Sierra
Suroeste |
A.S.S.O. Asociación Sierra Suroeste |
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Una historia alucinante: cómo se aprobó el proyecto cementero La aprobación del proyecto cementero ha seguido un procedimiento administrativo lleno de irregularidades. Todo lo que aquí se cuenta es rigurosamente verdad. En abril de 1998, la Sociedad
de Fomento de Extremadura, perteneciente a la Junta de Extremadura, presentó
a través de Gestión y Estudios Mineros (empresa pública en su totalidad),
el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) para una cantera de caliza para
la fabricación de cemento en la Sierra de Alconera. En agosto de ese año,
se publica la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) favorable. Por esas
fechas, se arrienda la concesión de la cantera y los estudios de investigación
al grupo industrial
Alfonso Gallardo por un precio simbólico. Antes de presentarse ese
nuevo EIA, que todos suponíamos que corregiría los errores del primero,
la Junta expropió los terrenos por la vía de urgencia, en beneficio del
promotor del proyecto. Y no autorizó dos molinos de cemento (sin horno
de fabricación del clínker y sin canteras, es decir, sin lo más impactante
y contaminante) de otras empresas en localidades de la provincia, eliminando
la competencia y allanándole el futuro al empresario. Por cierto, este
mismo empresario presentó alegaciones a los EIA de esos dos molinos, argumentando
daños en la salud de los vecinos y contaminación del medio ambiente. Suena
a broma, pero así ocurrió (ver D.O.E. nº 78 de 6-VII-2000 y D.O.E. nº
110 de 21-IX-2001). También antes de presentar el nuevo EIA, el empresario compró sin pudor ninguno el horno de la fábrica, gastándose 1.430 millones de pesetas (8,6 millones de euros), con una clarividencia que escandalizó a todos menos a la Junta de Extremadura. Los partidos de la oposición hablaban de favoritismo y corrupción, y varios periódicos nacionales recogieron la noticia. Todo indicaba ya que había tongo en el proceso administrativo. Una luz apareció ante nosotros cuando un agente oficial de Medio Ambiente informó del avistamiento de un lince a 3 km. de la Sierra de Alconera. Pero el informe se perdió en algún despacho de la Consejería de Medio Ambiente, y nunca más se supo. Y los que vieron con sus ojos el informe o el felino sin duda sufrieron una alucinación, dijeron algunos, como el insigne cronista de Jerez, D. Feliciano Correa (que aún debe creer que el lince es un animal mitológico, a pesar de confesarse ferviente defensor y conocedor de la naturaleza). La empresa fue ganando protagonismo
en la prensa con una campaña destinada a vender el proyecto. Así, invitó
a algunos alcaldes de la comarca a una visita a la cementera de Carboneras
(Almería), pero sólo a los ya convencidos, por supuesto, porque al que
públicamente había mostrado su oposición lo dejaron en casita. A los alcaldes
que fueron al viajecito para ver esa cementera, no los dejaron entrar
en las instalaciones y sólo las vieron desde la carretera ("para evitar
espionaje industrial"). Pero, eso sí, comieron en un restaurante de lujo.
Y cuando llegaron, alabaron en primera plana lo buena que es una cementera. ¡Qué
capacidad la de estos alcaldes, que desde lejos pudieron ver sus maravillas!.
Por cierto, esa fábrica ya está quemando residuos. Y pocos días después, en
abril de 2001, se presenta el Estudio de Impacto Ambiental
(EIA) que, para sorpresa de todos, da por aprobado el primer EIA sobre
la cantera de caliza, soslayando así la evaluación conjunta de todas las
fases del proyecto cementero. Daba igual, porque el camino estaba ya preparado
para una Declaración favorable (¿cómo podía ser, si no, con el horno ya
comprado y con la campaña mediática que juraba y perjuraba que no habría
daños al medio ambiente, que el empresario estaba muy concienciado, que
la Junta vigilaría afanosamente,...?). El hecho de que el EIA lo realizara
CESEX, la consultora de la que había sido consejero el director general
de Medio Ambiente, Leopoldo Torrado, hasta unos meses antes de la presentación
del estudio, también resultaba más que mosqueante. Quizás por eso, el
Estudio juraba que el impacto sobre la atmósfera, el agua, el suelo y
el paisaje sería neutro (o sea, todo quedaría como si no se hiciera nada),
y que la fauna y la flora se verían beneficiadas ; sólo faltaba que los
de CESEX o los de la Dirección General de Medio Ambiente hubieran puesto
en la última hoja "¡Viva la cementera, viva!". En medio de este guión alucinante, arreciaban las calumnias contra los miembros de la Plataforma, agentes encubiertos de las multinacionales del cemento dispuestos a ahogar las sanas iniciativas que sacarían a Extremadura de su atraso; gente más preocupada por los murciélagos que por las personas; alborotadores simplemente. Calumnias que se decían incluso en la Asamblea de Extremadura (por el ilustre ex-alcalde de Zafra, D. Francisco Macías), o en la "objetiva" prensa regional. Y el alcalde de Alconera, muy generoso él, accedió por fin, después de muchos ruegos y otras tantas negativas, a cedernos un local en el pueblo para que pudiéramos contar nuestra opinión; eso sí, coincidiendo con el día de la fiesta mayor de Alconera a la hora en que todo el pueblo asistía a la celebración del patrón. ¡Gracias, señor Galea, muy amable!. Casi un año después de ser aprobado el proyecto, una empresa que compite con Gallardo presenta el EIA de un molino de cemento a 6 kilómetros de Almendralejo. El periodo de exposición pública se cierra sin que nadie presente alegaciones. Ante la imposibilidad de denegarle