La guerra no es un
 videojuego

Las imágenes que hoy día nos dan de la guerra desde las cámaras de aviones y misiles parecen más un videojuego que una guerra. Pero La guerra no es videojuego, son miles de dramas como el de la niña de nueve años Kim Phuc.

En 1972, los bombardeos norteamericanos sobre las aldeas vietnamitas eran constantes y, en uno de ellos, su familia se vio obligada a refugiarse en una pagoda; después de tres días de insufribles e intensos bombardeos le tocó el turno, esa vez con napalm, a la iglesia budista. La familia de Kim Phuc forzó a sus niños a que abandonaran el lugar rápidamente.

Pero "saliendo de aquella pagoda, me cogen olas del fuego del napalm. Recuerdo unos aviones, que volaban muy bajo y muy despacio. Soltaron las bombas y recuerdo poco más. Mi reacción fue instintiva. No recuerdo ningún detalle; sé que corrí, tratando de salirme de aquel fuego. Es imposible olvidarme que algo se había pegado a mi cuerpo y que me estaba quemando viva".

Corrió sin rumbo alguno durante unos kilómetros, junto con otros niños, no sabe cuántos, y así lograba salir del lugar elegido cual objetivo militar por la aviación del Ejército

Cuando la encuentra su padre, Kim Phuc estaba totalmente destrozada; las quemaduras alcazaban el setenta por ciento del cuerpo. La ingresan en aquel hospital de campaña de zona lacustre, y con escasos recursos clínicos. Las esperanzas de los médicos para salvarla eran nulas, prácticamente. Llegando a ese instante del relato, Kim Phuc sonreía con unos ojos vidriosos mientras sus manos se estrechaban, felicitándose a sí mismo por no haber muerto como les pasó a millones de compatriotas suyos.

"Yo vivo, vivo, algo que no lograron muchos de mis amigos y familiares. Vivo y doy gracias a mi pueblo. ¡Estoy aquí y estoy viva! Pero no debo ni puedo, ni quiero olvidar nunca aquella terrible pesadilla de muerte y destrucción que tuvimos que sufrir todos los vietnamitas".

 


Bajo las bombas, aunque no les veamos, los niños corren aterrorizados

Desde la rupestre clínica de campaña, Kim Phuc fue trasladada urgentemente a una zona de seguridad e ingresada en otra de más dotación quirúrgica asistencial. Su estado hizo temer por su vida durante más de cuatro meses; había perdido gran parte de sus defensas y los procesos derehidratación que le hacen contra los efectos del napalm eran lentos y clínicamente difíciles.

"El tratamiento que me hicieron, aunque yo no era consciente de lo que hacían; fue muy duro. Durante casi seis meses estuve tumbada boca abajo; no podía comer ni ingerir nada por las quemaduras en labios y boca. Viví con transfusiones de sangre, suero y goteo. Para aliviar el dolor corporal, además de calmantes, limpiaban permanentemente mi cuerpo con agua fresca, chorros del agua, aliviándome como nadie puede imaginarse.

Posteriormente conocí a Pery Kzet, el periodista alemán que hizo esta foto que está delante, aunque se le atribuyera después a Nick Pat. Me propuso llevarme a Alemania. Fue una suerte. Es un amigo, un periodista comprometido con la verdad y con la justicia. Nunca me pidió nada a cambio, ni tan siquiera quiso hacerme fotos para su trabajo".

¿Compensa el terror de estos rostros el llenar nuestro deposito con gasolina barata?

Fue operada varias veces, allí logran que sus brazos recuperasen casi el 95 por ciento de la flexibilidad natural. Le recomponen y le arreglan el cuello y la nuca, la cintura, todas las articulaciones y todo su cuerpo, de arriba abajo. Pero la recomposición casi total la completarían con operaciones posteriores en Cuba en un record de intervenciones que superaba el medio centenar. Estudió en la universidad de La Habana; hoy es una hermosa mujer, comprometida con su pueblo, que transmite alegría a todo el que la conoce. Ahora es Embajadora de Buena Voluntad por la Cultura de la Paz, nombrada por UNESCO y vive en Toronto, Canadá, con su marido y sus hijos.

"No solamente para Vietnam, sino para todos los países del mundo, la paz es una necesidad primordial y muy urgente."

 


Conflictos olvidados

¿Es la paz una excepción?

Desde 1945, sólo hay 63 países que no se hayan visto afectados por conflictos armados. Se calcula que entre 1945 y 1995 aproximadamente 45 millones de personas murieron víctimas de la guerra. El 90% de esos conflictos se han producido en el Tercer Mundo. Cuando abrimos un periódico o vemos un informativo en televisión encontramos noticias sobre conflictos armados, pero no todos los días, ni sobre todos los conflictos abiertos en el planeta. En la actualidad hay aproximadamente entre 45 y 50 conflictos armados de intensidad alta y media, y unos cuantos más denominados conflictos políticos violentos, en los que no se habla de guerra a pesar de la violencia que comportan. El número varía en función de la definición que se haga del concepto y de cuándo y bajo qué circunstancias consideramos que nos encontramos ante un conflicto armado.

Conflictos Olvidados

Podemos calificar la mayoría de estos conflictos de olvidados. Son guerras _con sus actores, sus víctimas, sus refugiados y sus vendedores y consumidores de armas_ de las que casi nunca se hacen eco los medios de comunicación convencionales. Son esos conflictos de los que los medios sólo hablan cuando se da una escalada bélica o un movimiento importante de desplazados o refugiados. Conflictos que atraen poco la atención internacional, y cuando lo hacen, aparecen en noticias puntuales, descontextualizadas y que apenas explican el porqué de esa situación.