| Lo
que puede suponer el 25-M.
JPS,
Murcia.
Estamos
de nuevo inmersos en un periodo electoral
que culminará, en este caso, con
las elecciones municipales y autonómicas
del domingo 25 de mayo. Se trata de una
fecha que puede suponer dos realidades distintas:
por un lado, la realidad del neoliberalismo,
del pensamiento único, de los trabajadores
precarios, de los contratos basura, de las
leyes hechas por y para las grandes empresas
y todo aquello que ya conocemos; por otro
lado, una realidad que cuestione el neoliberalismo,
ampliadora de las estructuras democráticas,
que haga primar el interés de las
personas por encima del interés económico
y que comience a estructurar una base social
de personas tendentes a la transformación
del mundo.
Se
trata de dos proyectos distintos. Por un
lado, los proyectos del Partido Popular
y del PSOE llevan detrás el apoyo
de grandes grupos empresariales y grandes
bancos (el PP lleva detrás a REPSOL,
a Telefónica, al BBVA..., mientras
que el PSOE lleva detrás, entre otros,
al grupo PRISA y una deuda de varios miles
de millones perpetuamente "perdonada"
por el capital bancario). El proyecto del
PSOE es una ley de educación alternativa
a la LOU que en casi nada se diferencia
de ésta, es una LOGSE que, pese a
sus diferencias con la ley de "calidad",
fue fabricada también para amoldar
la educación de los jóvenes
a los intereses empresariales, es una Ley
Corcuera que aumentaba la represión,
es una legalización de las ETT's
y del empleo basura, un desmoronamiento
de los servicios públicos y un crecimiento
de las privatizaciones, un apoyo a la OTAN
y a las guerras de EEUU (excepto esta última
por puro oportunismo político). El
proyecto del PP es un continuum de lo marcado
por el Fondo Monetario Internacional, la
Organización Mundial del Comercio,
la OTAN y, en definitiva, todo aquello que
el PSOE nos regaló: mayor represión,
mayor inestabilidad laboral, mayores privatizaciones
y, por lo tanto, más medidas legales
y extralegales dirigidas a beneficiar los
intereses del capital financiero. Se trata
de dos proyectos que pueden ser calificados
con un mismo nombre: neoliberalismo.
Por
el otro lado, está el proyecto de
la izquierda alternativa, y aquí
se engloba el proyecto de Izquierda Unida.
El proyecto que intenta aunar esfuerzos,
que persigue ser un frente aglutinante contra
el neoliberalismo y los valores que éste
imprime, un frente de transformación,
de democracia participativa. El proyecto
de Izquierda Unida va un paso más
allá, cuestionando el actual estado
de cosas, sirviendo de trampolín
para todas aquellas tendencias ideológicas
que cuestionan el sistema actual, que cuestionan
el apoyo a cualquier tipo de guerra interimperialista,
el apoyo a la OTAN, el apoyo a las grandes
transnacionales y, en definitiva, al capital
financiero, que cuestionan la destrucción
de la naturaleza y la explotación
del ser humano. Se trata de un frente que
pretende comenzar a construir una alternativa
diferente. Izquierda Unida puede ser la
llave para muchos gobiernos municipales
y autonómicos en función del
apoyo que tenga, y eso significa que una
fuerza que cuestiona la globalización
neoliberal y que programa la puesta en marcha
de estructuras de democracia participativa
pondrá como condición para
la gobernabilidad realizar un giro gradual
hacia la izquierda real y alternativa. Izquierda
Unida puede ser la cuña molesta que
comience a frenar el avance del neoliberalismo.
Las
elecciones del 25-M van a significar el
reforzamiento de uno u otro de los dos grandes
proyectos de sociedad, y sólo sus
resultados podrán imprimir más
fuerza a la lucha por otro mundo posible
o podrán venir a ahondar más
en la explotación y a mantener el
mundo que nos han impuesto vivir.
(Estatal)
|