EL SIGLO XXI |
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Ignacio Ramonet |
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| Llegados al siglo XXI, fecha mítica, durante mucho tiempo sinónimo de futuro que de ahora en adelante será nuestro presente, ¿cómo no interrogarse sobre el estado actual del mundo ?.
El fenómeno central es que todos los Estados se ven envueltos en la dinámica de la globalización. Se trata de una segunda revolución capitalista. La globalización alcanza a los últimos rincones del planeta, ignorando tanto la independencia de los pueblos como la diversidad de los regímenes políticos. La Tierra conoce así una nueva era de conquista, como en la época de los descubrimientos y las colonizaciones. Pero mientras que los principales actores de las expansiones conquistadoras precedentes fueron los Estados, los que ahora se proponen dominar el mundo son empresas y conglomerados, grupos industriales y financieros privados. Nunca los dueños de la Tierra fueron tan pocos, ni tan poderosos. Estos grupos están situados en la tríada Estados Unidos - Europa -Japón, pero la mitad de ellos tienen sede en Estados Unidos. Se trata de un fenómeno fundamentalmente estadounidense. La globalización no apunta tanto a conquistar países cómo a conquistar mercados. La preocupación de este poder moderno no es la conquista de territorios, como en la época de las grandes invasiones o de los períodos coloniales, sino la toma de posesión de las riquezas. El mercantilismo generalizado de las palabras y las cosas, de cuerpos y espíritus, de la naturaleza y la cultura, provoca un agravamiento de las desigualdades. Aunque la producción mundial de alimentos básicos representa más del 100% de las necesidades,
30 millones de personas siguen muriendo de hambre cada año, y más de 800 millones están mal alimentadas. En 1960, el 20% más rico de la población mundial disponía de unos ingresos 30 veces mayores que los del 20% más pobre. Tanto las estructuras estatales como las estracturas sociales tradicionales se ven arrasadas. En los países del sur el estado está en quiebra. Se desarrollan zonas sin derechos, entidades caóticas ingobernables que escapan a toda la legalidad y que se hunde en una situación de barbarie, donde sólo los grupos saqueadores están en condiciones de imponer su ley, extorsionando a la población civil. En un planeta, en gran medida liberado de regímenes autoritarios, donde aparentemente triunfan la democracia y la libertad, regresan con paradójica fuerza censuras y manipulaciones bajo diversas formas, Nuevos y seductores opios de los pueblos proponen una especie de “el mejor de los mundos”, distraen a los ciudadanos e intentan desviarlos de la acción cívica y reivindicativa. En esta nueva era de alienación, la hora de la world culture la cultura global, y de los mensajes planetarios, las tecnologías de la comunicación desempeñan más que nunca el rol ideológico central para amordazar el pensamiento. Todos estos cambios rápidos y brutales desestabilizan a los dirigentes políticos, en su mayoría desbordados por una globalización que modifica las reglas del juego y los deja en parte impotentes. Porque los verdaderos dueños del mundo no son los que detentan las apariencias del poder político. Artículo sacado del libro “Mundo, S.A :Voces |
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España es hoy un lugar maravilloso para vivir, sencillamente fabuloso.
¿ Y sabe cómo lo ha conseguido ? Abriéndose al exterior, al libre comercio.
No creo que haya nadie en España, en Europa o en América Latina
que crea que el libre comercio no es bueno para ellos. |