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HÉCTOR LLAITUL
CARILLANCA, DIRIGENTE CAM |
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"El único camino posible es la
experiencia antisistémica y rebelde" |
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Para el
Ministerio Publico, Llaitul es un peligroso activista, el
“jefe militar” de la CAM, según lo sindicó hace un par de
años. Para sus “hermanos” de organización, un destacado
dirigente y -tras el alejamiento de José Huenchunao- su
principal ideólogo. De origen williche, este asistente
social -egresado de la Universidad de Concepción a
mediados de los 90’- se ha encargado de nutrir de
elementos políticos y filosóficos los planteamientos de la
CAM. |
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Por
Pedro CAYUQUEO
I
Lunes 21 de Abril de 2008 |
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Héctor
Llaitul Carillanca, CAM. |
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Foto de Archivo. |
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Párrafos |
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Hay
que dejar en claro que no hemos planteado la recuperación de
tierras como una reivindicación de tipo campesinista, como lo
fue por ejemplo la Reforma Agraria y las luchas que se dieron
en dicho contexto, ni tampoco lo hemos planteado para la
explotación de la tierra desde una óptica occidental. Nuestro
objetivo es ejercer el control territorial. |
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Lo
cierto es que la CAM ha desarrollado una propuesta concreta,
tanto en el discurso, en la elaboración de documentos
políticos, como en la práctica, es decir, confrontando al
sistema y al estado opresor. Por lo anterior, no mantenemos en
estos momentos relaciones políticas con otras organizaciones
mapuche. |
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WALLMAPU /
Desde el 21 de febrero de 2007, Hector Llaitul Carillanca (39 años) se
encuentra encarcelado bajo acusaciones que no duda en calificar como un
“montaje judicial y político”. Llaitul, dirigente de la Coordinadora
Arauco-Malleco (CAM) se encuentra imputado de participar en el atentado
incendiario que la noche del 25 de diciembre de 2006 redujo a escombros
un campamento forestal en las cercanías de Chol Chol, IX región. El
único testimonio en su contra es del comunero Roberto Painemil, quien ha
denunciado que bajo tortura fue obligado a sindicar a Llaitul como el
principal cabecilla del ataque. Ambos esperan por estos días la
realización de un juicio oral donde arriesgan 10 años de cárcel.
Para el Ministerio
Público, Llaitul es un peligroso activista, el “jefe militar” de la CAM,
según lo sindicó hace un par de años el Ministerio del Interior. Para
sus “hermanos” de organización, un destacado dirigente y -tras el
alejamiento de José Huenchunao- su principal ideólogo. De origen
williche, este asistente social -egresado de la Universidad de
Concepción a mediados de los 90’- se ha encargado de nutrir de elementos
políticos y filosóficos los planteamientos de la CAM. Ello desde la
visión indianista, revolucionaria, antisistémica e internacionalista que
reconoce admirar en el ‘Mallku’ Felipe Quispe, líder del Movimiento
Indigena Pachakutik en Bolivia, y quien lo ha visitado en su lugar de
reclusión.
El presente
cuestionario fue entregado a Llaitul en la cárcel de Temuko. Tras meses de espera
y
atravesar muros, las palabras e ideas
políticas de Llaitul llegan a las páginas de Azkintuwe.
- El gobierno
regularmente habla de la desarticulación de la CAM. ¿En qué estado se
encuentra hoy su organización?
Al menos en dos
ocasiones, en el último tiempo, se ha hablado de la desarticulación de
la CAM, lo cual ha sido informado a través de la prensa de derecha y
oficialista con gestos de satisfacción y regocijo de parte de las
autoridades de gobierno y sectores empresariales. A nosotros nos parece
que se trata de declaraciones muy poco serias, en tanto, no son
efectivas, ni reflejan la verdad, más bien tienen un carácter
triunfalista y mediático que busca mostrar a la opinión publica que se
trata sólo de un “grupo de delincuentes” que no son representativos del
Pueblo Mapuche. Por nuestra parte decimos que esto no es efectivo, como
tampoco lo es cierto de que estemos aislados y sin inserción en las
comunidades. El sólo hecho, de parte del Gobierno, de afirmar tan
categóricamente nuestra desarticulación, sólo con la detención de
algunos dirigentes, es desconocer en absoluto el significado y el
carácter que tiene y que va teniendo la lucha de nuestro Pueblo.
