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¿QUÉ PASA EN ARGENTINA? |
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*ATTAC ALBACETE opina Mucho se habla en estos días de Argentina. Muchas ideas para explicar cómo una sociedad muy parecida a la española, y con muchísima historia en común, se desbarranca. Mucha tinta para comprender cómo un país, con tantos recursos humanos y materiales, está en quiebra. Se oye hablar de su clase política, de las características de su gente, de los capitales "argentinos" sacados al exterior etc., y muy poco de los verdaderos grupos de presión que han decidido casi siempre el destino de este país. Los modelos económicos ensayados en Argentina en los últimos 50 años, con sus gobiernos militares o civiles de turno, han mostrado como rasgo común su creciente dependencia de los sectores económicos -privados y transnacionales- muy poderosos y, por ende, no específicamente "argentinos" (hoy los grandes capitales han dejado de tener nacionalidad, circulan y están allí donde mejor les va). Y esto es un aspecto muy importante porque, cuando suceden acontecimientos tan graves como los de Argentina, se intenta explicarlos aislándolos del contexto mundial e histórico en el que acontecen, de manera que la visión de un árbol en concreto nos impide ver el bosque. Argentina, no está aislada del resto del mundo y, menos aún, en lo que es su funcionamiento económico. Hablamos de la denominada globalización. Y aquí está el "quid de la question". Si le echamos la culpa a los argentinos, nada habría que reflexionar acerca del modelo económico que domina hoy en el mundo. Pero si se nos ocurre vincularlo con lo que ha pasado y viene pasando en Colombia, Ecuador, Perú, Nicaragua, México o Brasil, es decir, en toda Latinoamérica, y mirar también hacia otros continentes donde naciones enteras, con sus enormes riquezas como las de Argentina, están desintegrándose, carcomidas por la violencia, por la miseria, por el analfabetismo...,entonces no podremos dejar de preguntarnos si este modelo económico mundial que pareciera funcionar en países ricos como EE. UU., Europa o Japón no tiene algo que ver con ese otro mundo miserable que, cada vez más, se extiende a sus pies. La globalización económica existe y se defiende como modelo ideal a seguir cuando se habla de los países ricos, pero no existe, ni podemos hablar de ella, cuando muestra su cara mas oculta en la desesperación y la miseria de muchos de los pueblos en los que está instalada; por cierto, mucho más instalada que en los países ricos, pues en los países pobres, con economías débiles, han desaparecido los últimos vestigios de lo que fueron sus capitales nacionales, cuando los hubo...como en Argentina...Y ahora los países ricos, el llamado "primer mundo", se benefician precisamente de sus riquezas naturales a "bajo precio" y de su mano de obra barata. Si esto es así, debemos negarnos a ver sólo árboles aislados (los que quieren que veamos) para descubrir el bosque (del cual sólo intuimos sus sombras). Lo que está pasando en Argentina, por desgracia, mucho nos tememos que no acabará aquí... Seguiremos viendo más sociedades caer en la desesperación y la desesperanza, mientras la riqueza, que se produce gracias al trabajo de estos pueblos, se irá concentrando cada vez más en menos manos. Y si tenemos la suerte de vivir donde estas manos amasan sus fortunas, consumen o invierten, recibiremos algo de sus migajas... seremos como la clase media a la que hoy han decidido sepultar en Argentina. Triste historia esta, pero no exclusiva de los argentinos. Desde ATTAC ALBACETE, en solidaridad con el pueblo hermano argentino, creemos que esta gravísima situación nos tiene que llevar a reflexionar sobre muchas creencias colectivas que nos imponen y que nos están paralizando para impedir que luchemos por un mundo mejor: * La primera de ellas, las bondades del modelo económico actual, así como su capacidad expansiva e infinita de producir bienestar y riqueza, cuyos rasgos principales imperan en todo el mundo. Es necesario buscar alternativas más humanas, así como modelos de producción que no actúen solo en la búsqueda de beneficios y plusvalías, sino que intenten dar respuestas a las necesidades más básicas que hoy reclama el conjunto de la humanidad. * La segunda cuestión es sobre el modelo de democracia existente. ¿Es suficientemente democrático ese modelo que permite que surjan gobiernos corrompidos, que traicionan sus promesas y que gobiernan al servicio de las minorías? ¿No será éste un modelo falsamente democrático, que no sirve, cuando previamente el poder de decisión ha sido sustraído a la sociedad civil y pasado a una minoría, que controla todos o casi todos los resortes económicos y políticos, y que posee los medios de comunicación más influyentes? El caso argentino es muy representativo. Es difícil que en un contexto como éste, sea el pueblo quien decida sus gobiernos y que sea él el responsable de tantos desvaríos..... Habrá que ir pensando en modelos de democracia más participativos que rompan esta disyuntiva. * Y tercero, el caso argentino también nos ilustra sobre las bondades -tan difundidas y defendidas- de las privatizaciones a ultranza. Hoy los argentinos se han quedado sin país. No tienen nada, económicamente hablando, cuando hace 50 años eran la octava potencia mundial. Todo ha quedado en manos de esas minorías o grupos económicos transnacionales. Ellos decidirán, ahora más que nunca, a través de los gobiernos que seguirán imponiendo -civiles o militares-, quiénes trabajarán en Argentina y quiénes no, quiénes estudiarán, quiénes tendrán salud, quiénes -en suma- vivirán y quiénes se quedarán en el camino... Y terminamos reiterando nuestra solidaridad con el pueblo argentino y creemos que la mejor manera de hacerlo es unirnos a ellos en sus luchas, en sus sueños y en sus esperanzas porque... "un mundo mas justo es posible". |
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