INVERSIÓN EN I+D EN ESPAÑA
Por Plinio el Insurrecto (octubre 03)

En el conjunto de Europa han sonado las alarmas y ha comenzado la batalla para formar un buen ejército de investigadores. El viejo continente se enfrenta en los últimos años a una importante fuga de científicos que emigran en busca de mejores condiciones laborales. La investigación exige recursos e inversión. Y las cifras en Europa no son prometedoras. Europa dedica al I+D alrededor del 1,9 por ciento del PIB, mientras que Estados Unidos gasta aproximadamente un 1 por ciento más. Por fortuna, los dirigentes de los países europeos también han reconocido este hecho y han decidido que el nivel del apoyo a la investigación deberá incrementarse hasta el 3 por ciento en el año 2010. Aunque hasta ahora, las palabras no han ido acompañadas de hechos.

Mientras que Europa en su conjunto empieza preocuparse seriamente por priorizar la investigación, esa anomalía del sur de los Pirineos llamada España, anda totalmente despreocupada al respecto. Sorprendentemente un país que se precia de ser el quinto de la Unión Europea y la novena potencia industrial del mundo, contempla impasible como sus dirigentes políticos, económicos y empresariales, no tienen ni la más mínima intención de aumentar la inversión en I+D. A la opinión pública española no parece interesarle mucho saber como anda la ciencia en nuestro país. Un país que no se interesa por la investigación pone en riesgo su futuro.

Las consecuencias de ese desinterés pueden ser muy malas a medio y largo plazo. Pero a corto plazo, ha permitido que, en los recientes Consejos de Ministros, se hayan aprobado cuatro programas para la adquisición de armamento por el Ministerio de Defensa por un valor total superior a 4000 millones de euros, sin que la opinión publica española se inmute. Lo más triste es que la mayor parte del dinero destinado a sufragar la operación corre a cargo del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCyT), cuya inversión en la compra de armas supera a la del propio Ministerio de Defensa, con cifras que se justifican como ayudas a la Investigación y el Desarrollo (I+D).

El sistema científico español, lleva una década estancado en una inversión correspondiente al 0.8 % del PIB, muy por debajo de la media fijada por la Unión Europea para el 2003, y a pesar de incluirse en ese porcentaje el gasto en Defensa. El panorama científico y tecnológico español es cada vez más desalentador. La falta de inversión y la política inmovilista del gobierno tienen como consecuencias directas la ausencia de financiación para proyectos de investigación, la precariedad laboral de los jóvenes investigadores (sin los servicios sociales mínimos), la falta de continuidad del programa Ramón y Cajal (destinado a la incorporación de doctores en empresas públicas y privadas), la fuga de nuestros mejores científicos al extranjero y, en última instancia, el bloqueo de uno de los motores de la sociedad.

Es lamentable ver cómo gran parte del presupuesto del MCyT (34%) se pierde en el desarrollo de tecnología militar, y peor aún cuando simplemente se trata de "comprar" armas. Con parte del dinero recibido por los cuatro principales programas de fabricación de armas este año, se podría conseguir la Seguridad Social para más de 1.800.000 becarios. Si seguimos siendo generosos con otra parte de ese dinero se podrían poner en marcha más de 2500 nuevos programas de investigación, que generarían un incuestionable beneficio social. Pero seguiremos comprando armas, nuestros laboratorios seguirán estando peor dotados que los de la UE, el número de personas que trabajan en I+D por cada millón de habitantes seguirá siendo 2,7 veces menor que el promedio de Francia, Alemania y el Reino Unido, se marcharan nuestros genios, no frenaremos el cáncer, no desarrollaremos nuevas telecomunicaciones y se extinguirán nuestros linces; pero eso sí ¡tendremos los tanques más chulos!.