En la sureña ciudad de Basora, donde quiera que vayas, hay polvo. Gira en pequeños remolinos por los largos caminos que son como los dedos del desierto. Se te mete en los ojos, en la nariz y en la garganta: rueda en los patios de las escuelas y de los mercados, consumiendo a los niños que patean alguna pelota de plástico; y lleva consigo, de acuerdo con el Dr. Jawad Al-Ali, "las semillas de nuestra muerte"... 

En Irak: La tragedia de un pueblo

La fuerza aérea Americana y Británica opera sobre Irak en lo que sus gobiernos denominan "zonas de vuelo restringidas". Eso significa que sólo ellos y sus aliados pueden volar allí. Las áreas designadas están al norte, en torno a Mosul, en la frontera con Turquía, y justo al sur de Bagdad, en la frontera con Kuwait. Los gobiernos de EU y Gran Bretaña insisten que las zonas de vuelo restringido son "legales", y sostienen que serían parte de, o que están supuestas por la Resolución 688 del Consejo de Seguridad. 

Hay una cantidad de neblina en torno a esto, de la clase que genera el Foreign Office cuando se discuten sus posiciones. En ninguna resolución del Consejo de Seguridad hay referencias a zonas aéreas de exclusión, lo que sugiere que no tienen base alguna en la ley internacional. 

Fui a París y le pregunté al Dr. Boutros Boutros-Ghali, el Secretario General de las UN en 1992. cuando se pasó esa resolución. "El tema de zonas con exclusión no se alzó y no se debatió: sobre eso no hay una sola palabra", dijo. "No se ofrece ninguna legitimidad a los países que envían sus flotas aéreas a atacar a Irak". "¿Y eso significa que esos vuelos son ilegales?", pregunté. "Son ilegales", respondió. 

La escala del bombardeo en las zonas de exclusión es asombrosa. Entre julio de 1998 y enero del 2000,la fuerza área y la aviación naval americanas realizaron 36 000 incursiones sobre Irak, que incluyeron 24 000 misiones de combate. Sólo en 1999, la aviación americana y británica descargó más de 1800 bombas sobre 450 objetivos. El costo de esto para los pagadores de impuestos británicos, fue de 800 millones de libras. 

Hay bombardeos casi todos los días. Es la más extensa campaña aérea anglo-americana desde la Segunda Guerra Mundial, y sin embargo pasa ignorada por la media británica y americana. En un raro reconocimiento, el New York Times reportaba: "Los aviones de guerra americanos metódicamente, y virtualmente sin discusión pública, han estado atacando a Irak... los pilotos han volado más de dos tercios que las misiones que realizaron sobre Yugoslavia, en 78 días de veinticuatro horas en ese lugar." 

El propósito de las zonas de exclusión aérea, de acuerdo a los gobiernos norteamericano y británico, es proteger a los kurdos en el Norte y a los Chi’a en el sur contra las fuerzas de Saddam Hussein. Dice Tony Blair que los aviones están realizando una "labor humanitaria" que "dará a las minorías la esperanza de libertad y el derecho a determinar sus propios destinos". 

Como gran parte de la retórica de Blair sobre Irak, esto es simplemente falso. En el norte kurdo del Irak yo entrevisté a una familia que había perdido a su abuelo, a su padre y a cuatro hermanos y hermanas cuando un avión de la "coalición" picó bombardeándolos a ellos y a las ovejas que cuidaban. El ataque fue investigado y verificado por Hans Von Sponeck, que viajó especialmente desde Bagdad. Docenas de ataques similares –a pastores, agricultores y pescadores—están descritos en un documento preparado por la Sección de Seguridad de las UN. 

Los EU enfrentan "un genuino dilema" en Irak, reportó el Wall Street Journal. "Después de ocho años de estar imponiendo la zona de exclusión en Irak, quedan muy pocos objetivos militares. "Le hemos dado hasta el último retrete", declara un oficial de los EU. "Puede que quede algo, pero es muy poco". 

Todavía quedan niños. Murieron seis niños cuando un misil norteamericano dio en Al Jumhoria, una comunidad en la parte más pobre del área residencial de Basora: 63 personas quedaron heridas, un número con fuertes quemaduras. "Daño colateral", dijo el Pentágono. Caminé por la calle donde el misil había impactado unas pocas horas atrás, había seguido la línea de las casas, destruyendo una tras otra. Me encontré con el padre de dos hermanas, de 8 y de 10 años, que habían sido fotografiadas por un fotógrafo de bodas poco antes del ataque. Están en sus ropas de noche, una con un moño en el pelo, sus cuerpos enterrados entre los escombros de sus casas, en donde habían sido bombardeadas a muerte en sus lechos. Estas imágenes me persiguen. 

Volé a Nueva York para una entrevista con Kofi Annan, el Secretario General de las UN. Parece un hombre extrañamente apocado, con un voz débil, casi inaudible. 

