LÍBANO, LO QUE NADIE DICE
Por Oruga Azul (septiembre 2006)

A principios de Julio comenzaba un nuevo conflicto en esa "tranquilísima" zona que es Oriente Medio. Se anunciaba como un conflicto entre Israel y Hezbolah (grupo considerado "terrorista" por Israel y el Tío Sam -y, por extensión, también por el resto del mundo-). Teóricamente, Hezbolah había entrado en territorio israelí y raptado a dos soldados, que tenían que ser inmediatamente devueltos.

Comienza la respuesta de Israel: bombardeo sobre puntos tan relacionados con terroristas como fábricas de leche en polvo, hospitales y zonas en las que únicamente viven civiles. Todo esto comienza, casualmente, cuando Israel decide que sus "amigos" los palestinos viven demasiado bien y que hay que recordarles quién manda.      

Jack el Destripador era un hombre sabio; sigamos su consejo y vayamos por partes:       Líbano es un país de mayoría musulmana y chiíta, pero controlado por una oligarquía cristiana. El ejército de Líbano es prácticamente inexistente, los que realmente defienden el país (y cuentan con el apoyo popular) son los "terroristas" Hezbolah, que, hasta hace un par de años (cuando, "casualmente", EE.UU. obligó a Siria a retirarse), contaban con el apoyo de una parte del ejército sirio.
      
Israel considera suyos los territorios del Sur del Líbano. Intentó conquistarlos hace muchísimos años y, aunque tuvo que devolverlos, sigue pretendiendo pasearse por ellos como Pedro por su casa. Ya se ha reconocido que Hezbolah no realizó una incursión en Israel, que fue el ejército israelí el que entró en Líbano y obtuvo la respuesta normal ante una incursión ilícita: el ataque. Pero eso ya le da igual a todo el mundo porque, como dicen los medios de comunicación, Israel "va a comenzar" una invasión a gran escala; por supuesto, tampoco importa dónde se han metido los dos soldados. Sí, Israel iba a controlar el Sur de Líbano, pero llevan pegados a Beyrut dos o tres semanas.
      
La pregunta realmente interesante es: ¿por qué hacer esto? Pues porque impera la necesidad de controlar a Irán. Este país está en manos de un gobierno chiíta, así ha sido desde la revolución que encabezó Jomeini, y, aunque son persas y no árabes, parecen tener una relación de fraternidad muy fuerte con Líbano, Siria y el pueblo palestino.

Ya se sabe de sobra que EE.UU. no quiere que Irán tenga armas atómicas (lo suyo sería que nadie las tuviera, pero bueno), pero el gobierno iraní no parece dispuesto a someterse ¿Qué hace EE.UU. cuando alguien no obedece? Quitarle de enmedio. Pero atacar a Irán directamente no es tan fácil, así que lo mejor es hacer creer que éste ha atacado primero (o pretendía hacerlo). Imaginemos lo que puede pasar en un futuro próximo:

I - El gobierno libanés no ha tomado ninguna medida importante en lo que se refiere a la invasión, con lo cual es de esperar un Golpe de Estado en breves, seguramente llevado a cabo por Hezbolah; entonces, "¡Oh, no!¡No se puede permitir que unos terroristas lleguen al poder!", se crea una contrarrevolución (seguro que todavía se acuerdan de las financiadas en Sudamérica) y Líbano queda en poder de Israel y EE.UU.. Irán tiene a los enemigos muy cerca y muy armados, así que prepara una defensa apropiada; recordemos que se repite por todas partes que Hezbolah empezó la guerra, así que Irán no se defiende, sino que ataca.

II - Comienza un ataque contra Irán y las cosas se tensan muchísimo. Irán es un país rico en gas y petróleo; abastece del primero a Rusia y del segundo a China, y ninguno de los dos países puede permitir que EE.UU. tome recursos que ellos quieren. Rusia y China intentan parar a EE.UU. que, a su vez, tira mano de la OTAN. Otros vínculos comerciales y políticos acaban por hacer que el problema afecte al resto del planeta. Eso tiene un nombre, tercera guerra mundial; y también tiene un adejtivo, nuclear.

Estamos ante un conflicto menor que puede desencadenar el mayor y último desastre de la historia de la humanidad. Estamos ante unos medios de comunicación que disfrazan la verdad de forma tan pésima que casi nos están llamando "idiotas" a la cara. Estamos ante una guerra que ya dura un mes sin que nadie diga lo mismo que estoy diciendo ahora.

Ahora que he dicho todas estas "barbaridades", alguno gritará: "¡Es antisemita!"; y eso es algo completamente intolerable. Antisemitismo, parafraseando a Gabriel Albiac (todo un sionista -y no lo digo despectivamente-), es un odio irracional al judío, justificado con los motivos más estúpidos, que tiene su primera muestra importante con el caso Dreyfuss. El sionismo se supone que es una corriente socialista, de izquierdas, que lucha por la existencia de un Estado de Israel; pero tampoco soy antisionista (ni creo que lo seamos la mayoría de los que consideramos la actitud del gobierno israelí una auténtica vergüenza): creo que es justo que los judíos puedan tener su propio estado. El prefijo "anti-" parece ir vinculado siempre al odio, y creo que eso es lo que seguro no tenemos ninguno de los que protestamos por la situación en Palestina y el ataque contra Líbano. Creo que de lo que realmente se debería hablar aquí es del derecho a la autodeterminación de dos pueblos, derecho que ya quedaba recogido por primera vez en la Declaración de Independencia de los EE.UU. y una segunda en la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano.

No es la situación en Israel lo que realmente me ocupa, pero quiero dar un breve apunte: si realmente importase que tanta gente inocente esté sufriendo en Oriente Medio, en vez de ponernos de parte de unos o de otros, deberíamos reconocer que la responsabilidad es de la ONU recién creada tras la II Guerra Mundial, que prometió a los judíos que sobrevivieron al Holocausto algo que no podía darles (aquello de Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra), que jamás le importó un pimiento que allí viviera gente (era mucho más importante Nüremberg) y que, los judíos que fueron llegando, habían pasado tal calvario que se vieron con el derecho a imponerse sobre los palestinos sin darse cuenta de que nadie reparaba realmente en su situación.

Por último, me parece curioso cómo Israel justifica sus excesos en palestina escudándose en que la ONU decidió que esos territorios debían ser suyos, y que luego se pase las resoluciones por el forro (con perdón por la expresión) cuando no le convienen; por otra parte, eso es algo a lo que todo el mundo parece acostumbrado.      

Jose Ángel Valente escribe:

Y cómo, preguntaron, cómo
escribir después de Auschwitz.

Y después de Auschwitz
y después de Hiroshima, cómo no escribir.

¿No habría que escribir precisamente
después de Auschwitz o después
de Hiroshima, si ya fuésemos, dioses
de un tiempo roto, en el después
para que al fin se torne
en nunca y nadie pueda
hacer morir aún más los muertos?

Se escribió después de Auschwitz, se escribió después de Hiroshima y aquí no aprende nadie (o eso parece). Si de verdad hemos aprendido algo, este es el momento de demostrarlo o de reconocer, si seguimos igual, que la especie humana no merece continuar tan lastimera existencia en este mundo. Personalmente, prefiero la extinción voluntaria a acabar primero con el planeta y luego extinguirme de igual modo. Cito de nuevo a Valente:

Despertar.
¿A qué? Morir. ¿A qué?
¿Nacer al reino
de la calcinación?
Cuerpo del hombre
más alto que los cielos,
¿qué hiciste de ti mismo?

Escrito por Oruga Azul. Correo a oruga.azul@gmail.com