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Revista digital de opinión y debate político de las Juventudes Comunistas de la Región de Murcia

Venezuela: una batalla ganada al imperialismo.

Raúl.
Cartagena.

En la madrugada de hoy, 14 de abril, la revolución bolivariana ha vuelto a su cauce. El mismo pueblo de Venezuela que dio una y otra vez su visto bueno a las reformas llevadas a cabo por el Gobierno bolivariano, el mismo que ratificó la Constitución bolivariana con un 71% de los votos, ha dado al traste con la contrarrevolución organizada por todos los sectores de las oligarquías de Venezuela, en conjunción con agentes de la CIA. Los mismos hechos dan al traste con el discurso triunfalista de los medios de comunicación privados que, unidos a los medios norteamericanos y europeos, aseguraban que Chávez quería imponer al pueblo sus ideas de manera autocrática.
Asimismo, la Casa Blanca, que no dudó un segundo en celebrar el triunfo de la contrarrevolución, se encuentra en estos momentos derrotada y sorprendida por los acontecimientos, sin mediar palabra aún sobre lo sucedido.

Desde que Chávez llegara al poder en 1994 con un 56,2% de los votos, apoyado por una coalición de partidos de izquierda entre los que se encuentra el Partido Comunista de Venezuela, dio comienzo a una serie de reformas revolucionarias encaminadas a acabar con el poder de las oligarquías, del capital y del imperialismo en Venezuela, un país aquejado de índices de miseria y analfabetismo que rondaban el 80%. Su primera medida fue proponer una Constitución en la que se modificaban todas las instituciones del Gobierno y se declaraba, entre otras cosas, que todas las materias primas del país pertenecen al Estado. Antes de comenzar el proceso, Chávez llama al pueblo a votar en un referéndum si le daban poderes para llevar a cabo esas reformas y si apoyaban el proceso revolucionario que iba a llevar a cabo. Un 81,62% de los votos en cuanto a la primera cuestión y un 87,95% de los votos en cuanto a la segunda le dieron a Chávez el respaldo esencial que necesitaba para llevar a cabo el proceso. Así, se convocaron elecciones para elegir una Asamblea Nacional Constituyente que diera a luz una nueva Constitución. Con 120 de los 128 escaños de la Asamblea, la coalición de Chávez comenzó la elaboración de aquélla, que fue sometida a votación y aprobada por un 71% de los votos en 1999.

A fin de comenzar a construir todo el modelo constitucional aprobado y dar fin a las antiguas instituciones corruptas en manos de los grandes oligarcas del país, a principio del año 2000 se vuelven a convocar elecciones presidenciales y legislativas, en las que Chávez se comprometió a expropiar los latifundios como primer paso para acabar con la explotación sufrida en el campo venezolano. Reelegida con un 59% de los votos, la coalición bolivariana llevó a cabo la promulgación de un paquete de 49 leyes en noviembre de 2001 dirigidas a acabar con la explotación empresarial, las graves diferencias sociales de Venezuela, y acabar con el poder de la burguesía. Estas reformas enfurecieron a los empresarios, acostumbrados a tener a su disposición uno de los países más ricos de Iberoamérica y, sin embargo, con mayores índices de pobreza. Así, unidos al sector más reaccionario del ejército y a la corrupta Central de Trabajadores de Venezuela (cuya mayoría en elecciones sindicales fue obtenida tras reiteradas irregularidades advertidas por todos los observadores internacionales), y con el grupo ultraizquierdista Bandera Roja, que se separó de la coalición bolivariana para pasar a apoyar la contrarrevolución, dieron comienzo a una gran serie de manifestaciones y huelgas. Los trabajadores eran amenazados con ser despedidos si acudían al trabajo, y el apoyo de la CIA, denunciado por el Partido Comunista de Venezuela, entre otros, fue también fundamental. Los medios de comunicación privados, propiedad de la burguesía, dieron rienda suelta a toda clase de falacias dirigidas a intentar obtener apoyo popular para su causa. Las protestas comenzadas en diciembre continuaron, sobre todo tras el anuncio de Chávez (que ya años atrás había parado su proceso de privatización) de cambiar la cúpula dirigente de la mayor empresa petrolera de Venezuela.

Así, el 9 de abril, los empresarios convocan una huelga indefinida con el objetivo de sacar del poder a todo un Gobierno democráticamente elegido de manera reiterada. Se acusa falsamente a los círculos bolivarianos (grupos de 7 a 11 personas creados por toda Venezuela cuyo objetivo es hacer guardar la Constitución y todos los cambios que ésta conlleva) de ser grupos armados. Así, los violentos incidentes causados el día 11 por la patronal (FEDECAMARAS), el sindicato corrupto CTV y los ultraizquierdistas de Bandera Roja acaban con un tiroteo en las calles de Caracas del que es acusado el presidente, a pesar de que por parte del Gobierno se había dado órdenes de no reprimir las manifestaciones por la fuerza. Chávez anuncia entonces la prohibición de emisiones por parte de las televisiones privadas a fin de intentar calmar la situación y pide calma al país. Poco después, a las 19:00 horas una fracción del ejército encabezada por Héctor Ramírez se rebela contra el Gobierno.
El día 12 a la 1:10 de la madrugada, los medios de comunicación privados indican que Chávez se ha entregado. Posteriormente se suceden noticias sobre una presunta renuncia de Chávez y se proclama un nuevo Gobierno de transición, encabezado por el presidente de FEDECAMARAS, con presencia de la Iglesia Católica y de una parte del ejército. La primera medida que toma es disolver las cámaras, suspender las exportaciones de petróleo a Cuba (acordadas a bajo precio por el Gobierno Bolivariano a fin de ayudar a la isla en su lucha contra el bloqueo yanqui) y declarar que la Constitución queda derogada y que el nuevo Gobierno se mantendrá hasta que se convoquen nuevas elecciones, no antes de un año. Mientras tanto, los grupos que apoyan el proceso revolucionario bolivariano se manifiestan por todo el país, el general Raúl Baudel, de una brigada de paraidistas, anuncia que no reconoce al nuevo Gobierno y pide la vuelta de Chávez. Más tarde el nuevo ministro de la Secretaría acaba reconociendo que Chávez no había dimitido, lo que unido a las declaraciones de la esposa de Chávez que afirma que su marido ha sido secuestrado, hace que los disturbios y los levantamientos en contra del golpe de Estado se incrementen por toda Venezuela.

A las 22:12 de la noche del sábado 13 de abril, Carmona, presidente de FEDECAMARAS y autoproclamado presidente de Venezuela, anuncia su dimisión y posteriormente es encarcelado. Chávez llega de nuevo a Caracas y anuncia que la Revolución Bolivariana sigue en marcha, y que la Constitución sigue vigente. Asistimos en este momento a unos acontecimientos sin parangón en la historia de América Latina. Ni en Chile, Nicaragua, Guatemala, Brasil ni Argentina se había conseguido parar los pies a los golpistas que, apoyados directamente por EEUU, daban al traste con las pretensiones populares de acabar con el sistema que mantiene en la miseria a 2/3 del mundo bajo el yugo de las oligarquías nacionales y de los países imperialistas. El Gobierno venezolano aún no está a salvo, si por estos métodos no han conseguido acabar con ellos, quedan otros muchos para llevarlo a cabo.

Mis más sinceras felicitaciones al pueblo Venezolano, y que su resistencia no se dé por vencida jamás.

¡VIVA LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA!


(internacional)

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