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UN
LLAMADO A LA REFLEXIÓN |
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La detención de Huenchunao |
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La opinión pública debe reflexionar en
torno a las verdaderas razones que llevan a un pueblo a movilizarse
y enfrentar la cárcel con la tremenda dignidad con que la asumen los
comuneros mapuches; es necesario comprender que no se trata de
delincuencia, menos de terrorismo, sino de una deuda histórica no
asumida por el Estado chileno. |
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Por
Pablo ORTEGA* / Domingo 8 de Abril de 2007 |
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- José Huenchunao
Mariñán. Foto de Agencias. |
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Sobre el trasfondo de esta
detención y de su tratamiento en los medios, se
observa la misma ideología que permitió el genocidio. |
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José Huenchunao es un
líder querido por su pueblo y respetado por todos
quienes lo conocen. Como dijera un senador “él no ha
matado a nadie”. |
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Ojalá
las palabras del Ministro del Interior (s), Felipe Harboe, dichas a
propósito de la detención del dirigente mapuche José Huenchunao Mariñan,
se cumplan, quien no estaría contento con que sus palabras fuesen una
realidad, esto es, que “la justicia tarda, pero llega” y que “no hay
impunidad para cometer delitos en este país".
Eso significaría que el Estado se haga cargo del horrible delito de
genocidio preparado, financiado y ejecutado por agentes del Estado en
contra de la Población Civil mapuche y la posterior apropiación de los
territorios de su propiedad, respecto de los que no se pagaron
indemnizaciones (sic) y que, posteriormente subastó obteniendo ventajas
económicas que contribuyeron a asentar el poder económico de la
burguesía civilizada que luchaba “contra la barbarie”.
Al parecer los funcionarios del Estado no estaban pensando en esto
cuando señalan lo que señalan, sino más bien se posicionan desde el
poder punitivo, desde el Estado Chileno que durante sus casi doscientos
años de historia resuelve sus conflictos sociales por intermedio de la
fuerza, lo saben los obreros en Iquique y Tierra del Fuego, los
pobladores en Santiago, los campesinos, los estudiantes, en fin, los
pobres de Chile. Debemos reconocer si, que hasta hace unos décadas,
mataban a los mapuches simplemente, hoy solo los encarcelan,
¡enhorabuena! la civilización se esta civilizando.
Pero sobre el trasfondo de esta detención y de su tratamiento en los
medios, de su tratamiento por las “instituciones que funcionan”, se
observa la misma ideología que permitió el genocidio y la usurpación de
la propiedad que legítimamente eran titulares las comunidades mapuches.
Efectivamente se trata en el fondo de creer que existen seres humanos
superiores y que “los otros”, en este caso los mapuches, son los
equivocados, los que están en contra del “progreso”, los revoltosos, en
suma, los “enemigos” de la civilización, del orden.
La clase política no quiere comprender que no se trata de un problema de
“infiltrados”, como se decía ayer, o de “terroristas” como se dice hoy;
sino que se trata del principal problema social de América Latina,
herencia del imperialismo e irracionalidad europea, pero que los Estados
Nacionales, entre ellos el Chileno, han asumido acríticamente desde la
Independencia hasta nuestros días, a pesar incluso de la opinión de
personas de la talla de O´Higgins, Carrera o Manuel Rodríguez.
La opinión pública debe reflexionar en torno a las verdaderas razones
que llevan a un pueblo a movilizarse y enfrentar la cárcel con la
tremenda dignidad con que la asumen los comuneros mapuches; es necesario
comprender que no se trata de delincuencia, menos de terrorismo, sino de
una deuda histórica no asumida por el Estado, deuda que se ahonda al
optar éste por un modelo de desarrollo que excluye de sus beneficios a
las comunidades mapuches, en particular y a los pobres de Chile, en
general.
José Huenchunao es un líder querido por su pueblo y respetado por todos
quienes lo conocen. Como dijera un senador “él no ha matado ni robado a
nadie”, no era necesaria la exhibición de fuerza que se realizó con su
detención, no eran necesarias las palabras grandilocuentes de los
funcionarios públicos, no son necesarios los ingentes gastos en
represión, vigilancia y operaciones de inteligencia, pues no se trata de
un problema de delincuencia. Bastaría tal vez con más humildad de
quienes tienen el poder y un sincero deseo de hacer las cosas mejor.
Hacemos votos porque esto sea así / Azkintuwe
* Abogado.
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