Nosotros hablamos de
la existencia de un conflicto estructural entre el Estado y los
mapuches, por lo que no se podrá resolver con asistencialismo y
proyectos. Esto da pie a la existencia de una organización como la CAM.
Al mismo tiempo la represión de las experiencias más confrontacionales
van generando mayores contradicciones y aprendizajes para nuestro
Pueblo. Como CAM y al calor de la lucha hemos ido aprendiendo a sortear
los nuevos y distintos desafíos que nos va deparando este proceso.
Podemos afirmar que aun mantenemos intactos nuestros principios, los
cuales no transamos y reafirmamos nuestra línea política estratégica.
Esto se expresa a nivel orgánico en importantes crecimientos
cualitativos, como por ejemplo, algunas adecuaciones en la estructura y
funcionamiento que nos permiten enfrentar de mejor forma la persecución
política, la formación integral de nuestros militantes y la construcción
de relaciones internacionalistas con otros pueblos y organizaciones en
lucha, lo que nos permiten asegurar que continuamos vigentes y en
funcionamiento.
- Vuestra
estrategia centra las comunidades rurales como base de su accionar y el
territorio como principal reivindicación. ¿Qué rol asignan a los
sectores mapuches urbanos, hoy mayoritarios?
La importancia
estratégica que tiene para nosotros la lucha de las comunidades y desde
las comunidades, a partir de las recuperaciones de tierras y la
resistencia frente a las inversiones capitalistas, tiene que ver con que
el territorio es la reivindicación central de la CAM. No es posible la
reconstrucción de la Nación Mapuche sin una base territorial, es decir,
sin la recuperación del territorio histórico, el Wallmapuche. No se
trata sólo de una definición antojadiza, sino de una definición a partir
de nuestra condición de mapuche y de nuestra participación en la lucha.
Desde nuestra perspectiva, los sectores urbanos deberían sumarse a este
proceso de reconstrucción a través de un retorno a las comunidades. Lo
contrario, sobre todo en el caso de los estudiantes y futuros
profesionales, sería optar por ellos mismos en forma individualista y
transformarse en definitiva en simples “indígenas integrados” o
“chilenos pequeño burgueses” al servicio del sistema winka. Junto con lo
anterior, queremos señalar que la CAM tampoco ha centrado sus esfuerzos
en los espacios urbanos pues creemos que estos no son los mejores
espacios para escuela de militantes de la causa mapuche.
Nos interesa de sobre
manera la formación de nuestros militantes, los cuales pretendemos que
mantengan las características propias del hombre y la mujer de
comunidad, la disciplina, la humildad, la constancia, la paciencia, el
sacrificio, el trabajo, el temple de aquellos que se levantan antes de
que salga el sol, de los que caminan y viven austeramente.
Lamentablemente la ciudad y en ellas también las instituciones de
educación entregan a los jóvenes disvalores como el relajo, el
consumismo, el individualismo, el protagonismo, la arrogancia y la
soberbia, entre otras características que han deformado y por ende
debilitado a gran parte de la militancia de izquierda chilena. Nuestros
militantes urbanos comprenden muy bien que sólo están de paso por la
ciudad y el mundo winka, y que su rol primordial es al lado de su
pueblo, en las comunidades. Sólo ocasionalmente deben cumplir tareas de
presión y denuncia en el ámbito urbano, en relación a la represión
contra las comunidades y la libertad de los presos políticos. Sin
embargo, su quehacer fundamental se desarrolla en las comunidades. Un
ejemplo actual y concreto lo encarnó nuestro peñi Matías Catrileo, quien
en muy poco tiempo alcanzó la categoría de Weichafe (guerrero). Matías
creyó en la estrategia de la CAM y la asumió con consecuencia, con
entrega y disciplina.
