La incapacidad nuclear de Irak

Mientras la tormenta de guerra contra Irak gana impulso, alimentada por los esfuerzos de los gobiernos Americanos y Británicos, se alzan serias dudas sobre la credibilidad de sus fuentes de inteligencia, particularmente el tema de la capacidad nuclear de Irak. Se ha notado muchas veces que no existe información confiable sobre este asunto. Además, la información presentada es espuria y muchas veces contradictoria. Quizás no sea demasiado tarde para rectificar esta campaña de desinformación.

Trabajé en el programa nuclear iraquí desde 1968 hasta mi partida de Irak a finales de 1998. habiendo estado íntimamente involucrado en la mayoría de las actividades de aquel programa, desde el reactor de investigación ruso a finales de los ´60 hasta los reactores de investigación franceses de finales de los ´70, el programa de energía nuclear ruso de principios de los ´80, el programa de armas nucleares durante los ´80 y finalmente la confrontación con los equipos de inspección de la ONU en los ´90, me veo forzado a admitir que encuentro las actuales alegaciones sobre la capacidad nuclear de Irak, tal como son presentadas por los americanos y británicos, ridículas.

Volvamos a 1991. Una semana antes del fin de dos meses de bombardeo de saturación de un Irak rico en blancos, los americanos se dieron cuenta de que cierto complejo de edificios en Tarmiah, que acababa de ser bombardeado a falta de otros blancos prominentes, exhibía una actividad inusualmente alta de rescate la mañana siguiente. Cuando compararon las fotografías de aquel complejo con otras estructuras remanentes en Irak se sorprendieron de encontrar una réplica exacta de aquel complejo en el norte de Irak, cerca de Sharqat, que estaba próximo a ser completado. Ordenaron a sus bombarderos demoler l complejo del norte unos días antes del fin de las hostilidades. Mi familia, junto a las familias de la mayoría de los más prominentes científicos nucleares y personal administrativo del complejo norte, residían en el complejo habitacional. Los complejos de Tarmiah y Sharqat fueron diseñados para albergar los separadores Calutron, similares a los usados por el Proyecto Manhattan americano para desarrollar las primeras bombas atómicas que fueron usadas por los americanos contra Japón.

A finales de 1991, luego de que el infame inspector de la ONU David Kay, se hiciera con muchos de los reportes del programa de armas nucleares (reportes a cuyo mantenimiento y seguridad yo estaba a cargo), los americanos se dieron cuenta de que su bombardeo de saturación no destruyó uno de los complejos más importantes: el complejo de Al-Atheer, que era el centro para el diseño y ensamblaje de la bomba nuclear. Una única bomba guiada por calor destruyó la subestación eléctrica, causando poco daño.

El obvio y revelador detalle sobre estos dos eventos es la completa falta de toda información sobre estos complejos – información que debería abundar en la Inteligencia americana y británica. Es decir que la Inteligencia americana y británica no tenían idea de los programas albergados en esos edificios – ¡Programas que venían marchando a toda máquina desde hacía diez años!

¿Qué ocurrió realmente con el programa nuclear de Irak después de la guerra de 1991?

Inmediatamente después del cese de hostilidades la organización responsable del programa de armas nucleares puso toda su atención en la reconstrucción de las seriamente dañadas refinerías, plantas eléctricas y centrales telefónicas. La experticia combinada de miles de cuadros científicos y de ingenieros se manifestó en la restauración de la infraestructura petrolera, eléctrica y de comunicaciones en cuestión de meses – un logro impresionante por donde se mire.

Luego entraron los inspectores de la ONU. Se les indicó muchas a los científicos e ingenieros de mayor nivel en los cuadros nucleares que cooperaran con los inspectores. También se nos pidió que entreguemos a nuestros propios oficiales todo reporte o evidencia incriminatoria, con duras penas (hasta la pena de muerte, en algunos casos) por no hacerlo. En los primeros meses, las "sábanas limpias" fueron colgadas a la vista de todos. Al incrementarse el interrogatorio científico, nuestros científicos refirieron a los interrogadores a los documentos técnicos que se acumularon durante los últimos diez años de actividad. Estos documentos habían estado viajando por todo Irak en un vagón de tren hermético. Luego se dio la orden de que los documentos del proyecto regresaran a su lugar de origen. En aquel punto David Kay se hizo con ellos una madrugada de Septiembre de 1991. Entre los documentos estaban los de Al-Atheer y los datos de la bomba.

En los años siguientes la organización encargada del proyecto de armas nucleares fe lentamente disuelta. Para 1994 sus varios departamentos habían sido o bien convertidos en industrias civiles independientes o absorbidos dentro de la Autoridad Militar Industrial a cargo de Hussain Kamil, quien luego escapó a Jordán en 1996 y luego regreso a Bagdad donde fue asesinado.

