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Estimado Rector: En primer lugar queremos agradecerle el mensaje sobre Bolonia que nos ha enviado a todas y todos los alumnos. Desconocemos los motivos por los cuales, en un contexto de reforma integral de la universidad, la máxima autoridad de esta universidad hasta ahora no se había pronunciado. A pesar de saludar su comunicación, muchos estudiantes lamentamos que se quede en un mensaje autocomplaciente, muy lejos de saldar el déficit informativo que existe sobre la reforma, y más lejos aún de hacer la más mínima autocrítica sobre cómo se ha completado. Otras universidades públicas de Madrid están siendo mucho más cautelosas con la aplicación de Bolonia, y aun encontrándose en una fase muy anterior de la reforma, los rectores se han sometido a debates e intervenciones públicas, habilitando fórmulas varias de participación de la comunidad universitaria. Entendemos que la excelencia, de la que a menudo hace gala la Universidad Carlos III, no está reñida con la participación y la reflexión colectiva. Lamentamos por ello que después de todo un año de rumores sobre propuestas de planes de estudios, eliminación de asignaturas, supervivencia de títulos, plazos de aplicación, calendarios, nuevas metodologías, etc. nos adentremos en el periodo de exámenes sin haber hecho una pausa consciente para abordar una reflexión colectiva sobre el futuro de la universidad. Durante los últimos años se ha insistido en numerosas ocasiones sobre la necesidad de hacer unas jornadas, varios debates y demás propuestas, que las autoridades académicas de esta universidad negaron sistemáticamente. Antes se nos decía que no había información suficiente, ahora que ya no hay nada sobre lo qué discutir. Desde luego, consecuencia directa de toda la precipitación con la que se ha actuado en la Universidad Carlos III es el rechazo reciente de la ANECA a la propuesta inicial de los planes de estudios. Estamos a finales de mayo y aún se desconoce cuáles serán los planes de estudios definitivos del año siguiente. Al menos, después del rechazo de la ANECA, han tenido la elegancia de colgar en la página web de la universidad “Planes de estudio en proceso de verificación por la ANECA y el Consejo de Universidades”. Quizá no habría ocurrido lo mismo si en lugar de diseñarse los grados en función del poder y de los intereses de los diferentes departamentos, se hubieran diseñado haciendo una reflexión pausada y sobre todo, haciendo extensiva la participación REAL de los estudiantes, sin secretismos, y dejando un plazo de alegaciones efectivo (por ejemplo, no haciéndolo coincidir con las vacaciones de navidad). Esta asamblea de estudiantes, que ha ido creciendo en número y que ha logrado por primera vez coordinar estudiantes de los tres campus, no puede resignarse y guardar silencio después de que en su mensaje nos haya calificado como “grupos que sienten sus intereses amenazados por el cambio”. Salvo que medie un propósito de descalificación y desacreditación, no entendemos la categorización que hace de una parte de sus estudiantes como grupo de presión, precisamente cuando se dirige a uno de los sectores de la comunidad universitaria que más vive la universidad como un espacio de interacción, de reflexión y de transmisión del conocimiento. Probablemente, cualquier intento de explicarle que somos simple y llanamente defensores de la universidad pública y que vemos en la globalidad del proceso de Bolonia una clara amenaza, se tornaría imposible. Usted ha preferido categorizarnos desde ya en lo que le ha convenido, pero es tan disparatada la analogía, que ni si quiera merecería una aclaración. Como en lugar de habilitar un espacio para la discusión, que sería lo propio de una universidad, ha preferido hablar por nosotros atribuyéndonos una mezcla de consignas políticas (alguna de ellas sin ningún sentido), no queremos dejar pasar la oportunidad de dirigirnos a usted y al resto de la comunidad universitaria para explicar brevemente por qué estamos en contra del proceso de Bolonia y por qué nos hemos movilizado. En primer lugar, los estudiantes que nos hemos movilizado entendemos el proceso de Bolonia como una reforma integral, y no únicamente como un cambio en la estructura de las titulaciones. La poca información que ustedes han ofrecido, en la misma línea de la opacidad con la que se ha acometido toda la reforma, únicamente hacía referencia a la nueva estructuración de grados y posgrados, obviando elementos de fondo del proceso de Bolonia como el cambio en los modelos de financiación, la flagrante devaluación de contenidos y de la exigencia en los grados, el nuevo sistema de créditos, las nuevas metodologías docentes bajo el paraguas de una presunta revolución pedagógica con tintes de LOGSE, el cambio radical hacia una mayor incidencia de las empresas en la universidad, etc. |