- Muchas veces
vuestra estrategia es caracterizada como campesinista. ¿Como fundamentan
su lucha mas allá de la demanda por restitución de territorios
usurpados, una demanda que podria ser catalogada incluso como gremial y
economicista?
Hay que dejar en
claro que no hemos planteado la recuperación de tierras como una
reivindicación de tipo campesinista, como lo fue por ejemplo la Reforma
Agraria y las luchas que se dieron en dicho contexto, ni tampoco lo
hemos planteado para la explotación de la tierra desde una óptica
occidental. Nuestro objetivo es ejercer el control territorial con el
objeto de potenciar el quehacer político y económico autónomo de
nuestras comunidades, potenciar nuestras propias formas de organización
y tomas de decisiones, para la recuperación del admapu, rakiduam y
kimun. Aspiramos con esto a un salto cualitativo en la conciencia
mapuche, no se trata sólo de ampliar los territorios, pretendemos
ampliar la visión del ser mapuche, ampliar el concepto de “hábitat” en
nuestras cabezas y disminuir con esto los niveles de dominación. Solo
así podremos ejercitar la verdadera autonomía y avanzar hacia la
Liberación Nacional Mapuche. Es el ejercicio de nuestra cultura la que
otorga otra dimensión a nuestra lucha, no queremos recuperar tierras
para la explotación de la misma, para después postular a proyectos de
maquinaria agrícola o para plantar pinos, para ser ricos y
transformarnos en capitalistas, se trata de la recuperación de nuestra
Ñuke Mapu y la descolonización ideológica y espiritual, es decir, la
independencia real de la Nación Mapuche. La propuesta de la CAM se
sustenta sobre la base de una concepción ideológicamente mapuche. Por lo
tanto, la cultura para nosotros es todo, de lo contrario no podríamos
sostener lo demás.
- Si basan su
accionar en las comunidades rurales, ¿qué modelo de sociedad mapuche
aspira su organización?
De partida
reafirmamos aquellos planteamientos que van en concordancia con nuestra
línea estratégica, es decir, de la reconstrucción del Pueblo Nación
Mapuche. Cuando hablamos de reconstrucción nos referimos a todos
aquellos aspectos que dicen relación con nuestra condición de mapuche,
desde una visión integral, en donde se anteponga el hecho de recuperar
el ser mapuche, todo aquello que nos caracterizó como un pueblo
particular. Nuestra idea central es rescatar la esencia mapuche del
fondo de todo este sincretismo cultural del que aún somos parte. En este
sentido hemos consensuado con muchos hermanos y hermanas acerca de la
necesidad y del derecho que tenemos de aspirar a reconstruir una
sociedad lo más cercana posible a la que construyeron nuestros
antepasados, en base a la vida misma y a una cosmovisión que se expresa
en los distintos estadios del Mundo Mapuche, una sociedad sana y justa,
de hecho, absolutamente inversa a la sociedad capitalista actual. Para
lo anterior, es necesario revitalizar nuestra propia conceptualización
heredada de nuestros ancestros. Es decir, del sentido que tiene ser
hombres de la tierra y de vivir en relación a ésta. A partir de ello
surgen otros conceptos vitales como el introfil mongen y el wallmapu, el
rakiduam y el kimun mapuche, pero todo esto sólo tiene sentido en un
espacio territorial mapuche propio, razón por la cual son las
comunidades la base de esta reconstrucción tanto territorial como
espiritual.
- ¿Una sociedad
mapuche basada en cierto tipo de religiosidad?...
