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Abrimos
cualquier periódico, encendemos la radio
o la televisión y, más allá
de bodas reales y demás parafernalia,
la sombra del imperialismo en su modelo neoliberal
cubre la mayor parte de los acontecimientos
que tienen lugar en el globo.
La
resistencia del pueblo iraquí ante una
ocupación inserta dentro de un estado
de Guerra Global Permanente se cobra día
a día varios muertos. Mientras los distintos
Estados imperialistas, algunos de los cuales
habían intentado presentarse como los
grandes defensores de la paz, se congregaban
en torno a la ONU y a la Conferencia de Donantes
para repartirse el botín, la represión
militar cada vez se hace más firme a
fin de imponer el dominio de los intereses económicos
de las grandes transnacionales norteamericanas
y europeas. En este contexto, el gobierno del
PP juega a hacer bloque con el imperialismo
de EEUU y actúa como la voz de éste
dentro de la Unión Europea. Pero no olvidemos
que el expolio, la escalada belicista y el neocolonialismo
en Oriente Medio tiene también su fiel
reflejo en la situación de Palestina,
que, lejos de resolverse tras más de
cuatro décadas de ocupación, se
agrava cada vez más.
La
imposición de un modelo neoliberal hoy
en crisis no está exenta de respuestas:
la revuelta del pueblo boliviano es un claro
ejemplo que viene a formar parte de toda una
cadena de luchas que se extiende por América
Latina, pero también por el resto del
globo. En este sentido, el II Foro Social Europeo,
en París, supone un paso más en
la articulación de un movimiento a nivel
mundial, de raíz anticapitalista, con
múltiples expresiones políticas,
sociales y culturales y que se muestra como
un nuevo espacio en el que confluimos distintas
visiones, reivindicaciones y alternativas, respetando
las diferencias sin renunciar a contrastar ideas,
y haciendo de la unión de las luchas
la fuerza del movimiento.
Mientras el modelo practica la represión,
los recortes de derechos y libertades fundamentales,
promueve la extensión del "pensamiento
único" y pretende ahogar todas las
voces en su contra, la Juventud Comunista apuesta
por liberar espacios a los valores y a la ideología
del sistema, por fomentar la crítica
y la articulación de frentes que construyan
la superación de la barbarie del capitalismo,
del imperialismo y del modelo neoliberal. No
creemos que la historia se haya acabado aquí,
en un sistema que se continúa mostrando
tan injusto como hace 150 años, por eso
somos conscientes de que, con el concurso de
nuestros modestos esfuerzos, lograremos avanzar
hacia la construcción de un mundo diferente.
El comunismo sigue siendo la juventud del mundo.
Editorial
Noviembre 2002.
Editorial
Septiembre 2002.
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Agosto
2002.
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Junio 2002.
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Abril 2002.
Editorial
Febrero 2002.
Editorial
Enero 2002 - Una imagen vale más que
mil palabras.
Editorial
Noviembre 2001 - El imperio del mal.
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