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Revista
digital de opinión y debate político
de las Juventudes Comunistas de la Región
de Murcia
| "Diario
de un skin", de Antonio Salas, y el
movimiento antifascista.
Dani,
Murcia.
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Este
libro está escrito por un periodista
de investigación de pseudónimo
Antonio Salas, quien consiguió infiltrarse
en el movimiento skin head español.
A mí este libro me ha gustado bastante,
sobre todo porque pone de manifiesto el
apoyo de grandes negocios a estos seres.
Lo recomiendo, sobre todo, a intelectuales
que van de progres tipo Fernando Savater
y demás sociólogos que lo
único que saben es opinar sobre una
calle que no pisan y explicarnos cómo
funciona la sociedad sin moverse de sus
enormes casas (aquí estoy completamente
de acuerdo con el autor de libro). En él
nos cuenta que los nazis, son gente corriente,
con trabajos, muchos con carreras universitarias
y no sólo de barrios bajos. Incluso
menciona a un catalán el cual decía
que había mamado las luchas obreras
desde pequeño, que llegó a
estar en brazos del mismísimo Marcelino
Camacho, y se había dado cuenta que
sólo el Nacional Socialismo salvaría
a la clase obrera.
Otra cosa interesante, es que demuestra
la vinculación de partidos de extrema
derecha, con los skins, eso por si alguien
tenía alguna duda, y la vinculación
con los equipos de fútbol. Como ejemplo
cuenta que a Ochaita, el loco que en una
final de la liga ACB, al perderla el Madrid,
intentó atacar a un arbitro, lo condenaron
a no volver a pisar un recinto deportivo,
y lo veía todos los domingos en el
Santiago Bernabeu. O que pillaron a un Ultra
Sur en las cercanías del Bernabeu
con más de 180 entradas. Me imagino
que solo habla del Madrid porque es lo que
vivió, pero supongo que en todos
los lados ocurre lo mismo. En Murcia tenemos
a los cerebros rapados, perdón, cabezas
rapadas, de los Granas Sur. Espero que los
directivos se den cuenta de que hay que
sacar a estos mamarrachos del deporte. Habría
que felicitar a Laporta, presidente del
Barça, quien ha denegado dar entradas
y dinero para financiar a los Boixos Nois.
Espero que no se acojone y siga con esta
iniciativa, y que los demás directivos
del fútbol hagan lo propio con sus
pseudoaficionados fascistas.
Bueno, pues el libro trata sobre su vida
con los skinetes. También se infiltra
en los movimientos enemigos, es decir, en
los movimientos antifascistas. Aquí
sí que tengo quejas sobre el autor.
El movimiento antifascista es bastante más
amplio que el que expone el autor en su
libro. Dice que para entrar lo único
que tuvo que hacer es cambiarse el pin de
Hitler por uno del Che y cambiarse la esvástica
por una A, y que no hay más diferencias.
No es eso el movimiento antifascista. Supongo
que en el grupo que se infiltró sería
en el típico que desgraciadamente
es muy amplio, de gente que se dedican a
quemar banderas republicanas en los locales
de la juventud comunista o tirar piedras
al recinto donde celebramos un concierto.
Llamar a esa gente antifascista es un insulto.
Yo milito en la Juventud Comunista, referente
juvenil del Partido Comunista, con sedes
en prácticamente todo el Estado,
con gente que luchó de verdad contra
el fascismo, no sólo durante la guerra,
sino durante la dictadura. Fuimos la mayor
oposición al fascismo, aquí,
en Francia, en Alemania y en el resto del
mundo, y lo seguimos siendo.
Por llevar símbolos no se es nada.
Yo tengo tanto miedo a los fascistas a,
como el autor los califica, los “antifascistas”.
Dar palizas por la calle, ser unos cobardes
cuando van solos y sentirse fuertes cuando
van en manada, eso es fascismo, tanto si
llevan un cruz gamada como si llevan una
A. Cuando el autor dice “no hay tanta
diferencia entre la extrema izquierda y
la extrema derecha” espero que se
refiera a esa extrema izquierda que he mencionado
antes, aunque estoy completamente en contra
de tildar a esos fascistas como izquierda.
Pero él habla de anticapitalistas
y antiglobalización. ¡¡¡
Nos compara con los nazis!!! Dice que mientras
unos apalean negros los otros destrozan
McDonals y ETT´s., y compara hasta
la música. Puedo aceptar que ambos
escuchemos el mismo tipo de música,
ahora, la comparación entre Manu
Chao y Zetme88 que hace en el libro, pues
da que pensar. Es que, la verdad, nunca
he oído a Zetme88 pero tiene que
ser la hostia. Y, por último, reseña
que los discursos, cambiando ciertas palabras,
son los mismos. Hay que recordarle al autor
que esos discursos que se parecen, son los
que hicieron que en este país hubiera
una guerra entre dos bandos, dos discursos,
uno en de defensa de la República,
la igualdad y la justicia social y el otro
el de los invasores fascistas defendiendo
el honor, la nación, la Iglesia y
la propiedad privada. No creo que jamás
puedan parecerse esos discursos.
Esto lo hago a modo de aclaración,
ojalá pueda leer esto el autor del
libro. Porque su trabajo sobre los nazis
está bastante bien. Yo he aprendido
bastante, la verdad, no de vestimenta ni
de música y costumbres, sino su forma
de discutir sus argumentos. Siempre es bueno
conocer mejor al enemigo. En cambio en la
parte del “antifascismo”, como
lo llama, es bastante malo. Si el autor
hubiera aclarado que se refería a
ciertos reductos ácratas, sin meter
ni siquiera en el mismo saco a todos los
anarquistas, estaría completamente
de acuerdo con él.
Yo sueño, como él, que algún
día estos movimientos fascistas desaparezcan.
Están bastante equivocados estos
facciosos si piensan que dando palizas a
inmigrantes o quemando banderas republicanas
van a conseguir imponer sus ideas de la
cruz gamada o de la A.
Mi experiencia personal me ha demostrado
que hay gente de la cual no te puedes fiar,
porque hay que ser zopenco para entrar en
plan guay con camisetas de las Kortatu,
el pin de la A a un local de la juventud
comunista, ponerse borrachos o ir colocados
con otro tipo de drogas e intentar quemar
una bandera republicana. Se ve que el proceso
de alfabetización que se inició
durante la República, con el fascismo
se acabó y todavía no se ha
puesto en marcha, quedando todavía
muchos analfabestias.
Por
último, felicitar al periodista
por su investigación, me encantaría
ver los vídeos que filmó
con cámara oculta, y porque en
julio ya sacó la decimocuarta edición
del libro.
(Cultura)
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