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DESAFÍOS
TRAS LA CRIMINALIZACIÓN |
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El movimiento mapuche en Arauko |
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El garrote y la zanahoria como
estrategia gubernamental a creado condiciones tales que hoy la
dirigencia se pasa el tiempo atendiendo la urgencia, unos
socorriendo a los que caen y otros desarrollando proyectos, pero en
ningún caso dándole el ancho al especto político que su futuro
necesita. |
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Por
Luis LLANQUILEF* / Martes 17 de Marzo de 2007 |
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- Marcha por los
presos políticos mapuche. Foto de J. P. Catepillán. |
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Según los mapuche “uno
cae, diez se levantan”, mejor aún, en Arauco se ha
desarrollado un movimiento muy rico en elemento
humano. |
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Las declaraciones
triunfalistas de las autoridades de gobierno denotan
un gran desconocimiento del mundo indígena y mapuche. |
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Los
últimos aciertos policiales en la zona que han significado la detención
de reconocidos lideres mapuche del país, junto a la aplicación de
políticas publicas tendientes a favorecer comunidades y territorios, son
elementos que hacen parte de una misma estrategia gubernamental de
corrosión del movimiento lafkenche; por un lado se levanta el garrote
policial amenazante y por otro se ofrece la dulce zanahoria proyectista.
Se dice entre la dirigencia indígena que hay tantos carabineros en el
Lleu-Lleu, que la delincuencia se permitió hasta fumarse tranquilamente
un cigarrillo en el sillón del salón del gobernador de Arauco y eso a
pasos de cuarteles policiales de Lebu.
Es entonces en ese escenario, de
dulce y de gras, que surge una pregunta fundamental, ¿en que estado se
encuentra el movimiento social mapuche en Arauco? Si lo vemos desde el
punto de vista de las autoridades de gobierno y de cara a los últimos
sucesos, todo ya estaría consumado, según la Intendenta Toha “la paz
social” tendría que volver lenta y paulatinamente a la zona, y según el
Subsecretario de interior Felipe Arboe, es el “fin de una historia”.
Sin embargo y al fragor de la actualidad, hay elementos suficientes para
decir lo contrario, según los mapuche “uno cae, diez se levantan”, mejor
aún, en la zona de Arauco se ha desarrollado un movimiento mapuche muy
rico en elemento humano, depositario de una amplia diversidad de ideas,
todos y desde sus respectivas opciones han impulsado un eje de
reivindicaciones que ha proyectado el tema indígena a nivel nacional,
esto hasta convertirlo en un substancial movimiento social plagado de
aristas y matices que lo hacen impredecible.
En ningún caso la criminalización que a sido objeto a impedido que sus
movilizaciones no hayan sido capaces de obligar a las instancias de
estado a redefinir muchas de sus políticas publicas, en definitiva y a
pesar de todo, han ido abriéndose espacio y ganando derechos. Sin
embargo ese éxito reivindicativo, principalmente de lucha por la tierra,
de protección del medio y de ampliación de sus derechos sociales
políticos y culturales, se ha visto debilitado por la falta de propuesta
política de muchos de sus lideres, los mismos que critican el estado y
sus desaciertos le otorgan a este las facilidades correspondientes para
que cumpla su cometido.
Este aspecto es solo una de las tantas falencias que se incuban en el
ceno de sus liderazgos, muchos de ellos aun no entienden que los
espacios conquistados, aunque sea por el voto, deben ser espacios de
resistencia al sistema, el que cada dia se muestra mas devorador de
cultura y del medio natural que los cobija. Por otro lado, y eso aparece
aun mas delicado, mucho liderazgo denota desconocimiento de sus propias
leyes originarias, sobre todo en materia de desarrollo y de vivencia de
las grandes luchas mapuches llevadas en la zona a través de la historia.
Pocos hablan de “Lonkotripay” el ultimo levantamiento mapuche, pocos
conocen el sector de “Pilmaiquen en Antihuala” donde nació Caupolican,
menos son los que hablan de la historia de Lorenzo Carilao, de Pablo
Antihuay y con ellos el rico proceso de reforma agraria de los años
60-70, ¿quien habla de Angelita Huenuman y su Valle de Pocuno que tan
poéticamente cantara Víctor Jara?.
Esta amnesia histórica permite en cierto sentido que una política
publica focalizada a ciertos aspectos indígenas gane terreno, y con ello
arrastre a lideres y dirigentes de comunidades hasta convertirlos en
administradores de planes y proyectos de estado, no palpan aparentemente
que esa actitud va impidiendo que se desarrolle un movimiento mapuche
lafkenche autónomo, capas de levantar en un momento determinado ese
proyecto político propio que tanta falta hoy les esta haciendo. Sin
dudas que el movimiento mapuche en Arauco esta lejos de dejar de
existir, las autoridades de gobierno que públicamente le han firmado su
acta de defunción, no valoran su riqueza social, tampoco el gran aporte
que realiza cuando ocupa los espacios de democracia que se han ido
dando.
Sus lideres tiene entonces una ardua tarea, un desafío único de cara al
2010, deben incluir en su bitácora de reflexión una mirada al conjunto
de luchas sociales que a través de su historia se han dado, aprender de
las luchas sociales del país significa querer cambiar la sociedad y el
modelo que los oprime sin sacrificar lo propio. El garrote y la
zanahoria como estrategia gubernamental a creado condiciones tales que
hoy la dirigencia se pasa el tiempo atendiendo la urgencia, unos
socorriendo a los que caen y otros desarrollando proyectos, pero en
ningún caso dándole el ancho al especto político que su futuro necesita.
Los aciertos policiales no son mas que eso, las declaraciones
triunfalistas de la autoridades denotan un gran desconocimiento del
mundo indígena, y entre aciertos y declaraciones, el movimiento mapuche
ingresa en un tiempo de definiciones, ya es hora que la unidad también
tenga su oportunidad, por su puesto en diversidad. ¿Estarán sus lideres
a la altura de estos desafíos?, solo el tiempo lo dirá / Azkintuwe
* Sociólogo
lafkenche.
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