"Como Secretario general de las Naciones Unidas, que impone el bloqueo a Irak", le pregunto, "¿qué le dice a los padres de los niños que están muriendo?" Su respuesta fue que el Consejo de Seguridad estaba considerando "sanciones inteligentes", que "apuntarán a los líderes" en vez de actuar como "un instrumento ciego que impacta en los niños". Le dije que las UN se habían fundado para ayudar al pueblo, y no para lastimarlo, y replicó: "Por favor, no nos juzgue por lo que ocurre en Irak". 

Caminé a las oficinas de Peter Van Walsum, embajador de Holanda en las NU, y presidente del Comité de Sanciones. Lo que me impresionó en este diplomático con poderes de vida y muerte sobre 22 millones de gentes que estaban al otro lado del mundo fue que, como los políticos liberales de Occidente, parecía sostener siempre dos pensamientos opuestos en su cabeza. Por un lado, habló de Irak como si allí todo el mundo fuera Saddam Hussein; y por el otro, parecía creer que la mayoría de los iraquíes eran víctimas, mantenidos como rehenes por la intransigencia de un dictador. 

Le pregunté por qué la población civil debía ser castigada por los crímenes de Saddam Hussein. "es un problema difícil", replicó. " Usted debe darse cuenta que las sanciones son una de las medidas curativas que tiene a su disposición el Consejo de Seguridad... y obviamente lastiman. Son como medidas militares." "Y a quién lastiman?". "Bueno... ese , por supuesto, es el problema... pero eso mismo sucede en las operaciones militares, se tiene el eterno problema del daño colateral". "Entonces, una nación entera puede se daño colateral?". "No, lo que digo es que las sanciones pueden tener efectos similares. Esto tenemos que estudiarlo más adelante." 

¿Usted cree que la gente tiene derechos humanos no importando donde vivan o bajo cuál sistema?"-le pregunto. "SI"... "¿Y esto no significa que las sanciones que Ud. impone son violatorias de los derechos de millones de gentes?" "está también documentado que el régimen iraquí ha cometido muy serias infracciones a los derechos humanos, o no?"... 

"No hay duda de eso", le dije. "Pero cuál es la diferencia en principio entre las violaciones a los derechos humanos cometidas por el régimen y las causadas por su comité?". "Ese es un tema muy complejo, Mr. Pilger". 

¿Qué les dice a aquéllos que describen las sanciones que han causado tantas muertes como "armas de destrucción masiva", tan letales como armas químicas?" . "No creo que esa sea una comparación adecuada". "¿Es la muerte de medio millón de niños, destrucción en masa?" "No creo que esta sea una comparación adecuada. Estamos hablando acerca de una citación causada por un gobierno que invadió a su vecino y que tiene armas de destrucción masiva". 

"Entonces, ¿por qué no hay sanciones contra Israel, que ocupa la mayor parte de Palestina y ataca al Líbano casi todos los días de la semana? ¿Porqué no hay sanciones contra Turquía, que ha desplazado a tres millones de kurdos y causado la muerte de 30 000 de ellos?". "Bueno hay muchos países que hacen cosas que no nos gustan. No podemos estar en todas partes. Le repito, esto es muy complejo". "¿Cuánto poder tiene Estados Unidos sobre su comité?". "Nosotros operamos por consenso". "¿ que pasa si los americanos objetan?". "No operamos." 

Hay pocas dudas de que si Saddam Hussein ve una ventaja política en hambrear o eliminar a su pueblo, la aprovechará. Sería muy sorprendente que mirara más allá de si mismo, de su círculo interior, sobre todo de su aparato militar y de seguridad. 

Sus palacios y fantasmas, como sus retratos, están en todas partes. Pero, al revés de otros tiranos, no sólo sobrevivió, sino que antes de la Guerra del Golfo gozó de una medida de popularidad ganándose a su pueblo con los beneficios del ingreso petrolero. Habiendo exiliado o asesinado a sus oponentes, más que ningún otro líder árabe usó las riquezas del petróleo para modernizar la estructura civil, construir hospitales de primera, escuelas y universidades. 

De esta manera crió una relativamente amplia, saludable, bien alimentada y bien educada clase media. Antes de las sanciones, los iraquíes consumían más de 3000 calorías diarias, 92 % del pueblo tenía agua saludable y el 93% tenía acceso a servicios de salud gratuitos. El alfabetismo era uno de los más altos del mundo, cercano al 95%. De acuerdo con la Unidad de Inteligencia del Economist, "el estado de bienestar iraquí era, hasta muy recientemente, el más completo y generoso del mundo árabe". 

Se dice que el único verdadero beneficiado con las sanciones es Saddam Hussein. El ha usado el embargo para centralizar el poder del estado, y reforzar su control directo sobre las vidas de las gentes. Ahora, con la mayoría de los iraquíes dependiendo del sistema estatal de racionamiento, es impensable la existencia de un disentimiento político. De todas maneras, para la mayoría de los iraquíes, esto se cancela ante el agravio y la rabia que sienten hacia el enemigo externo, los gobiernos occidentales. 

En la sociedad relativamente abierta y pro-Occidental que existía en el Irak de antes de 1991, siempre existió la posibilidad de un alzamiento, como las rebeliones kurdas y Chía que se presentaron ese año. En el estado de sitio de este tiempo, no hay ninguna. Este es el logro no entonado del bloqueo anglo-americano. 

