Por Zerimar Ilosit (septiembre 2006)

Envie este Cartão!QUALQUIER poder social es el mismo Estado o lo representa. Es sabido que el Estado a lo largo de la historia de la Humanidad, se ha demostrado despótico y cruel, aún más, aprensivo e injusto. Por diversas razones y decretadas por él mismo, esos conceptos son mantenidos como necesarios. Esa misma Humanidad, como en todo su recorrido a lo largo de su andadura, ha trabajado en el sentido de mejorar y caminar junto a él. El querer hacerlo más humano y democrático ha venido siendo una lucha constante con avances y retrocesos. La forma democrática es para algunos una conquista de siglos, olvidándose que si hubiese sido realmente así, éste artículo, ni ningunos semejantes, no se habrían escritos nunca. Algunos confirman que sus comienzos fueron en la antigua Gracia y posteriormente pasado a otros pueblos y perfeccionado hasta llegar al sistema electoral y participativo del pueblo. Eso dicen los políticos que manejan el cotarro..., en la mayoría de los países desenvolvidos y la imposición en aquellos otros más pobres, para que así continúen, pues en realidad es eso, participar y ser engañados. Y así todo muy formal.

La democracia es una especie de Estado deseado en la transformación de un pueblo convertido en ciudadanos. Sin embargo, el capitalismo internacional, que esa democracia representa, y como es sabido es acético, informal, dictatorial, despótico, abusivo en todos los aspectos, llegó a su apogeo implantando métodos en la globalización con su parafernalia de máquinas y tecnologías sofoca y derrumba todos los pilares construidos y conquistados siglos tras siglos con sacrificios y derramamientos de sangres por parte de los hombres y mujeres, padeciendo reglas impuestas sin piedades, ciegas, crueles, criminosas de los mercados, donde todo es cambiable por dineros, poderes, etc.

Ella, la globalización es despreciativa por lo que acabará con el estado de la democracia, de los países y de las propias naciones, como si los políticos no fuesen los propios frutos de esa sociedad que los eligieron, y ellos concientes o inconscientes están vivos y repletos de injusticias, esas mismas que vemos todos los días en los cacareados parlamentos.

La naturaleza del hombre no debe ser la naturaleza salvaje de la propia evolución, sino no habría humanidad en él, o por lo menos en ese ideal. Los capitalismos globalizadores aún continúa tirando sus proyectiles y no sabemos hasta cuando será así. ¡Él es corrupto y corruptor a un tiempo en todas las políticas y en todos los sectores prácticos de la cotidiana vida! ¿Por qué los lemas de: LIBERTAD, JUSTICIA Y FRATERNIDAD como el de PROLETARIOS DE TODO EL MUNDO UNIOS, fueron sepultados?
No nos ilusionemos. No, no hay políticos buenos porque la sociedad capitalista y aún globalizada no comporta tal especie. Ella fornece los políticos y los electores, cambiables por dineros, cargos, empleos bien remunerados, mafias, terrorismos de estado, etc.

¿Qué podemos esperar de una civilización como ésta? Las costumbres cambian todos los días, el amor, sexo, el casamiento, la casa, familia, escuela, la medicina, enfermedades, medicamentos, la vida y muerte, sin olvidar el denominado opio de los pueblos, o sea: todas las religiones tanto del pasado como presente, en fin, la historia del homo sapiens, sapiens a lo largo de milenios.

De tanto mudar el ser humano se rasga en los vientos de las vanidades y burradas; o entonces se ahoga en los vicios de fanatismos religiosos arcaicos, en los personajes famosos de actualidad o de cuantas drogas encuentra a su paso, sin olvidar a las pobres masas de hombres y mujeres en in calculadas maniobras para poderlas dominar eternamente. También los actos del subconsciente en las más viles aventuras de robos, saqueos, asesinatos, guerras perpetúas, solo por el vil metal.

Hoy todo tiene urgencia, nada tiene moral ni ética. Es obvio, la destrucción total estará próxima a llegar a su fin, dicho dentro de la actualidad vigente y no de los conceptos apocalípticos de las religiones a que nos tiene acostumbrados desde hace siglos.

Todo es para ser consumido, todo es para morir, la naturaleza se transforma en naturaleza muerta: mercaderías y más mercaderías. De ellas salen mil veces más basuras en su fabricación que las necesidades que puedan llegar a cubrir. El mundo del internacionalismo comercial, capitalista, globalizado es el único glotón, destruidor terrible y hacedor de desiertos, destruidor de ríos y mares, florestas, faunas y floras, de capas de ozonos, petróleos, en concreto, todo aquello que no es renovable.

La Naturaleza gastó millones de años para que ahora éstos asesinos y usurpadores los puedan consumir derrochándolos despiadadamente en pocos minutos. ¿Qué le está quedando en realidad ya a la Tierra, a ese Planeta del Agua en los albores de una gran sed por las inminentes sequías que viene padeciendo?

Zerimar Ilosit