Algunos estómagos agradecidos en su ingrata labor de negación sistemática del cambio climático para mantener contentas a las empresas de energía, han caído en la trampa de citar la ya famosa carta del botánico David Bellamy que publicó la revista New Scientist y en la que este aseguraba que los glaciares "no están disminuyendo de tamaño sino en realidad creciendo... 555 de los 625 glaciares bajo observación por el World Glacier Monitoring Service en Zurich, Suiza, han estado creciendo desde 1980".
El curioso dato procedía, según el señor Bellamy, de la revista 21st Century Science And Technology, editada por la Conservation Foundation, que preside Lyndon LaRouche, ¿Y quien es el señor LaRouche? Bueno, sabemos que en 1989 fue condenado a 15 años por conspiración, fraude postal y violación del código de impuestos, y que en 1986, durante un concilio ultraderechista de fundamentalistas cristianos (organizada conjuntamente por la secta Moon y la organización racista negra del reverendo James Bevel), proclamó que no hay manera de erradicar el Sida en el planeta sino "matando homosexuales en las calles a golpe de bates de béisbol". Sin perder de vista a su querida esposa Helga Zepp, vinculada a un poderoso grupo neofascista de Wierbaden, Alemania, y que afirmó en Argentina, durante el acto de creación del "Movimiento de Solidaridad Iberoamerica" (mayo del 90), que las democracias corrompen a la humanidad y que "todas las instituciones del oligarquismo y del sistema de Versalles deben ser destruidas y reemplazadas por instituciones que representen los verdaderos intereses de la raza humana".
Pero vayamos a la famosa carta:
Al parecer, la fuente que citaba aportaba el más que dudoso dato de que el 55% de los glaciares estaban avanzando, pero Bellamy en su transcripción decía que lo hacían 555 de los 625, o sea el 89%. Si nos fijamos en un teclado de ordenador normal y corriente, el 5 está en la misma tecla que el % con lo que es relativamente fácil escribir 555 en vez de 55%.
Por cierto, a Bellamy al parecer "se le olvidó" llamar a la revista para corregir el error. Pero como los datos favorables son los datos favorables, y lo último que hace un buen estómago agradecido es comprobar, y mucho menos cuestionar los datos que avalan que es falso que la quema de combustibles fósiles por parte de las compañías energéticas y el consiguiente efecto invernadero esté calentando la tierra, nadie se dio cuenta de este detalle, y se sigue citando a Bellamy como la evidencia definitiva de que el calentamiento global es un "fraude", un "timo", una "mentira" de ecologistas transnochados. (Un reciente estudio de la Universidad de Zaragoza sobre la evolución de los glaciares del Pirineo ha constatado que se ha pasado de unas 1.700 Ha a finales del siglo pasado a unas 500 en la actualidad)
También hacen suyo ese informe (el de Bellamy) la legión de medios de comunicación, digital que prostituyendo la palabra libertad la usan como parte de su nombre, y que cuentan con ostentosos banners de ENDESA, IBERDROLA o CEPSA flotando sobre los artículos en los que un ex catequista, (brillante informático pero pésimo analista) un consejero de caja de ahorros (y presidente de la Asociación Hispano-Cubana ya mencionada en mi anterior artículo) un periodista vinculado con el Instituto Ciencia y Sociedad que a su vez está relacionado con el GEES (¿les suena también, no?), un economista vinculado con la Universidad de Chapman, (la cual premió 2004 con la medalla Global Citizen al ex-presidente Aznar), y otros analistas de similar imparcialidad hacen verdadero encaje de bolillos para demostrarnos que no es cierto que las diez empresas energética más grandes, EdF, Enron, RWE, ENEL, Vattenfall, Electrabel, EnBW, Endesa, Iberdrola y Energía británica, sean las responsables del 60% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero del sector eléctrico y del 90% de los residuos nucleares, o que el sector eléctrico europeo sea el responsable de la emisión de más de 1.200 millones de toneladas de dióxido de carbono y de más de 2.600 toneladas de residuos altamente radiactivos cada año, y que en todo caso, eso no influye para nada en el calentamiento de la Tierra.
¿Será casualidad que esta tormenta de estudios que "evidencian" que el efecto invernadero es un bulo de rojos y ecologistas, o que los residuos radiactivos carecen de peligro, coincida con que más de la mitad de las centrales térmicas de carbón en Europa tienen más de veinte años y que en los próximos diez años tendrán que decidir qué tipo de instalaciones construyen? ¿Se seguirán basando en los combustibles fósiles y la energía nuclear? ¿o la creciente opinión pública mundial les hará construir instalaciones eficientes y limpias de energías renovables pero que al ser más caras a corto plazo limitarán los beneficios de sus accionistas?
Esta vez los estómagos agradecidos se han encontrado en el lebrillo con que sus amos les han echado un hueso duro de roer.