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El agua de la Sierra de Alconera

   Es ésta una de las cuestiones más graves en relación al proyecto cementero. Y es que a pocos cientos de metros de las canteras se encuentra el embalse de La Albuera del Castellar, que abastece de agua a más de 20.000 personas que viven en Zafra, Puebla de Sancho Pérez y Medina de las Torres; y además el proyecto se ubica sobre todo en terrenos calizos muy permeables y que guardan en su interior uno de los acuíferos más importantes del suroeste español (la unidad hidrológica 4.11, acuífero de Alconera). Esta agua subterránea tiene una importancia capital para la comarca, porque abastece directamente a dos poblaciones (Alconera y La Lapa), y porque sus surgencias manan incluso en los veranos más secos, asegurando el abastecimiento a muchas explotaciones agrarias y, lo que es más importante, asegurando el suministro estival a la Albuera del Castellar. Es por ello por lo que los riesgos de graves afecciones al agua son tan grandes, como reconoce la propia Dirección General de Medio Ambiente, que en la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) de la cantera de caliza admite que "es más que probable que se corte el acuífero". Los datos que están en nuestro poder (y que conocen de sobra las autoridades) indican que esto ocurrirá inevitablemente, como demostraremos en estas líneas.

    Empecemos diciendo que la fábrica se asienta en parte sobre calizas por cuyas galerías circula agua, como demuestran las imágenes de la destrucción en la zona de fábrica. Pues bien, el parque de maquinaria (donde se guardan y se reparan los camiones y otros vehículos) no está impermeabilizado, por lo que los inevitables vertidos de aceite, combustible, etc., acabarán llegando al agua subterránea. Ello sin contar con la contaminación provocada por la propia actividad industrial, también inevitable como demuestran varios estudios en cementeras de Estados Unidos.

   En los últimos meses hemos sabido que se está haciendo un lavadero de carbón, que no estaba proyectado en el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) y del que, en consecuencia, no se han evaluado sus impactos ni se han propuesto medidas correctoras. Se nos quiso hacer creer que el carbón era de tan buena calidad que serían enviados de vuelta a su lugar de origen los que no respondieran a cierta composición. Ahora resulta que se utilizará cualquier carbón, previo lavado del mismo. Las consecuencias serán muy graves, pues las aguas ácidas que se viertan irán, directamente, al embalse de La Albuera. Para colmo, la anunciada depuradora (que en principio sólo trataría las aguas residuales, no las industriales) no aparece por ningún lado en las obras; será por ello por lo que tampoco aparecía en los planos del EIA.

   Las amenazas para nuestro embalse de abastecimiento no acaban ahí. También se ha proyectado últimamente una balsa de decantación junto a la cola del pantano; y cuando uno oye hablar de balsas, tiembla, sobre todo teniendo en cuenta el historial de quien la va a gestionar y la actitud permisiva de la Junta de Extremadura. Y los intentos de confundir a la gente han sido constantes a lo largo de estos años: que sí se hará (EIA y DIA de 1998); que no se hará (DIA de 2001); que sí, que os la tragáis (EIA de la cantera de caliza, abril de 2004).

   Lo más grave y preocupante es lo que ocurrirá con la cantera de caliza. Aquí, los intentos de engañar han sido también continuos, y no sólo a los ciudadanos, sino también a la Comisión Europea. Y es que había que ocultar como fuera un hecho incontestable: el acuífero de la Sierra de Alconera se cortará con la cantera de caliza. Y vamos a demostrarlo ahora.

   A ambos lados de la cantera (que supera el kilómetro de largo y los 200 metros de desnivel) hay dos surgencias de agua de gran importancia: el manantial de La Canal, situado a 540 metros sobre el nivel del mar, y el manantial La Mina, a 560 metros. El primero abastece de agua a la piscina natural de Alconera y al embalse de La Albuera (lo que demuestra la importancia de su caudal), y el segundo proporciona agua potable a la población de La Lapa. Son surgencias continuas, que manan incluso en los peores veranos.  Como es lógico, esa agua procede del acuífero de la Sierra, y su nivel freático debe estar permanentemente por encima de los 560 metros, pues sólo así se asegura un caudal constante a lo largo del año. Pues bien, la cantera llegará hasta la cota 535, por lo que es inevitable la ruptura del acuífero y, por tanto, la desaparición de esos manantiales de importancia estratégica.

   Esto, que es tan evidente, han querido ocultarlo con un supuesto informe basado en unos sondeos que, afirman ellos, situaba el agua a menos de 500 metros. ¡Extraño comportamiento el de esta agua, que es capaz de romper las leyes de la física e ir hacia arriba!. El engaño está en que algunos de esos sondeos se hicieron no sobre caliza, sino sobre las pizarras impermeables cercanas que, obviamente, no almacenan agua; y los que sí se hicieron sobre la caliza, no llevaban una dirección  aproximadamente vertical , sino casi horizontal, de forma que, como es lógico, no encontraron agua.

   Estas afirmaciones que hacemos no son gratuitas. Están fundamentadas por un estudio realizado por un hidrogeólogo independiente y por un informe que elaboró en 1996 la Subdirección General del Servicio Geológico de la Secretaría de Estado de Política Territorial y Obras Públicas, del Ministerio de Obras Públicas, Urbanismo y Medio Ambiente. Es más, este informe que, por supuesto, conoce la Junta de Extremadura, afirma con contundencia que, ante la sobreexplotación a que está sometido el acuífero de Alconera, "debería limitarse el riego existente en la zona meridional, reservando el agua subterránea para abastecimiento". Y resulta que sólo la fábrica consumirá 131.400.000 litros cada año, según previsiones de la propia empresa. Una vez más, se está usurpando un bien público imprescindible para favorecer a cierto grupo empresarial. Es decir, se privatiza lo que es de todos y se socializan los perjuicios y los costes.

   Y lo indignante es que las autoridades regionales lo hagan descarada y abiertamente, como demuestra que la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente escribiera una carta al Ayuntamiento de La Lapa, después de publicada la DIA de la fábrica y el camino, en la que lo convocaba a una reunión en cuanto fuera terminado el estudio hidrogeológico del proyecto. Es decir, cuando se aprobó la evaluación ambiental, aún no se había hecho dicho estudio y se desconocían, por tanto, los verdaderos impactos de la cementera sobre el agua. Más desdén por los derechos de los ciudadanos es difícil de encontrar. No nos extrañe que, en esa estrategia de engaños y fintas, el promotor del proyecto dijera, cuando ya se había aprobado su EIA, que "nadie sabe dónde está ese acuífero".

   En Imágenes de la destrucción en las canteras y en Otras imágenes puedes ver fotografías que demuestran la situación e importancia del agua en la Sierra y el Valle de Alconera-La Lapa

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