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CONFLICTO
POR CONSTRUCCIÓN DE REPRESAS |
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SN Power paraliza obras y se
compromete a dialogar con mapuches |
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El acuerdo fue suscrito por el werken de las comunidades
de Coñaripe y miembro de la Mesa Pellaifa Newen, Pedro Antimilla, y
el vicepresidente ejecutivo para Latinoamérica de la empresa, Nils
Huesby, en el marco de una visita a Oslo, Noruega, para participar
Seminario y lanzamiento del Informe: "¿Los Nuevos Conquistadores? SN
Power: hidroeléctricas en territorio Mapuche" elaborado por Miguel
Utreras Imilmaqui. |
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Por
Paulina ACEVEDO*
I
Jueves 20 de Diciembre de 2007 |
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Foto Gentileza de Mesa Pellaifa Newen. |
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En Oslo se
firmó un compromiso para que las obras
fueran detenidas, hasta que los principales directivos
de la empresa se reúnan con las comunidades afectadas
en sus territorios, como era su exigencia. |
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"Desde
el punto de vista de los derechos de los pueblos
indígenas internacionalmente reconocidos, el actuar de
la empresa noruega SN Power en Chile no cumple con los
estándares vigentes en su propio país",
señala Schönenberger. |
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OSLO, NORUEGA
/ El pasado 11 de diciembre se realizó en la ciudad de
Oslo, Noruega, el Seminario y lanzamiento del Informe: "¿Los Nuevos
Conquistadores? SN Power: hidroeléctricas en territorio Mapuche", al
cual asistió el werken de las comunidades mapuche de Coñaripe y miembro
de la Mesa Pellaifa Newen, Pedro Antimilla, y la antropóloga del
Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas, Silvia Schönenberger.
La organización responsable de la iniciativa fue FIVAS, abocada al
monitoreo y estudio internacional sobre la acción de las empresas
Noruegas en el sector de aguas, y durante su desarrollo se dieron a
conocer y discutieron los aspectos fundamentales del conflicto que se ha
generado a partir de la proyección de centrales hidroeléctricas en
Liquiñe, Coñaripe y Maihue por parte de SN Power, además de conocerse la
visión y posición de las distintas partes involucradas: las comunidades
mapuche afectadas, la empresa y el estado noruego.
Durante el encuentro la antropóloga del Observatorio de
Derechos de los Pueblos Indígenas dio a conocer la problemática del
Pueblo Mapuche, su situación en relación a la legislación chilena y a
los estándares internacionales, mientras que Miguel Utreras Imilmaqui
tuvo a su cargo la presentación del Informe de FIVAS, sus conclusiones y
recomendaciones dirigidas al estado chileno, el estado noruego y a la
empresa noruega SN Power.
En el marco de este encuentro, se realizaron entrevistas para medios de
comunicación y sostuvieron importantes reuniones con organizaciones no
gubernamentales preocupadas por los acontecimientos que se registran en
el sur de Chile, además de representantes del Parlamento Same y del
Ministerio de Cooperación y Medio Ambiente. Otra trascendental reunión,
donde se alcanzó este histórico acuerdo, fue la sostenida con el
vicepresidente ejecutivo para Latinoamérica de la empresa, Nils Huesby.
Donde se firmo un compromiso para que las obras fueran detenidas, hasta
que los principales directivos de la empresa se reúnan con las
comunidades afectadas en sus territorios, como era su exigencia, lo que
debiera producirse en enero de 2008.
Para conocer más sobre los alcances de este viaje, conversamos con la
antropóloga del Observatorio, Silvia Schönenberger.
- ¿Este parece ser un caso especial, por los logros alcanzados
recientemente en Oslo y porque la movilización y el estricto rechazo de
las comunidades a estos proyectos ha logrado detener el inicio de las
obras en sus territorios?
En efecto en este caso la empresa aún no ha comenzado a realizar sus
obras, ni tampoco han podido hacer los estudios de impacto ambiental y
social requeridos, porque las comunidades afectadas no se lo han
permitido mediante la movilización y denuncia de las prácticas de la
empresa en sus territorios. Estas están todavía en una etapa inicial, lo
que lo hace un caso espacial en Chile.
Las comunidades no confían en el SEIA y la CONAMA, ya que históricamente
la evaluación de los estudios de impacto ambiental y social presentados
por empresas han pesado más que la opinión de la comunidad local
afectada. En Chile, los intereses económicos prevalecen sobre los
derechos humanos y los derechos de los Pueblos Indígenas. Con estos
precedentes, las comunidades decidieron impedir que la empresa efectúe
los estudios, y buscaron alianzas estratégicas para impedir que se hagan
centrales hidroeléctricas en contra de su voluntad. Entre otras cosas,
buscando apoyo en Noruega, ya que es ahí donde se toman las decisiones
en este caso.
- ¿Cuál es el reconocimiento que de estos derechos se hacen en Noruega,
puesto que es allí donde se toman las decisiones frente a este caso?
Desde el punto de vista de los derechos de los pueblos indígenas
internacionalmente reconocidos, el actuar de la empresa noruega SN Power
en Chile no cumple con los estándares vigentes en su propio país.
Noruega también cuenta con un pueblo indígena en su territorio, los
Sami, al cual le ha reconocido una serie de derechos colectivos,
cumpliendo así con altos estándares de derechos de los Pueblos
Indígenas. Noruega fue el primer país en firmar el Convenio 169 de la
OIT en 1990, y votó a favor de la Declaración sobre los Derechos de los
Pueblos Indígenas el 13 de septiembre del 2007.
