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ASOCIACIÓN AMERICANA DE
JURISTAS |
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Misión internacional constata graves
violaciones de derechos |
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El informe lanzado en la Sala Ercilla
de la Biblioteca Nacional da cuenta de la “incapacidad del Estado en
dar salidas institucionales al conflicto que data desde la ocupación
del territorio indígenas”, criminalizando al movimiento mapuche como
política gubernamental, y siendo la represión una práctica
institucionalizada. |
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Por
Paulina ACEVEDO*
I
Viernes 18 de Abril de 2008 |
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Operativo policial en zona
mapuche. |
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Foto de Pablo Díaz. |
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Párrafos |
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El
objetivo de la misión, integrada por abogados dicha Asamblea y
de las ramas argentina y chilena de la Asociación Americana de
Juristas, era constatar in situ las denuncias de violencia
policial y violaciones sistemáticas a los derechos humanos del
pueblo mapuche, realizando para ello entrevistas a dirigentes
y autoridades tradicionales. |
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En
materia de justicia, el informe hace también ver las
dificultades que encuentran las personas mapuche para acceder
a servicios jurídicos particulares, tanto por falta de dinero
como por temor de los propios abogados a representarlos.
Quienes denuncian además "ineficiencias" por parte de las
defensas oficiales. |
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SANTIAGO
/ Con la presencia de
destacados juristas, entre los que se encontraban la abogada de derechos
humanos Fabiola Letelier y el ex juez Juan Guzmán Tapia, la Asociación
Americana de Juristas y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos
dieron a conocer ayer los resultados de la Misión Internacional que
realizaron a la Araucanía, contenidos en su “Informe sobre la represión
y criminalización del pueblo mapuche en Chile”.
El objetivo de la misión, integrada por abogados dicha Asamblea y de las
ramas argentina y chilena de la Asociación Americana de Juristas, era
constatar in situ las denuncias de violencia policial y violaciones
sistemáticas a los derechos humanos del pueblo mapuche, realizando para
ello entrevistas a dirigentes y autoridades tradicionales mapuche,
autoridades gubernamentales, y a los presos mapuche a los que se les ha
aplicado la ley antiterrorista. Así como también recoger información
sobre la legislación aplicada en los diversos conflictos y del status
jurídico de los derechos del pueblo mapuche, para entregar un análisis
técnico y explorar las posibles soluciones institucionales y
jurisdiccionales.
Entre sus principales conclusiones, el informe asegura que existe una
multiplicidad de factores históricos, jurídicos y territoriales que
legitiman las demandas del pueblo mapuche, enfrentados a “la incapacidad
del Estado en dar salidas institucionales al conflicto que data desde la
ocupación del territorio indígenas”. Por el contrario, se evidencia una
política gubernamental de criminalización del movimiento Mapuche, que
sumado a esta “falta de respuesta del estado de derecho, pueden conducir
a agrabar un conflicto mal abordado”.
El accionar de los agentes gubernamentales ha impedido, por otra parte,
“la creación de mecanismos de participación legítima y efectiva de la
comunidad”, instalándose más bien “mecanismos de manipulación y
cooptación”. Métodos que son utilizados para fragmentar al pueblo
mapuche y sus organizaciones, mediante cooptaciones donde” se premia a
quien se asimila, a quien depone sus pretensiones y se castiga a quien
lucha por sus derechos”.
Se da cuenta, también, que la política de tierras implementada por la
CONADI y el Programa Orígenes “depende de recursos insuficientes, opera
con procedimientos engorrosos y ha estado sujeta a políticas
clientelares”. Y que las “políticas indigenistas, a través de los
programas gubernamentales, no han generado cambios sustanciales en las
condiciones de vida de los mapuche. Muy por el contrario, han generado y
profundizado el conflicto”.
Recordando que el Convenio 169 de la OIT - el que piden sea ratificado
sin reserva o interpretación alguna - establece no solo derechos de los
pueblos indígenas sobre la tierra, sino también respecto del territorio
y los recursos naturales que allí se encuentran, el informe denuncia la
conflictiva relación existente entre macroproyectos nacionales y
transnacionales de inversión y la preservación de los territorios
históricos del pueblo mapuche. Argumentando que “las políticas públicas
aplicadas, los daños ambientales producidos y las restricciones al
manejo de los recursos naturales dan como resultado el despojo, la
exclusión y la fragmentación del tejido social comunitario”.
Una reflexión especial tuvo el uso de la ley antiterrorista en contra de
los mapuche, “aplicada como herramienta de persecución política” y el
uso de testigos sin identificar que ésta permite, lo que en la práctica
se ha traducido en faltas al debido proceso y al derecho a la legítima
defensa resguardados en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, ratificado por Chile en la década de los setenta.
A juicio de los juristas, “la presencia permanente de efectivos
policiales y personas armadas no identificadas en la zona, el uso de
armas letales y armamento de guerra por parte de carabineros y la
disponibilidad de agentes del estado para la custodia de privados”, han
puesto en grave riesgo y lesionado derechos fundamentales como la vida,
la integridad física, el derecho a la libre circulación y la seguridad
personal.
El fuero especial del que gozan los tribunales militares, integrado por
oficiales en servicio sujetos a la cadena de mando y los que no le es
requerida formación jurídica, les excluye de poseer “la independencia
mínima necesaria para garantizar un juicio justo”, debiendo limitarse al
juzgamiento de militares y policías en servicio activo, como lo estable
la sentencia condenatorio de la Corte Interamericana contra Chile en el
caso Palamara y las recomendaciones del Comité de Derechos Humanos de la
ONU, que Chile aspira integrar. Por el contrario, dichos tribunales
están facultados para conocer todos los hechos donde se ven involucrados
uniformados, incluso aquellos en que los afectados son civiles,
existiendo hasta ahora completa impunidad a las causas seguidas por
personas mapuche contra carabineros por uso excesivo de la fuerza y las
muertes de Alex Lemún y Matías Catrileo.
En materia de justicia, el informe hace también ver las dificultades que
encuentran las personas mapuche para acceder a servicios jurídicos
particulares, tanto por falta de dinero como por temor de los propios
abogados a representarlos. Quienes denuncian además “ineficiencias” por
parte de las defensas oficiales, “evidenciada por la situación procesal
de los presos mapuche y la falta de cuestionamiento a las graves faltas
al debido proceso y descritas”. Se recuerda, a su vez, que de acuerdo al
Convenio 169 de la OIT recientemente adoptado en el congreso, “la
justicia nacional debería considerar las costumbres o el derecho
consuetudinario de los pueblos indígenas…prefiriéndose tipos de sanción
distintos al encarcelamiento”.
Como “dramática” fue considerada la situación de vulneración en que se
encuentran los menores en las comunidades, expuestos a constantes
allanamientos, interrogatorios ilegales y a presenciar la violencia y
amenazas con que son tratados sus padres y familiar cercanos, lo que les
ha provocado severos daños sicológicos, corroborados por los propios
servicio de salud pública y denunciados – sin resultado positivo - ante
los tribunales de justicia y recientemente a los organismos
internacionales abocados a defender los derechos del niño. Esta
situación se suma a la falta de “acceso a educación intercultural y
bilingüe…y de niveles de vida, desarrollo y salud adecuados”.
Finalmente, el informe se refiere al rol jugado por los medios de
comunicación en este contexto, señalando que, “en general, tratan las
noticias relacionadas con los conflictos en que es parte la comunidad
mapuche con parcialidad, prejuzgamiento, cercenamiento de la
información, y en ocasiones incluso utilizando lenguaje racista” /
AZ
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