tener aún una carretera
que lo permita, es difícil que el dolor de aplaque: "Estuve como un año
sin comer de pena", remata doña Dorama.
"Estamos expuestos a cualquier peligro. Si se levanta viento tenemos que
navegar igual y acá todos somos familia, si a uno le pasa algo, todos
sufren", dice Cristina Cuyán, mamá de dos niños fallecidos. De hecho
sólo hace una semana se ahogó Abdenedgo Jaramillo (26) al intentar
cruzar el río Huinahue, junto a su caballo, al volver del trabajo. En
ese lugar se proyecta un puente. La comunidad nuevamente se viste de
luto. El aislamiento sigue siendo su yugo.
"Este recuerdo es por la memoria de nuestros hijos y para presionar a la
autoridad", señala Orlando Santibáñez, vocero de la Agrupación de
Familiares de Víctimas del Maihue y padre de Nicolás (13) e Iván (15),
muertos en 2005. Los pobladores de Rumeica Bajo acusan directamente al
Municipio de Lago Ranco y a su alcalde, Santiago Rozas (DC), de la
responsabilidad en el accidente al no tener una mantención adecuada de
la lancha. Santibáñez indica que había realizado una denuncia cuatro
meses antes ante Carabineros de Llifén respecto a un hundimiento previo
de la nave posteriormente siniestrada: "Acá somos discriminados como
indígenas. No hay respuestas ni soluciones, estamos cabreados él tiene
que responder como persona", dice un poblador.
A través de un par de abogados, cuyo representante ante la prensa es
Vladimir Riesco, han interpuesto una demanda civil en contra del
municipio y el fisco por un monto compensatorio que sobrepasa los US$ 20
millones. El juicio se encuentra en etapa de pruebas. El profesional
sostiene que tendrán una primera instancia favorable en el primer
trimestre del 2009. Se alega que no existía la mínima seguridad (no
contaba con chalecos salvavidas), que el patrón de la lancha no tenía
licencia y era remunerado por la comuna y que un sumario de la
Contraloría determinó que la embarcación era municipal.
El edil Santiago Rozas, que no asistió a la ceremonia, señala que Riesco
"es un oportunista que busca lucrar con la muerte de los vecinos de
Rupumeica". Descarta las acusaciones de abandono en que ha quedado la
comunidad y señala que han sido atendidos en igualdad de condiciones:
"Algunos vecinos buscan obtener más beneficios que lo legal. No tenemos
absolutamente ninguna responsabilidad", dice enfático respecto a la
tragedia y señala: "¿Se han preguntado los medios de comunicación qué
responsabilidad les cabe a los adultos en las pérdidas, sabiendo que la
embarcación estaba sobrecargada, que era para 12 y suben 33?".
El nuevo gobernador de Lago Ranco, Augusto Sanhueza (PPD), presente en
el homenaje, aprovechó la ocasión para dar el saludo y condolencias de
la Presidenta Michelle Bachelet. Ante la concurrencia prometió que el
camino que los une con la cuenca ranquina estará terminado en febrero de
2008 (costo de $ 1.500 millones) y que se hará un puente sobre el
Hueinahue. Recientemente llegó la luz eléctrica pero aún no existe
telefonía. Los años de encierro están terminando: "Hemos estado toda una
vida aislados. Le pedimos a Dios que no ocurra nuevamente una cosa más",
implora doña Juan Carrillo, quién perdió a su hija Patricia en el
Maihue. Un año después, otro de sus hijos desapareció en los boscosos
montes. Ciertamente sabe lo que dice.
El lago no pudo con la familia Santander. Neftalí junto a sus hijos
Neftalí Eduardo y Luis pudieron ser rescatados por Guillermo Carrasco,
botero que salvó en solitario a doce personas. El padre recuerda ese
día: "Nos embarcamos y el lago estuvo con olas pequeñas durante diez
minutos, luego se levantó el viento y una ola rompió la tapa falsa que
le habían colocado, quedó un hoyo de unos 7 brazos de ancho. Las olas
entraron y nos empezamos a hundir. Me amarré a la lancha para no
ahogarme". Neftalí hijo es actualmente uno de los tripulantes de la
"Consuelo 17". Debido a que vivió el naufragio de "La Santita", decidió
ser parte de los navegantes y tener responsabilidad directa en el
traslado de sus vecinos. Sin embargo, hace un mes otro temporal estuvo a
punto de hundir el trasbordador cosa que fue subsanada con la pericia
del capitán.
El miedo reflotó y lo hizo recordar el 27/11: "Ese día todos en el agua
gritaban y pedían ayuda. Muchos le daban la espalda a la ola y se
empezaban a hundir. Cuando nos rescataron a los primeros ocho, junto con
la guagüita (el bebé de Paulina Santibáñez de pocos días y el
sobreviviente más joven de la tragedia), le presté auxilio y le di
respiración boca a boca". Habían transcurrido 45 minutos en el lago. El
joven se ha transformado en un vocero de Rupumeica Bajo: "Quiero que se
haga justicia, que se busque lo ético y las responsabilidades. Los
verdaderos culpables son el Estado y la Municipalidad. Mi fundamento es
que el 6 de junio del 2005, "La Santita" tuvo problemas por la misma
rotura. Ahí no ocurrió nada fatal y con ello se olvidaron del tema. El 8
de junio hice una carta especificándole al alcalde el problema para que
tomara cartas en el asunto y evitara una desgracia".
Eliseo Mellado, perdió a sus dos hijos y su esposa: "Espero que algún
día la vida cambie". "Todo lo que veo en mi casa me los recuerda",
señala con voz apagada. Su pérdida fue una de las más poderosas en la
tragedia del Maihue. Sus hijos, Sandro (16) y Jéssica (14), junto con su
mujer Clotilde, murieron en el accidente. Quedó solo. "Es harto duro y
todavía no se puede olvidar. En estas fechas uno empieza a recordar
deseaba que me diera una depresión o ponerme un lazo al cuello. Intenté
quitarme la vida, pero gracias a Dios no me maté". Aquel día 27 de
noviembre de 2005 sus hijos volvían a estudiar al internado y tenían que
volver por obligación. Su esposa se embarcó porque tenía que ir a firmar
una autorización para el paseo de fin de año de los niños.
Según don Eliseo, el piloto de la nave tenía autorización de llevar sólo
a los escolares, pero sin embargo llevó, además, a todo un equipo de
fútbol. Ayudado por un hermano y por un sicólogo que asistió a los
familiares de Rupumeica, pudo seguir adelante. Muchas noches las pasó
llorando. Ahora usa el lago siempre para cruzar a trabajar a la casa de
los Flaño, los millonarios del sector: "Sólo trabajo para poder vivir.
Cuando voy con mi bote por el lago siempre deseo morir, que salga el
viento y me dé vuelta". Avanzamos ante la tumba de su familia. Ataviada
de flores plásticas el silencio inunda todo. "Fue un golpe muy fuerte.
Espero que algún día la vida cambie", dice murmurando / Azkintuwe
* Gentileza
www.lanacion.cl
< VOLVER
|
|