- Defendemos nuestro
legítimo derecho a vivir en coherencia con nuestro pensamiento y
espiritualidad propia. Como organización hemos planteado que la
reconstrucción de la Nación Mapuche implica la restitución de todos los
elementos que nos son propios. Algunos aspectos serán recuperados a
través de la confrontación con él y los estados opresores, en tanto que
otros involucran una responsabilidad interna como mapuche, en forma
personal y colectiva, nos referimos al proceso de descolonización
ideológica del que tenemos que hacernos parte. Ambos aspectos, la
recuperación del territorio y por ende nuestro derecho a la
autodeterminación política, así como el fortalecimiento de la identidad
mapuche se interrelacionan y retroalimentan. Nuestra propuesta de
sociedad mapuche es justamente esa, una Sociedad Mapuche, por lo que no
aceptamos modelos occidentales de sociedad sea esta capitalista o
socialista. Aludiendo al Amauta Fausto Reinaga: “Las naciones
originarias del Abya Yala fuimos capaces de construir sociedades justas,
durante milenios, mucho antes de que Marx y Lenin hubiesen siquiera
nacido”. La reconstrucción de la sociedad mapuche debe ser ratificada
por nuestra cultura la que, por lo tanto, se presenta como una sociedad
opuesta a la actual sociedad dominante, occidental-capitalista,
judeo-cristiana. Un modelo de sociedad mapuche, evidentemente, y más que
cualquier otra, entra en contradicción absoluta con el actual sistema
económico y político. Lo anterior descarta que estemos proponiendo un
modelo de sociedad socialista. En este sentido, afirmamos que no
necesitamos suscribirnos a paradigmas externos ya que lo nuestro es la
revitalización de nuestros propios paradigmas y la reconstrucción de una
sociedad propia que en la práctica fue un hecho por miles de años.
- Sin embargo,
en diversos documentos de su organización destacan los análisis
marxistas. Ustedes se declaran incluso “revolucionarios” y
"anticapitalistas". ¿Podría profundizar en estas definiciones?
No se trata de una
opción por el marxismo como método de interpretación de la realidad, así
a secas y sin un análisis de contexto. En ningún caso podríamos utilizar
un método de análisis occidental para acercarnos a nuestra realidad
profunda como pueblo ancestral. En primer lugar nosotros asumimos que a
partir de dicha invasión y colonización, material e ideológica por parte
de occidente, perdemos nuestra independencia y por lo tanto nuestro
destino como pueblo queda en manos del mundo winka, es decir, pasamos a
ser parte de su sistema. Por lo tanto es lógico utilizar un método
occidental para obtener una correcta apreciación de la realidad en la
cual estamos insertos como pueblo oprimido y colonizado. Como vemos, no
se trata nuevamente de una opción antojadiza sino que hemos llegado a
ella a través de simples preguntas: ¿Quién nos invadió?, ¿Por qué nos
invadieron?, ¿Por qué Chile nos vuelve a invadir y despoja de nuestro
territorio? ¿Quiénes son los que hoy día usurpan las pocas tierras que
nos van quedando? En conclusión, podemos determinar que nuestro real
invasor fue y sigue siendo el Sistema Económico Occidental Capitalista,
que pese a una larga y dura resistencia es quien en definitiva determina
la existencia de nuestro pueblo como nación oprimida. Es en este sentido
que hemos utilizado al materialismo histórico como una herramienta más
para nuestro análisis. Pero cuidado, jamás hemos dicho que este análisis
nos sitúe como pueblo en una categoría que devenga de la lucha de
clases, de partida porque no somos una clase social, ni obreros, ni
campesinos, somos una nacion oprimida. En este sentido recogemos también
los planteamientos de la ideología indianista de Fausto Reinaga, del
Indigenismo Revolucionario de José Carlos Mariategui y de la praxis del
Indianismo Revolucionario de nuestros hermanos Aymaras, fundamentalmente
de Felipe Quispe, El Mallku, y de todas las luchas nacionalitarias
indígenas del continente que han resurgido en los últimos años.
