Primera parte - Segunda y última parte
La historia del indígena Anastasio Aquino, caudillo de las tribus nonualcas y comandante general de las armas libertadoras de la zona paracentral de El Salvador, ha sido relatada por "escribidores" al servicio del poder económico, con el propósito de empequeñecer o invisibilizar las causas fundamentales del levantamiento indígena, asimismo, para desprestigiar hasta llegar a satanizar al héroe nacional.
El poder económico de los criollos, luego el de la oligarquía terrateniente y, actualmente el de la financiera a través del Ministerio de Educación han obrado de forma sistemática, para que las generaciones de salvadoreños desconozcan sus raíces históricas y a sus verdaderos héroes y heroínas nacionales por ejemplo Anastasio Aquino, Prudencia Ayala y Feliciano Ama.
De tal forma que las estructuras del poder económico han llegado al absurdo de crear héroes como a Gerardo Barrios, Manuel José Arce, incluso hasta de inventarlos por ejemplo Atonal y a Atlacatl.
El levantamiento indígena inconcluso de 1833, liderado por Anastasio Aquino fue continuado un siglo después en 1932 con la insurrección indígena de igual forma inconclusa liderada por el indígena Feliciano Ama, en este mismo orden, alrededor de medio siglo después estalló otro conflicto armado que también fue inconcluso y que finalizó por un Acuerdo de Paz, el 16 de enero de 1992.
Los dos levantamientos indígenas y el conflicto armado tienen de común denominador similares causas, y en estos momentos la clase económicamente dominante "salvadoreña" está creando las condiciones para que haya otro levantamiento popular, y esta vez no será inconcluso.
De tal forma que las estructuras del poder económico han llegado al absurdo de crear héroes como a Gerardo Barrios, Manuel José Arce, incluso hasta de inventarlos por ejemplo Atonal y a Atlacatl.
El levantamiento indígena inconcluso de 1833, liderado por Anastasio Aquino fue continuado un siglo después en 1932, con la insurrección indígena de igual forma inconclusa liderada por el indígena Feliciano Ama, en este mismo orden, alrededor de medio siglo después estalló otro conflicto armado que también fue inconcluso y que finalizó por un Acuerdo de Paz, el 16 de enero de 1992.
Los dos levantamientos indígenas y el conflicto armado tienen de común denominador similares causas, y en estos momentos la clase económicamente dominante "salvadoreña" está creando las condiciones para que haya otro levantamiento popular, y esta vez no será inconcluso.
CAUSAS DE LA INSURRECCIÓN INDÍGENA
Según la historia oficial, con la "independencia" de España el 15 de septiembre de 1821, se logró bienestar económico, político y social para la población indígena de El Salvador, sin embargo, fue exactamente lo contrario, los únicos beneficiados fueron los hacendados o terratenientes que eran de origen extranjero.
La "independencia" empeoró la situación del indígena cuscatleco, los terratenientes los trataban peor que a animales, no hay que olvidar, que estos hacendados vinieron de Europa a saquear a este país y apoderarse de la tierra que era propiedad de los indígenas, además que los despojaron de su madre tierra los esclavizaron.
A pesar de los postulados de la Revolución Francesa (1789), de libertad, igualdad y fraternidad, éstos sólo tuvieron vigencia exclusiva para los criollos, porque los indígenas no eran considerados sus iguales, los trataban con menosprecio y salvajismo.
El Salvador ha tenido desde la independencia hasta hoy por lo general gobiernos racistas, incluso hasta la fecha está "prohibido" que en los documentos oficiales del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA) se utilice el término de "pueblos indígenas" con el objetivo de no reconocer el derecho a su lengua, costumbres, tradiciones, educación, trabajo y a sus especificidades que constituyen su identidad de pueblos indígenas.
Después de la "independencia" de España, las provincias centroamericanas y al interior de la mayoría de ellas, se suscitaron guerras entre conservadores y liberales, entre unionistas y separatistas de la Federación de las Provincias de Centro América, las fuerzas armadas de las facciones políticas estaban constituidas por indígenas, que habían sido reclutados forzosamente, es decir, llegaban a los poblados indígenas y para reclutarlos a la fuerza, recurrían prácticamente a la cacería humana para obligarlos a enlistarse en los ejércitos, e ir a pelear guerras que no le pertenecían y que si eran derrotados o salían victoriosos el ejército que lo había reclutado, el indígena en ambos casos no ganaba absolutamente nada, sólo lo habían instrumentalizado, si es que no quedaba mutilado o perecía en combate.
Los gobernantes de la época para financiar las guerras recurrían a la creación de nuevos impuestos onerosos, lo que provocaba un empeoramiento de las condiciones económicas y sociales del indígena, porque aumentaba su explotación casi al exterminio, los indígenas eran tratados peor que a bestias, los reclutaban para trabajos o servicios forzados, los terratenientes se abrogaban el derecho de infringir a los indígenas castigos corporales, con látigo, cepo y hasta mutilaciones, aumentó el ultraje y la humillación del indígena hasta niveles racistas.
La voracidad de los europeos era insaciable y les despojaron a la fuerza y de manera "legal" de las tierras propiedad de las comunidades indígenas con la ley de privatización de tierras baldías o realengos, el 27 de enero de 1825.
Los indígenas ya no soportaron esta situación dantesca y se sublevaron de forma esporádica y aislada en 1832, en las localidades de Izalco, Sonsonate, Ahuachapán, Tejutla, Chalatenango, Zacatecoluca, Santiago y San Juan Nonualco, y San Miguel.
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