Por eso entre las comunidades mapuche afectadas por SN Power existe un
fuerte cuestionamiento a la existencia de un doble estándar por parte
del estado noruego, cuando se trata de proyectos de inversión que se
realizan en el exterior. Ya que en Noruega las empresas actúan dentro de
un marco respetando y promoviendo a su pueblo indígena, mientras que en
el extranjero bajan su estándar al nivel de exigencias del estado en
cuestión. Un país que valora los acuerdos internacionales tiene el deber
moral de promover el respeto a los derechos de los pueblos indígenas en
los países donde invierte. Podemos firmar que están siendo vulnerados
los derechos colectivos del pueblo mapuche, eso es, el derecho a la
libre determinación, el derecho a definir su propio desarrollo, el
derecho sobre el territorio, entendido como totalidad del habitat, a las
tierras ancestrales, entre otros.
- ¿Cuáles son los principales derechos internacionalmente reconocidos a
los Pueblos Indígenas que se ven afectados en este caso?
El problema de fondo en este caso concierne a los derechos de agua. El
hecho de que la empresa haya comprado derechos de agua, en principio
acto absolutamente legal en Chile, ante los ojos de las comunidades
afectadas, es una clara vulneración a sus derechos ancestrales sobre sus
recursos naturales. Derechos que, debemos destacar, son reconocidos en
los estándares internacionales garantizados a los pueblos indígenas. Sin
embargo en Chile, con la legislación y el Código de Aguas vigentes,
herencia de la dictadura, y al no haber sido ratificado aún el Convenio
169, estos derechos ancestrales no se encuentran debidamente
garantizados.
Esta que es una falencia de la legislación chilena, no
debiera ser utilizada por las empresas transnacionales para incumplir
con exigencias y estándares internacionalmente establecidos. Más aún si
la empresa voluntariamente ha suscrito el Pacto Global, que establece
que los derechos humanos internacionalmente reconocidas deben ser
respetados, y por tanto no deben ser cómplices de vulneraciones a estos
derechos. Las comunidades exigen la devolución de estos derechos de
agua, ya que si SN Power en definitiva abandona el territorio, los
derechos de agua volverían al mercado, y lo más probable es que lleguen
a manos de otra empresa hidroeléctrica, lo que agravaría aún más la
situación para la comunidad local. La devolución de los derechos de agua
a las comunidades ancestrales es lo que corresponde y significaría un
precedente en el sur de Chile.
Otro derecho principal vulnerado en este caso es el del "consentimiento
libre, previo e informado" de las comunidades afectadas, el que debe ser
resguardado antes de aprobar cualquier proyecto en territorio indígena,
como lo establece la Declaración Universal sobre Derechos de los Pueblos
Indígenas. Por su parte, la Comisión Mundial de Represas establece en
sus directrices que las comunidades indígenas afectadas deben dar su
consentimiento y que se tiene que demostrar una "aceptación pública" de
los proyectos para que éstos sean viables. Es decir, la opinión de la
comunidad debe ser considerada, cosa que en el marco legal chileno
tampoco respeta. Incluso en este caso concreto, SN Power se comprometió
a hacer una consulta adecuada para establecer si su proyecto se realiza
o no en dichos territorios.
- ¿Cómo evalúan la visita de representantes de las comunidades afectadas
y cuáles fueron los principales logros alcanzados?
El principal logro de la visita a Noruega fue sin duda la conversación
con SN Power y el acuerdo suscrito por el vicepresidente ejecutivo para
Latinoamérica de la empresa, Nils Huesby, con los representantes de las
comunidades afectadas. El simple hecho de que un ejecutivo empresarial
se siente en una mesa redonda y escuche con preocupación lo que un
dirigente de la comunidad afectada tenga que decirle, y que reconozca
los errores cometidos por la empresa y su personal, es un acto simbólico
muy importante. Más aun, cuando el ejecutivo firma un acuerdo donde
establece que responderán a las exigencias de las comunidades y paraliza
toda actividad en terreno, aceptando las condiciones de las comunidades
para que se realice una reunión en su territorio con las principales
autoridades de la empresa y todo su personal, a la manera tradicional
mapuche, es un hecho histórico. Es como revertir los papeles: las
comunidades ponen las condiciones y la empresa que quiere invertir en su
territorio tiene que escucharlas.
Otro logro muy importante es que tanto SN Power, a través de Nils
Huesby, como Norfund, a través de los tres representantes con quienes
nos reunimos en sus oficinas en Oslo, aseguraran que no iban a realizar
las obras si esto va en contra de la voluntad de las comunidades
locales. Reiteraron que van a utilizar la razón, no la fuerza, y que en
un máximo dos años se va a tomar una decisión definitiva. En este
sentido, esta declaración es también un avance, ya que hasta este
momento nunca nadie respondió de forma clara a la pregunta sobre ¿qué
pasaría si las comunidades se oponen a la instalación de las centrales?
Aunque no signifique ninguna garantía, igual es una señal clara de que
la empresa no puede actuar como quiera, al ser una empresa con dueños
estatales y con una sociedad civil noruega muy sensible a las
vulneraciones de derechos humanos e indígenas, y que ejerce presión en
esos casos / Azkintuwe
* Gentileza
www.observatorio.cl
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