Mientras tanto, el tironeo con los inspectores de la ONU continuaba. En n acalorado encuentro un inspector americano remarcó que los científicos e ingenieros nucleares seguían ahí e insinuó acusadoramente que aquellos científicos e ingenieros podían ser rápidamente usados en un rejuvenecido programa nuclear. La respuesta fue "¿Qué quieren que hagamos para satisfacerlos? ¿Pedirles que se suiciden?"

En 1994 apareció un informe alegando que Irak seguía fabricando una bomba atómica y había estado trabajando en ella desde 1991. los inspectores de la Agencia de Energía Atómica Internacional (con las siglas de IAEA en inglés) trajeron el informe a Bagdad, exigiendo una plena explicación. Los investigadores pidieron mi opinión sobre la autenticidad del informe, dado que yo era el responsable de la apropiada distribución y el archivo de todos los documentos científicos y de ingeniería para el proyecto de armas nucleares durante los ´80. Era mi opinión que el informe estaba bien hecho, y probablemente había sido escrito por alguien con conocimiento detallado de los procedimientos de documentación establecidos. Sin embargo, como les señalamos a los inspectores de IAEA, ciertas palabras usadas en el informe no hubieran sido utilizadas por nosotros sino más bien por Iraníes y les suministramos un diccionario árabe – Iraní para verificar nuestro hallazgo. Los inspectores de IAEA nunca volvieron a utilizar ese informe.

Durante estos años una aplastante inflación económica estaba creciendo. Esto precipitaría el fin de las carreras de la mayoría de los científicos e ingenieros nucleares en los próximos años.

En 1996 Hussain Kamil, que estaba a cargo de toda la gama de programas químicos, biológicos y nucleares, anunció desde su exilio auto – impuesto en Amman que había importantes depósitos de documentos en su granja en Irak (aparentemente hizo que su entorno de seguridad salvara discretamente lo que creía que eran los fragmentos de información más importantes de dichos programas). Los inspectores de la ONU se apoderaron de ellos y se dio una nueva serie de confrontaciones, hasta que se les pidió a los inspectores que abandonaran Irak en 1998.

En los últimos años de los ´90 hicimos nuestro mayor esfuerzo para producir un informe satisfactorio para los inspectores de IAEA respecto la gama entera de las actividades nucleares de Irak. La IAEA finalmente difundió su informe en Octubre de 1997 describiendo estas actividades en gran detalle. Los inspectores hicieron preguntas vagas "políticamente correctas", que parecían obligatorias en su intención.

Mientras tanto, y este es el sentido de mi discurso, la posición económica de los científicos e ingenieros nucleares iraquíes (junto con el resto de los funcionarios y la clase media profesional) se habia reducido patéticamente a niveles de pobreza. Incluso con ocasionales incentivos salariales y beneficios insustanciales muchas de estas personas altamente educadas se vieron forzadas a vender sus posesiones sólo para mantener a sus familias con vida. Demás esta decir que su moral está muy baja y su cinismo es muy alto. Relativamente pocos han logrado dejar Irak. La mayoría está demasiado atrapado por la pobreza, necesidades familiares y miedo de la brutal represalia del aparato de seguridad para siquiera considerar un plan de escape. Su anterior determinación y empuje, profundamente evidentes en los ´80, han sido aplastados por las duras realidades económicas; su conocimiento y experiencia se oxida con el tiempo; sus habilidades se atrofian por falta de actividad en sus áreas.

Desde mi partida de Irak a finales de 1998 uno no puede dejar de notar que el aspecto de aquellos ex científicos e ingenieros nucleares es el fantasma del entonces elite grupo que representaba el cenit del pensamiento científico y técnico en Irak. Patéticas sombras de si mismos, el abrumador miedo que los acecha es el miedo al retiro, con una impresionante pensión que equivale a $2 al mes.

Sin embargo, las comunidades de Inteligencia americana y británica, obviamente influenciadas por la agenda de guerra, tratan vanamente de seguir suministrando desinformación. Por ejemplo, una consignación de tubos de aluminio (opinan los expertos de Inteligencia) podría ser utilizada concebiblemente en la construcción de centrifugas altamente avanzadas "de kilómetros de largo". La consideración de que no queda personal Iraquí calificado para implementar y mantener esas supuestas centrífugas parece haber eludido a los informes de las agencias de Inteligencia.

El mes pasado un grupo de periodistas fue llevado en un tour a una "posible" planta de extracción de uranio en Akashat, en Irak occidental. El guía iraquí señaló los edificios obviamente demolidos preguntó bromeando, "¿Quién podría hacer uso de estas ruinas?¿Quizás sus expertos podrían decirnos cómo?"

Es cierto que los científicos e ingenieros nucleares iraquíes no se suicidaron. Pero por la capacidad que les queda para reconstruir un programa de armas nucleares bien podrían haberlo hecho.

Bush y Blair están engañando al público, tratando de encubrir información deficiente y errónea con huecas incitaciones patrióticas. Pero los dos emperadores están desnudos.