la aprobación, la Consejería de Medio Ambiente contacta con el Ayuntamiento de Almendralejo (también del PSOE) y abre un inaudito e inédito "periodo extraordinario" de alegaciones varios meses después. Tras la oportuna campaña mediática, la Junta consigue levantar la oposición vecinal al molino de cemento que le servirá de excusa para prohibirlo por "crispación social". Por supuesto, las firmas presentadas fueron muchas menos que la cifra de alegantes a la cementera de Alconera. De esta forma, la Junta "tumbó" los tres proyectos que competían con el de su querido empresario, alegando siempre "crispación social", aunque en algún caso sólo fueran 23 los vecinos que se oponían. El camino para D. Alfonso Gallardo había sido barrido. Y, si bien la cementera de Alconera iba a crear cientos de puestos de trabajo y a abaratar enormemente el precio del cemento y la vivienda, contribuyendo a la felicidad y bienestar de todos los extremeños( estas son las razones oficiales que han justificado su construcción), aquellos tres proyectos no iban a crear ningún puesto de trabajo ni a reducir en lo más mínimo esos precios. ¡Alucinante!. ¿Quién se cree aún esas razones?. Con el paso del tiempo nos vamos enterando de nuevas cosas. Así, cuando ya el proyecto está muy avanzado (sin licencia de obra en muchos casos), descubrimos que, de nuevo, se mofan del ciudadano al incluir elementos que habían prometido no incluir. Por supuesto, en ningún momento nos tragamos lo que afirmaban en el EIA de la fábrica y el camino: que devolverían las partidas de carbón cuya composición fuera muy contaminante; ahora nos enteramos de que están haciendo un lavadero de carbón para reducir su acidez, con lo que nos aseguramos un buen surtido de aguas ácidas sin depurar (no hay depuradora a pesar de las promesas) al embalse del que todos bebemos, al tiempo que ellos se aseguran unos pingües beneficios comprando el carbón más barato y de peor calidad. Y si en la DIA de la fábrica las autoridades ambientales afirmaron que no habría balsas de decantación, ahora vemos que se va a recalificar cierta zona para construir una. Y, como esperábamos, la cantera de pizarra se evalúa aparte, y no con un EIA completo y riguroso. Lo que se expone, con fecha de 20 de abril de 2004, es, literalmente, el EIA del plan de restauración de 2002 y 2003, y no una evaluación ambiental de esta nueva cantera. No es sino con un refrito formado por el plan de restauración, un inventario que da risa y una serie de medidas correctoras cogidas de los EIA anteriores y que, en su mayor parte, nada tienen que ver con esta nueva cantera (sólo un ejemplo de medida correctora para la cantera de pizarra: pantalla visual en la fábrica de cemento). Para colmo, la recalificación urbanística se hace sobre suelo no urbano especialmente protegido (por paisaje, agua, etc.); es decir, de golpe, ese suelo pierde por arte de magia las razones por las que está protegido y ya puede ser agujereado vorazmente y sin medida. Por supuesto, en la Comisión de Urbanismo los técnicos independientes han criticado y denegado esa recalificación, pero es el voto mayoritario de los miembros de la Junta de Extremadura el que se impone. Como aún estamos en medio del procedimiento administrativo, van surgiendo nuevas situaciones que, de no ser por lo que es, provocarían risa y estupor. En el DOE de 18 de septiembre se publica la DIA de la cantera de pizarra. Como esperábamos, es favorable; lo que nos ha sorprendido es algunas de las contestaciones del nuevo Director General de Medio Ambiente, Guillermo Crespo Parra. Así, respecto a la presencia en la zona de la orquídea en peligro de extinción Serapias perez-chiscanoi, validada por la Junta durante la evaluación ambiental de la cantera de caliza, se dice que, como no se puede encontrar en esta época del año, la empresa puede empezar ya la extracción. Y si se hallara algún ejemplar, se pide a la empresa que lo respete y que realice los trabajos sin dañarlo (es decir, rodeándolo y dejándolo en un pequeño montículo en medio del polvo y el movimiento de las máquinas). Y si la empresa no puede respetar esos ejemplares, debe trasplantarlos adonde estén seguros. No sabemos si es ignorancia lo del Director General; debería saber que las especies en peligro de extinción son tan escasas porque no pueden vivir más que en enclaves muy escasos y reducidos. Y debería darse cuenta el Sr. Crespo de que, según la legislación ambiental que está obligado a respetar y hacer respetar, el hábitat de una especie en esa situación debe ser estrictamente protegido. Él, sin embargo, está dando carta blanca a la empresa para que lo destruya. Así de simple y evidente. Buen comienzo ha tenido el ilustre Director. En fin, suponemos que no puede hacer otra cosa más que doblar la testuz. Aunque, pensándolo mejor, por dignidad y coherencia podría dimitir. Claro que dejar un cargo tan goloso es muy duro. Y por fin ahora, después de más de 20 años gobernando, a Ibarra y compañía se les ocurre crear una empresa oficial para la construcción de viviendas, precisamente ahora, que va a empezar a funcionar la cementera. ¡Qué graciosa coincidencia!. El círculo se cierra. En fin, qué puede esperarse de un grupo de políticos
liderados por alguien ( R. Ibarra) que, sobre los impactos ambientales
de la cementera, dijo :”Para hacer una tortilla, hay que romper los huevos”.
La cuestión es: ¿de quiénes son los huevos y quién se comerá la tortilla?.
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Página
de la Asociación Sierra del Suroeste, A.S.S.O. |
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