El bloqueo de Irak debe ser levantado por la simple razón de que es inmoral, con consecuencias inhumanas. Cuando eso ocurra, dice el antiguo inspector de armas Scott Ritter, "los inspectores regresarán a Irak y completarán su mandato, que será reconfigurado. Originalmente fue diseñado para un desarme cuantitativo, para dar cuenta de cualquier tuerca, clavo, tornillo, botella, documento que exista en Irak. En la medida en que Irak no dio cuenta de eso, no hubo cumplimiento y no hubo progreso. 

"Deberíamos cambiar ese mandato hacia un desarme cualitativo. ¿Tiene hoy día Irak un programa de armas químicas? No. ¿Tiene un programa de misiles de largo alcance? No, ¿Un programa nuclear? No. ¿Biológico? No. ¿Está Irak desarmado cualitativamente? Si. Y entonces nos concentraremos en monitorear que Irak no reconstruya esas capacidades. 

Aún antes de las maquinaciones en el Consejo de Seguridad en Octubre y Noviembre del 2002, Irak ya había aceptado el regreso de inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica. Mientras escribo esto, una nueva resolución, fue forzada en el Consejo de Seguridad por la administración Bush mediante la corrupción y la coerción, que llevó a un contingente de inspectores en armas a trabajar en Irak. Dirigidos por el diplomático sueco Hans Blix, los inspectores tienen poderes extraordinarios, por ejemplo, el de requerir a Irak la "confesión" de si posee equipos nunca prohibidos por previas resoluciones. A pesar de un torrente de desinformación desde Washington y Whitehall, encontraron, como lo dijo uno de los inspectores, "zilch". 

Un ataque se aproxima, y no tenemos el derecho de llamarlo una "guerra". El "enemigo" es una nación en donde casi la mitad de la población son niños, una nación que no nos ofrece ninguna amenaza y con la cual no tenemos conflictos. El destino de incontables vidas inocentes depende ahora de los vestigios de autorespeto entre la llamada comunidad internacional (no-americana), y en los periodistas libres que digan la verdad y no solamente canalicen y hagan eco de la propaganda del gran poder. 

Pocas veces se cita la Resolución 687 de Seguridad de las Naciones Unidas, que estableció el embargoi en Irak y en donde también se dice que el desarme de Irak sería un paso " hacia el establecimiento en el Medio Oriente de una zona libre de armas de destrucción masiva..." En otras palabras, si Irak entregaba sus armas del Juicio final, también debería hacerlo Israel. Después del 11 de septiembre del 2001, estar atacando permanentemente a Irak, mientras se hace la vista gorda a Israel, nos daña a todos. 

En mi última noche en Irak, fui al Rabat may, en el centro de Bagdad, a escuchar un concierto de la Orquesta Nacional Iraquí, quería entrevistar a su director, Mohammed Amin Ezzat, cuya tragedia personal resume el castigo de este pueblo. Dado que el servicio de luz es tan intermitente, los iraquíes se han visto obligados a usar lámparas de kerosene para iluminarse, calentarse y cocinar, y éstas frecuentemente explotan. Eso fue lo que le ocurrió a Jenan, la esposa de Mohammed Amin Ezzat, que quedó envuelta en llamas. 

"Vi a mi mujer quemarse completamente ",dijo,"me arrojé sobre ella tratando de extinguir las llamas, pero no hubo caso. Ella murió. Y yo quisiera haberme muerto con ella". Y subió al podium , con su brazo izquierdo horriblemente quemado, inmóvil, con los dedos fundidos, pegados. 

La orquesta tocaba la Suite Cascanueces de Tchaikovsky, y hubo un extraño desafinamiento. Las flautas faltaban a los clarinetes y las cuerdas a los violines. "No las podemos traer de fuera", dijo. "Alguien decretó que no estaban permitidas". Las anotaciones musicales están raídas, como viejos pergaminos. Los músicos no pueden encontrar papel. 

Sólo quedan dos miembros de la orquesta original, los otros han seguido el largo camino hacia Jordania o más allá. "No se los puede culpar", me dijo. "El sufrimiento en nuestro país es demasiado grande.¿Pero por qué no se detiene todo esto?" 

Esta misma pregunta se la hice a Denis Halliday, una tarde en Nueva York. Estábamos en el gran teatro modernista que es la Asamblea General de las Naciones Unidas. "es aquí donde se representa al mundo real", dijo. 

"Un estado, un voto. Al revés, el Consejo de Seguridad tiene cinco miembros permanentes con derecho a veto. Alli no hay democracia. Si el tema de Irak hubiera sido llevado a la Asamblea General, habría sido rechazado por una inmensa mayoría. 

"Debemos cambiar a las Naciones Unidas, para reclamar lo que es nuestro. El genocidio en Irak es una prueba de nuestra voluntad. Todos nosotros debemos romper el silencio: y hacer responsables a esos de Washington o Londres, y conscientes de que la historia los aplastará."