- El nacionalismo mapuche de la CAM, ¿dónde encuentra su fundamento?
Nos declaramos nacionalistas por el simple hecho de que reafirmamos
nuestra condición de Pueblo Nación, más allá de la situación de opresión
concreta que hoy nos afecta, lo que implica el rescate histórico de
nuestro pasado como un pueblo independiente, con un desarrollo político,
religioso, cultural y social, estructuradamente y concreto, es decir una
Nación. La condición de Nación Mapuche, no es un artificio construido
por nuestra parte, de hecho hemos confluido con varios sectores mapuche
en ese sentido, pues implica la restitución histórica de nuestro pueblo.
No por nada nuestros antepasados defendieron heroicamente y por tantos
años su independencia como tal y se rigieron con una práctica política
acorde a dicha condición. Consideramos también que nuestra condición de
Nación Oprimida, a partir del hito histórico que significó la derrota
político militar por parte de Chile, implica haber sido un pueblo
invadido militarmente, al que se le usurpó su territorio y se le
mantiene bajo dominio, lo que impide el ejercicio de todos sus derechos
políticos y territoriales. Por último, queremos señalar que estamos
concientes de que cuando utilizamos conceptos como “vanguardia”,
“acumulación de fuerzas” o “revolución”, se trata de una
conceptualización occidental. Pero enfatizamos que siempre hemos estado
en un proceso permanente de búsqueda de definiciones ideológicas
mapuche, que recojan de mejor manera nuestro pensamiento
cosmovisionario, lo que en todo caso consideramos como parte de un
proceso dinámico y, por ende, parte de nuestra reconstrucción como
Pueblo Nación.
- En este marco
de lucha nacionalitaria, que opinión les merece la participación
política mapuche dentro de los marcos institucionales.
No nos parece
procedente, sobre todo porque con esto se da legitimidad a la
institucionalidad opresora y además se termina convertidos en entes
funcionales al sistema. Políticamente tampoco es conveniente dada la
realidad actual, pues estamos como Pueblo en evidente desventaja
estratégica frente al poder político del Estado Chileno. Las
organizaciones mapuche que siguen este camino, en resumidas cuentas,
terminan siendo funcionales a las políticas integracionistas y de
asimilación del estado. En este sentido, si bien es probable obtener
ciertos logros relativos, lo más probable es que a la larga el único que
se fortalezca sea el estado de dominación. Porque es obvio el poder
dominante jamás entregará consececiones gratuitamente y menos aun
permitirá un Wallmapu independiente y libre, menos dentro de un sistema
capitalista cada vez más globalizado y dominado por el Imperialismo
Norteamericano. Por lo tanto creemos que aquellos dirigentes que entran
en este juego lo hacen muchos de ellos concientemente, es decir, a
sabiendas que con ello no lograrán nada para su Pueblo pero si gozarán
de estatus y de un buen pasar económico. Durante todos estos años se
hace evidente que la participación mapuche dentro de la
institucionalidad chilena lejos de permitir avances efectivos para
nuestro Pueblo, ha generado desmovilización en muchas las comunidades y
con ello han permitido el avance del empresariado. Caminos pavimentados
para el ingreso de los camiones forestales, programas interculturales
que aumentan la integración y la asimilación a la cultura dominante, son
los grandes logros de estos dirigentes. Es por esto que reafirmamos que
el único camino posible es la profundización de la experiencia
antisistémica y rebelde.
- La CAM ha
sido muy crítica del resto de las organizaciones del Pueblo Mapuche.
¿Mantienen hoy algun nivel de alianzas con otro sector mapuche, mas allá
de ciertos grupos universitarios?
