ÍNDICE DE HÉROES
El 20 de diciembre de 1972, fue muerto a tiros Enrique Cabrera Barroso, jefe del Departamento de Extensión Universitaria y Servicio Social de la Universidad Autónoma de Puebla y miembro del Comité Estatal del Partido Comunista Mexicano en esa entidad. Se sumaba, así, un caído más a la larga lista de revolucionarios asesinados durante el sexenio de Luis Echeverría.
Enrique Cabrera se incorporó a las filas del pcm en 1960. En agosto del año siguiente, al desatarse el movimiento estudiantil contra la reacción local y el clero político, el joven comunista fue encarcelado, y permaneció en prisión hasta septiembre de 1962.
En el curso de la lucha contra el rector José F. Garibay Ávalos, Enrique Cabrera fue detenido nuevamente. El 23 de julio de 1966, en una carta abierta explicaba cómo ocurrió su detención:
El pasado 15 de julio a las ocho de la noche me encontraba en las calles de Poniente y 7 Norte, esperando un transporte del servicio urbano. Sorpresivamente me rodearon diez agentes de la policía judicial con pistola en mano y me indicaron que tenía que abordar una camioneta de la policía. Les exigí que me mostraran la orden de aprehensión o algún documento judicial que justificara la detención. Los polizontes respondieron que si no accedía a su arbitrario proceder abrirían fuego contra mí...1
El dirigente estudiantil, que estuvo recluido en un calabozo construido en tiempos de don Porfirio, fue sometido a proceso por los delitos de asociación delictuosa, ataques a las vías de comunicación, ataques a funcionarios públicos, vagancia y malvivencia, robo y fraude. Debido a este juicio estaría dos años en la cárcel.
Al ser liberado, Enrique fue obligado a salir del estado. Sin embargo, al poco tiempo volvió y se incorporó a las luchas políticas y sociales de fines de los años 60 y principios de los años 70.
Los acontecimientos centrales que antecedieron al asesinato del militante comunista fueron: 20 de julio, muerte de Joel Arriaga; 14 de octubre, mitin de apoyo al gobernador Gonzalo Bautista O’Farrill; 18 de octubre, concentración anticomunista en el zócalo de Puebla; 9 de noviembre, la Guardia Unificadora Iberoamericana publica un desplegado en México en el que llama a “ajusticiar” comunistas; 18 de noviembre, detención corta de Enrique Cabrera y violento documento del llamado Comité Coordinador de la Ciudadanía Poblana, y 29 de noviembre, graves amenazas del gobernador contra los comunistas y la dirección universitaria.
En ese clima se cometió el crimen.
El 20 de diciembre, alrededor de las 10 de la noche, Cabrera Barroso bajó de un taxi frente a su hogar, sacó las llaves para abrir, y, cuando se disponía a entrar, tres sujetos lo agredieron por la espalda, cayó al suelo boca abajo y fue acribillado con 15 tiros de pistola 380 y 38. En ese momento llegaba su hermano menor, quien intentó correr tras de los asesinos, pero éstos iban bien custodiados y recibieron protección de otros pistoleros que dispararon desde unos terrenos baldíos, donde dejaron regados casquillos de M-1.
En México ocurrieron cambios radicales: el Partido Comunista llegó a convertirse en una fuerza muy importante en las universidades de Puebla, Guerrero y Sinaloa. Puede sostenerse que las cosas evolucionaron en un sentido no previsto por la izquierda política y el movimiento de reforma universitaria: la conquista de la administración central de algunas universidades. Nació lo que se conoció como Universidad Democrática, Crítica y Popular. En un texto, Alfonso Vélez Pliego escribía:
...El 19 de septiembre de ese mismo año [1972], el Consejo Universitario nom-bra rector al químico [Sergio] Flores para el período 1972-1975. En esta oca-sión, el nombramiento no recae en algún médico o abogado poblano de renom-bre sino en la persona de un profesor universitario originario de Gómez Pala-cio, Durango, que había cursado las carreras de física y química en la propia universidad. Tampoco se trata, en esta oportunidad, de un miembro del Partido Revolucionario Institucional o de un representante de los grupos conser-vadores, como lo habían sido hasta entonces la mayor parte de los rectores, sino de un militante del Partido Comunista Mexicano --forjado en las luchas del movimiento universitario democrático e identificado plenamente con sus aspiraciones y demandas--, hecho excepcional no sólo en la historia de la universidad poblana sino en la del conjunto de las universidades mexicanas. 2
El asesinato de Enrique, pues, se inscribía en ese contexto.
Las fuerzas democráticas y de izquierda protestaron por el proditorio crimen. El Presídium del Comité Central del pcm declaró:
El asesinato del camarada Enrique Cabrera Barroso, es un crimen político cuya responsabilidad recae en el poder público --gobierno federal y estatal de Puebla-- por cuanto que a la luz del día fue preparado, igual que el del camarada Joel Arriaga, sin que las autoridades tomaran la más elemental medida para impedirlo. Es más; desde la tribuna pública el gobierno del estado profirió las más furibundas amenazas y ofreció encarcelar a los dirigentes y funcionarios de la Universidad Autónoma de Puebla entre quienes se contaba el camarada Cabrera. 3
UnomásUno, 20-xii-82
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2. Alfonso Vélez Pliego, “La Universidad Democrática, Crítica y Popular: reflexiones sobre las experiencias del Movimiento de Reforma Universitaria Democrática en Puebla, 1970-1990”, en Daniel Cazés Menache et al. (coord.), Encuentro de Especialistas en Educación Superior Re-conociendo a la universidad, sus transformaciones y su por-venir, t. i, Estado, universidad y sociedad: entre la globalización y la democratización, México, ciich unam, 2000, pp. 182-183. Volver arriba
3. “Declaración del pcm. El poder público es el responsable del asesinato del camarada Enrique Cabrera”, en Oposición, núm. 49, 1-15-i-73, p. 4.