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Este
fin de semana hemos visto de nuevo la violencia generada por un partido
de fútbol, concretamente en el Betis-Sevilla, donde hemos podido
comprobar como grupos de aficionados tiraban peligrosas bengalas y
destrozaban parte del mobiliario del campo y lo arrojaban contra otros
seguidores con el consiguiente riesgo para estos últimos. Ante estos
incidentes se nos han suscitado una serie de reflexiones:
Los medios de comunicación han tenido un tacto exquisito en
tratarlos en un segundo plano pues lo importante era el partido y han
cuidado en dejar claro que se trataba de grupos aislados y que no se podía
implicar en ellos a la totalidad de las dos aficiones. No emplean, desde
luego, la misma vara de medir a la hora de hablar de los que defendemos
una globalización más justa; entonces la noticia son los incidentes,
mientras las reflexiones, los mensajes, las denuncias... apenas logran
abrirse un hueco en sus páginas, se generaliza la violencia de unos pocos
a la totalidad, ¿Por qué?.
No hemos visto a policías “infiltrados” entre los hinchas,
participando activamente en los incidentes identificar y detener a los
elementos más violentos, tampoco los hemos visto cargando contra ellos ni
efectuando detenciones masivas; tampoco los hemos visto cargar
indiscriminadamente contra todos los aficionados que se encontraban en las
inmediaciones del estadio Ruiz de Lopera. Desde luego no empleaban la
misma vara de medir que la que emplearon en las concentraciones en
contra del Banco Mundial en Barcelona, en aquella ocasión metieron
infiltrados y cargaron con toda su fuerza contra los ciudadanos que ejercían
su libertad de expresión por muy pacíficamente que lo hicieran, ¿Por qué?,
¿a qué intereses respondían en su actuación?.
A pesar de que se trataba de un partido “de alto riesgo”, no
hemos visto a ningún miembro de nuestro gobierno salir por televisión
amedrentando a sus ciudadanos para que no acudieran al partido por los
riesgos de violencia que existían y recriminando a otros políticos su
decisión de asistir al encuentro, tampoco concentraron a miles y miles de
policías, ni levantaron altos muros de hierro y hormigón. No tomaron la
misma vara de medir a la hora de dirigirse a los ciudadanos en las vísperas
de la Cumbre Europea de Barcelona, al contrario, hicieron todo lo
posible por crear una psicosis de “estado de sitio” con miles de policías
por todas partes, circulando a toda velocidad con sus sirenas atronando
las calles, ¿Por qué?, ¿Qué interés tenían en amedrentar a los
ciudadanos?, ¿Cuántos hubieran acudido si no es por el miedo?.
En resumidas cuantas ¿cual es el sentido que los gobernantes
empleen diversa vara de medir según se trate de “aficionados al fútbol”
o se trate de militantes por una globalización más justa?. Es
evidente que los hinchas han ocasionado en Europa centenares de muertos,
mientras, los miembros del movimiento mal llamado “antiglobalización”
no han causado ninguna victima (han sufrido una a manos de un policía
bisoño), ¿por qué se les criminaliza?, ¿Por qué se les quiere
marginar haciéndolos aparecer como violentos?, ¿Que peligro implican
para que todos los gobiernos pongan tanto interés en acallarlos?. Pero
creemos saber porqué: porque denuncian los oscuros manejos de los mundos
financieros, porque ponen de manifiesto las relaciones de estos con la
“clase política”, porque denuncian que las instituciones se dedican a
proteger los intereses de esas minorías en lograr de los intereses de los
ciudadanos, en resumen, porque es muy peligroso que la gente se entere
de la realidad.
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