Efectivamente hemos
sido y aun somos muy críticos de las organizaciones mapuche, sobre todo
porque actúan en el marco de la institucionalidad opresora, validando
con ello el sistema y la represión a nuestro pueblo, aunque digan lo
contrario en el discurso. De hecho la CAM nace hace 10 años como una
respuesta concreta frente al actuar de las organizaciones de aquel
tiempo, cuyos planteamientos y quehacer no estaban a la altura de lo que
nuestro pueblo requería, es decir, la defensa territorial y política
frente a la arremetida de las inversiones capitalistas y con ello la
pobreza extrema de muchas de nuestras comunidades. De esta forma la CAM
surge como una nueva expresión en el escenario socio-político mapuche
con una posición antisistémica y nacionalitaria. Hay que entender,
claramente, que estas críticas se hacen en base a nuestras definiciones
políticas e ideológicas, es decir, no las hacemos en forma antojadiza,
las hacemos en forma seria y con altura de miras. Por lo demás los
argumentos que anteponemos están dados por una práctica concreta y
consecuente con nuestro discurso político. Es decir, las críticas no las
hacemos desde una posición acomodada, al contrario las hacemos desde la
lucha y el trabajo permanente, y por sobre todo soportando los costos de
la persecución política que nuestras definiciones obligan.
Quienes nos acusan de
sectarios y soberbios es porque en el fondo no han sido capaces de hacer
definiciones concretas frente al Estado Chileno y el Sistema
Capitalista, y oscilan de un lado para otro. Lo cierto es que la CAM ha
desarrollado una propuesta concreta, tanto en el discurso, en la
elaboración de documentos políticos, como en la práctica, es decir,
confrontando al sistema y al estado opresor con una experiencia de
construcción efectiva, real y esperanzadora para nuestro pueblo. Por lo
anterior, no mantenemos en estos momentos relaciones políticas con otras
organizaciones mapuche, exceptuando algunas organizaciones autónomas de
Santiago. Sí mantenemos relaciones y trabajo con comunidades de diversos
territorios y en los sectores urbanos con estudiantes de hogares,
trabajadores mapuche y en menor medida con profesionales e
intelectuales, conformando con ello importantes redes de apoyo y, sobre
todo, un potente Movimiento Autónomo Mapuche, el que cumplió un rol
fundamental durante la huelga del año recién pasado.
- La CAM ha
sufrido divisiones internas y el alejamiento de dirigentes. Cómo
observan esta situación.
Como se sabe, la CAM
nace a mediados de los 90, hace ya diez años, agrupando a varias
comunidades movilizadas. Posteriormente, con la intervención del Estado
chileno, tanto en los planos políticos como económicos, a través, de la
cooptación de dirigentes y organizaciones mapuche, represión de las
comunidades y la criminalización de sus manifestaciones de resistencia,
que se tradujo en el encarcelamiento y clandestinidad de muchos de
nuestros pu kona, pu lonko y pu werken, se produjo la natural escisión y
formación de dos posturas. Fue la hora de las definiciones, frente a la
cual algunos no quisieron arriesgar y prefirieron cómodamente optar por
la negociación con el gobierno y su involucración en la
institucionalidad chilena. Sin embargo, aun en la CAM se mantienen los
lonko más consecuentes y combativos, quienes le han dado calidad a la
lucha de nuestro pueblo. El Control Territorial, ha sido un hecho, en
algunas comunidades por cerca de una década, más allá de algunos
quiebres en esta línea en algunos sectores.
- Uno de sus
fundadores y figura emblemática hasta hace pocos años hoy se encuentra
fuera de la CAM. Nos referimos al lonko Avelino Meñaco de la Comunidad
Pascual Coña, actualmente encarcelado.
- Lo primero que
podemos señalar es que allí hubo una compra de parte de CONADI de gran
parte de la Hacienda Lleu-Lleu, asignada a un sector de la Comunidad
Pascual Coña que negoció turbiamente. Respecto de Avelino Meñaco, es en
parte responsable de esta situación, como dirigente de dicha comunidad y
figura pública (werken) del proceso de recuperación de dicho fundo.
