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UNA
MIRADA DESDE EL PAÍS MAPUCHE |
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Elección del CORE y sistema binominal |
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No se puede restringir la discusión
sobre estas importantes propuestas de reformas gubernamentales a
simple aritmética electoral. Urge situar este debate –al menos a
nivel mapuche- en aspectos de fondo, relacionados con el tipo de
relación que debiera establecer la ciudadanía de nuestro pueblo con
el estado chileno, hasta el día de hoy carente de participación
efectiva. |
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Por
Rodrigo MARILAF* / Miércoles 18 de Abril de 2007 |
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Queda por verificar aún si
las fuerzas políticas presentes en el Parlamento
aprobarán efectivamente dicha propuesta gubernamental. |
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Urge situar este debate en
aspectos de fondo, relacionados con el tipo de
relación que debiera establecer nuestro pueblo con el
estado. |
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Por
estos días, dos propuestas legislativas marcan el debate político en
Chile. Por un lado, la propuesta legislativa de elección directa de
consejeros regionales, recientemente anunciada por la presidenta
Michelle Bachelet en una
“Cumbre
de Regiones”.
Y por otro, la propuesta de reforma al sistema electoral binominal,
presentada con carácter de urgencia por el ejecutivo al Congreso. Frente
a ellas, los nacionalistas mapuche no podemos permanecer en silencio o
como simples observadores. Menos aún cuando sabemos que gran parte de
nuestras demandas políticas están estrechamente ligadas a la ampliación
de la democracia en el seno del estado chileno, así como a su respectiva
descentralización administrativa.
No se trata por cierto de una preocupación solo nuestra. Forma parte
también de la agenda de una serie de fuerzas políticas emergentes que
-al igual que en el caso mapuche de Wallmapuwen- se encuentran excluidas
hoy del sistema político imperante. Para los mapuche, sin embargo, este
debate generado no se limita a simples cálculos electorales, trata más
bien de cuestiones estratégicas, ligadas a la materialización del
proyecto histórico de nuestro pueblo, como lo es la reconstrucción del
País Mapuche. Lo que sigue es un intento de aproximación a un debate que
recién comienza a desarrollarse en los salones del Congreso. Vaya a su
vez como una interpelación a otros mapuche para ser partícipes.
Descentralización Política
Una mayor descentralización a nivel de estado implica para la ciudadanía
de regiones un incremento en sus posibilidades de participación y acceso
a bienestar social. En el caso de las VIII, IX y X regiones, esta
conlleva además para los mapuche mayores posibilidades de incidir en las
dinámicas políticas que tienen lugar al interior de nuestro territorio. En este
sentido, la propuesta de elegir por votación directa a los miembros del
Consejo Regional (CORE) apunta en una correcta dirección si la idea es
descentralizar un poder político hoy radicado de manera casi exclusiva
en Santiago. Pese a ello, se trata de una medida insuficiente, pues
queda pendiente el desafío de otorgar mayores atribuciones a dichos
consejeros y avanzar hacia la elección popular del Intendente o
Ejecutivo regional.
Queda por verificar aún si las fuerzas políticas presentes en el
Parlamento aprobarán efectivamente dicha propuesta gubernamental y el
mecanismo electoral que se emplearía para tal caso. En este punto no
debemos ser ilusos. Es casi un dato de la causa que desde las
principales coaliciones políticas se buscarán los acomodos electorales
que garanticen a sus colectividades conseguir los mejores réditos
partidistas, ahora a nivel regional, provincial y comunal. Por ello el
programa de Wallmapuwen, por citar una organización que ha
debatido sobre la materia, establece que
“sólo
un sistema electoral basado sobre una circunscripción regional única y
bajo una fórmula distributiva”,
podría garantizar en tal escenario de reformas aquella proporcionalidad
y transparencia que la ciudadanía espera.
Absolutamente nefasto sería encontrarnos a nivel regional con un
mecanismo eleccionario de consejeros que asegure nuevamente una ventaja
ilegítima a los dos grandes bloques políticos que -por más de 17 años-
se han beneficiado del binominalismo a nivel parlamentario y
presidencial. No podemos permitir que algo cambie para que todo siga tal
cual, práctica recurrente en los gobiernos de la Concertación. Se vuelve
entonces imperioso no sólo fiscalizar esta amenaza en cada etapa del
proceso legislativo que se inicia, sino también denunciar -de ser el
caso- cualquier
“maquillaje”
a dicha iniciativa de descentralización como una maniobra tendiente a
consagrar mecanismos de exclusión en la participación política local.
El binominal a la palestra
Existe relativo consenso en la necesidad de modificar el sistema
electoral. Las razones son muchas, pero tal vez una de las principales
sea que la conducción legítima del estado requiere de la presencia en el
Parlamento de todas las fuerzas políticas existentes, en un marco de
democracia y equilibrio determinado sólo por la voluntad popular. Si
bien el sistema binominal no es intrínsicamente antidemocrático, en el
caso chileno es ilegítimo en su origen. Nadie fue consultado por él,
nadie votó por que fuera EL sistema electoral que normase las relaciones
políticas al interior del Estado. Por el contrario, fue diseñado e
impuesto a espaldas de la ciudadanía, con el objetivo de beneficiar a un sector
político determinado y en un marco de represión política brutal, como lo
fue la dictadura de Pinochet.
La derogación del sistema electoral binominal -o su puesta a prueba en
un plebiscito- constituye un paso necesario para avanzar en la
normalización de la vida política en Chile. El programa político de
Wallmapuwen así lo establece, enmarcando dicha demanda en una estrategia
más amplia de alianzas con todas aquellas fuerzas y sectores excluidos
que aspiran acceder al poder político, no solo para administrar lo ya
existente, sino que para refundar las bases del estado y avanzar hacia
un nuevo tipo de convivencia social. En esta perspectiva es que se
plantea desde el movimiento mapuche establecer una nueva relación política
entre nuestro pueblo y el estado, nueva relación sustentada en un marco
institucional que garantice el democrático derecho de nuestro pueblo a
decidir libremente su futuro y disponer de sus recursos.
No se puede restringir la discusión sobre estas importantes propuestas
de reformas gubernamentales a simple aritmética electoral. Urge situar
este debate –al menos a nivel mapuche- en aspectos de fondo,
relacionados con el tipo de relación que debiera establecer la
ciudadanía de nuestro pueblo con el estado, hasta el día de hoy carente
de participación efectiva. Urge relacionar estas iniciativas de ley con
nuestro objetivo de hacer de Chile un estado plurinacional y multicultural, quizás el principal desafío pendiente
de cara al Bicentenario. Sólo un marco institucional de tales
características garantizará a nuestro pueblo el avanzar en su proyecto
histórico, que no es otro que construir un País Mapuche más libre y
democrático para todos sus hijos e hijas / Azkintuwe
* Miembro de la
Dirección Política de Wallmapuwen, partido mapuche en formación.
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