Nosotros, como CAM, hemos criticado abiertamente el desenlace que tuvo
el proceso de recuperación de tierras. Debemos recordar que en la lucha
por el Fundo Lleu-Lleu participaron muchos hermanos que llegaron de
distintas partes del Wallmapuche obedeciendo a la orgánica de la CAM.
Algunos de nosotros, inclusive, con mayor incidencia en este proceso,
fuimos quienes definimos las bases estratégicas para esta lucha. En
ningún caso para obtener algún posterior beneficio, sino con el único
objetivo de mostrar la validez de nuestra línea política. Por esta
razón, es que nos afecta mucho ver como fue traicionado este proceso. De
partida, por cuestiones morales, porque se desconoció los principios de
dignidad de la lucha mapuche y políticamente, porque se lesionaron
nuestros planteamientos de territorialidad y autonomía.
Esto sucedió porque
aquí hubo intervención de personas y grupos pro-gobiernistas o
sistémicos, que se valieron de la situación e influyeron en dirigentes
oportunistas y/o débiles política y moralmente, para llevarlos a una
negociación con el Gobierno y quebrar con esto la experiencia de
territorio y autonomía impulsada por la CAM. Lo central, para nosotros,
es que con la gran acumulación de fuerzas que se logró en su momento con
la lucha de la Pascual Coña era esperable otra proyección que fuera
ejemplo de lucha para otras comunidades de la zona. Desde el punto de
vista de nuestros planteamientos estratégicos esto significó un gran
retroceso. Después de haber derrotado a uno de los usurpadores más
emblemáticos, como lo era Osvaldo Carvajal, creemos que en la zona había
condiciones para otra realidad.
- Finalmente,
observa a su juicio algún cambio en la relación del Estado chileno y el
Pueblo Mapuche a mediano o largo plazo. Un cambio favorable para las
reivindicaciones mapuches, se entiende.
Actualmente dicha
relación esta dada por la contradicción entre el Estado Capitalista
Chileno y el Pueblo Nación Mapuche, lo que constituye una realidad
estructural, es decir, el Proceso de Inversión y Avance Capitalista
versus la Reconstrucción y Liberación Nacional Mapuche. Lo que tenemos
que recalcar es que en esta confrontación el Gobierno Chileno no es un
ente neutral, sino lo contrario, es el auspiciador y defensor del
empresariado nacional y trasnacional que invade nuestro territorio. Por
lo tanto, no podemos esperar nada de él. De hecho los Estados Nacionales
surgen con el Capitalismo y para el Capitalismo. Bajo una concepción
totalitaria, excluyente y discriminatoria, sobre todo en el caso de los
pueblos originarios para los cuales implicó e implica, dominación y
opresión. Por lo tanto, si en esta confrontación no hay de nuestra parte
avances sustantivos en materia territorial y política y dejamos que se
imponga el sistema de dominación, nos enfrentamos a la probabilidad
cierta de la desaparición física e ideológica de nuestras comunidades y
de nuestro Pueblo.
Para solucionar esta
contradicción, nuestra propuesta es avanzar en la resistencia y
reconstrucción de nuestro pueblo, rompiendo con las estructura de
dominación. Sin embargo, frente a esta realidad, también se pueden dar
otras variables, la de la búsqueda de soluciones parciales, reformistas
y dentro del sistema, que involucre espacios de participación en los
marcos de la institucionalidad, recursos económicos y planes de
desarrollo, como ha sido la tónica hasta el momento de los acuerdos
alcanzados entre el gobierno y la mayor parte de las organizaciones
mapuche y “representantes” políticos. Desde nuestro punto de vista la
relación con el Estado Chileno, lejos de mejorar, sufrirá una más honda
crisis, considerando que el único objetivo, de este, es profundizar el
modelo económico y con ello, el aumento de las inversiones capitalistas
en el Wallmapu, por lo tanto, de nuestra parte habrá resistencia y
confrontación en la perspectiva de un proceso mayor de lucha,
nacionalitaria y revolucionaria
/ AZ
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